viernes, 29 de octubre de 2010

ASUME LA NUEVA COMISIÓN DIRECTIVA PROVINCIAL DE UPCN

a UPCN

El próximo lunes 1 de noviembre a las 11hs. se realizará en el cine del Edifico Bicentenario de UPCN, Av. 13 entre 56 y 57, el acto de asunción de autoridades de la nueva Comisión Directiva provincial.

Luego de las elecciones internas celebradas el pasado 27 de mayo en todo el territorio provincial, la Comisión Directiva electa entrará en funciones.

La nueva Comisión Directiva y tendrá la responsabilidad de definir los destinos de esta entidad gremial en el período 2010 - 2014. 

CONDOLENCIAS DE LA MASONERÍA POR LA MUERTE DE NÉSTOR KIRCHNER

kirchner-todopoderoso

La Masonería de Argentina expresó sus condolencias por la muerte de Néstor Kirchner mediante una publicación necrológica en el Diario La Nación el día 29 de octubre de 2010.

Se trata de la Gran Logia de Libres y Aceptados Masones de la República Argentina, quien expresa sus consideraciones sobre el difunto diputado, calificando el deceso como “una pérdida importante para la democracia, el debate de las ideas y los proyectos de la República”.

El texto es el siguiente:

“KIRCHNER, Néstor Carlos, Dr. , q.e.p.d., falleció el 27-10-2010. - La Gran Logia de Libres y Aceptados Masones de la República Argentina expresa su profundo dolor por el fallecimiento del ex presidente de la Nación, Néstor Carlos Kirchner. Su muerte es una pérdida importante para la democracia, el debate de las ideas y los proyectos de la República. Acompaña en el dolor a nuestra presidenta de la Nación, Dra. Cristina Fernández de Kirchner, y familia.”

EL BLOG DE DIARIO PREGÓN DE LA PLATA SUPERÓ LOS 200.000 VISITAS DESDE EL 1 DE JUNIO A LA FECHA

Visitas a Diario Pregon de La Plata

El Blog de Diario Pregón de La Plata continúa creciendo sostenidamente en el número de visitantes. En lo que va del mes, hasta el 29 de octubre hemos alcanzado 80.146 páginas vistas del Diario. En la jornada contabilizada por Blogger como correspondiente al 29 de octubre, se alcanzaron 10.927 visitas.

Dado que el sistema de conteo de visitas anterior quedó anulado debido a reformas que Blogger realizó modificando la configuración de las páginas, habíamos quedado imposibilitados de contar a nuestros visitantes. Sin embargo, al mismo tiempo Blogger incorporó el conteo de estadísticas para saber la cantidad de visitantes y su perfil.

Entre el 1 de junio y el 29 de octubre de 2010, hemos recibido un total hasta el momento de 206.099 visitantes, una cifra que muestra el nivel de crecimiento del Blog de Diario Pregón de La Plata.

La noticia más leída fue “Florencia Kirchner habría usado el Tango 10 en ida y vuelta a Río Gallegos como única pasajera”, contabilizando 30.332 visitas. La mayoría de las visitas provienen de google.com.ar, de google.com.mx, google.com y google.com.co. A su vez, las palabras clave de búsqueda más utilizadas son “Florencia Kirchner” (1.487 veces) y “Cristina Kirchner” viene en segundo lugar.

En cuanto al público lector, hay 112.777 visitantes al momento de Argentina, seguidos por 21.674 de México, 11.008 de Colombia, Perú con 9.666, Chile con 8.390, España con 7.805, Estados Unidos que contabiliza 5.230 visitas, Venezuela con 3.421, Ecuador con 1.249 y Brasil con 729.

El navegador más utilizado por los visitantes es Internet Explorer (el 61% por 127.010 usuarios), seguido de Firefox (23% por 48.197 visitantes), el Chrome (usado por 24.393 visitantes que representan el 11%). Otros navegadores utilizados son Safari, Opera, Java, Jakarta Commons-HttpClient, FirePHP, OneRiot y Mobile.

En cuanto a los sistemas operativos más utilizados por los usuarios son "Windows (199.182 visitantes que representan el 96%), seguido por Macintosh (el 1% compuesto por 3.659 usuarios), siendo los otros sistemas que no alcanzan al 1% los de Otro de Unix, BlackBerry, IPhone, IPad, IPod, Linux, PlayStation Portable y Nokia.

EMPALAGOSA HIPOCRESÍA

Kirchner pirata

Por Nicolás Kasanzew

Escribo tratando de desembarazarme de la empalagosa hipocresía que chorrea de la radio, del televisor y de los diarios, como una melaza espesa y adulterada.

Siempre creí que la muerte no convierte a un miserable en buena persona sino en un miserable muerto.

Néstor Kirchner fue, según mi exclusiva e intransferible opinión, una persona malvada, vengativa y mezquina. Un tipo básicamente destructivo y profundamente egoísta.

Dos de cada tres habitantes de este país tenía de él una imagen negativa, con niveles de desaprobación ciertamente dispares. De estos dos tercios, alguna porción probablemente importante debe compartir mi opinión sobre su persona.

Por supuesto, la muerte conmueve, hasta la del enemigo. Las personas de bien cubren con un tapiz de piedad los costados oscuros de los que mueren y prudentemente callan sus opiniones si estas no favorecen al muerto.

También es cierto que desde ciertas posiciones institucionales o representativas resulta sensato hacer comentarios de ocasión y presentar cristianas condolencias a los deudos.

Les hablaba de mi empalagamiento, porque desde ayer escucho hablar de un “apasionado luchador”, de un “político de raza”, de un “defensor vehemente de sus ideas” y varias otras calificaciones de tinte épico. Y estas calificaciones no provienen de sus partidarios (que por otra parte se turnan para llorar en la radio) sino de gente que hasta ayer luchaba para no ser destruida por las perversas andanadas del furor exterminador de Néstor Kirchner.

Todavía faltan dos días para su entierro y creo que esto recién empieza.

Escuchar a tipos como Scioli o Alberto Fernández (que han sido ninguneados, maltratados, desautorizados, erosionados, boicoteados, extorsionados y manipulados por el “apasionado luchador”), hacer pucheritos en la radio hablando del amigo que se les fue, me remite al trágico síndrome de la mujer golpeada. A ellos trato de comprenderlos desde la patológica necesidad que tienen los políticos, en especial los peronistas, de subirse al tren que más les convenga.

Ni que hablar de los muñequitos de torta que integran el gabinete y que compiten entre sí para ver cuál de ellos hace la declaración de dolor más desgarradora, mientras esconden la calculadora con la que tratan de deducir cómo quedarán parados en el nuevo escenario.

Sin embargo, la cobertura periodística parece reflejar la muerte de Juan Pablo II, en todos los medios, aún en aquellos que tuvieron que pelearla para no ser devastados por la furia vengativa del “político de raza” y sus Chirolitas. No me animé a sintonizar Canal 7 por temor al shock melífluo.

Los invito a hacer un breve ejercicio de inferencia e imaginar qué hubiera ocurrido si el muerto hubiera sido otro.

Por ejemplo Cobos:
· El Calafate estaría de fiesta, con banderines en la calle.
· Aníbal Fernández declararía que “el vicepresidente arde en el séptimo círculo del infierno, reservado a los traidores”.

· Página12 titularía: “Un traidor menos”
· Le negarían todos los aviones de la flota presidencial para el transporte del féretro a Mendoza

Por ejemplo Menem:
· Néstor concurriría al funeral sólo para hacer los cuernitos y tocarse los testículos para evitar la mufa, ante las risotadas de dos o tres “espontáneos”
· Página12 titularía “Murió el culpable de la miseria de los 90”
· En “6, 7, 8” harían un programa especial describiendo cómo Néstor y Cristina combatieron el neoliberalismo y fueron feroces opositores al difunto durante toda la década infame.

Y esto podría seguir. Sin embargo, quiero resistirme a tratar a los miserables con su misma miseria, porque me educaron de otra manera. Por eso escarbo en las profundidades de mi espíritu tratando de hallar algo de compasión.

Sólo encuentro un poco para nuestro país.

EL UNGIDO

KIRCHNER-el loco Napoleon

“Cuando muere el hombre impío perece su esperanza”

Prov. 11,7

Por ANTONIO CAPONNETTO

No siendo especialistas en tanatología –como de pronto parecen serlo todos nuestros conciudadanos- apenas si un par de reflexiones podríamos hilvanar ante la muerte de Néstor Kirchner.

La primera es que su deceso es un bien inmenso para el país, como lo sería el de todos aquellos de su laya que viven y obran para ultrajar a Dios y a la Patria. Disimular, omitir o atemperar este juicio nos conduciría a pagar un tributo al cinismo que no estamos dispuestos a oblar.

El difunto (ya lo dijimos largamente mientras vivió) ha sido una de las encarnaduras más completas cuanto deleznables de la degeneración intelectual, moral y política; y en un decurso histórico como el nuestro, en el que no es fácil competir por la náusea, se ha quedado limpiamente entre los primeros puestos. No dejó crimen por auspiciar, latrocinio por cometer, impiedad por poner en práctica, mentira por difundir y rencores torvos por ejecutar malignamente. Suyas fueron todas las características del hombre espiritualmente contrahecho. Desde la dicción soez y el gesto atrabiliario, hasta el corazón irreligioso y la mente ganada por las cóleras más ruines.

Halló solaz en propiciar la contranatura y sintió desdicha por las virtudes tradicionales. Gozó con la fiesta sacrílega del mundo, y lo amargaron las celebraciones genuinamente sacras. Supo odiar la identidad hispanocriolla y católica de estas tierras con el mismo frenesí con que amó la causa de los asesinos de nuestra estirpe. Encanallecido, indigno y cargado de locuras furiosas, si algún epítome abarca sus pluriformes miserias y vicios sin cuento, el mismo fue acuñado el 6 de julio de 2010 por uno de sus indiscutibles y empecinados apologistas. Dijo entonces Luis D’Elía: “Néstor Kirchner es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”. “Nuestro”, es decir de ellos, fue sin duda, el abanderado y el adalid.

La segunda reflexión guarda consonancia con la primera. Un hombre de tan negrísimo talante no podía sino creerse invulnerable y sin necesidad alguna de sobrenaturales socorros. La conciencia de la vulnerabilidad es propia de quien posee la virtud de la fortaleza, enseña el Aquinate. Mientras que, por el contrario, el pusilánime finge que nada puede ocurrirle. Para el cobarde henchido de soberbia, enfermarse no le está permitido; y llamarse a sosiego o a reposo, o mostrarse frágil con humano y humilde verismo, es una señal de derrota que no puede admitir.

Por eso Kirchner y su endemoniado entorno, a cada paso de la enfermedad que al fin acarreó la muerte, rechazaron cualquier signo sacramental que invocara la posibilidad ineludible de las postrimerías. Negado a la trascendencia y dado a la publicidad, el mensaje del patagón no podía ser el de un paciente necesitado de preces y de auxilios médicos, y en consecuencia engrandecido en el dolor y en la enfermedad. Sí, en cambio, el de una máquina ganadora que se hacía algunos ajustes técnicos para seguir compitiendo hasta la recta final. Como el acróbata que es dueño de una risa estéril y falsa, de comisuras tiesas, para probar que está intacto tras las mil volteretas, así reía Kirchner tras cada golpe que le propinaba su irremisible dolencia.

El cajón cerrado –con o sin sus restos, lo mismo da- fue el último signo de esta incapacidad de mostrarse vulnerado. Para descubrir al pueblo el rostro muerto, primero hay que estar convencido de que hay un Divino Rostro que me aguarda, transfigurante de mis miserias corporales todas. El rigor mortis, públicamente retratado como preanuncio paradojal de una movilidad aquende el féretro, es propio de quienes mueren piadosamente. Contrario es el caso de los desesperados. La mors certa, hora certa sed ignota, los tortura más que el instante súbito que los arranca definitivamente del tiempo. No saben ni quieren prepararse a bien morir, porque el activismo exitista que los domina los vuelve incapaces de todo ocio contemplativo.

No fue pues, el de Kirchner, ese consumirse como un cirio para alumbrar a otros, en un sacrificial, oblativo y extremo acto de servicio. No fue un gastarse y desgastarse sin medir las consecuencias. Esto quedará para la mitología partidocrática, siempre pronta a catalogar sandeces. Fue, sencillamente, lo que escribe Gracián en El Criticón: ”los sabios mueren, los necios revientan”. Reventó agarrotado por sus tirrias y fobias, creyendo que la muerte no era para él, sino un mal siempre conveniente y deseable para sus enemigos. Tal vez no le faltó razón, puesto que Dante, en el Canto III del Infierno, localiza a un tipo de personajes que, en virtud de sus felonías, “ni tienen la esperanza de morir”.

La tercera reflexión es sobre aquellos que, desde el instante mismo de su muerte, y olvidando que hasta otros instantes previos lo habían despreciado o maldecido, se dedicaron a glorificarlo, ya desde los medios masivos o rindiéndole homenaje presencial. Hablamos ante todo de esas muchedumbres mórbidas e informes que desfilaron ante su túmulo, brindando el espectáculo decadente que suscitan habitualmente estos carnavales. Masas sin veleta ni rumbo, volubles por definición e hijas de la hez democrática, esas oleadas que integraron su cortejo, ora asistieron rentadamente por disciplina sindical, ora por saltimbanquismo populista, ora por funesta afinidad con el rufián que partía. Ayer lo hicieron ante la momia de Alfonsín o de Mercedes Sosa. Mañana por quien sea el turno de rentar el olor de multitud. La Argentina real e invisible no estaba en ese cortejo desencajado y ciego. Estaba trabajando silente en vastísimas e incalculables legiones de sufridos brazos, lamentando esta Patria nuestra, material y espiritualmente corrompida por el tirano que acaba de reventar.

Pero llegue también nuestro desprecio, ya no al tropel sin riendas que incensó durante horas el ataúd del déspota, entonando sin proponérselo la Marcha fúnebre para una marioneta -mas sin los sones afinados de Gounod- sino al llamado arco opositor, político o periodístico, cuya obsecuencia lacrimógena para con el occiso y sus deudos sólo prueba lo que ya sabemos de memoria: que uno solo es el Régimen, del que medran por igual oficialistas y antagonistas, en una entente trágica, maloliente y rapaz. Un único y despreciable sistema forman las llamadas derechas e izquierdas, conjugadas al unísono para que, más allá de las muertes individuales, perdure y sobreviva el infectado y podrido conjunto.

Sea la última reflexión para medir lo más grave. Aquello que verdaderamente nos sobresalta y aqueja hasta el desgarrón literal del alma. Y es constatar que, una vez más, la Iglesia no ha sabido estar a la altura de las circunstancias.

Cierto que de Roma llegaron pésames híbridos, redactados al modo de un formulario eventual. Pero algo más hacía falta decir, porque el difunto fue un persecutor explícito de la Fe Católica, a la que ofendió cuanto pudo con saña manifiesta y procaz. ¿Por qué callar que Kirchner tipificó el desdichado caso de quienes pecan contra el Espíritu, de quienes pecan con faltas que al Cielo claman, de quienes pecan sin que les sea posible merecer el perdón? (Mc 3,29; Mt 12,32; Lc 12:10).  ¿Por qué callar que tanto él como su viuda, su partido y sus gobiernos, son la quintaesencia de la endemoniada juntura de capitalismo y marxismo, de progresismo y liberalismo, de gramscismo y cultura de la muerte? ¿Por qué callar en vez de distinguir y condenar con toda la energía y la contundencia que puede y debe hacerlo la Madre y Maestra?

A su turno, el Cardenal Sandri, y siete sacerdotes argentinos, celebraron una misa por Kirchner, en la Iglesia Nacional Argentina de la Ciudad Eterna. También callaron cobardemente lo que debían decir, y afirmaron lo que no debían afirmar. Verbigracia, que el occiso se destacó por “el apasionado empeño en la vida política”, dejándonos con su partida “en la pena y la sensación de desamparo”. La pena y el desamparo –entérense de una vez desaguisados y felones pretes- lo padece la Patria argentina en su conjunto, como consecuencia, precisamente, del “apasionado empeño” destructor llevado a cabo por el pérfido que acaba de finiquitar, y que han decidido convertir en héroe súbito.

Las palmas de la iniquidad, por supuesto, se las llevó Bergoglio, a estas alturas, y ya sin tapujos, devenido en el Patriarca de una secta judeo cristiana. Compartiendo el presbiterio catedralicio con el rabino Bergman, y el altar con otros varones de ínclita talla, se atrevió a sostener en su homilía del 27 de octubre, que “las manos de Dios lo acompañaron [a Kirchner], lo amaron, acariciaron su vida y lo recibieron”; y que nadie debería cometer la “grande ingratitud” de olvidar que “este hombre fue ungido por la voluntad popular”. Mérito sacro e intangible de inequívoca raigambre rusoniana, ante el cual, “el pueblo tiene que claudicar de todo tipo de postura antagónica para orar frente a la muerte de un ungido por la voluntad popular”.

Bergoglio ya no merece respuesta alguna. Que Nuestro Señor Jesucristo, el Verdadero Ungido, y a quien en nombre de la voluntad popular, Néstor Kirchner vilipendió en su perdularia vida, le prodigue el perdón, alguna vez, por haber preferido el sacerdocio de Judas al del Dios Verdadero.

Cuentan que refiriéndose a la muerte de Casimir Delavigne -el poeta y dramaturgo francés- su compatriota, el pintor Francois Desnoyer, dijo irónicamente: ”hay muertos a los que conviene matar”. Tal el caso de Néstor Kirchner. Mátese de una vez su legado y su proyecto, para que pueda abrigarse la esperanza, siquiera tenue, de mejores días para esta Patria en llamas. Pero no es tarea que parezca posible en el horizonte inmediato, bien lo sabemos.

Pasadas las fiestas cristínicas del funeral montonero, y enterrado Néstor con su pañuelo blanco del odio marxista, vendrá la cruda realidad de una Nación deshecha, de una mafia acechante, de unos herederos torvos, de un futuro tan ruinoso como el presente aciago que vivimos. Todo reino dividido en sí mismo perecerá (Mt. 12, 24)

Disponga Dios lo necesario para que podamos resistir y resguardar.