martes, 6 de abril de 2010

UN LLAMADO DE ATENCION PARA LOS LECTORES DE “EL DOMINGO”


 

Por Diego García Montaño

Casi todos los domingos, quienes vamos a misa, encontramos en los bancos, una hojita doblada en cuatro titulada: “El Domingo – El periódico que nos une como Iglesia”.
Editada por San Pablo, en la edición correspondiente al 5to. domingo de Cuaresma (21/03/10), en la contratapa y en el espacio denominado: “El rincón de los jóvenes”, Juan Carlos Pisano, uno de los redactores de la publicación, escribe una pequeña reflexión, denominada: “Jóvenes que dieron su vida”, en alusión a un nuevo aniversario del Golpe de Estado del año 1976.
Lo primero que me llamó la atención, es que en una publicación que se reparte en iglesias católicas de todo el país, se abordara un tema que poco tiene que ver con la actividad religiosa. Pero mucho más grave me ha parecido el enfoque sesgado, tendencioso y parcializado que Pisano le da a su brulote.
Allí dice: “El miércoles 24 de marzo será un nuevo Día nacional de la memoria por la verdad y la justicia, al cumplirse un nuevo aniversario (34) del golpe militar que dio comienzo a una de las más sangrientas dictaduras que tuvo nuestro país en el siglo pasado”.
Sr. Pisano: No caben dudas, y en esto vamos a coincidir, en que la década del 70 en la Argentina, fue sangrienta como pocas. En lo que no estamos de acuerdo, es en que todo haya comenzado, como por arte de magia, un 24 de marzo de 1976.
La realidad, Sr. Pisano, la de la Historia, no la de su memoria, dice que todo empezó antes de esa fecha, incluso en períodos constitucionales, cuando bandas de subversivos quisieron tomar el poder por la fuerza.
En febrero de 1975 (o sea más de un año antes del golpe de Estado), el gobierno de Isabel dicta el Decreto 261; luego, ese mismo año, ya con Luder en el poder, se expiden los Decretos 2770/71 y 72, por los que se ordena aniquilar a los subversivos.
Si todo empezó el 24 de marzo del 76 como Ud. dice, ¿por qué estos decretos son anteriores en un año a esa fecha, y emanados de un gobierno constitucional?
En el segundo párrafo sostiene que: “Numerosos sacerdotes, religiosas, catequistas y jóvenes militantes dieron su vida por mantenerse fieles a sus ideales y al deseo de construir una patria de hermanos y una sociedad más justa, con igualdad de oportunidades y sin excluidos”.
Aquí, la vaguedad en el lenguaje utilizado por el redactor de “El Domingo”, invita a reflexionar, acerca de dos cuestiones: 1) No me consta, porque así lo demuestran los hechos históricos, que hayan sido “numerosos” los sacerdotes, religiosas y catequistas que hayan muerto durante el gobierno militar. No al menos, si tomamos a toda la comunidad católica de ese momento en su conjunto; y 2) Respecto de los jóvenes militantes que dieron su vida, valga recordar que su ideal de vida, era el Che Guevara, quien lejos de querer construir una patria de hermanos, quería destruirla para reemplazarla por la bandera roja del marxismo internacional y así instalar la utópica dictadura del proletariado.
Agrega Pisano: “Es imposible mencionar cada nombre, pero sí es posible recordar, en cada familia y en cada comunidad, a cada uno y a cada una. Las capillas de las villas de emergencia, los salones comunitarios, las comunidades religiosas y las asociaciones de exalumnos de los colegios que honran la memoria de sus mártires y saben muy bien quiénes son estos”.
La verdad, es que llamarles mártires a quienes empuñaron las armas, es un verdadero despropósito. Mártir es aquel que muere asesinado por la defensa de la fe cristiana y por amor a Jesucristo. Es aquel que es capaz de morir por sus ideas, pero que es incapaz de matar por ellas.
No me parece que los jóvenes recordados por Pisano, hayan tenido esas características, precisamente.
Por último, dice el redactor de El Domingo: “Han pasado 34 años y todavía hay algunos que se preguntan por que el 24 de marzo es un feriado conmemorativo. Busquemos la respuesta en la historia y no condenemos al olvido a quienes hoy evocamos y nos hacen decir con lágrimas: ¡Presentes!”.
Sr. Pisano: Comparto con Ud. que será una ocasión para no olvidarnos de quienes dieron su vida en aquellos aciagos momentos.
Ud. recuerde a los suyos; yo les recordaré a mis familiares y amigos quienes fueron los Larrabure, los Viola, los Genta, los Saccheri y tantos otros más, que dieron sus vidas para que siguiera flameando en nuestra Patria la Celeste y Blanca.
También haré memoria de las “cárceles del pueblo”. Por todos ellos diré: ¡Presentes!
Pero para que no se diga que lo mío es tendencioso, les recordaré además, lo que dijo Firmenich, máximo jefe de los Montoneros, respecto del período en cuestión: “…fue una guerra…la inmensa mayoría de los desaparecidos fueron montoneros”.
¿Se da cuenta, Sr. Pisano?, hasta el propio jefe montonero contradice lo que Ud. afirma, y me parece que Firmenich sabe un poco más que Ud. del período referenciado.
Por último y por todo lo antedicho, mi fundamentado rechazo a las expresiones de Pisano y la gran preocupación de que este tipo de folletos, en apariencia inocuos, se dejen en los bancos de muchas iglesias católicas argentinas; sobre todo cuando se les quiere contar a los jóvenes una historia argentina parcializada y clasista.
Jesús no abogó por la lucha de clases, sino por la unión de los hombres ya que todos tenemos un Padre en común.

DESDE EL EPISCOPADO EN UNION CON EL CAMPO, LA INDUSTRIA Y BANCOS, PRESENTAN UN PLAN ANTI-INDIGENCIA

villa miseria

La Comisión de Justicia y Paz de la Conferencia Episcopal Argentina, creó el Foro De Habitantes a Ciudadanos, presidido por Eduardo Ser antes, director de Carenaba & Asociados, uno de los principales pooles de siembra del país, presentó un documento titulado “La pobreza: un problema de todos”.

La iniciativa busca rescatar a los jóvenes de las adicciones a las drogas, el alcohol, el hacinamiento y la indigencia, alentada por el Episcopado, el campo y la industria, abarcando indicaciones económicas como el control inflacionario sin caer en un dañino ajuste, la redistribución de la riqueza, la universalización de las asignaciones familiares, mayor participación de la sociedad civil, implementar una política de desarrollo de infraestructura urbana y rural, y una reforma educativa.

El proyecto se dirige mayoritariamente a menores que forman parte de familias indigentes y que se consideran “en riesgo”, los cuales se encuentran fuera del mercado, y consiste en la generación de una red de tutores para los jóvenes.

El documento será firmado por miembros del Episcopado y representantes de diversos sectores productivos el próximo jueves 14 de abril, a cuyos efectos desde la Iglesia ya hubo encuentros con Héctor Méndez, titular de la Unión Industrial Argentina (UIA), con la Asociación de Bancos de Capital Privado Nacional (ADEBA) en la persona de Jorge Brito, y con el titular de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Mario Llambías.

SE VIENEN LAS LLUVIAS O EL DUMPING CHINO

A soja

Por Silvio H. Coppola

¿Conflicto con China? Para hoy está citado en el Ministerio de Relaciones Exteriores el Embajador de la República Popular de China, a raíz de la paralización de compra de aceite de soja por parte de ese país.

Ello es debido a que primeramente nuestro país restringió la entrada de calzado (zapatillas) y textiles fabricados en China, con la excusa de dumping por parte de los asiáticos.

Recordemos someramente que dumping según la Enciclopedia ilustrada de la lengua castellana de Editorial Sopena Argentina, es un “método económico practicado por algunos países, a veces por iniciativa o con la protección oficial, consistente en la venta en el exterior de productos naturales o artículos manufacturados a precios artificialmente bajos o por debajo del costo, para favorecer la propia economía, conquistar mercados, eliminar toda competencia, u otros fines”.

Recordemos primeramente que allá por noviembre de 2004, se firmó un “acuerdo” entre el presidente Kirchner y la República Popular China, por el cual se declaraba a la economía de los asiáticos con relación a la nuestra, como “economía de mercado”.

Este acuerdo se pareció demasiado a su similar Roca-Runciman de 1933. En este por la colocación de nuestras materias primas (carne) en el reino Unido, se entregó el mercado interno a la entrada de productos extranjeros industrializados, amén de otras franquicias de carácter económico.

En el más reciente, también para asegurar la colocación de materias primas en el este de Asia, en particular la soja y sus derivados, se claudicó en el frente interno, con la complicidad de la moderna UIA (Unión Industrial Argentina), que creyó en ese entonces en que habría de todas maneras un “paraguas de protección” para ciertas industrias, que habría de configurarse con decretos.

Ahora se ve, que los chinos entienden otra cosa por “economía de mercado”, ya sea que exista o no dumping, en la colocación de infinidad de productos de ese origen en nuestro país. Y así, a la restricción de la entrada de su producción más o menos libremente en la Argentina, responden con una medida similar en su país. Quid pro quo.

Impasse de difícil solución, porque los chinos no son tontos. Y el gobierno argentino está fuertemente influenciado por todo lo que haga a las exportaciones agrarias. Así como el Tratado Roca-Runciman salvó a los “productores” ganaderos a costa del resto del país, el Pacto Kirchner-China buscó el mismo efecto con relación a los “productores” de soja, a cambio de permitir el ingreso irrestricto de mercaderías chinas, con el perjuicio consiguiente para la desindustrializada industria argentina.

Eso se pagó y se paga, principalmente con desempleo, reducción del mercado local y de la capacidad industrial argentina. Pero el verso del gobierno sigue.

Y ahora se vienen las lluvias del este.

LA PLATA, abril 5 de 2010.

¿SOMOS RICOS?

a Alberto_Asseff

Por Alberto Asseff *

Inmemorialmente hemos creído que nuestro país es rico y que su declinación en estos últimos sesenta o setenta años corresponde al débito de malos dirigentes. Por eso, algunos hablan de que ‘estamos condenados al éxito’. Parece oportuno y hasta necesario meditar acerca de esta cuestión. ¿Somos ricos verdaderamente?

Si la riqueza se mide por el territorio, los recursos, la diversidad de climas, la ‘pampa’ marítima, la ausencia de pugnas raciales o religiosas, la aptitud de nuestra población y otros parámetros, no caben dudas de que somos un país soberbio, espléndido, destinado a grandes empresas y altas misiones. Como la que supimos conseguir en el S. XIX, que de colonia de los suburbios planetarios devenimos en ‘país promesa’, al decir de pensadores de la talla de Ortega y Gasset o Toynbee. Empero, algo muy gravoso nos ha pasado para que interrumpiéramos la marcha precisamente cuando se nos presentó la encrucijada de perseverar en la transformación. No sé si fue en 1922, 1928, en los treinta o en 1943. En algún momento de esa época nos confundimos y perdimos el rumbo. Hasta hoy no lo encontramos. La prueba es que la propuesta más unánime, la que realizan la variopinta de dirigentes, es que “necesitamos un proyecto nacional” o, más modernamente, “políticas de Estado”. Se reclama lo que no se posee. Y, en rigor, la carencia de proyecto colectivo es falta de metas comunes. No podemos avanzar porque no sabemos hacia dónde vamos.

Salvo las Malvinas, carecemos de banderas que nos abracen a todos. Ni siquiera nos conmovemos por las reformas que resultan tan indispensables como perentorias. Han colapsado todas las áreas, desde la salud hasta la Justicia, pasando por la seguridad. Sin embargo, no nos proponemos cambios ni atinamos aunque sea a esbozar cómo serían. La decadencia es gemela de la resignación. Y si algo somos hoy los argentinos es conformistas en los hechos, no obstante enmascarar la renuncia a las mutaciones con una vociferación de protesta. La queja es más un desahogo que propositiva.

Hoy, sin exagerar, tres cuartos de la población, unos treinta millones de argentinos, no pueden ubicar temporalmente hechos de nuestra historia que fueron hitos, como el acceso de Hipólito Yrigoyen al gobierno. Existe inconsciencia histórica, vale decir que estamos pésimamente parados para afrontar el presente y ni hablar del porvenir. El pasado no sirve para vivir de sus rentas, pero sí es punto de partida insoslayable, hasta como experiencia. Decía Ortega que “el pasado es un arsenal de recetas”, utilísimos para orientar hacia el futuro. Así como estamos somos como recién llegados, sin tradiciones. Ello nos empobrece como pueblo, nos emparenta con la indigencia. Sin historia somos desheredados.

Estoy convencido que en 1995 la corrupción pudo traspasar la barrera de la alianza histórica con Perú – cuando se vendieron armas a su contrincante, Ecuador – porque los corruptos no tenían ni idea de geopolítica sudamericana ni de San Martín ni de nada. Esos encumbrados delincuentes de guante blanco expresan la triste realidad de un país anormal en el que rigen “hago la mía” y sálvese quien pueda”. Falta de compromiso y responsabilidad social.

Debe tenerse presente algo esencial: la historia, como la agricultura, se nutre de los valles, no de las cimas. Como expresa el pensador español citado, (la historia) “es obra de la media social, no de las eminencias”. Si se degrada la educación, si aumenta la desocialización – un millón de jóvenes ni estudia ni trabaja ni hace deporte ni nada -, si se desculturaliza al país, la perspectiva común se ensombrece y el país tiene cercenadas las posibilidades de revertir la tendencia hacia abajo.

Trabajo es riqueza. ¿Cómo ser ricos si merma nuestra cultura del trabajo?

Seríamos ricos si poseyéramos tradiciones, una idea cabal de nuestra historia, una valoración de la educación mucho más como formación que como instrucción, instituciones y leyes respetadas, sentido de comunidad y mucho más. En síntesis, civilizados ya que civilización es antes que nada voluntad de convivir.

Jamás seremos ricos si nos atrapa el facilismo. No existe pueblo próspero que haya creído posible mejorar por obra del Cielo o de la naturaleza. Tampoco por acción de un iluminado, sea llamado caudillo, líder o como se lo designe. ¡Claro que se requieren timoneles! Pero son ineludibles los buenos tripulantes. Nadie orienta correctamente a un tropel. Es indispensable que sea un genuino pueblo.

Paralelamente, no es propio de la riqueza que nos embarguen tan recurrentemente los vaivenes, desánimos, pesimismo. ¿Qué se puede forjar como comunidad con tamaño escepticismo?

Ostentaríamos noble riqueza si no tuviéramos que dar explicaciones cuando osamos llamarnos o sentirnos patriotas. El nuestro es el único país de la tierra donde el patriotismo está al borde de ingresar al código como tipo penal. Ya está en el códice de quienes tienen más responsabilidad social: rige el preconcepto de que si es patriota debe ser autoritario y otras adjetivaciones de esa laya.

Ricos seríamos si fuéramos respetuosos en todos los ámbitos. Gobernantes respetuosos de la ley y de los ciudadanos. Habitantes, igualmente. Respeto por doquier, de todos con todos. Y con todo, desde la norma hasta el parque público. Para ser ricos tendríamos que ser una combinación de soñadores realistas. Ni el cinismo de que nada podrá mejorar, ni la quimera de que podremos erigir una Arcadia en un santiamén. La utopía nos enriquece porque fogonea nuestra iniciativa y nos impulsa hacia el bien, personal y transpersonal, colectivo.

Seríamos ricos si supiéramos mezclar mansedumbre para comprender – a los otros y a todo – y reciedumbre para rechazar lo que está mal. Mansos para convivir, rudos para cambiar. Transigentes para dialogar entre nacionales – y aun más allá, entre sudamericanos -, intransigentes para impugnar todas las transgresiones y ‘vivezas’.

La riqueza se mide por la altitud de miras del debate. Hoy nuestros asuntos colectivos están devaluados. Se piensa poco. Si somos pobres de pensamiento, ¿cómo podríamos ser ricos?

Por ahora, no somos ricos a pesar de que estamos llenos de bienes tangibles y también de espirituales heredados, pero que despilfarramos como inconcebibles manirrotos. Si aspiramos a la riqueza disipada en siete décadas de caída deberemos comenzar por respetar la ley y volver a la utopía. Hoy el sueño es casi simple y por ende asequible: tener un proyecto de vida colectivo que nos motive y nos una. Seremos ricos cuando seamos capaces de construir.

*Dirigente de UNIR

MAS DEL 50% DE LOS NIÑOS DE JARDIN TIENEN TRASTORNOS DEL LENGUAJE Y EN EL HABLA

Niños

Un muestreo realizado por fonoaudiólogos de la ciudad de La Plata determinó que el 51% de los niños de cinco años de edad presenta “trastornos del lenguaje y en el habla”. Son limitaciones en el vocabulario que pueden tener un fuerte impacto en el futuro: los pone en riesgo de desarrollar una menor capacidad de lectura y escritura en la vida adulta. Los investigadores sostienen que esa limitación tiene múltiples implicancias y hasta se asocia con respuestas violentas frente a los conflictos.

Según el diagnóstico, en casi todos los casos el denominador común de las dificultades halladas está directamente relacionado con la “falta de estimulación para el desarrollo del lenguaje desde el entorno familiar y a partir de los primeros meses de vida”.

El estudio estuvo a cargo de profesionales pertenecientes al Colegio de Fonoaudiólogos Regional La Plata. Con diversas técnicas de la especialidad se evaluó a 612 niños que cursan el último año en 10 jardines de infantes de la capital Provincial. Del total de los chicos, 310 presentaron defectos en la articulación de palabras y una disminución en el nivel de comunicación.

Los resultados ya fueron presentados ante las autoridades de la comuna platense y de la Dirección General de Cultura y Educación de la Provincia de Buenos Aires

Mirada atenta e intervención de especialistas

Las especialistas del Colegio de Fonoaudiólogos Regional La Plata aseguran que las dificultades iniciales no serán una condena si se produce la detección rápida del problema y una rehabilitación adecuada, dos determinantes para erradicar este tipo de cuadros, denominados fonoarticulatorios, antes del ingreso de los pequeños a la educación primaria.

“Con tratamientos en manos de profesionales de la fonoaudiología, los inconvenientes en el lenguaje espontáneo de los niños en edad preescolar se pueden revertir sin que permanezcan secuelas. Los pequeños que manifestaron dificultades, en general muestran un nivel de comunicación disminuido que, si persiste en el tiempo, puede derivar en problemas más serios cuando ingresan a la adolescencia”, explicó la licenciada en fonoaudiología, María Alejandra Rodríguez Moreda.

Por su parte, la licenciada Irene Fernández, también integrante del equipo de trabajo, añadió que “muchos casos de violencia física entre jóvenes tienen como denominador común que no pueden expresar lo que están sintiendo y terminan en acciones violentas porque carecen de posibilidades para resolver un conflicto con palabras”.

En ese sentido desde el Colegio de Fonoaudiólogos-Regional La Plata explicaron que la actividad a cargo de los fonoaudiólogos matriculados resulta relevante para la detección temprana y la rehabilitación en las alteraciones de la comunicación infantil

“Existe un desconocimiento en la función de nuestra disciplina y es posible además que para la comunidad las alteraciones en el lenguaje no resulten una urgencia médica. Pero es imprescindible la prevención, la asistencia, la educación a cargo de equipos interdisciplinarios para garantizar un desarrollo adecuado de la formación integral de los niños”, explicó la Presidenta del Colegio de Fonoaudiólogos- Regional La Plata, Alejandra Morchón.

El Colegio de Fonoaudiólogos Regional La Plata tiene su sede en la capital Provincial. Integra a los partidos de La Plata, Berisso, Ensenada, Brandsen, San Vicente, Magdalena, Florencio Varela, Berazategui, Pila, Esteban Echeverría, Cañuelas, Marcos Paz, Las Heras, General Paz, Lobos, Monte, Roque Pérez, Saladillo, Chascomús, General Belgrano, Las Flores, General Alvear, 25 de Mayo y Navarro.