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sábado, 26 de diciembre de 2015

FUE PRESENTADO EL LIBRO “OCCIDENTE CONTRA OCCIDENTE” DE FEDERICO GASTON ADDISI




En la foto: El Dr. Diego Mazzieri (izq), Federico Gastón Addisi (centro) y el Embajador Héctor Flores (der)

Por Emilio Nazar Kasbo

El día 23 de diciembre de 2015 fue presentado en el Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas de Capital Federal, el libro  "Occidente contra Occidente" del Sr. Federico Gastón Addisi. El autor fue presentado por el Emb. Héctor Flores y el Dr. Diego Mazzieri. Además estuvieron presentes la Juventud Revisionista, integrantes de la Acción Nacional Católica, y de la Asociación Sindical de Motociclistas Mensajeros y Servicios (ASIMM), entre otros.

El libro y su autor
"Occidente contra Occidente" exhibe las elocuentes contradicciones derivadas del mundo globalizado en tanto premisas anti filosóficas, anti religiosas y anti culturales, artífices de la inmanencia, el hedonismo y el materialismo que sustentan las propuestas geopolíticas, económicas y financieras de lo que se da en llamar como "Nuevo Orden Mundial". Todas estas cuestiones son estudiadas y descriptas cabalmente por el autor; quien centra su estudio en las raíces civilizatorias de Occidente con el objeto de redescubrir las esencias que la informan y contraponerlas con los disvalores del occidente actual y decadente, que nutren a las diversas dictaduras del Pensamiento Único.
Federico Gastón Addisi es historiador revisionista, dirigente Justicialista y Director de Cultura en la Fundación Rucci de la CGT. A su vez, es diplomado en Antropología Cristiana en FASTA, Diplomado en Relaciones Internacionales en la UAI, y Columnista en Noticias del Congreso Nacional (NC). Ha publicado además los siguientes libros: “San Martín, Rosas, Perón. Un homenaje a Fermín Chávez” (2008); “Estevez, vida de un cruzado” (2009); “Raúl Scalabrini Ortiz. Su lucha y sus enseñanzas” (2009); “Aportes al Bicentenario” (2011) e “Historia de la Revista del Instituto Juan Manuel de Rosas” (2013).
A continuación, sintetizamos brevemente las palabras expresadas por los oradores, con palabras que no son textuales pero que resumen las ideas expresadas:

Dr. Diego Mazzieri
En oportunidad de la presentación, hizo uso de la palabra en primer término el Dr. Diego Mazzieri, quien refirió que el valor de la obra de Federico (Addisi) es de un gran contenido con poder de síntesis. Aseveró que desde la visión justicialista siempre se ha privilegiado la orientación tradicionalista de la Historia, aludiendo al Prof. Carlos Disandro cuando se refería a la Anfictonía como la fundación conjunta a modo de una Federación Internacional.
Recordó además, que el pensamiento tradicionalista y revisionista fue expresado en la Ciudad Estudiantil Eva Perón, comunicada con la Ciudad Infantil, y cuya finalidad fue capacitar a los hijos de los obreros para llegar a ser futuros dirigentes y en cuyo marco se realizaba una formación teórico-práctica, con énfasis en temas relacionados con las ciencias sociales y la tecnología, a la cual concurrían los alumnos de modo voluntario y en horario extracurricular.
Mazzieri expresó que se trata de volver a hablar de la esencia de los conceptos, y que Occidente no es un concepto geográfico. Asimismo, que vivimos en una cultura materialista del consumismo y el carpe diem. Por tal motivo, según el presentador, llegamos a nuestros días con conceptos desviados y confusiones ideológicas, mientras Federico (Addisi) se centra en qué es Occidente, en su definición.

Embajador Héctor Flores
El Embajador Héctor Flores manifestó que se trata de un libro que implica un desafío a la reflexión y al pensamiento. El título motiva a la reflexión: no es una contraposición, sino la identidad de Occidente, que tiene que ver con la Identidad Nacional.
Occidente hoy se manifiesta en la versión Hispanoamericana del Catolicismo, refirió, que se confunde con la vinculación a España. Hispania es el nombre de la Provincia de Roma en la Península Ibérica, que tuvo la posibilidad de conocer la cultura grecolatina tras la dominación militar romana. En el orden filosófico, el Embajador indicó que las dos corrientes de pensamiento que todo lo resumen, el idealismo platónico y el realismo aristotélico, han sido continuadas por San Agustín en su libro La Ciudad de Dios como parte del idealismo, y por Santo Tomás de Aquino, quien recibió la traducción de las obras de Aristóteles para elaborar la Suma Teológica y la Suma contra Gentiles, como parte del pensamiento realista. También dijo que la práctica de las virtudes lleva a organizar la comunidad, y esa es la simiente más clara de la Cultura Occidental.
Desde Mahoma migran vándalos y suevos por la expansión del Corán, y los musulmanes ocupan desde el S. VII la Península Ibérica. Hispania pasó a ser parte de la cultura musulmana, influyendo el árabe sobre el lenguaje. Pero el fenómeno más occidental de España es la Reconquista de la Península, que había sido ocupada completamente por los islámicos, llegando a cruzar los Pirineos. Fue Carlos Martel quien en el año 712 los derrota militarmente y comienza el Adelantazgo católico y desde Aragón y desde Navarra surgen prototipos como el Cid y Ramiro I de Asturias.
Continuó aseverando que durante más de 700 años la occidentalidad se vivió en las batallas, y que las Indias fueron la continuación del Adelantazgo del Catolicismo, decantando las prácticas aberrantes de los pueblos mal llamados “originarios”, los cuales tuvieron mediante el adelantazgo los beneficios de la cultura y de la tecnología. Expresó que son mal llamados “originarios” porque en realidad son originarios de las costas asiáticas, de donde se perciben sus rasgos raciales comunes.
La Nación está definida por la lengua materna según Fichte, aseguró, y que la excepción se da en América, porque va a ser mediante la lengua paterna de esos pocos padres españoles por la cual accedieron a la cultura católica, recordando que católica significa universal.
Federico (Addisi) plantea y hace citas muy importantes en su libro, y deja traslucir que en el Renacimiento se pasó de la visión teocéntrica a la antropocéntrica, transformando el gótico para volver al hombre en su hedonismo y placer individual como intérprete libre de la cultura y de la Religión, expresó el Embajador. El libro tiene un análisis crítico respecto del individualismo, el antropocentrismo y el pensamiento de Rousseau, que es negador del Orden Natural, negador de la familia y del individuo. Y es que en la familia existe el principio de autoridad, de la división del trabajo y de la solidaridad o Caridad, como componentes de esa célula básica social en la cual se encuentra el principio de la organización de la comunidad. Por ello, destruido el Orden Natural previo a la Revolución Francesa, aparecen el capitalismo y el dinero como principio de apropiación política, concluyó.

El autor
Federico Addisi, autor del libro, tomó en último lugar la palabra como cierre del acto. Dijo que existe una guerra semántica que distorsiona las cosas en lo que son, y que el libro es profundamente tradicionalista.
Expresó que en Jordán Bruno Genta se define a Occidente en la Filosofía clásica asumida por la Iglesia, el Derecho Romano y el Cristianismo como su esencia, y que hubo un proceso de ruptura con tres grandes reformadores: Descartes, Lutero como protagonista de la Reforma protestante, y Rousseau como inspirador de la Revolución Francesa, al cual habría que agregar a Gramsci como propagador de la Revolución Rusa en su aspecto cultural.
Addisi expresa que su libro es contrarevolucionario, apelando a las esencia de lo nacional, volcado al espíritu nacional. Afirma que lo más valioso de ese Occidente está en Hispanoamérica, citando al filósofo Alberto Buela. Por eso, se habla del Catolicismo, porque no hay unión con la herejía protestante, afirma el autor. Y es que Occidente no es un concepto geográfico: la Hispanidad se funde con la Tradición en que un individuo pare ante el mundo y se resista ante él.
Occidente debe ser restaurado. Por eso el concepto es muy importante, porque no es obsoleto: es importante desde lo teológico y lo político, a lo sociológico y geopolítico. Debemos trazarnos un norte más claro para hablar sobre el destino de la Patria. Por eso, venimos a difundir la tradición y las ideas, en un nuevo ciclo en la lucha por la Verdad, concluyó Addisi.

martes, 6 de mayo de 2014

CARTA ABIERTA A MONS. JOSE MARIA ARANCEDO



Carta Abierta a Monseñor José María Arancedo
Presidente de la Conferencia Episcopal Argentina

Buenos Aires, 6 de mayo de 2014

A S. E. R. Monseñor
José María Arancedo
Presidente de la Conferencia Episcopal Argentina
________________________________________

Excelencia:
He leído la homilía que VE pronunciara en la Misa de Apertura de la 107 Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Argentina en el día de ayer. En ella recuerda VE que está próximo a cumplirse el cuadragésimo aniversario de la muerte del Padre Carlos Mugica, hecho que (son palabras textuales) “está presente en la memoria de la Iglesia”. Añade que el Padre Mugica fue víctima de un asesinato en una época triste de nuestra historia; que “fue un sacerdote que vivió su fe y ministerio en comunión con la Iglesia y al servicio de los más necesitados, que aún lo recuerdan con gratitud, cariño y dolor”; y concluye pidiendo al Señor que, “junto a la verdad y a la justicia” los argentinos avancemos por la senda de nuestra reconciliación. Es respecto de este tema, particularmente sensible, que deseo escribirle ahora.
Hace varios años, más precisamente el Viernes Santo de 1998, en el texto de una de las estaciones del Vía Crucis celebrado aquel día en Roma, se mencionaba de modo encomiástico a las Madres de Plaza de Mayo a las que se ponía como ejemplo. Por cierto que en aquella época las señoras aún no habían perpetrado su asalto y esquilmación del Estado Nacional con los “Sueños compartidos” de la mano del “hijo” (no Jesús, precisamente). En aquella ocasión, junto a otras señoras, familiares de “ajusticiados” en esos mismos años 70, “duros y tristes”, por “jóvenes idealistas” con quienes, como ha dicho el Papa Francisco, seguramente los Pastores se habían equivocado al educarlos y acompañarlos en sus “utopías”, integré una Comisión que pidió ser recibida por el entonces Presidente de la CEA, el hoy Cardenal Karlic, quien accedió a recibirnos y tras la entrevista nos remitió a nuestros respectivos obispos ordinarios. Así fue que, en mi caso y el de otros familiares, fuimos recibidos por el Arzobispo de Buenos Aires, Cardenal Bergoglio.
Monseñor Karlic nos atendió con una cortesía gélida, sin dedicarnos una mirada ni menos una palabra de compasión o de misericordia. No digo hacia mí, que apenas soy hija de uno de esos muertos, pero tampoco para la Sra. Sonia Fernández Cutiellos, madre del Teniente coronel Horacio Fernández Cutiellos, muerto en el copamiento de La Tablada, que al menos era, y es, tan madre como las otras. En cambio, debo reconocer que Monseñor Bergoglio nos recibió con la mayor calidez, comprensión y misericordia, nos ofreció todas las parroquias de la Arquidiócesis para que hiciéramos rezar Misas y Rosarios por nuestros familiares caídos; sólo nos pidió que no rezáramos Vía Crucis para no aparecer como oponiendo un Vía Crucis a otro, recomendación que, al menos en mi caso, se cumplió. Aparte del hecho que acabo de relatar, en los años que siguieron, siempre como parte de asociaciones de víctimas del terrorismo, visité varios Obispos y en todos los casos encontré una actitud cálida y misericordiosa, más allá de lo que cada uno pensara políticamente.
Pero en esta ocasión, Excelencia, no sólo me acerco al Pastor como hija, ya que lo soy de Jordán Bruno Genta, asesinado en la puerta de la misma casa donde hoy vivo con mi familia (coincidentemente, también hace cuarenta años de su muerte y aún nos estremece leer la carta que nos enviaron sus asesinos, escrita por un cura o ex cura según se evidencia en los conceptos allí vertidos). Esta vez me acerco, sobre todo, como joven de los sesenta y setenta. Me acerco in memoriam de tantos miembros de la Acción Católica en la que milité y de otros grupos católicos a los que también pertenecí. Chicas y muchachos con los que compartí Misas, retiros, conferencias, actos públicos, guitarreadas y demás actividades propias de aquella juventud. ¡Cuántos de ellos fueron llevados a matar y morir por la encendida prédica del Padre Mugica y de otros curas tercermundistas! A alguno de esos sacerdotes los conocí personalmente, desde la infancia; es el caso del Padre Ricciardelli con quien compartía parroquia y barrio.
En aquellos años trágicos, la Conferencia Episcopal Argentina, que VE ahora preside, publicó un duro Documento advirtiendo sobre los peligros y las desviaciones doctrinales que representaba el llamado Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo del que el Padre Mugica era uno de sus principales mentores.
Monseñor Arancedo: fue duro afrontar la muerte de mi padre después de meses de amenazas; esto hizo pedazos a mis hijos. Pero mucho peor fue enterarme de que un joven otrora católico, Juan Carlos Dios, fue quien había puesto una bomba en un sonado atentado matando decenas de personas, en nombre de la “revolución”. Sólo los curas pudieron haber logrado semejante “conversión” suya pues resulta que, entre otras cosas, me recuerdo sentada a su lado siguiendo un largo curso sobre Santo Tomás en el que leíamos la Suma Teológica. Alargaría demasiado este escrito si enumerara a todos los conocidos y amigos que siguieron idéntico camino.
Tengo alguna certeza de que el Padre Mugica se arrepintió al final y de que estaba preocupado por lo que había ayudado a construir. Curiosamente, no suele hacerse mención a esta actitud de arrepentimiento, pero qué bueno sería hacerlo en aras de la verdad completa.
Antes de caer acribillado, mi padre comenzó a trazar la señal de la Cruz; era domingo y se dirigía a escuchar Misa. El Padre Mugica fue asesinado después de celebrar Misa. Espero que los jóvenes a quienes arrastró con su prédica a la guerrilla y murieron en ella, tuvieran tiempo de acercarse a Dios.
Esta carta es abierta pues no tengo nada que ocultar ni disimular; pero, primero, como corresponde, se la envío a VE por medio del correo electrónico. Cuando fuera posible me gustaría hablar con VE; estimo que es el consejo que nos ha enviado el Papa Francisco a cuantos están en similar situación a la mía. Sería un buen ejercicio de la “cultura del encuentro”.
En cuanto a conseguir la concordia nacional y la reconciliación de los argentinos, invocada en su Homilía, allí van todos nuestros esfuerzos como VE podrá apreciar si tuviere a bien observar la sostenida actividad desarrollada por múltiples asociaciones (la Asociación de Abogados por la Justicia y la Concordia, entre otras) que nos representan.
Con afecto filial.
Suya en el Señor.


María Lilia Genta

marialiliagenta@gmail.com

sábado, 3 de mayo de 2014

MONS TAUSSIG Y LA ARBITRARIA SANCION AL PROFESOR CAPONNETTO


Por Emilio Nazar Kasbo

El día 22 de abril de 2014, Mons. Dr. Eduardo María Taussig resolvió aplicar un “apercibimiento” al Prof. Dr. Antonio Caponnetto.

EL PADRE TAUSSIG
El padre Taussig (como dicen hoy en la Iglesia “democrática”, “horizontalizada” e “igualitaria”), no especifica cuáles son las reiteradas y públicas afirmaciones del Dr. Antonio Caponnetto. No indica cuáles medios digitales y gráficos han reproducido sus notas “a lo largo de estos últimos meses y en múltiples ocasiones anteriores”, y cuáles de ellas son reprobables.
Sólo señala que las afirmaciones se refieren al Santo Padre Francisco, a Papas precedentes, y de otros miembros de la jerarquía de la Iglesia.
Tal abstracta afirmación pretende fundamentar que el hecho de que el Profesor Caponnetto hable de los Papas anteriores y del actual, o de la Jerarquía de la Iglesia, causa “aversión y espíritu de desobediencia, a la autoridad del Santo Padre y a otras autoridades de la jerarquía eclesiástica”, en una presunta violación –indemostrada- del canon 1373, y ello “en un número significativo de fieles de la Diócesis de San Rafael”, lo cual también resulta incierto.

“HAGAN LÍO” DIJO EL PAPA
Asimismo, hace referencia a “la pertinaz actitud de público desafío del Dr. Antonio Caponnetto" al Ordinario Taussig y a las autoridades superiores de la Iglesia (en otra expresión indeterminada), pretendiendo aplicar así el canon 1347. ¿La pertinaz actitud, es dar una charla sobre una materia que el Obispo no tiene interés en su temática? ¿No sería prudente que el Ordinario replique al Dr. Caponnetto y haga saber a la feligresía esclareciéndola, cuál es la verdad sobre la Tradición de la Iglesia?
Es decir, universalizando el principio, se pretende que ningún feligrés hable y mucho menos disienta (tratándose de materia que no es opinable) respecto de imprudencias y fallas en los dichos o actitudes de los Papas (ya sea formando parte o no del Magisterio), así como tampoco de miembros de la Jerarquía de la Iglesia, ya que según tal visión ningún feligrés tiene derecho alguno a ello, sobre todo cuando se abordan yerros, porque según el criterio del Ordinario mencionado, parece que son todos “perfectos” (cual neopublicanos de espíritu farisaico) que actúan en una muestra de inmensa “humildad”.
En la parte resolutiva de la disposición, en su artículo 1, advierte que “si manteniendo estas afirmaciones y actitudes, produjera más hechos de este tenor, se tomarán las medidas correspondientes en el ámbito de la diócesis de San Rafael, valiendo el presente texto como formal amonestación canónica”. 
El “tenor” de los hechos es insistir en la prédica de la Tradición de la Iglesia… y señalar aquellas desviaciones que resultan públicas, las cuales incluso se encuentran insertas hoy en Encíclicas, respecto de lo cual todo feligrés mínimamente ilustrado puede darse cuenta, no siendo atribución específica del Dr. Caponnetto. Ahora bien, ¿Con qué autoridad el padre Taussig pretende exigir obediencia, cuando el mismo Papa llamó a la desobediencia y a la indisciplina, que no otra cosa significa "lío"?

PASTORAL DE LA ADIVINANZA
El padre Taussig sanciona al Dr. Caponnetto por una conferencia que no ha dado, y en virtud de declaraciones previas no especificadas, por lo cual mal puede alegar desviaciones o promoción de indisciplina de un futurible que sólo Dios conoce hasta que se haya producido. De hecho, no cabe anatema alguno, ya que debe señalarse concretamente cuál es el error enseñado o propalado por el Dr. Caponnetto, omisión que torna nulo el apercibimiento efectuado, puesto que lo convierte en un acto “político” y ajeno al Magisterio.
¿Acaso toda expresión del Dr. Caponnetto es desaprobada? ¿En qué medida es desaprobada? ¿Cuál es la expresión desaprobada? Tal incertidumbre, no puede formar parte de una actitud “pastoral”, porque se sujeta a la adivinanza de los feligreses el descubrir qué es lo errado y qué no. De hecho, en ningún momento afirma el padre Taussig que el Dr. Caponnetto miente, o que esté equivocado, sino que se trataría de una cuestión “de disciplina”, de modo que lo sancionado no es lo dicho en sí, sino la “actitud” que el sancionador presupone de modo prejuicioso.
El padre Taussig, como obligación de Caridad, debe señalar puntualmente cuál es el yerro y esclarecer dónde está la Verdad de la cual es responsable.

FALTA DE JURSIDCCIÓN
Por otra parte, el Dr. Caponnetto no pertenece a la diócesis de San Rafael, y mal puede el Ordinario del lugar aplicar un apercibimiento a quien no se encuentra bajo su cuidado. A su vez, debe destacarse que el entredicho se dirige no al Dr. Caponnetto, sino a la feligresía de la diócesis, PARA QUE NO ASISTAN ni aprendan del “sancionado”, de modo que la finalidad supuesta del apercibimiento no es la sanción al orador, sino evitar que la feligresía concurra y a su vez evite su presencia.
Si la cuestión se dirige a sancionar opiniones personales y privadas del Dr. Caponnetto, las mismas son tan "pastorales" como las del "teléfono pastoral" del Papa Pancho, de modo que debe ser aplicado a ambos casos el mismo criterio, no mereciendo siquiera aclaración alguna, tal como el Vaticano no aclara ambigüedades para permitir que se expanda la confusión.
Todo feligrés tiene derecho a presentarse ante el padre Taussig para darle a conocer su punto de vista sobre la cuestión. Se está convirtiendo en un “dogma” la “pastoral” circusntancial, a la vez que en ninguna parte de los documentos de la Iglesia Católica se señala que la “pastoral” debe ser ambigua, ni tergiversar o silenciar verdades.

CONFUSIÓN "PASTORAL"
Si en un camino que conduce a un precipicio se pusiera una doble señal aconsejando y desaconsejando a su vez el tránsito por ese rumbo, muchos en la desorientación caerán, y esto no es lo propio de un “pastor con olor a oveja” sino de “pastor con olor a chivo”, puesto que claramente ha dicho Jesucristo que es el enemigo quien ingresa al campo a sembrar cizaña, es decir, una prédica que no es la del Señor, para confusión y condena de las almas.
Parece que es "pastoral" dar la razón a quien no la tiene, y sancionar a quien está en la Verdad y se subordina a ella.
Es más, el Dr. Caponnetto resulta apercibido por ejercer su derecho conforme el Código de Derecho Canónico: Canon 212 § 2. Los fieles tienen derecho a manifestar a los Pastores de la Iglesia sus necesidades, principalmente las espirituales, y sus deseos. § 3. Tienen el derecho, y a veces incluso el deber, en razón de su propio conocimiento, competencia y prestigio, de manifestar a los Pastores sagrados su opinión sobre aquello que pertenece al bien de la Iglesia y de manifestar a los demás fieles, salvando siempre la integridad de la fe y de las costumbres, la reverencia hacia los Pastores y habida cuenta de la utilidad común y de la dignidad de las personas.

SANTA OPORTUNIDAD
Justamente el día en que el padre Taussig emitió tal resolución, se conmemoraba el día de Santa Oportuna, quien en Francia fuera abadesa, célebre por su verdadera humildad, abstinencia y austeridad, falleciendo en el año 770. Su hermano era el santo Crodegan, obispo de Sées. 
Cuando ella llegó a su juventud, pensó que lo fundamental para vivir de acuerdo con su proyecto de vida, lo mejor -repetía- era consagrarse a Dios. Se lo comunicó a su hermano porque quería que fuera él quien le impusiera el velo de vírgenes. Murió triste ante la muerte trágica de su hermano, asesinado por un primo que quería sucederle como obispo. Ella murió trece días después.
El ejemplo nos señala a miembros de la Iglesia Católica que la perciben como estructura inmanente y de neto corte modernista modernista, la cual sólo se definiría a sí misma como una estructura “de poder”, donde existen “intrigas palaciegas” que sirven para “ascender” hasta llegar a la máxima posición desde se puede hacer y decir lo que venga en gana para ser aplaudidos al unísono por los obsecuentes y por todos, buscando la veta de “los negocios” en cada evento que se realice. Dios y Su Gracia muy lejos están de todo ello.

JERARQUÍA Y UNIDAD DE LA TRADICIÓN
“La Iglesia no es una Ong”, dijo el Papa Francisco. Y tiene razón, pero sólo resta decir que no debe ni ser tratada como tal, ni se debe actuar como si lo fuese. La Iglesia Católica es la portadora de la Tradición, del intacto mensaje de la Revelación que Jesucristo mismo nos ha dejado, de modo que no es un “bien personal” de un Obispo o del Papa.

Hacer notar contradicciones en el Magisterio, no es llamar ni a rebeldía, ni a “indisciplina”, cuando encima el mismo Papa llamó a ella. De modo que no puede ser sancionado quien incluso sigue la orientación que el mismo obispo de Roma ha impartido. ¿Con Cristo o sin Cristo ni Tradición? Siempre en la Verdad y con el Papa, pero con el Papa en la Tradición, sin la cual carecerá de raíces y se predicará un falso “evangelio”. Sí, sí; no, no, tal ha de ser siempre el lenguaje de todo católico, perteneciente o no a la Jerarquía.
Muchos santos han recibido sanciones de Obispos... y eso nos indica que muchas veces, los Obispos se pueden equivocar por hacer apreciaciones a la luz de la visión humana e inmanentista, obviando la Gracia, a la cual han dejado de predicar.
Lo decía Jordán Bruno Genta: "SOMOS JERÁRQUICOS EN TODO". Obedecemos al Papa, pero del mismo modo tenemos la obligación de ejercer nuestro derecho como feligreses de hacer sentir nuestra voz cuando vemos que hay un desvío en el Magisterio o en la "pastoral". La responsabilidad de los miembros de la jerarquía de la Iglesia es muy grande, sobre todo ante el Juicio de Dios.

lunes, 14 de octubre de 2013

CUANDO RUMANIA CUMPLIA 21 AÑOS DE ESCLAVITUD BAJO LOS RUSOS IMPERIALISTAS Y SU TIRANIA ROJA



Por Jordán Bruno Genta
El comunismo no es el programa político de una economía fundada en la comunidad de los bienes, ni una sociedad sin clases fundada en la nivelación de todos con todos, en un Estado administrador de cosas fundado en la abolición de la autoridad sobre los hombres. Todo eso es utópico, imposible, absurdo; una máscara ideológica que encubre el rostro de la Bestia roja, cuyo designio es destruir al hombre, sofocando en su alma la palabra la palabra y el llamado de Dios, desintegrando el orden familiar, profesional, nacional que necesita para una existencia digna y libre en la Verdad.
El comunismo no es ruso, ni chino, ni yugoslavo, ni cubano. El comunismo no tiene nacionalidad como no tiene a Dios. El comunismo es ateo y apátrida, anticristiano, satánico radicalmente nihilista.
Su fin es borrar en el hombre la imagen de Dios, a Cristo, Creador y Redentor del mundo. Si invoca la religión, la patria, la familia, la persona humana, es todavía como un instrumento dialéctico, como un recurso oportunista, como un engaño más sugerido por el Padre de la mentira.
El comunismo quiere someter a todo el hombre y a todos los hombres, a todas las almas y a todas las naciones. Por esto es que no hay paz posible con el comunismo, ni coexistencia pacífica, ni tregua por mínima que sea.
Es una insensatez, cuando no una complicidad pretender que puede limitarse a lo que tiene, bajo su yugo en el día de hoy; que pueda permanecer en paz con las naciones milenarias que oprime, explota, trasplanta, atormenta y masacra en Europa, en Asia, en Africa y ya también en América.
Las fronteras del comunismo son, ante todo, ideológicas; pasan a través de las almas, de los hogares, de las escuelas, de las fábricas, de las ciudades, de las naciones y de los continentes. La guerra revolucionaria del comunismo prosigue sin pausa en todas partes y por todos los medios de destrucción, materiales y espirituales.
La crucifixión de Rumania, de Polonia, de Bulgaria, de Hungría, de Croacia, de Eslovaquia, de Eslovenia, de Lituania, de Estonia, de Prusia Oriental, de Ucrania, de Rusia, de la antigua China, anticipa la de todas las naciones del mundo todavía libre.
Es una guerra satánica contra Cristo y, por lo tanto, contra el hombre, contra todas las naciones.
Cristo es el defensor del hombre, de todos los hombres, incluso de aquellos que lo desconocen.
El comunismo, en cambio, es el destructor del hombre, incluso de sus mismos servidores y fanáticos. Por esto niega a Cristo y lo persigue con odio invencible. No se detiene ante ningún límite. No vacila en apelar a las masacres de pueblos, como en Hungría en 1956. No vacila en el trasplante de poblaciones como actualmente en Besarabia y en Bucovina, provincias de la sufrida Rumania.
De estas provincias rumanas, anexadas violentamente por los rusos rojos en 1944, se han deportado, hasta ahora, más de un millón de rumanos a Siberia que fueron dispersados para perderse ru rastro étnico. Miles y miles han perecido de hambre y miserias físicas y morales. Las tierras rumanas, vaciadas por las deportaciones de sus dueños son, en este tiempo, colonizadas con pueblos de toda Asia.
Estas fuerzas satánicas amenazaban invadir Rumania desde 1919. Es entonces, cuando Cornelio Codreanu llamó a la Nación, en nombre de Cristo y de su Patria, a enrolarse en la lucha para enfrentar el peligro inminente para los altares y al pueblo rumano.
Los grandes de su lucha, de su Legión Arcángel Miguel, de su muerte heroica y de su martirio sobrepasa los siglos. Las manos criminales, de la conjuración internacional, lo asesinaron, con otros trece de sus camaradas.
Por esto es que tenía razón Mota, el legionario rumano, compañero de Codreanu, cuando fue a luchar y morir en España con un puñado de rumanos nacionalistas, durante la guerra civil:
“Cristo es lo mismo en España y en Rumania. Cuando un ejército diabólico se levanta para expulsar a Cristo del mundo; cuando sobre el rostro luminoso del Redentor se tira con la bayoneta y con la metralla, entonces todos los hombres, de cualquier nación que sean deben acudir en defensa de la Cruz”.
Y este es el sagrado deber de todo cristiano en el día de hoy: luchar a muerte en todo lugar y en todo momento contra los enemigos y renegados del Occidente cristiano.
Luchar por las naciones esclavizadas bajo el poder satánico del comunismo que es hacerlo por la propia libertad y por la Paz de Cristo sobre la tierra.
La suprema justificación de esta lucha inexorable, de este deber ineludible de enfrentar al comunismo, nos la ofrece el Papa Pío XI:
“El comunismo es intrínsecamente perverso: es necesario no colaborar en nada con él, cuando se quiere salvar de la destrucción a la civilización cristiana y el orden social”.


Fuente: Combate. Buenos Aires, 10 de enero de 1966
Conferencia pronunciada por el Profesor Jordán B. Genta, cuando Rumania cumplía 21 años de esclavitud bajo los rusos imperialistas y su tiranía roja.

domingo, 11 de noviembre de 2012

EL EPISCOPADO MIENTE, MIENTRAS LA IZQUIERDA CRITICA A LA IGLESIA CATÓLICA POR SUS DECLARACIONES ANTE EL PROCESO MILITAR




Por Emilio Nazar Kasbo
Durante la 104º Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Argentina, en su documento del día 9 de noviembre de 2012, fue abordada la actuación de la Iglesia Católica en tiempos del Proceso Militar.
Vivimos en la Argentina del año 2012, tras 9 años de dictadura oficialista en la cual los militares son detenidos como delincuentes de "lesa humanidad" por el solo hecho de haber sido militares entre el 24 de marzo de 1976 y el 10 de diciembre de 1983 (tiempos del régimen militar denominado Proceso de Reorganización Nacional), y en el país donde los militantes de los Ejércitos terroristas que conformaron un Estado paralelo en nuestro país durante la década de 1970 salen a decir públicamente y con detalles cómo fue cada operativo que realizaron, cada asesinato, secuestro o acto bélico, y no sólo son absueltos por la Justicia (por el Joder Judicial), sino que además reciben indemnizaciones importantes, cargos públicos y premios por doquier.
Los militares entregaron el poder a sus mismos contendientes de la década de 1970, y luego fueron desarmados. Esta es la situación actual: las Fuerzas Armadas de Argentina hoy son virtuales, no reales.
Desde los grupos de poder y centros de desinformación mediática de izquierda, así como también de los medios masónicos de orientación liberal, han salido a criticar sin prestar la menor atención al Documento, que por supuesto nadie leerá. Los consumidores de información no se preocupan por profundizar los temas, y se quedan siempre con la versión que su medio preferido les ofrece. Los consumidores de información renuncian a pensar, siguiendo a periodistas que previamente antes de realizar su labor, también han renunciado a pensar. Muchos no comprenden que el principal móvil de la absoluta mayoría de los medios periodísticos y de los periodistas, es el dinero, y se venden como mercenarios inclinando la balanza por la versión de quien más dinero les aporta.
Comienza el documento diciendo: “Muy apreciados hermanos y hermanas: 1. Como creyentes y pastores, queremos ser servidores de la reconciliación, en medio del pueblo argentino, y como parte de él. Estamos felices de haber recibido esta vocación. Reconocemos sin embargo nuestra limitación y pobreza, para una tarea tan amplia y exigente. Pero en este Año de la fe, renovamos nuestra confianza, “porque Cristo es nuestra paz” (Ef 2,14). Él ha restablecido la paz por la sangre de su cruz (cf Col 1,20).”
El documento del Episcopado continúa afirmando que “La patria argentina ha vivido momentos difíciles y críticos, a lo largo de sus doscientos años de historia. Un tiempo especial de desencuentro y de enfrentamientos dolorosos, fue la década del 70. Han pasado muchos años y siguen surgiendo interrogantes acerca de los hechos ocurridos, y de la responsabilidad que tuvieron personas e instituciones. Al volver sobre aquellos hechos, es preciso tener en cuenta el contexto socio-político de la época, y los diversos actores que entonces intervinieron.” (N° 2).
Resulta lógico que sigan apareciendo interrogantes, porque el Gobierno militar de aquél entonces los produjo inicialmente, en combinación con los ejércitos terroristas que actuaban en el país, ya que mientras unos empezaron pasando “a la clandestinidad” causando el espanto social, y los otros siguieron con la producción de “desaparecidos”. En el medio, tras el paso del tiempo, surgieron intereses económicos que desviaron la inicial causa política e ideológica que enfrentó a ambos.
El Episcopado, en boca de su actual Presidente, salió al cruce de declaraciones del ex Excelentísimo Presidente General Jorge Rafael Videla, quien refiriera la vinculación de su gobierno con la cúpula eclesiástica católica. En realidad, el Episcopado salió a ofrecer una versión “políticamente correcta” a los medios de comunicación, al afirmar que “Algunas afirmaciones recientes, a partir de las declaraciones del ex-presidente “de facto” J. R. Videla, atribuyen a quienes entonces conducían el Episcopado, alguna complicidad con hechos delictivos. Como ha respondido el actual presidente de la Conferencia: que haya habido “una suerte de connivencia es totalmente alejado de la verdad de lo que hicieron los obispos involucrados en ese momento” [la presidencia del Episcopado] (La Nación 5/8/12).”
Cabe destacar que el Episcopado no existe como “órgano” de la Iglesia, y que se trata simplemente de la reunión de los Obispos de un país, no de una institución que forme parte de la Jerarquía de la Iglesia, o que sea intermediaria entre los Obispos y el Vaticano. Por otra parte, pretender una “complicidad con hechos delictivos” sería una frase la existencia de Obispos como Jaime de Nevares, Miguel Hessayne y Enrique Angelelli, que estuvieron particularmente involucrados de modo directo con la subversión terrorista. Incluso Mons. Enrique Angelelli, según ha trascendido, solicitó al Capellán de la Fuerza Aérea de La Rioja que utilizando su cargo permitiera que grupos montoneros se apropiaran de armamentos para sus atentados terroristas… hecho que efectivamente constituye un delito, en un acto que impide que sea abierta cualquier causa de canonización, como muchos pretenden, ya que además era explícito militante de la corriente modernista devenida en tercermundista materialista, la cual derivara en la Teología de la Liberación, condenada por el Magisterio de la Iglesia. Mal podría canonizarse semejante candidato.
Asimismo, continúa el Documento afirmando: “3. Conocemos los sufrimientos y reclamos de la Iglesia, por tantos desaparecidos, torturados, ejecutados sin juicio, niños quitados a sus madres, a causa del terrorismo de Estado. Como también sabemos de la muerte y desolación, causada por la violencia guerrillera. No podemos ni queremos eludir la responsabilidad de avanzar en el conocimiento de esa verdad dolorosa y comprometedora para todos. A pesar de que la historia vivida no se deja desentrañar fácilmente, y tampoco la responsabilidad que cabe a cada persona, nos queda la preocupación por completar un estudio demorado pero necesario.”.
Es importante destacar que no sólo los Militares produjeron “desaparecidos, torturados, ejecutados sin juicio, niños quitados a sus madres”, sino que la condición de “desaparecido” ya surgía cuando el militante subversivo realizaba su “pase a la clandestinidad” (ya que la clandestinidad es una real desaparición de la persona), y que además existen niños que han desaparecido (o muerto) a manos de los mismos militantes subversivos sin que a la fecha se conozca su paradero, a la vez que los actos terroristas abarcaron torturas (como en el caso de Argentino del Valle Larrabure, quien acabó muerto), ejecuciones sin juicio (como la determinación de asesinar a José Ignacio Rucci), y todo ello en el marco de acciones militares llevadas a cabo por los ejércitos terroristas financiados desde la Internacional Comunista, desde Cuba, y por los delitos que los mismos cometían cuando la Unión Soviética dejó de prestar financiamiento a tales acciones a la vez que Cuba se dio cuenta de que las mismas no prosperarían (extorsiones, amenazas, chantajes, robos, estafas y accionar delictivo de todo tipo fueron los recursos de financiamiento de ese Estado paralelo).
Es decir, en la Argentina hubo en la década de 1970 dos Estados: el formalmente constituido, y los Ejércitos compuestos por los militares subversivos que respondían a la intención de la formación de un nuevo Estado en el Noroeste argentino, y que a su vez esperaban alcanzar el poder formal en la Argentina, puesto que las cabezas de dichos movimientos subversivos constituían otro Estado paralelo, con sus fuerzas militares y armamento, con sus intelectuales, con sus colaboradores y con la ciudadanía que podía serles afín. ¿Acaso las acciones desarrolladas por ese Estado paralelo, que llevaba a cabo una inteligencia paralela, no eran también un Terrorismo de Estado? Pero esto no se puede decir, porque no es políticamente correcto. Nada nuevo se dice en este artículo, ya que esto ha sido reconocido por los propios documentos de quienes sí asumen sinceramente sus responsabilidades sobre los hechos de la década de 1970, respecto de sus actuaciones, sin aceptar la versión oficial que se pretende imponer desde el Gobierno: que todos los desaparecidos eran estudiantes universitarios de promedio 10, excelentes en conducta y en sus notas, ejemplares en su familia y en su Fe, de elevada moral y cumplimiento de los Mandamientos de Dios, que mientras estaban estudiando fueron secuestrados por militares malos, quienes el día 24 de marzo de 1976 se levantaron con la idea de salir a hacer un golpe de Estado de la noche a la mañana, interrumpiendo la ordenada y feliz vida de todo el pueblo, y con todo el pueblo en contra de los militares, los cuales querían secuestrar y matar gente inocente por mera diversión como política de Estado. Esta versión que difunde el actual gobierno, no la cree ni Magoya.
El documento afirma que los Obispos que precedieron a los actuales han ofrecido “su palabra y testimonio”, y dicen que no pueden “conocer a fondo cuánto supieron personalmente de lo que estaba sucediendo. Ellos intentaron hacer cuanto estaba a su alcance por el bien de todos, de acuerdo con su conciencia y juicio prudencial. ...Reconocemos, además, que no todos los miembros de la Iglesia pensaron y actuaron con idénticos criterios.” Es importante reconocer que las homilías eran públicas, que la Argentina, tanto en tiempos de “democracia” (con Héctor Cámpora, Juan Domingo Perón, o María Estela Martínez de Perón), como en tiempos de “dictadura”, operó ese Estado paralelo compuesto en su rama militar por ejércitos subversivos, y que hubo sacerdotes y Obispos de ambos lados. Los mismos gobiernos democráticos referidos lanzaban frases aterradoras contra los subversivos, que no frenaban su acción armada y su penetración cultural con infiltración social.
A esta altura del Documento, es importante saber que no existió institución alguna, civil o religiosa, que emitiera comunicados como la Iglesia Católica condenando los excesos, advirtiendo sobre las situaciones que se vivían, incluso en los más difíciles momentos de la Dictadura Militar, cuando la mera sospecha de oposición podía implicar la muerte del sospechoso. Ni los judíos, ni los musulmanes, ni los protestantes, ni ninguna otra religión se pronunció en tono crítico alguno. Es más, quienes se pronunciaron, lo hicieron en el sentido “políticamente correcto” de su tiempo, el cual hoy es justamente “políticamente incorrecto”. Sería bueno que los Rabinos, los imanes y los Pastores protestantes informaran a la comunidad argentina de sus pronunciamientos (muchos de los cuales han sido reflejados en los diarios de la época).
Prosigue el documento: “5. De entre tantas declaraciones y publicaciones, ofrecemos algunos ejemplos: “Someter a una persona a la tortura para arrancarle informaciones o confesiones... siempre es ilícito” (Declaración de la CEA, 16/3/72). “No será vano reiterar que para todo cristiano, no excluidos quienes ejercen autoridad, aún a costa de la eficacia inmediata, hoy como siempre y en toda circunstancia conserva su valor ético: el fin no justifica los medios” (Carta colectiva CEA, Reflexión cristiana para el pueblo de la Patria, 7/5/1977).” Es decir, las advertencias acerca del empleo de torturas y de los medios empleados para alcanzar los fines. El ex Presidente Videla refirió en una declaración judicial que fue Italo Argentino Luder quien ante una propuesta de tres niveles de acción para poner freno a la subversión, eligió el más acelerado, de más breve plazo, pero con mayor margen de error. El documento del Episcopado indicaba al Gobierno militar de 1972 que no debía aplicar torturas, y al Gobierno militar de 1977 que los cristianos que ejercen la autoridad (en este caso, Jorge Rafael Videla de modo concreto y a toda otra autoridad de su tiempo), se les reiteró que “el fin no justifica los medios” (se entiende, empleados para poner freno a la subversión), y ello “aun a costa de la eficacia inmediata”.
Sin embargo, merece un análisis y observación la frase de que “el fin no justifica los medios”, porque es falsa. El fin sí justifica los medios. Si una persona tiene por fin viajar desde América a una ciudad de Europa para sus vacaciones, debe elegir medios adecuados a tal fin. Si el medio no tiene relación con tal fin, si pretende viajar en ferrocarril o en auto desde América a Europa, no podrá alcanzar la meta planteada. La frase, mal atribuida a Nicolás Maquiavelo (que jamás la pronunció), es además deformada y mal aplicada. En realidad, debe expresarse del siguiente modo: “un buen fin no puede ser alcanzado por malos medios”.
Continúa el documento consignando que “Unos años más tarde, el documento Iglesia y Comunidad Nacional (1981), condenó de varias maneras todo tipo de violencia. En síntesis: la lucha armada nunca es un camino legítimo para la búsqueda de logros sociales, por más buenos que parezcan. Por eso es reprobable la violencia ejercida por la guerrilla, que aún operando durante el gobierno democrático, atentó contra la vida de personas e instituciones. Pero menos aún puede legitimarse la violencia ejercida por el Estado, fuera de la ley, ni por grupos paramilitares. Es el Estado el responsable de tutelar los derechos de todos (cf ICN 33. 97. 133). Y en esa ocasión dijeron los obispos: “Porque se hace urgente la reconciliación argentina, queremos afirmar que ella se edifica sólo sobre la verdad, la justicia y la libertad, impregnadas en la misericordia y en el amor” (ICN 34). En pleno gobierno de facto, la Iglesia reprendía a los ejércitos armados guerrilleros, y al mismo tiempo la violencia ejercida por el Estado, fuera de la ley, o por grupos paramilitares, llamando a la reconciliación. Y tal concordia entre los argentinos es una materia pendiente, debido a que el Gobierno actual ha elegido la vía de la confrontación antes que la amistad.
Un mea culpa fuera del tarro es el punto 6, ya que la responsabilidad de las acciones gubernamentales no son achacables a la Iglesia. Sostiene el documento: “En el año 2000, la celebración del gran Jubileo, fue una oportunidad importante e inspiradora, que motivó a la Iglesia a revisar su vida y a pedir perdón, como pocas instituciones lo hicieron. En aquella ocasión, imploramos la misericordia de Dios: “porque en diferentes momentos de nuestra historia, hemos sido indulgentes con posturas totalitarias, lesionando libertades democráticas, que brotan de la dignidad humana”; y también “porque con algunas acciones u omisiones hemos discriminado a muchos de nuestros hermanos, sin comprometernos suficientemente en la defensa de sus derechos” (Encuentro Eucarístico Nacional, Córdoba, septiembre del 2000)”. No se trata de pecados de la Iglesia, sino que en su caso de los hijos de la Iglesia, quienes al cometer pecados mortales quedan fuera de ella, con peligro para la salvación de su alma. Cabe destacar que las “posturas totalitarias” no sólo son las de un Gobierno militar, sino también las ideologías materialistas que sustentaban los grupos armados guerrilleros. La Iglesia Católica no pidió perdón por sí, sino por los pecados de sus hijos. Lo extraño, en el caso de Argentina, es el pedido de perdón por pecados que jamás fueron cometidos. Además, la Libertad se basa en la Verdad, y si no se posee la Verdad, no hay Libertad, porque eso es lo que Jesucristo enseñó. No existen "libertades democráticas", porque el calificativo "democráticas" implicaría la existencia de otras libertades alternativas. La libertad es inherente a la naturaleza humana, no a su dignidad, y se define como la preferencia reflexiva de lo mejor. La dignidad humana, no brota de modo directo de la naturaleza humana, sino de su ser como creatura de Dios, y por ello el hombre halla su dignidad cuando se reconoce como hijo de Dios y hermano de Jesucristo, quien siendo Persona de la Santísima Trinidad asume la naturaleza humana, restaurando la dignidad extraviada por el Pecado Original. ¿Qué tiene que ver esto con la "democracia"? Nada. Hablar de "libertad democrática" es una contradicción en los términos, porque la libertad se da ante un pluralismo de situaciones igualmente buenas e indiferentes entre sí al momento de la elección, pero no se puede hablar en el mismo sentido cuando el objeto elegido implica una jerarquía entre las diversas opciones, en cuyo caso ha de optarse por lo mejor o caer en el libertinaje de elegir lo menos bueno o lo peor. La "libertad democrática" es la libertad de lo indiferente, en cuyo caso no puede poner en juego ninguna virtud de relevancia, porque si lo que se elige es indiferente (democrático), no existe lesión alguna. Hay una falla, un error filosófico y teológico en el documento del Episcopado en este sentido.
Además, el documento expresa lo siguiente: “7. Queremos estar cerca de cuantos sufren todavía por hechos no esclarecidos ni reparados. Cuando la justicia es demasiado largamente esperada, deja de ser justicia, y agrega dolor y escepticismo. Sabemos que en miles de familias hay heridas abiertas y angustiosas, por lo acontecido después del secuestro, detención o desaparición de un ser querido. Compartimos el dolor de todos ellos y reiteramos el pedido de perdón a quienes hayamos defraudado o no acompañado como debimos.” ¿Saben a quién han “defraudado” o no han “acompañado” como debieran? Y no en tiempo pasado, sino en tiempo presente: a las víctimas de actos terroristas, de hechos subversivos, a los familiares de las víctimas mortales o no, víctimas de asesinato, tortura, secuestro, extorsión, chantaje y de todo tipo de hechos producidos por los violentos ejércitos terroristas. Pero esto tampoco es políticamente correcto mencionarlo, así que supongo que debe haber hecho bien el Episcopado en esconder el tema. Total, después saldrán a pedirles perdón, dentro de 50 o 90 años a los descendientes y familiares de tales víctimas por no haberlos atendido.
Como al parecer los Obispos tienen amnesia de lo que sucedió en la década de 1970 en Argentina, dicen lo siguiente: “8. Nos sentimos comprometidos a promover un estudio más completo de esos acontecimientos, a fin de seguir buscando la verdad, en la certeza de que ella nos hará libres (cf Jn 8,32). Por ello nos estamos abocando a revisar todos los antecedentes a nuestro alcance. Asimismo alentamos a otros interesados e investigadores, a realizarlo en los ámbitos que corresponda. De nuestra parte, hemos colaborado con la justicia, cuando se nos solicitó información, de la cual podíamos disponer. Además, exhortamos a quienes tengan datos sobre el paradero de niños robados, o conozcan lugares de sepultura clandestina, que se reconozcan moralmente obligados a acudir a las autoridades pertinentes.” Como los Obispos no saben qué sucedió, tienen que promover un estudio más completo de esos acontecimientos. El Cardenal Jorge Bergoglio no se acuerda de nada, el libro de Horacio Verbitsky acusándolo junto al Gran Rabino de Buenos Aires de que concurrían ambos a la ESMA ¿entra en la colaboración “con la justicia” que refieren los Obispos hoy? ¿Y Verbitsky no sabe nada de lo que sucedió con la gente que él mismo denunció en la ESMA? ¿Los Obispos no saben que “la justicia” está politizada al inventar un sistema penal paralelo de “lesa humanidad” donde no existen derechos para los simples sospechados de los hechos que se les atribuyen? ¿Los Obispos no saben que están muriendo presos políticos en cautiverio, que no hay garantías constitucionales y mucho menos la del “debido proceso”, que no se respeta ni siquiera la condición de la edad de los ancianos que están muriendo en cautiverio? ¿Por qué no le preguntan al modernista Cardenal Mejía acerca del asesinato de Jordán Bruno Genta y de Carlos Sacheri? ¿O ahora nadie sabe nada de nada? Todo esto muestra que tenemos un Episcopado “políticamente correcto” que además es tan mentiroso como cuando informó a Roma que en la Argentina es tradición inmemorial recibir la Comunión en la mano, para imponer obligatoriamente el hecho a todos los feligreses, un hecho que en 1983 era visto como una aberración litúrgica en Argentina. Sí: el Episcopado es mentiroso, y después se excusa en la “búsqueda de la verdad” cuando la Verdad la conocen y la esconden. No hay búsqueda de la Verdad cuando la misma se conoce y se posee. Los Obispos parece que la siguen buscando… igual que la buscaba Poncio Pilatos con su pregunta al mismo Jesucristo, a quien tenía delante de sí.
Concluye el documento llamando a la “amistad social” y la “reconciliación”, no como forma de impunidad, sino reconociendo lo que sea deplorable, con arrepentimiento de los responsables (que como se refiere en este escrito, no son solamente los militares, en la parcial visión de la izquierda que realiza de este documento), y en la reparación en justicia de los daños causados.
Los siguientes son los dos últimos puntos del documento:
9. Seguimos comprometidos y empeñados en promover la fraternidad y la amistad social en el pueblo argentino, para lograr caminar juntos en la búsqueda del bien común. La reconciliación no es “borrón y cuenta nueva”, y menos impunidad. Es necesario: el empeño en la búsqueda de la verdad, el reconocimiento de cuanto sea deplorable, el arrepentimiento de quienes sean culpables, y la reparación en justicia de los daños causados (cf JUAN PABLO II, Jornada por la Paz 1997). También debemos reconocer que el perdón y la reconciliación son dones de un Dios, que nos hace hermanos.
10. En este Año de la fe, que estamos comenzando con la Iglesia en todo el mundo, y en el camino del Bicentenario de la Patria (2010-2016), renovamos nuestra vocación de servidores de todos, en especial de los que más sufren. La Virgen María, al pie de la cruz, experimentó el dolor por la muerte de su Hijo. A Ella le pedimos que abrace con ternura a cuantos esperan el consuelo de la verdad, la justicia y la paz.