martes, 7 de julio de 2009

CORTE SUPREMA EXTENDIÓ LA FERIA JUDICIAL HASTA EL 24 DE JULIO

Mediante Acordada 23/2009 emitida este martes 7 de julio, la CSJN prorrogó una semana la duración de la feria judicial de invierno (en principio, en orden a que podría sufrir una nueva prórroga). La misma se extenderá, entonces, hasta el 24 de julio inclusive.

Por medio de la Acordada 23/09 la CSJN resolvió extender la feria judicial de invierno hasta el 24 de julio inclusive. Esta medida es de aplicación a los tribunales nacionales y federales, aunque no se descarta que el resto de las provincias y la ciudad de Buenos Aires apliquen igual criterio.

Sin perjuicio de ello, desde el Colegio Público de Abogados de Capital no se descarta que se produzca una nueva prórroga hasta el viernes 31 de julio inclusive.

Además, se conoció la resolución del PEN que dispone asueto para la administración pública por razones sanitarias durante el próximo viernes 10 de julio, en el que se invita a las Instituciones privadas a sumarse a la medida.

El Colegio de Abogados de Capital Federal ha dispuesto sumarse al asueto sanitario, por lo que el próximo viernes 10 de julio permanecerá cerrado.

DUHALDE ENVIÓ UN MENSAJE A LA PRESIDENTE

"Quiero enviarle un mensaje a la Presidente: el diálogo vuelve a ser el camino”, expresó el ex presidente Eduardo Duhalde, en su reaparición.
El ex presidente Eduardo Duhalde volvió a la escena pública cuando presentó en la sede del Movimiento Productivo Argentino, en su calidad de presidente honorario, la disertación del rabino Sergio Bergman sobre "La Argentina Ciudadana". "Quiero enviarle un mensaje a la Presidente: el diálogo vuelve a ser el camino”, dijo.
Tras la derrota electoral del kirchnerismo, el dirigente justicialista le habló directamente a la presidente, Cristina Kirchner. “Quiero enviarle un mensaje a la Presidente: el diálogo vuelve a ser el camino. La necesidad de consenso es la misma que había en 2001. La Argentina tiene futuro”, sentenció.
Durante su discurso, Duhalde recorrió lo realizado durante su período de Gobierno en donde, señaló, "lo fundamental fue el diálogo", y dio como ejemplo la implementación de las retenciones al campo. "Este sistema fue implementado no cuando tenían dinero en los bolsillos sino en marzo de 2002, cuando el sector no tenía dinero, y eso se hizo gracias al diálogo", dijo.
"Hay cuatro o cinco temas fundamentales que deben ser acordados por las dos grandes fuerzas políticas de la Argentina (se supone que en alusión al PJ y a la UCR) de cara al Bicentenario", sostuvo Duhalde.
Duhalde estuvo presente en una actividad del Movimiento Productivo Argentino, cuyo coordinador es Carlos Brown.
Además de Brown, entre los asistentes estuvieron Chiche Duhalde y Alberto Kohan, quien afirmó que "Bergman me pidió que lo acompañase".
Duhalde concluyó con una frase suya, ya célebre: "Argentina está condenada al éxito".

UN ANÁLISIS SOBRE EL NUEVO MINISTRO DE JUSTICIA Y SEGURIDAD


En la foto: Julio César Alak, ex intendente de La Plata, quien desde ahora ocupará un puesto muy mediático.
CAMBIOS EN EL GABINETE CON MENSAJE CIFRADO
LA PLATA-BUENOS AIRES, Julio 07 (Por Martín López Lastra para Agencia NOVA) Cuando de un ministerio se va alguien que fue jerarquizado (para otros, premiado) la ocupación de su vacante tiene otra explicación, según cuentan analistas políticos de experiencia. No se trata del contraste con quien deja el cargo, sino de buscar las causas por otro lado.
Es el caso de la designación del ex intendente Julio Alak al frente de una cartera por demás emblemática para los últimos tiempos como es Seguridad y Justicia, en reemplazo del ascendido Aníbal Fernández hacia el puesto más encumbrado del gabinete.
La primera línea, para un ex jefe comunal con 16 años de experiencia en una ciudad que fue tradicionalmente radical, y que pudo superar los obstáculos que le presentó por entonces el duhaldismo, la Alianza y la crisis del 2001, remite a fundamentos políticos que tienen que ver con la lectura de las últimas elecciones en la capital bonaerense.
Es el reflejo del matrimonio Kirchner de designar a un dirigente que pueda promover la recreación de un polo de poder suficiente para recuperar una ciudad que estuvo sujeta a las bondades del corte y confección de boletas, soslayando la fidelidad doctrinaria hacia un proyecto nacional.
Con un nombramiento de estas características, que implica intervención exclusiva en temas prioritarios de agenda de gestión como la seguridad, Alak cobrará un protagonismo nacional más que importante, constituyéndose nuevamente en un referente platense como polo de atracción para la construcción de una alternativa, pensando en las elecciones de recambio ejecutivo para el 2011.
La conclusión, que puede ser debatida y polemizada, no debería ser tomada con subestimación en el contexto de un gobierno nacional que suele ser disciplinador directo hasta de los pasos de un funcionario de tercera línea de un ministerio, y que conoce, en el arte de su política, cómo hacer sentir las primeras represalias

MUCHOS CAMBIOS EN EL GABINETE DEL GOBIERNO NACIONAL

Aníbal Fernández será el nuevo jefe de Gabinete, Boudou el ministro de Economía y Alak el de Seguridad


La Presidente dispuso que el ministro de Seguridad pase a ocupar el lugar de Sergio Massa, mientras que el hasta ahora titular de la ANSES estará a cargo del Palacio de Hacienda y Diego Bossio lo reemplaza en la Administración de Seguridad Social. A su vez, Mariano Recalde ocupará el lugar que deja Julio César Alak en Aerolíneas y Jorge Coscia pasa a la Secretaría de Cultura.

El gobierno anunció numerosos cambios en el gabinete de ministros que incluyen al hasta ahora ministro de Justicia, Aníbal Fernández como jefe de Gabinete y al titular de la Anses, Amado Boudou, en reemplazo de Carlos Fernández en el Ministerio de Economía.

El cargo de Aníbal Fernández, quien reemplaza a Sergio Massa en la jefatura de Gabinete, será ocupado por Julio Alak, ex intendente de La Plata y gerente de Aerolíneas Argentinas, quien a su vez es reemplazado en esa empresa aérea por Mariano Recalde.

Boudou, titular de la Anses, ocupará la cartera de Economía, y su cargo será ocupado por Diego Bossio, ex integrante del directorio del Banco Hipotecario, mientras que el diputado nacional Jorge Coscia, ex titular del Instituto Nacional de Cinematografía, encabezará la secretaría de Cultura en lugar de José Nun.

La información fue brindada por el subsecretario de Medios, Alfredo Scocimarro
Alak en primera plana
Julio César Alak, designado ahora como ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos, se recibió de abogado en la Universidad Nacional de La Plata y en los últimos veinte años se fue intendente platense y estuvo a cargo de la gerencia general y la presidencia del directorio de Aerolíneas Argentinas y Austral.

Alak, quien reemplaza en el cargo a Aníbal Fernández, quien por su parte pasa a desempeñarse como jefe de Gabinete de Ministros, nació el 9 de enero de 1958, en el partido bonaerense de Benito Juárez. Entre el 10 de diciembre de 1991 y el 10 de diciembre de 2007, se desempeñó al frente de la comuna platense.

El 15 de julio de 2008 fue designado al frente de la gerencia general y la presidencia del directorio de Aerolíneas Argentinas y Austral, tras desempeñarse con anterioridad como director por el Estado en la empresa aérea de bandera.

CARITAS IN VERITATE, PRIMERA ENCÍCLICA SOCIAL DEL PAPA BENEDICTO XVI

Fuente: Vatican Information System
Autor: Benedicto XVI

Síntesis de la nueva encíclica de Benedicto XVI, "Caritas in veritate": La Caridad en la verdad, sobre el desarrollo humano integral en la caridad y en la verdad.

La Encíclica, publicada el día 7 de julio del 2009, consta de una introducción, seis capítulos y una conclusión y está fechada el 29 de junio de 2009, solemnidad de San Pedro y San Pablo.

"En la Introducción -explica la síntesis- el Papa recuerda que la caridad es "la vía maestra de la doctrina social de la Iglesia". Por otra parte, dado el "riesgo de ser mal entendida o excluida de la ética vivida" advierte de que "un cristianismo de caridad sin verdad se puede confundir fácilmente con una reserva de buenos sentimientos, provechosos para la convivencia social, pero marginales".

"El desarrollo (...) necesita esta verdad", escribe Benedicto XVI y analiza "dos criterios orientadores de la acción moral: la justicia y el bien común. (...) Todo cristiano está llamado a esta caridad, según su vocación y sus posibilidades de incidir en la polis. Èsta es la vía institucional del vivir social".

El primer capítulo está dedicado al "Mensaje de la "Populorum progressio" de Pablo VI que "reafirmó la importancia imprescindible del Evangelio para la construcción de la sociedad según libertad y justicia". "La fe cristiana -escribe Benedicto XVI- se ocupa del desarrollo no apoyándose en privilegios o posiciones de poder (...) sino solo en Cristo". El pontífice evidencia que "las causas del subdesarrollo no son principalmente de orden material". Están ante todo en la voluntad, el pensamiento y todavía más "en la falta de fraternidad entre los hombres y los pueblos".

"El desarrollo humano en nuestro tiempo" es el tema del segundo capítulo. "El objetivo exclusivo del beneficio, cuando es obtenido mal y sin el bien común como fin último -reitera el Papa- corre el riesgo de destruir riqueza y crear pobreza" Y enumera algunas distorsiones del desarrollo: una actividad financiera "en buena parte especulativa", los flujos migratorios "frecuentemente provocados y después no gestionados adecuadamente o la explotación sin reglas de los recursos de la tierra". Frente a esos problemas ligados entre sí, el Papa invoca "una nueva síntesis humanista", constatando después que "el cuadro del desarrollo se despliega en múltiples ámbitos: (...) crece la riqueza mundial en términos absolutos, pero aumentan también las desigualdades (...) y nacen nuevas pobrezas".

"En el plano cultural -prosigue- (...) las posibilidades de interacción" han dado lugar a "nuevas perspectivas de diálogo", (...) pero hay un doble riesgo". En primer lugar "un eclecticismo cultural" donde las culturas se consideran "sustancialmente equivalentes". El peligro opuesto es el de "rebajar la cultura y homologar los (...) estilos de vida". Benedicto XVI recuerda "el escándalo del hambre" y auspicia "una ecuánime reforma agraria en los países en desarrollo".

Asimismo, el pontífice evidencia que el respeto por la vida "en modo alguno puede separarse de las cuestiones relacionadas con el desarrollo de los pueblos" y afirma que "cuando una sociedad se encamina hacia la negación y la supresión de la vida acaba por no encontrar la motivación y la energía necesarias para esforzarse en el servicio del verdadero bien del hombre".

Otro aspecto ligado al desarrollo es el "derecho a la libertad religiosa. La violencia - escribe el Papa-, frena el desarrollo auténtico" y esto "ocurre especialmente con el terrorismo de inspiración fundamentalista".

"Fraternidad, desarrollo económico y sociedad civil" es el tema del tercer capítulo, que se abre con un elogio de la experiencia del don, no reconocida a menudo, "debido a una visión de la existencia que antepone a todo la productividad y la utilidad. (...) El desarrollo, (...) si quiere ser auténticamente humano, necesita en cambio dar espacio al principio de gratuidad", y por cuanto se refiere al mercado la lógica mercantil, ésta debe estar "ordenada a la consecución del bien común, que es responsabilidad sobre todo de la comunidad política".

Retomando la encíclica "Centesimus annus" indica "la necesidad de un sistema basado en tres instancias: el mercado, el Estado y la sociedad civil" y espera en "una civilización de la economía". Hacen falta "formas de economía solidaria" y "tanto el mercado como la política tienen necesidad de personas abiertas al don recíproco".

El capítulo se cierra con una nueva valoración del fenómeno de la globalización, que no se debe entender solo como "un proceso socio-económico". (...) La globalización necesita "una orientación cultural personalista y comunitaria abierta a la trascendencia (...) y capaz de corregir sus disfunciones".

En el cuarto capítulo, la Encíclica trata el tema del "Desarrollo de los pueblos, derechos y deberes, ambiente". "Gobierno y organismos internacionales -se lee- no pueden olvidar "la objetividad y la indisponibilidad" de los derechos. A este respecto, se detiene en las "problemáticas relacionadas con el crecimiento demográfico".

Reafirma que la sexualidad no se puede "reducir a un mero hecho hedonístico y lúdico". Los Estados, escribe, "están llamados a realizar políticas que promuevan la centralidad de la familia".

"La economía -afirma una vez más- tiene necesidad de la ética para su correcto funcionamiento; no de cualquier ética sino de una ética amiga de la persona". La misma centralidad de la persona, escribe, debe ser el principio guía "en las intervenciones para el desarrollo" de la cooperación internacional. (...) Los organismos internacionales -exhorta el Papa- deberían interrogarse sobre la real eficacia de sus aparatos burocráticos", "con frecuencia muy costosos".

El Santo Padre se refiere más adelante a las problemáticas energéticas. "El acaparamiento de los recursos" por parte de Estados y grupos de poder, denuncia, constituyen "un grave impedimento para el desarrollo de los países pobres". (...) "Las sociedades tecnológicamente avanzadas -añade- pueden y deben disminuir la propia necesidad energética", mientras debe "avanzar la investigación sobre energías alternativas".

"La colaboración de la familia humana" es el corazón del quinto capítulo, en el que Benedicto XVI pone de relieve que "el desarrollo de los pueblos depende sobre todo del reconocimiento de ser una sola familia". De ahí que, se lee, la religión cristiana puede contribuir al desarrollo "solo si Dios encuentra un puesto también en la esfera pública".

El Papa hace referencia al principio de subsidiaridad, que ofrece una ayuda a la persona "a través de la autonomía de los cuerpos intermedios". La subsidiariedad, explica, "es el antídoto más eficaz contra toda forma de asistencialismo paternalista" y es más adecuada para humanizar la globalización".

Asimismo, Benedicto XVI exhorta a los Estados ricos a "destinar mayores cuotas" del Producto Interno Bruto para el desarrollo, respetando los compromisos adquiridos. Y augura un mayor acceso a la educación y, aún más, a la "formación completa de la persona" afirmando que, cediendo al relativismo, se convierte en más pobre. Un ejemplo, escribe, es el del fenómeno perverso del turismo sexual. "Es doloroso constatar -observa- que se desarrolla con frecuencia con el aval de los gobiernos locales".

El Papa afronta a continuación al fenómeno "histórico" de las migraciones. "Todo emigrante, afirma, "es una persona humana" que "posee derechos que deben ser respetados por todos y en toda situación".

El último párrafo del capítulo lo dedica el Pontífice "a la urgencia de la reforma" de la ONU y "de la arquitectura económica y financiera internacional". Urge "la presencia de una verdadera Autoridad política mundial" (...) que goce de "poder efectivo".

El sexto y último capítulo está centrado en el tema del "Desarrollo de los pueblos y la técnica". El Papa pone en guardia ante la "pretensión prometeica" según la cual "la humanidad cree poderse recrear valiéndose de los ’prodigios’ de la tecnología". La técnica, subraya, no puede tener una "libertad absoluta".

El campo primario "de la lucha cultural entre el absolutismo de la tecnicidad y la responsabilidad moral del hombre es hoy el de la bioética", explica el Papa, y añade: "La razón sin la fe está destinada a perderse en la ilusión de la propia omnipotencia". La cuestión social se convierte en "cuestión antropológica". La investigación con embriones, la clonación, lamenta el Pontífice, "son promovidas por la cultura actual", que "cree haber desvelado todo misterio". El Papa teme "una sistemática planificación eugenésica de los nacimientos".

En la Conclusión de la Encíclica, el Papa subraya que el desarrollo "tiene necesidad de cristianos con los brazos elevados hacia Dios en gesto de oración", de "amor y de perdón, de renuncia a sí mismos, de acogida al prójimo, de justicia y de paz".