martes, 16 de abril de 2013
LA MÁQUINA DE ENGAÑAR
jueves, 2 de septiembre de 2010
¡TIMERMAN NO SE RECONCILIA…!
Por Mario Caponnetto
El actual Canciller, Héctor Timerman, interrogado por el periodista Mariano Grondona acerca de la reconciliación de los argentinos, sostuvo que él no se reconciliará jamás con quienes fueron responsables y personeros de la así llamada “dictadura militar”. También afirmó el Canciller que no necesitaba de ninguna reconciliación y que esto no alteraba en nada su paz. Allá Timerman con su paz y con su alma.
Por mi parte sostengo que yo tampoco me reconcilio con Timerman ni con los que como él viven de la falsificación histórica, de la impostura política y de esta asombrosa metamorfosis por la que los antiguos victimarios y terroristas de los 70 hoy lucen como héroes y fiscales de la República. Con ellos ninguna reconciliación es posible; antes bien, la paz y el bien común de nuestra desgraciada Patria exigen que estos personajes sean apartados de la vida pública.
Nadie puede ser juzgado por su filiación ni por su apellido. Pero las palabras y la actitud del Canciller, su conocida solidaridad con la historia siniestra de los años de plomo, nos obligan a traer a la memoria la no menos siniestra figura de su padre, Jacobo Timerman. Fue este un personaje tenebroso, miembro prominente de una inmensa red política, periodística y financiera en la que coexistieron, en extraña (y no tan extraña) simbiosis finanzas espurias y la subversión marxista, una alianza mortífera que costó al país años de sangre, de luto y de lágrimas.
Timerman, David Graiver, José Ber Gelbard y Montoneros fueron los nombres visibles de esa alianza mortal. Precisamente en estos días, la vesania gobernante ha echado a rodar el fantasma del otrora tristemente célebre “caso Graiver”, una historia sórdida que la mayoría de los argentinos de hoy no conocen y otros han olvidado. Las investigaciones llevadas a cabo en su momento demostraron con sobreabundancia de pruebas la connivencia de la guerrilla con el imperio financiero de los Graiver-Gelbard y el aparato periodístico de Timerman representado, principalmente, en el diario La Opinión.
Timerman estuvo detenido durante el régimen militar; sin embargo, fue liberado por orden expresa del entonces Presidente de facto Videla quien hizo avalar su decisión por la Corte Suprema de Justicia. Se movieron numerosas influencias e intereses de todo tipo, que presionaron sobre la opinión pública y el gobierno hasta logar su liberación. Eso sí, fue privado de la ciudadanía argentina (no era argentino nativo) y obligado a salir del país que lo había acogido.
Una vez liberado, ya en el exterior, se dedicó a difundir toda suerte de mentiras, a presentarse como víctima de los militares y a asumir el papel de acusador. Años después, en democracia, regresó a la Argentina para testimoniar en el juicio contra el General Camps a cuyo cargo había estado, en buena medida, la investigación del famoso affaire Graiver. De esta manera consolidó su imagen de periodista perseguido y mártir de la libertad de prensa. Intentó, incluso, ampararse en su condición de judío. Sin embargo, es bueno recordar que fue expulsado de Israel país en el que de nada le valieron sus falsos títulos de víctima y perseguido político.
Repito: nadie puede ser juzgado por su filiación. Tampoco puede pedírsele a nadie que reniegue de sus orígenes. Pero el señor Canciller debiera, al menos, entender que él carece de toda autoridad para hablar de reconciliación y que en lugar de darse esos aires de moralista intransigente, sería más propio que guardase silencio; siquiera por respeto a las numerosas víctimas que, de un bando y de otro, se cobró la guerra que su padre contribuyó a encender.
martes, 3 de agosto de 2010
PRODUCTIVIDAD, PERO INTELIGENTE
Por Dr. Enrique Avogadro
“Nada me han enseñado los años
“siempre caigo en los mismos errores”
José Alfredo Jiménez
Anoche, viendo la excelente participación de Cristiano Ratazzi, Presidente de Fiat Argentina, en “Hora Clave”, el programa de Mariano Grondona, me puse a pensar acerca de qué ha hecho que la Argentina se haya convertido en el único país que se ha derrumbado desde una posición de privilegio en el concierto mundial a la insignificancia actual.
Obviamente, tiene mucho que ver un círculo en el cual vivimos eligiendo malos gobiernos a los cuales, una vez en el poder, los propios argentinos, en especial los industriales, acosamos con pedidos de protección y otorgamiento de prebendas. Lo hemos hecho tantas veces que, a esta altura, debiéramos haber aprendido que es sólo pan para hoy, y hambre para mañana.
Cuando, hace más de cuatro años, en algún foro local, pero con marco internacional, acusé a los grandes consumidores de energía de haber desfinanciado a los productores aceptando, sin límites temporales, el congelamiento de las tarifas –petróleo, gas y electricidad- para obtener mayor rentabilidad en sus industrias, fueron muchas las voces que se alzaron para pedirme mesura. Sin embargo, el resultado está a la vista.
Quienes estuvieron presentes recordarán que propuse una mesa de diálogo entre ambos extremos –productores y consumidores- para encontrar un equilibrio tarifario eficiente, más allá del disparate decidido –y mantenido hasta hoy- por el Gobierno, pero fue inútil: los beneficiados por esa demencial política prefirieron continuar gozando de precios absurdos, aún a costa de un negro futuro, que se ha convertido en presente.
Una publicación del Estudio Ruiz y Asociados, “Perspectivas Microeconómicas” (http://tinyurl.com/26l7uog), entrevistó a un grupo de personas, en el cual me encontraba, para preguntarle cómo veía entonces, junio de 2006, la Argentina en diferentes campos, y cómo suponía que estaría en junio de 2010. Me tocó responder sobre energía; con sólo usar el link que aquí menciono se puede ratificar cuanto digo.
No soy más inteligente, más informado o más preparado que nadie. Es más, ni siquiera tengo formación en economía. Pero era una verdad tan de sentido común que me pareció irrefutable, y el devenir de los tiempos lo ha confirmado.
Lo mismo sucedió cuando el actual tirano de Olivos –entonces, Presidente de la República- prohibió las exportaciones de carne, en mayo de 2006. Escribí, en ese momento, una nota a la que titulé “Lo inexplicable …”
(http://tinyurl.com/2dycqum). En ella, sin saber nada de campo, me preguntaba si don Néstor no percibía que, con esa medida, los precios los precios podrían deprimirse en un primer momento pero que, con certeza, subirían muchísimo más tarde; hoy, la carne en Argentina se paga más cara que en Uruguay, Paraguay o Brasil, y todos esos países se han quedado con los mercados internacionales que tanto nos había costado ganar.
Anoche, Ratazzi dio una enorme lección de sentido común y mostró un gran optimismo respecto a la evolución de la Argentina en los próximos tiempos, es decir, cuando termine el ciclo K.
Gran parte de su intervención estuvo destinada a sus colegas industriales, a los cuales veladamente acusó de prebendarios y falsos proteccionistas.
La Argentina es un país que, por sus dimensiones demográficas y porque un tercio de su población vive en la pobreza o en la indigencia, carece de un fuerte mercado interno. Sin embargo, los fabricantes nacionales han sostenido –y obtenido de casi todos los gobiernos- la necesidad de implantar barreras arancelarias y para-arancelarias que eviten la competencia con el exterior; ello ha redundado, por su aplicación durante desmesurados períodos, en una industria que –salvo contadas excepciones- produjo bienes caros y malos. Esta aseveración, que hoy puede aparecer como falsa o maliciosa, se confirmará a poco que hurguemos en nuestra memoria.
Utilicé una vez, para ejemplificar la situación, el caso de la industria del calzado (http://tinyurl.com/yc3625q), pero es aplicable a casi todo el abanico del universo productivo argentino, salvo al caso del campo y la industria metalmecánica y, hoy, a la del automóvil y al tecnológico.
La Argentina debe hacer un fuerte esfuerzo productivista, para alcanzar con ello a los países que, desarrollándose y generando riqueza, y con una eficiente y justa distribución de ella, han conseguido mejorar en mucho la situación de sus ciudadanos más rezagados. Los ejemplos de Brasil y de Chile, de Perú y de Uruguay, de Colombia, ratifican muy claramente esta afirmación.
El apoyo crediticio -¡qué pena que hayan desaparecido las AFJP’s como actores a largo plazo en el mercado financiero!- debe estar dirigido a la reconversión de nuestras industrias, de modo tal de permitirles competir, con grandes ventajas comparativas, en los grandes mercados globales de excelencia, de calidad y de altos precios.
Debemos hacer que no les importe a los fabricantes argentinos que entren productos baratos –en el ejemplo, los zapatos y las zapatillas- ya que estarán enviando al resto del mundo productos mejores y muchísimo más caros. Eso permitiría que los sectores más desfavorecidos de nuestra sociedad pudieran acceder a esos bienes que, por falta de una economía de escala, la industria argentina no puede ofrecer a esos precios.
Siempre usando el mismo ejemplo, China y Brasil venden zapatos muy, pero muy baratos, porque se manejan con producciones de miles de millones de pares. Si permitiéramos que ingresaran sin restricciones de ningún tipo, todos los argentinos podrían
calzarse por cuarenta pesos.
El argumento consistente en que aplicar una política de ese tipo dejaría sin trabajo a cincuenta mil trabajadores de la industria del calzado argentino es falso, ya que estamos hablando de reconversión. Y, con esa palabra, me refiero a producir, con mejor tecnología y diseño (tenemos ambos), la misma cantidad actual de zapatos, pero para venderlos en el mercado de excelencia, que hoy paga hasta dos mil pesos un par, como sucede con los italianos o los ingleses. Nunca vi a los fabricantes de esos países quejarse por el ingreso de competidores chinos o brasileños, ya que éstos aspiran a un mercado distinto, masivo y barato.
Ese ejemplo debe replicarse en el resto de los sectores industriales. Tenemos profesionales y técnicos, todavía, de alta preparación, capaces de asimilar el cambio de mentalidad que esta reconversión implica; pero hace falta previsibilidad.
Sólo un loco invierte, realmente, en un país que no respeta los contratos, que carece de estadísticas confiables y de Justicia independiente y seria, y en el que se depende de los “favores” oficiales para poder prosperar. La actual escasez de gas y, sobre todo, la inflación que estamos padeciendo son algunos de los precios que la Argentina deberá pagar por las estupideces cometidas.
Como dijo Einstein, sólo un imbécil puede pretender resultados diferentes haciendo las mismas cosas.
Es hora de que lo aprendamos; si no, el tren de la historia nos seguirá dejando en el andén.
miércoles, 28 de julio de 2010
RÉPLICA DE EMILIO NANI A UN ARTÍCULO DE MARIANO GRONDONA EN “LA NACIÓN”
Estimados señores:
De mayor consideración:
Tengo el honor de dirigirme a Uds. para poner en vuestro conocimiento que, a raíz del artículo de Mariano Grondona del día domingo 11 de Julio del corriente, titulado “El país, bajo el hechizo de la polarización”, en el que, al hablar de las históricas antinomias argentinas, incurre en una infundada y odiosa generalización, acusando a “los militares” de haber albergado y albergar sentimientos de odio en la guerra contraterrorista y sus consecuencias, el día 15 de Julio envié una carta dirigida al Dr. Bartolomé Mitre, con copia al señor Héctor Damico, solicitándole poder ejercer mi derecho de réplica, por cuanto, al no identificarse a quienes tienen semejante tipo de emociones y, como desde hace muchos años junto con otros argentinos, varios de ellos militares también, venimos intentando construir un camino de concordia y reconciliación, me siento injustamente agraviado por sus palabras.
Como hasta la fecha no he tenido respuesta alguna a mi pedido, por este medio difundo la réplica, porque lentamente he llegado al hartazgo al comprobar que otros responsables del desastre argentino continúan desentendiéndose del mismo, no desperdiciando oportunidad a la hora de empuñar su dedo acusador.
Si comparten en algo el contenido de este escrito, les ruego que lo difundan.
Sin otro particular, aprovecho la oportunidad para reiterarles mis expresiones de respeto y consideración,
Emilio Guillermo Nani
Teniente Coronel (R)
Veterano de Guerra
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Buenos Aires, Julio 15 de 2010
Doctor Bartolomé Mitre
Director del Diario La Nación
S/D
De mi mayor consideración:
Tengo el honor de dirigirme a Ud. a raíz del artículo de Mariano Grondona del día domingo 11 de Julio del corriente, titulado “El país, bajo el hechizo de la polarización”, en el que, al hablar de las históricas antinomias argentinas, expresa que “El dilema entre el no kirchnerismo y el antikirchnerismo que enfrenta la oposición, es grave porque hunde sus raíces en nuestra historia” y para ejemplificar su juicio de valor, agrega… “Así volvió a pasar con la intolerancia recíproca entre peronistas y antiperonistas que trajeron consido los años cuarenta, cincuenta y sesenta. Y aun cuando los grandes caudillos de estas dos corrientes, Perón y Balbín, fueron habitados por la sabiduría de su abrazo al comenzar los años setenta, en esa misma época vinieron a chocar con una furia impar los Montoneros y los militares, que, en lugar de prolongar la enseñanza que ellos les legaban, estiraron hasta hoy el odio que por otra cuerda también heredaban”.
Como en este artículo, en una infundada y odiosa generalización, se acusa a “los militares” de haber albergado y albergar sentimientos de odio en la guerra contraterrorista y sus consecuencias, le solicito poder ejercer mi derecho de réplica, por cuanto, al no identificarse a quienes tienen semejante tipo de emociones y, como desde hace muchos años junto con otros argentinos, varios de ellos militares también, venimos intentando construir un camino de concordia y reconciliación, me siento injustamente agraviado por sus palabras.
Quienes han sido fieles hasta nuestros días a la consigna del sanguinario (y hoy, en una clara afrenta el pueblo argentino que desea vivir en paz y libertad, entronizando a la categoría de “héroe latinoamericano”) Ernesto Guevara de la Serna (a) “El Che” de “El odio como factor de lucha, el odio intransigente al enemigo, que impulsa más allá de las limitaciones naturales del ser humano y lo convierte en una eficaz, violenta, selectiva y fría máquina de matar. nuestros soldados tienen que ser así: un pueblo sin odio no puede triunfar sobre un enemigo brutal”, no hemos sido ni “los militares”, ni los Montoneros combatientes.
Desde el advenimiento de la democracia, “los militares”, hemos dado sobradas pruebas de haber abandonado cualquier búsqueda de revanchas y reparaciones.- Los Montoneros combatientes, de la mano del entonces Obispo de Mercedes-Luján, Mons Emilio Ogñeñovich, en Abril de 1989, luego del criminal ataque al Cuartel de La Tablada y de los alzamientos militares –que demostraron el gravísimo error del camino elegido por Raúl Alfonsín- dieron a luz el documento titulado “Compromiso solemne por la pacificación y reconciliación nacional sustentadas en la justicia social y la autocrítica nacional”, por el que impulsaban la pacificación nacional como requisito indispensable para el cierre de las heridas del pasado para alcanzar la reconciliación- Lamentablemente, este compromiso, tiempo después, fue dejado de lado.
Sin temor a equivocarme puedo decir que los verdaderos generadores y difusores del odio en esta última etapa de nuestra historia han sido: la corporación política, la justicia federal, las organizaciones que dicen defender los derechos humanos, los intelectuales, los comunicadores sociales, las Fuerzas Armadas, de Seguridad y Policiales, y un importante segmento de la sociedad.
la corporación política, porque lejos de constituir la unión nacional, afianzar la justicia y consolidar la paz interior, no ha cesado en fomentar las divisiones entre argentinos. Es así que le emitieron el certificado de defunción al Estado de Derecho al declarar nulas las llamadas leyes de obediencia debida y de punto final; al derogar solamente los indultos que beneficiaban a “los militares” y, en un inadmisible culto a la desigualdad ante la ley, dejar vigentes los que hacían lo propio con los terroristas; al firmar convenios para financiar la representación legal de los querellantes en los juicios contra quienes tuvieron la responsabilidad de poner fin al flagelo del terrorismo; al erigir museos y poner nombres a escuelas y plazas en homenaje a quienes ensangrentaron a nuestro país; al ordenar a los fiscales, no dar curso a las demandas de las víctimas del terrorismo, tal como lo hizo el Procurador General de la nación, Esteban Righi; al poner al frente de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación a reconocidos terroristas o apologistas del terrorismo (su actual secretario es Eduardo Luis Duhalde, fundador del Movimiento Todos por la Patria, organización terroristas que en Enero de 1989 atacó el Cuartel de La Tablada, provocando la muerte de 39 personas y cientos de heridos de distinta gravedad).
La justicia federal sistemáticamente le negó Justicia a las víctimas del terrorismo e impuso el prevaricato como método de ajusticiamiento, cometiendo nada menos que treinta y un aberraciones jurídicas para privar de la libertad a quienes liberaron a la Nación y su pueblo de las bombas, los secuestros y los asesinatos.
Los intelectuales y los comunicadores sociales porque, utilizando un desembozado método por tergiversar la historia, esconden o minimizan el tenebroso pasado de los terroristas que hoy pululan por los poderes del Estado, omitiendo toda referencia a las más de 20.000 acciones armadas que llevaron a cabo sólo en la década del ‘70, cobrando miles de víctimas, hoy inexistentes en los medios de comunicación y en los estrados judiciales.
Las Fuerzas Armadas, de Seguridad y Policiales, porque han arriado las banderas que antaño enarbolaron, cometiendo el peor de los actos militares: abandonar al camarada caído, hoy representados en aquellos injusta, ilegal e ilegítimamente privados de la libertad.
Las organizaciones de derechos humanos, porque lejos de defender los de la totalidad del pueblo argentino, solamente se limitan a rezumar su odio y sus anhelos de venganza.
Un amplio sector de la sociedad, que en el pasado demandaba a gritos aniquilar el accionar terrorista para evitar se3r secuestrados y/o asesinados, hoy, pasado el peligro terrorista y recuperada su tranquilidad, por acción u omisión, permiten que quienes se la devolvieran sean escarnecidos sin que nada les importe, como no sean sus propios y mezquinos intereses y bienestar.
Es por ello que puedo afirmar que quienes han hecho del odio su bandera, escondidos en una supuesta búsqueda de memoria, verdad y justicia, no son precisamente “los militares”.
Raúl Alfonsín, en 1983, tuvo dos caminos: seguir los ejemplos de Brasil o Uruguay o, de los más lejanos, España y Sudáfrica y sepultar definitivamente el triste período de nuestra historia, signado por el derramamiento de sangre, siempre de argentinos, o el de la venganza- Lamentablemente eligió este último, que ha condicionado la vida de nuestra Patria en estos últimos 27 años.
A pesar de ese oscuro panorama, “los militares”, aceptaron los designios de una justicia que ya se vislumbraba como carente de todo respeto por el Derecho, al ser juzgados por un tribunal especialmente constituido por capricho del gobierno de turno, apartándolos del juez natural y con leyes posteriores a los hechos, en franca violación al Artículo 18 de la Constitución Nacional. Semejante violación al estado de derecho, trajo como consecuencia los alzamientos militares, con los que se creyó encontrar una forma de impedir que la injusticia prosperara y que se llegara al estado de anarquía jurídico-institucional en el que hoy nos encontramos.
Con las denominadas leyes de obediencia debida y punto final, promulgadas por mayoría legislativa, a pedido de Raúl Alfonsín, y con los indultos y las leyes de Carlos Menem, que impulsaban resarcimientos económicos para los integrantes de las organizaciones terroristas y sus familiares (excluyendo a las víctimas del terrorismo), se creyó que se había avanzado en la construcción de caminos hacia la pacificación y reconciliación nacionales. Tristemente no fue así. Durante el gobierno de Fernando de la Rúa, quienes habían visto frustradas sus aspiraciones, volvieron a la carga con sus ataques, impulsando la libertad de los que habían atacado a la sociedad argentina en La Tablada y los denominados “juicios de la verdad”, que lo único que no buscaron fue, precisamente, la Verdad.
Luego de la crisis del 2001 y la aparición en escena de Diálogo Argentino, se pensó que se iba a construir una especie de Pacto de Moncloa, hoy tan en boga. Lamentablemente se desperdició otra nueva oportunidad para lograr la paz social.
Cuando se vio que todo sucumbía, fue desde el sector de “los militares” que surgieron iniciativas para contrarrestar lo que se avecinaba, convocándose a una mesa de diálogo a combatientes de las organizaciones armadas y de las Fuerzas Armadas, con la intención de lograr el cierre definitivo del atroz capítulo de nuestro pasado, lo que también fracasó por la falta de voluntad para que ello prosperara.
Es así que llegamos al 25 de Mayo de 2003 en que, con el advenimiento del gobierno de los Kirchner, aparecieron en escena quienes nunca habían combatido, los que, en una pretendida construcción de un pasado guerrero que nunca tuvieron y bajo la excusa de lograr encontrar la verdad, la justicia y la memoria, convirtieron la Verdad en mentira; la Justicia en prevaricato y la memoria en una antojadiza y hemipléjica reescritura de la historia.
A pesar de ello, desde el sector de “los militares”, se continuaron aceptando las reglas de juego que el régimen había impuesto: las del prevaricato y la violación sistemática de las normas jurídicas y, desde el de las víctimas del terrorismo subversivo, sus familiares y amigos, en lugar de adscribir a la metodología del odio, sólo salieron expresiones de reconciliación y concordia.
Señor Director, no somos “los militares” quienes “estiramos el odio hasta hoy”, como dice Grondona, porque nada “heredamos” en ese sentido. Busquen las expresiones revanchistas y odiosas en los neoguerreros que en el pasado se escondieron (que nada tuvieron, ni tienen, de heroicos combatientes y sí mucho de oportunismo político) y en quienes condescendieron con tal de proteger sus intereses y verán a los responsables del estado de crispación en el que hoy nos hacen vivir.
Estoy convencido que esta Argentina del Bicentenario no se merece su actual presente, signado por una violencia latente que nos ha traído a esta encrucijada, con un gobierno que nada hace por consolidar la paz interior y con la aparición de nuevas organizaciones armadas, como el Movimiento Barrial Tupac Amaru o Quebracho, que se encuentran agazapadas esperando la oportunidad para asestar un nuevo zarpazo a la sociedad argentina, lo que sin lugar a dudas compromete seriamente el futuro de nuestro país.
Señor Director, de no serle posible otorgarme el ejercicio del derecho solicitado, difundiré esta réplica por los canales que considere necesarios.
Sin otro particular lo saludo, reiterándole mis expresiones de respeto y consideración.
Emilio Guillermo Nani
Teniente Coronel (R )
Veterano de Guerra
viernes, 14 de agosto de 2009
MONS. AGUER HABLÓ SOBRE LA EDUCACIÓN SEXUAL POR TV
jueves, 6 de agosto de 2009
MONS AGUER HABLARÁ POR TV SOBRE EDUCACIÓN SEXUAL

El próximo sábado 8 de agosto a las 20.30 hs por “Canal 26”, Mons. Héctor Aguer, arzobispo de La Plata, abordará el tema de la educación.
Lo hará durante el programa “Clases”, que conduce Mariano Grondona, según informó la Pastoral Social de la Arquidiócesis de La Plata.
El Dr. Grondona es acompañado en cada clase por un grupo de estudiantes seleccionado entre los mejores promedios de nuestras universidades, a cuyo cargo quedan las preguntas que suscita la exposición de la temática.
Por Internet, el programa en dicho horario se podrá ver en los siguientes links:
