jueves, 16 de febrero de 2012

MISA Y RECORDATORIO A LOS COMPAÑEROS ESPERANZA REGUERA Y HERMINIO IGLESIAS

Jacqueline Lorena Luisi
Por Jackeline L . LUISI
Queridos amigos del Movimiento Nacional:
Tenemos el honor de invitarlos, a la misa en recordación de quien fuera concejal, Intendente y Diputado Nacional por la Ciudad de Avellaneda, Compañero Herminio Iglesias y de la Diputada Nacional Esperanza Reguera, el día viernes 17 de Febrero a las 19.00 hs en la Catedral de Nuestra Nuestra Señora de la Asunción.
Sabemos que nuestros líderes descansan en paz por haber cumplido su misión en nuestra querida tierra. Pero también tenemos la fuerte convicción que sus espíritus nos acompañan para fortalecer y continuar la lucha que Esperanza y Herminio comenzaron.
La “Rama de Mujeres Peronistas Eva Perón”, cuya Presidente es la Diputada Nacional (MC) Nélida de Miguel, y las compañeras que integramos la Rama Femenina de la Provincia de Buenos Aires, que lideraba Esperanza, los convoca a este recordatorio y a congregarse en un futuro con el fin de continuar la maravillosa obra que dejó nuestra compañera.
Esperanza siguió mucho tiempo los pasos del Compañero Iglesias. Jamás claudicó en su lucha por los más necesitados. Su camino siempre mantuvo la columna vertebral en vistas a la causa nacional. Amaba su Ciudad.
“Avellaneda, el Petit Bar y tus compañeras” te tendrán siempre en la memoria, porque has dejado grabado a fuego en nuestros corazones, tus ideales al igual que tu amigo y compañero Herminio Iglesias.
Jackeline L. LUISI

EL “NEGOCIO” MINERO

Télam -Toronto; Canadá- 26/06/2010<br /> La presidenta Cristina Fernández de Kirchner junto al Secretrio de Minería, el Mtro. de Economia, el Presidente de Barrick Gold y los Gobernadores de La Rioja, Salta, Catamarca y San Juan en el almuerzo que mantenía desde hace casi dos horas con empresarios del sector minero; en el marco de su visita a esta ciudad; con motivo de la cumbre de jefes de Estado y Gobierno del G20.; Foto: Presidencia/Télam/cl

Por Tcnl. José Javier de la Cuesta Ávila (LMGSM 1 y CMN 73), (*)

La MINERIA se ha convertido en un tema de “campaña political”, no por sus efectos, como era clásico, sino por el destino de sus beneficios, en un escenario de desconocimiento de la actividad que lleva a la confusión de la sociedad con finalidad ideológica desprovista de la realidad.

En los últimos tiempos, entre las cuestiones político-económicas e ideológicas, aparece el tema de la MINERIA, volcándose opiniones de las más diversas pero que, en general, muestran una supina ignorancia sobre el asunto. La actividad “minera”, como todo lo que emprende el hombre, tiene por destino obtener un beneficio de sus resultados y, por ello, es un “negocio” como cualquier otro. Si así no lo fuera, no tendría ningún atractivo para quien dedique al mismo tiempo, esfuerzos y dinero, lo que lleva a descartar el supuesto romántico de que hacerlo es solo una “contribución” a la sociedad. Además, como toda actividad humana, su “secreto” está en la “productividad” que se intenta lograr mediante sucesivos pasos para el incremento del “valor agregado” con el objeto “ideal” de llegar a su “consumidor final”. Diríamos que un ideal para un minero será actuar dentro de un plan para integrarse en la tarea desde el “yacimiento” hasta la “góndola”, obteniendo así un óptimo balance positivo en la sumatoria de las ganancias en cada paso de la línea de producción.

A lo afirmado en el párrafo anterior, es decir la “miopía” con la que se evalúa la actividad, hay que agregar un muy singular silencio en los que hacen minería, ya que, en el fondo de sus conciencias, surge la realidad de que es una actividad depredadora que actúa sobre una de las ofertas escazas de la Naturaleza, que despierta inquietudes, alarmas, celos o “envidias” basadas en la percepción que se está ante un “tesoro” solo al alcance de unos pocos.. Lo que se olvida, normalmente, es que los minerales son un recurso “no renovable”, es decir que una vez extraído, no volverá a “nacer” otro en su lugar, como son, por ejemplo, las situaciones de las actividades agropecuarias. Este condicionamiento da a la actividad minera un perfil particular y especial que siempre se lo reconocía sustantivamente, pero ahora se generalizo, bajo la idea de “protección de los recursos naturales”, las “políticas ambientalistas” y, últimamente, su potencial como riqueza.

Como primera conclusión hemos de arribar al hecho de que la actividad minera, si bien es un “negocio” como cualquier otro, tiene por su acción y efectos, un perfil particular y distintivo, que la hace especifica. En nuestro desarrollo económico como país, vemos como se posterga naturalmente a la minería, dado que la misma no ofrece las “facilidades” de la agricultura, la ganadería, la pesca, el comercio y aun de la industria y las finanzas, lo que mueve a conocer y reconocer el denominada “riesgo minero”. Para saber minería en Argentina habría que recorrer un largo y complejo pasado, pero no es este el lugar ni mi intención presentar la historia de la minería en nuestro país ya que ella se encuentra con facilidad accediendo a la WEB, como puede ser el sitio www.segundoenfoque.com.ar/tema-mineria-htm o leyendo los libros sobre ella, como es el caso del clásico de Victoriano Angelelli (1960), pero si hemos de citar que, en grandes trazos, ella está contenida en la evolución política y económica del país ya que ese entorno es el que ha condicionado el desarrollo de la actividad.

Dado que la evolución de la minería guarda relación con el desarrollo de la economía de Argentina, se puede recurrir a la información de la Universidad de Buenos Aires – Facultar de Ciencias Económicas, en su publicación “Historia de la Economía Argentina” sobre cuyo proceso se pueden señalar las características particulares de la actividad, como son los periodos siguientes:

-. Periodo colonial: (Hasta 1810) La estructura comercial vincula al Rio de la Plata con Europa, produciéndose la “apropiación “de tierras en la campaña y el desarrollo de la ganadería. La minería sirve a las necesidades del Rey de España y se observa actividad específica en las misiones jesuíticas.

.- Periodo de organización nacional: (1810-1852) Comienza el desarrollo de las economías regionales con modificación estructural económica, política y social y la incorporación al área mercantil británica. La minería decae como actividad salvo las sustancias vinculadas a la construcción lo que motiva la propuesta legislación de la Asamblea Constituyente de 1813.

.- Periodo de constitución de la nación:(1852-1880): Llegan las primeras corrientes migratorias y capitales externas, ampliándose la incorporación de tierras al laboreo de la sociedad, observándose la primera experiencia de incorporación a la economía internacional y la formación de un mercado interno. En relación a la minería, este periodo es similar al anterior, pero, con mayores esfuerzos desde el gobierno para lograr su activación. Se determina la necesidad de su ordenamiento legal específico. (Constitución Nacional 1853/60)

.- Periodo modelo agroexportador: (1880-1914). Con marcada influencia por los cambios económicos mundiales, crece la inserción internacional y la expansión del modelo agroexportador. En relación a la minería se ordena legalmente la actividad (Código de Minería- 1886)

.- Periodo de ajuste de la economía agroexportador: (1914-1930) La 1er Guerra Mundial (1914-1918) crea situaciones diferenciales que se proyectan en la economía alentando actividades industriales en reemplazo de las importaciones. En relación a la minería es similar al anterior, con actividades exploratorias individuales y activación de pequeños yacimientos conocidos dado la falta de importaciones.

.- Periodo del proceso de sustitución de importaciones: (1930-1943) La evolución mundial motiva cambios estructurales y lleva a una nueva configuración de las relaciones con los países con los que se mantiene vínculos económicos y comerciales. Se repite la situación nacional ante su aislamiento como país neutral en la 2da Guerra Mundial (1939-1945) La necesidad de contar con materias primas impulsa la Legislación promocional de la actividad y calificación de sustancias críticas y estratégicas.

-. Periodo de desarrollo industrial de la postguerra: (1943-1955) Desarrollo industrial en función de la expansión del mercado interno con políticas sociales de redistribución y aislamiento ideológico del país. Desarrollo minero de pequeña y mediana escala con incremento de actividades del estado.

.- Periodo de economía semindustrializada y restricciones: (1955-1976) Evolución de concentración económica con el crecimiento de empresas a nivel nacional y nuevas modalidades de relación con el exterior. En relación a la minería se dictan nuevas leyes promocionales dirigidas a “crear” el capital minero nacional.

-. Periodo de apertura y restructuración económica: (1976-1983) El golpe de estado del 24 de marzo de 1976 crea nuevas y diferentes condiciones para la economía la producción y la comercialización con apertura financiera hacia el exterior. En minería se observa el perfeccionamiento de la legislación promocional y desarrollo inicial de proyectos específicos cercanos a la “gran minería”.

-. Periodo de ajuste y apertura internacional limitada: (1983-2011) Durante este periodo se producen cambios diversos y sustanciales en la economía y el comercio que tienen vigencia bajo determinados gobernantes que no tienen en su concreción correlato aplicativo- En minería se concreta la apertura de la gran minería con promoción específica en 1985 (Ley 23.202)

Como se ve el aprovechamiento de los recursos minerales fue en la época de la colonia de interés para el Rey y luego en los procesos de independencia ello ocupo a los gobernantes tal como lo muestra su atención en el Congreso Constituyente de 1813 (Ley de Fomento Minero – 7 de mayo, 1813), con la expresa cita en la Constitución Nacional de 1853 (Articulo 67 inc. 16) y el Código de Minería aprobado en 1886. La actividad minera queda de alguna manera postergada por el potencial de las actividades ganaderas e agrícolas, para surgir con suerte variable ante las situaciones de crisis motivadas por las guerras mundiales. Durante décadas la actividad se redujo a una decena de empresas de pequeño o mediano tamaño trabajando en labores convencionales y al impulso estatal para lograr activar ciertos minerales. La legislación promocional, logro con sus beneficios, la activación de yacimientos que solo lo podían hacerlo al estar protegidos, motivando una “dependencia” de los particulares del estado, con resultantes positivas o negativas conforme los funcionarios en acción. Los capitales extranjeros y las empresas mineras internacionales eluden el “desafió argentino”, aduciendo la falta de “seguridad jurídica”, pese a la existencia de una legislación apropiada, por razones operacionales. Evidentemente, la legislación para la “gran minería” desarrollada a mediados de la década del 1980, ha dado la apertura a este nuevo estadio de la actividad minera en nuestro país. Sin embargo, en su implementación surgen críticas originadas en los defensores del medio ambiente y en aquellos que analizan la alta rentabilidad de las empresas mineras extranjeras. En verdad, ellas están haciendo su “negocio”, aprovechando las ventajas relativas con que se las atrajo y se refugian en la legislación que les ha dado la oportunidad para su acción. En el presente existen varios proyectos en implementación y, algunos de ellos, ya han entrado en explotación, lo que permite concretamente estudiarlos y valorarlos como realidades prácticas para sacar experiencias, conclusiones y enseñanzas.

La evolución de la tecnología y la integración comercial de la globalización, que se acelera en las últimas décadas del siglo pasado (Siglo XX), tuvo impactante efecto en la actividad minera, motivando cambios, tan sustanciales, que algunos aparecen como contradictorios a los usos del pasado reciente. Es aquí, donde las opiniones chocan entre sí, desde la de aquellos que aun no se han despegado del ayer y los que están proyectados en demasía hacia el futuro. Encontrar un justo equilibrio no es fácil ni simple, ya que, en este flujo no hay límites claros o tendencias definidas pues varían sustancialmente conforme la óptica bajo la que se lo analice.

El cuidado del ambiente, los intereses productivos, los efectos sociales y la competencia entre posibilidades absolutamente individuales, con la idea de hacer de ellas algún único y común, motivan un escenario turbio, oscilante y conflictivo que, algunas veces, es tratado no con honradez y franqueza, sino bastardamente, para obtener ventajas ocultas en el juego de las realidades de la operación.

La minería del Siglo XXI encuentra la necesidad de resolver una ecuación que tiene tres elementos principales, a saber: la “escala”, el “financiamiento” y el “mercado” que, a su vez, están empañados por la “competencia” con nuevos yacimientos, mejores métodos de explotación o diferentes productos y los “gobernantes” en acciones positivas (aliento, apoyo, etc.) o negativas (regulaciones, impuestos, etc.). Estas últimas acciones citadas, pese a que se muestran como firmes por su basamento, al ser vulneradas con demasiada frecuencia, llevan a un estado de duda que no puede ser ocultado u olvidado. El “riesgo minero” clásico de origen geológico se ha transformado en un nuevo tipo que vincula lo comercial con lo legal, sin un sentido racional y lógico, que se pueda evaluar con alguna certeza.

El “Anuario 2010”, publicado por “Panorama Minero” trae algunas interesantes respuestas a la situación actual minera y, conscientemente, sus capacidades hacia el futuro. Citaremos algunas como son:

.-Pág. 42: (Al tratar sobre el financiamiento minero) Los tres grandes gigantes para el sector minero son los centros de Toronto, Londres y Sídney. Si bien cada uno de ellos tiene sus características, el principal es el de Toronto, ya que se conjugan dos factores esenciales: la mayor cantidad de empresas y una importante capitalización de mercado

-. Pág. 128. (Al tratar el tema “reservas”): La globalización es un concepto que está prácticamente presente en la mayoría de las actividades: economía y finanzas, tecnología, comunicaciones, etc. En el ámbito minero, una organización denominada CRIRSCO fue conformada por geólogos, ingenieros, abogados contadores y otros especialistas de países con tradición minera para que el reporte de reservas y recursos sea unificado, que no diera lugar a duda alguna, es decir que lo que se transmitiera en cada uno de los códigos de los países signatarios reflejara objetividad y materialidad ante autoridades regulatorias y otros cuerpos de control para evitar fraude. CRIRSO es una plataforma que cada país puede utilizar como guía para buscar acceso a los mercados de capitales.

En “Panorama Minero” Nro. 373 encontramos lo siguiente:

.- (Al tratar el tema “financiamiento de proyectos mineros”) La estructura financiara termina condicionando a la estructura comercial y viceversa. Las principales restricciones generales son políticas, económicas, trasparencia, seguridad jurídica que garanticen previsibilidad de las normas que se apliquen a los proyectos-

.- (Al tratar el tema de ·recursos naturales) encontramos una serie de temas que por su actualidad se impondrá su traslado total pero, por razones de brevedad, se transcriben aquello que aparece como más importante, así tenemos:

.- Las materias primas minerales son esenciales para el funcionamiento sostenible de las sociedades modernas. El acceso a las materias primas minerales y su obtención a unos precios asequibles son fundamentales para un buen funcionamiento de la economía.

.- La demanda global de minerales tradicionales se ha acelerado mientras que los yacimientos conocidos muestran signos de agotamiento y la nueva exploración y extracción sufren una competencia creciente de distintas usos alternativas de la tierra, generan una mayor “huella ecológica” (impacto negativo) y se enfrentan a importantes limitaciones tecnológicas y crecientes distorsiones del mercado.

-. La política minera Argentina no solo no parece haber tomado nota de este contexto internacional de creciente escasez de minerales sino que carece de una visión estratégica propia y muestra claros signos de complacencia y dejación.

.- El característicamente liberal y promotor de la normativo vigente viene determinado, entre otros, por la Ley de Inversiones Mineras Nro. 24.196 (de estabilidad fiscal y promoción), y los decretos DNU 2284/91 (las verificaciones del estado son de carácter selectivo y no sistemático) y DNU 753/04 que se traducen en la práctica en nueva renuncia del Estado a la orientación y control del producido de estas inversiones. Consecuencia de esta falta de orientación es que los grandes proyectos en marcha están orientados fundamentalmente a la exportación de materias primas intermedias o semicrudas para ser procesadas finalmente en el exterior, transfiriendo esas que ya ni vuelven al país y renunciando a su control.

-. ….el Decreto 753/04, dictado al ampro de la llamada Emergencia Económica, permite que las divisas generadas puedan ser retenidas en cuentas “escrow” en el exterior, fuera del control del Banco Central. Es decir, divisas que salen ya no vuelven a entrar al país.

Retornando al estudio, con la adición de las ideas actualizadas en la opinión minera, podemos determinar que algunos temas tienen un valor esencial para la minería y que, para su realización, deben ser efectiva y correctamente satisfechos.

El tema de la “escala”, que antes se percibía como de tamaño del yacimiento o volumen de extracción, en el presente se refiere, particularmente, a la cuestión profesional. Los nuevos métodos de extracción, los diferentes procesos de tratamiento y el aprovechamiento de “menas” complejas, requieren una alta calificación del personal minero, en particular, sus profesionales. Es necesario contar con efectivos y eficientes geólogos e ingenieros en minas acompañados por especialistas en otros campos como son los ingenieros civiles y los metalurgistas a lo que se deben adicionar aquellos que están dedicados a la preservación del ambiente, la atención al personal y hasta el cuidado de los entornos. El crecimiento de la actividad en nuestro país, debe motivar a las autoridades a la creación y/o ampliación de las actuales escuelas de formación de profesionales y peritos en minería, ampliando sus conocimientos en el empleo de los medios digitales del equipamiento automatizado, maquinas de gran porte y los sofisticados equipos de análisis técnico y científico de las sustancias.

En el tema “financiamiento”, no hay dudas que el sistema apoya a las empresas más que a los proyectos, ya que se basan en la credibilidad y antecedentes operativos de ellas, que es la forma de tener mayor certeza sobre el retorno de los capitales asignados. En este sentido, es muy difícil competir para el acceso de financiamiento por parte de los mineros del país y, al contrario, realmente fácil, para el caso de las multinacionales. Esta realidad debe ser presentada a aquellos que, con espíritu nacional, quieren proteger los recursos, ya que, concretamente, es casi una acción imposible el crédito internacional para los operadores locales. La gran minería requiere desde su lanzamiento importantes capitales que no están ni estarán disponibles en nuestro país, lo que lleva ineludiblemente a que estos proyectos sean concretados por empresas multinacionales. Dada la importancia de cada proyecto y su peso económico, será conveniente “negociar” cada uno en particular, dentro de un esquema legal y técnico determinado, pero, sabiendo que cada caso debe tener su individual tratamiento. No debe descartarse, la presencia de auditores especiales con dedicación exclusivo o parciales sobre temas determinados (como el caso de la protección del medio ambiente) para realizar un estrecho y constante seguimiento operativo de las diversas tareas mineras. El hecho de que estos proyectos son de una relativa corta vida, comparativamente a los del pasado, significa que se debe atender también el “fin de la actividad” y obtener la mas conveniente restitución ambiental posible que debe estar incluida y prevista financieramente.

En el tema “mercado” deben verse una serie de diferencias que van desde el ingreso de una actividad que en razón de sus “nuevas” tecnologías alcanza una mejor productividad hasta reacciones políticas de gobernantes que, por razones de política interna, necesitan posesionarse de los recursos en explotación. Siempre debe recordarse que cada mina es absolutamente diferente de las otras, por lo que su tratamiento en el mercado nunca podrá ser igual y de hacerlo se estará anulando capacidades propias o ventajas relativas particulares. Se debe tener en cuenta que el proceso de globalización, tiende al empleo optimo de los recursos cualquiera sea la posición o lugar geográfico en el que se encuentre. Algunos desarrollos de “inteligencia minera”, pensados como una forma de seguimiento de la actividad global, pueden transformarse en “reguladores” para evitar competencias en desmedro de actividades vigentes por las de nueva inclusión. Este tema es muy importante y sale de las capacidades de cada país, por lo tanto, tiene que debatirse y acordarse a nivel de las organizaciones mundiales-

Es evidente que el tema minería no es una cuestión común para los argentinos, lo que hace que se opine sobre ella con pocos o escasos antecedentes, pero, por otra parte es algo importante, no tan solo por su contribución a la economía y/o la industria, sino por los efectos “no deseados” que ella motiva.

El desarrollo minero muestra que, además de las dificultades internas, también existen problemas a nivel internacional, por lo que las empresas multinacionales han preferido lugares con menor riesgo y adecuada seguridad jurídica para sus realizaciones. Esta situación es importante ya que (como se dijo) por razones financieras de acceso al sistema, ellas están en mejores condiciones para obtener los importantes montos que requiere la actividad- Debe tenerse en cuenta que en el futuro es posible que la actividad de extracción de estos recursos no renovables ingresen a un control mundial para su más adecuado y racional empleo por lo que es posible se pierda la “soberanía” sobre los minerales en el mañana.

La realidad del presente, como resultante de la actual legislación amplia y liberal, ha logrado movilizar el sector, pero tiene que recordarse que las empresas que trabajan los yacimientos están haciendo su “negocio” por lo que aspiran obtener los mayores beneficios, no tan solo del trabajo, sino de su conocimiento, prestigio, etc. Es posible, conforme la opinión de loa analistas, que para atraer estas empresas se ha lanzado una apertura excesiva que lleva a un desborde operativo que está restando beneficios posibles para el país, lo que hace pensar en la conveniencia de una renegociación honesta, clara e inteligente, como así también, formular una nueva reglamentación resultante de las experiencias acumuladas.

El trato con la pequeña y mediana minería de capital nacional puede tener un curso determinado específico que, bajo ciertos supuestos, puede pensarse que puede brindar, en sus resultados, apertura para desarrollos superiores de gran minería. La gran minería por su escala, financiación y mercado, impone que se le dé trato individual en cada proyecto y de seguimiento directo a toda la actividad. Esta medida de directo control y seguimiento no debe ser pensada como un accionar de intervención o regulación, sino de responsabilidad para el trato de un recurso que legalmente es propiedad de toda la sociedad y que por ello los estados están obligados a su intervención, vigilancia y supervisión.

Es interesante que el tema minero haya adquirido debate político (aunque el mismo sea por razones electorales) ya que permite clarificar la cuestión, determinar las ventajas y perjuicios, para actuar coherentemente aprovechando las primeras y corrigiendo los segundos, para que la Minería cumpla acabadamente su potencial capacidad de apoyo a la economía y el desarrollo de Argentina.

Nota del autor: (*) Posiblemente el suscripto es uno de los pocos argentinos que ha tenido la posibilidad de conducir una empresa minera de mediana escala de capital nacional que en el presente se encuentra operando en el nivel de la gran minería operada por una empresa extranjera.. Esta situación le ha permitido vivir y actuar en los diversos estadios de evolución de la economía y, lógicamente, las adaptaciones que la empresa minera debía realizar para ajustarse a las variables leyes y normas que se dictaban. Al mismo tiempo tuvo oportunidad de conocer las políticas empresariales de las empresas mineras internacionales (por ejemplo las canadienses y las inglesas) que operan diversos yacimientos en diferentes países y tienen la flexibilidad operativa para avanzar o detenerse conforme las conveniencias de los mercados. También (vale la pena decirlo) conoció el efecto positivo o negativo que ejercen los funcionarios en apoyo o negación a la actividad por genuinos intereses oficiales o oscuras aspiraciones especificas personales. Finalmente, hay que tener en cuenta que el fenómeno de la globalización es real, concreto e imparable, tal como lo prueban los avances en otros campos, como son las finanzas y el comercio, por lo que ineludiblemente en el tiempo llegara a la minería para atender su situación de aporte de sustancias “no-renovables”, cuestión que impone en los gobernantes una clara visión de futuro y especifica acción en el presente. Alertar en el tema, aclarar sus aspectos y estudiar con mente prospectiva sus soluciones, debe ser una tarea que involucre a todos los que están cerca o son parte de la minería pues sus resultados y efectos alcanzaran a toda la sociedad.

miércoles, 15 de febrero de 2012

LA FREGONA DE BUCKINGHAM



Por Antonio Caponnetto
           No sabemos a ciencia cierta si las actuales controversias sobre Malvinas responden al calculado montaje político del Gobierno para desviar la atención de una ciudadanía cada vez más castigada por los desaciertos cometidos, principalmente en los ámbitos de la seguridad pública y del bienestar económico. Sabemos sí, que no gobiernan políticos que delinquen, sino delincuentes dedicados a la política. Crápulas dispuestos a las peores acciones con tal de conservar e incrementar el poder. En tal sentido, nada podría sorprendernos que se manipulara una gran causa nacional con fines facciosos. Específicamente, que el kirchnerismo quisiera fraguar un 2 de abril democrático y pacifista, para eclipsar toda memoria del originario, cuyo perfil bélico y épico le repugna, según declara la presidenta, con insistente y apátrida frecuencia.
 Sean cuales fueren las motivaciones reales u oscuras de esta trama, algunas aclaraciones se imponen, y no debemos callarlas.
 Por lo pronto, que la versión oficial del 2 de abril de 1982 –cuya principal exponente es la misma Cristina Fernández de Kirchner- es una mentira escandalosa, funcional en todas sus partes a los intereses británicos. Si nuestra guerra justa no fue tal sino una prolongación del supuesto genocidio castrense; si no debe llamarse al hecho gloriosa reconquista sino invasión bajo los efectos de una borrachera; si el gesto recuperador careció de todo apoyo popular y sólo mediante el engaño de los medios se logró la masiva adhesión social; si nuestra Patria es tan poca cosa como para confundir la realidad de su soberanía con la ficción mediática; si nuestro honor recuperado con sangre sólo fue un espejismo de las corporaciones periodísticas; si el único saldo de la honrosa contienda fueron más de cuatrocientos suicidios y una larga tanda de locos para los cuales el Estado dispone la creación de un hospital de salud mental, y si gracias a la rendición del 14 de junio tenemos plenitud democrática, no se necesita de Inglaterra para hundirnos en el oprobio. El enemigo ya tiene aquí su sirvienta y su fámula. Ya tiene quien le elabore la pieza del relato nativo que se acople exactamente al discurso de la Corona. Fregatriz tan dócil y atenta que aprendió a incorporar modismos ingleses a su verba tilinga, cada vez más reñida con la sintaxis y concorde con la histeria.
 Cabe decir, en segundo lugar, que esta argumentación funcional al aparato británico, desplegada públicamente el pasado 7 de febrero desde la Casa de Gobierno, en el acto de firma del Decreto de Desclasificación del Informe Rattenbach, se completa con un razonamiento vil, cuya nocividad ya quedó probada en la historia argentina. Según el mismo, una guerra librada contra el extranjero bajo una dictadura, carece de legitimidad y de justicia. Sin la soberanía popular y la democracia –dice textualmente Cristina- no puede haber ningún otro gesto de soberanía. Amparados en esta turbia ficción liberal, los unitarios cometieron la felonía de desacreditar las contiendas internacionales de Rosas, y la traición de aliarse activamente con la extranjería. Para aquellos descastados ideólogos iluministas, como para la presidenta, “ningún acto de la dictadura podía ser revalorizado ni relegitimado”.
Agravia, pues, la lógica y la recta inteligencia del pasado nacional, que la viuda de Kirchner se haya permitido citar en abono de su postura a los reconquistadores de 1806 y 1807, al gaucho Antonio Rivero y al mismísimo Don Juan Manuel de Rosas. Ninguno de estos tres protagonismos soberanos sucedió bajo regímenes democráticos. Como tampoco tenían el amparo de la impostura rusoniana ninguno de los grandes caudillos que libraron nuestras batallas decisivas por la soberanía política. La posición del gobierno no es ideológicamente solidaria con ninguno de estos actos heroicos del pasado. Su antecedente luctuoso hay que buscarlo en la traición del partido unitario. Cristina más la partidocracia –con sus obras tanto como con sus ideas- cumplieron en 1982, y cumplen ahora, el mismo y trágico y siniestro papel que cumplieron “los auxiliares”, como eufemísticamente llamaba el Imperialismo a los traidores locales, cuando quiso llevarse por delante a la Confederación Argentina.
 Lo tercero por decir es que el Gral. Benjamín Rattenbach, tenido ahora por “orgullo de los argentinos y un verdadero hijo del ejército sanmartiniano”, según cristínicas palabras, fue el prototipo del milico liberal y masón, la encarnadura de la línea Mayo-Caseros, y un protagónico cuadro antiperonista desde antes de 1955 y en adelante, lo que se supone que debería inhibir a la presidenta de prodigarle tamaño elogio. Quedará para el repertorio de incompetencias de esta mujer obtusa, ignorante y pretenciosa, la ridiculez de haber ponderado a quien en 1963 firmó el Decreto 2712 que proscribió al peronismo, a quien en el 5 de noviembre de 1975 pidió la renuncia presidencial de Isabel Martínez, “primero por su sexo, segundo por su sistema nervioso delicado, y tercero, por su limitada capacidad para desempeñarse con eficiencia en dicho cargo en momentos tan difíciles”. Pero hay algo mucho más grave aún.
Ya en el año 1966, desde las páginas de Combate (Buenos Aires, n. 137, p.3), Jordán Bruno Genta protestaba la peligrosidad ideológica de Rattenbach, con ocasión de la salida de su obra El sector militar de la sociedad (Buenos Aires, Círculo Militar, 1955,156 ps). Libro imbuido del positivismo más craso y de materialismo alberdiano, de haberse guiado por sus enseñanzas -según las cuales, actos castrenses como matar y morir están reñidos con la ética- nuestros hombres de armas no deberían siquiera haberse planteado la licitud de la reconquista militar del territorio malvinero. Con anterioridad había publicado otro libelo, Sociología Militar (Buenos Aires, Librería Perlado, 1958, 158 ps), en el que propone la superación del nacionalismo, que “hoy suele ser rotulado de fascismo y de nazismo”, sustituyéndolo por un “sentimiento supranacional”, en nombre del cual, “si el propio pueblo lo admite”, deberá “admitir el comando de jefes de otras naciones, lucha en lejanos continentes, defender objetivos aparentemente extraños a los intereses del propio país [..]. La Sociología Militar tendrá que evolucionar en el mismo sentido, teniendo en cuenta estas modernas concepciones internacionales” (p.140-141).
Este es el caballero sanmartiniano tomado como emblema de malvinización por el kirchnerismo: alguien para quien se inventó el despreciativo neologismo de gorila, y que con mayor precisión terminológica podríamos llamar simplemente un cipayo.
En cuanto al Informe que lleva su nombre –y que hoy se reflota, bajo la triple necedad de creerlo una novedad, de convocar al hijo del autor para que integre la Comisión Desclasificatoria, y de entregárselo en bandeja al enemigo para que compruebe nuestra presunta ineptitud militar y el merecido castigo del 14 de junio- también supimos expedirnos oportunamente. En el nº 71, de la segunda época de Cabildo, del 9 de diciembre de 1983, páginas 9 y 10, decíamos lo siguiente: “Este Informe recorta la realidad, minimiza los objetivos, cuestiona las intenciones y enloda a todos”. Se trata de “un alegato contra la empresa misma de recuperación de las Malvinas, una velada condena de la guerra, un verdadero escrito acusatorio [...]. Es el triunfo de la clase política que nunca se solidarizó con la causa de las Malvinas [...], y aún hace algo peor: confunde la legitimidad de la guerra con su conducción, y la inspiración histórica con la intencionalidad del momento [...].Toda esa hermosa página [de heroísmo, de dignidad, de efervescencia nacionalista, de sentido religioso de la existencia] que se escribió entonces [durante la guerra], se la ensucia ahora, se la oculta o se la disimula, se pretende que se la olvide”.
Pero esto, lo reiteramos subrayándolo, es exactamente lo que necesita Inglaterra. Lo que necesita, exige y reclama. Una agente del Imperio que, treinta años después de la honrosísima Gesta de Abril, declame combatir por las Malvinas, con el Informe Rattenbach, con la mentalidad de los unitarios, con citas de John Lennon, con los militares del Cemida, con el ejemplo de un general repugnantemente liberal, con un hebreo errante de canciller, con jóvenes camporistas dispuestos a morir en acto de servicio a Onán, con obispos como Arancedo que la felicitan por “la  sensatez y la moderación”.
Esto es, en efecto, lo que el usurpador necesita. Una mujeruca que confiese expresamente como un orgullo, no haber ido “a la plaza de su pueblo, en Río Gallegos, el 2 de mayo [sic], cuando sí fueron muchos habitantes de mi ciudad”. Que mientras el adversario despliega su potencia insolente, declare que “no nos atraen los juegos de las armas ni las guerras” (excepto los de los guerrilleros marxistas que ahora la secundan en el poder), que abomine de “los uniformes y de los trofeos de guerra”, que ordene retirar el cuadro del Capitán Giachino por represor, que mantenga ignominiosamente en cautiverio a muchos héroes de la epopeya del Atlántico Sur, y que permita los pingües negociados de la piratería financiera, actuando siempre impunemente a lo largo y a lo ancho de la geografía patria.
Una fregona de Buckingham. Eso precisa Londres. Eso es Elizabet Wilhelm.
La Argentina, entretanto, y lo decimos quienes desde hace treinta años denunciamos el inicuo plan de desmalvinización que empezara con el mismo Proceso, necesita que cada día de su calendario sea un perpetuo y luminoso 2 de abril, y cada rincón de su espacio un inexpugnable y amurallado Puerto Argentino.

¡RISAS INGLESAS SOBRE ISLAS MALVINAS!



Por Adrian Salbuchi*
 
Mientras a lo largo de las últimas tres décadas los británicos se dedicaron a erigir una poderosa base militar nuclear en Malvinas, a la Argentina se le impuso una “democracia” de corte estadounidense controlada por el poder del dinero.
A medida que se acerca el próximo 2 de abril – trigésimo aniversario de la Guerra de Malvinas- los medios de prensa occidentales propagan noticias sobre supuestas “crecientes tensiones entre Gran Bretaña y Argentina”. La verdad, sin embargo, es que los británicos meramente necesitan reconfirmar urbi et orbi su soberanía sobre aquellas islas desoladas, barridas por el viento, ricas en petróleo y estratégicamente ubicadas del Atlántico Sur.
De manera que cuando Reino Unido despachó su destructor más potente –el modernísimo ‘HMS Dauntless’- y un submarino nuclear a las Malvinas, seguramente aguardaban con jocosa expectativa la previsible reacción de la presidente argentina Cristina Fernández de Kirchner. Pues mientras que a lo largo de las últimas tres décadas los británicos se dedicaron a erigir una poderosa base militar nuclear en Malvinas que sirve los intereses estratégicos del Reino Unido y EE. UU. en la región, como castigo por haberse atrevido a recuperar esas Islas en 1982, a la Argentina se le impuso una “democracia” de corte estadounidense controlada por el poder del dinero.
De forma tal que desde que la “democracia” regresó a Argentina en 1983, sus sucesivos gobiernos han ido de mal en peor, hundiendo al país cada vez más. Desde el presidente Raúl Alfonsín (que condujo al país directamente a un colapso hiperinflacionario en 1989), pasando por los presidentes Carlos Menem (quien de la mano de su ministro de Relaciones Exteriores, luego de Economía y miembro de la Comisión Trilateral, Domingo Cavallo, desmanteló la economía y las Fuerzas Armadas); Fernando de la Rúa (quien en 2001 arrastró al país a ciegas al peor colapso financiero de su historia… ¡y lo trajo de vuelta a Cavallo!); Eduardo Duhalde; hasta Néstor Kirchner y su hoy sucesora-esposa elegida “a dedo” por él mismo: Cristina Fernández de Kirchner. En verdad, los Kirchner simpatizan tanto con los grupos terroristas de los años setenta cuya violencia preparó el camino para el golpe militar de 1976, que muchos de sus miembros hoy ocupan cargos relevantes en su gobierno.
Estos sucesivos gobiernos de la “democracia” tienen algo en común: han mantenido en alto dos banderas clave en total alineamiento con los intereses y objetivos de los Dueños del Poder Global:
1) JAMÁS investigaron el origen mayormente ilegítimo de la gigantesca deuda externa argentina contraída bajo el régimen cívico-militar que usurpó el poder entre 1976 y 1983. Dicha deuda debiera ser repudiada como “Deuda Odiosa” según las leyes internacionales; y, para asegurarse que lo que arriba indicado jamás se haga y que los Dueños del Poder Global mantengan su control integral sobre el país,
2) DESMANTELAR SUS FUERZAS ARMADAS – Esto ha sido casi plenamente logrado; hasta tal punto que hoy la credibilidad y capacidad disuasiva militar argentina es nula; no sólo ante Gran Bretaña (y EE. UU.) contra quienes luchamos en 1982, sino ante vecinos tradicionalmente aliados con Gran Bretaña y EE. UU. como Brasil y Chile, quienes sí mantienen fuerzas armadas modernas, profesionales y creíbles.
De manera que cuando la presidenta Kirchner habló por cadena nacional de radio y televisión para anunciar lo qué su Gobierno hará ante la renovada agresión colonialista británica, ella dijo que:
1) Argentina denunciará el “colonialismo” británico ante la ONU (...los ingleses sólo son colonialistas desde hace unos cinco siglos…);
2) El Gobierno argentino divulgará el contenido del “Informe Rattenbach” redactado hace casi treinta años por un general fallecido, en el que demuestra que la junta militar liderada por el General Leopoldo Galtieri cometió un cúmulo de errores políticos, diplomáticos, militares y estratégicos (¡como si no nos hubiéramos enterado de ello!), y
3) Argentina jamás, jamás contemplará acciones militares contra el Reino Unido en Malvinas (¡cómo si tuviéramos capacidad para hacerlo!).
Todo esto sonó como música para los oídos británicos...
Pero, ¿porqué tanto ruido y justo ahora? De lo que se trata –y siempre se ha tratado– es de preservar cuatro objetivos geopolíticos angloestadounidenses:
1) Preservar su poderío geopolítico sobre el Atlántico Sur;
2) Proyectar el poderío angloestadounidense sobre la Antártida, dónde los reclamos territoriales del Reino Unido y EE. UU. se superponen con similares reclamos de la Argentina (que prácticamente se ha retirado del Continente Blanco), y Chile (que no constituyen problema por ser un tradicional aliado del Reino Unido);
3) Proyectar el poderío estadounidense y británico sobre la inmensamente rica y peligrosamente sub-poblada Patagonia Argentina, cuyas costas miran hacia las Islas Malvinas, y –último pero no menos importante-
4) ¡Petróleo!
El petróleo es siempre un factor clave para las “democracias occidentales”, que sus obedientes multimedios globales procuran desenfatizar. Sea en Libia, Irak, Irán, Afganistán, Venezuela o… en el Atlántico Sur… Recientes estimaciones indican que en la plataforma continental debajo del Mar Argentino, de cuyas aguas relativamente poco profundas sobresalen las Islas Malvinas, existen reservas por unos 8.300 millones de barriles de petróleo. Una cifra tres veces superior a las reservas británicas, colocándolas en el decimoquinto lugar de las reservas petrolíferas mundiales.
No habrá entonces de sorprender los miles de millones de libras esterlinas y dólares que se están canalizando para explotar el petróleo malvinense, tan importante en momentos de crecientes tensiones en Medio Oriente y en el Golfo Pérsico.
Gigantescas petroleras como Hess, Noble y Murphy (EE. UU.), Cairn Energy, Premier Oil (Reino Unido) y, Anadarko Oil de Houston, están operando a toda marcha. Anadarko es un caso interesante: cuenta en su directorio con el General Kevin Chilton (ex comandante militar del Comando Estratégico Militar de EE. UU.) y el ex funcionario del Pentágono, Preston M. Geren III.
A su vez, la firma Rockhopper UK Exploration, anunció que ha hallado reservas estimadas en unos 700 millones de barriles cerca de las costas malvinenses.
Dicen algunos observadores agudos, residentes en las costas patagónicas argentinas, que tras los “anuncios” de Cristina Fernández de Kirchner del martes 7 de febrero, cuando el viento sopla desde las Islas Malvinas casi pueden oírse las risas británicas…
En verdad, el más fundamental sentido común geopolítico indica que mantener fuerzas armadas creíbles resulta absolutamente vital para todo país que se respete a sí mismo. No para atacar a nadie –eso hay que dejárselo a EE. UU., Reino Unido, la OTAN e Israel, que lo hacen permanentemente– sino como defensa y disuasión ante, precisamente, esos mismos países. En el caso de la Argentina, Inglaterra tiene malos antecedentes ya que -a lo largo de los últimos trescientos años– trató repetidamente de invadir a ese país.
En realidad, Cristina Fernández de Kirchner solo hizo aquello que todos los políticos argentinos hacen con inusitado talento: o sea, nada. Pues los “anuncios” de Kirchner del martes pasado no solo fueron aplaudidos por su propio partido, sino por la casi totalidad de la mal llamada “oposición”. Claramente, ella no es la única responsable. Por allá por el año 1990, bajo el presidente Carlos Menem, Argentina suscribió lo que muchos en ese país consideran su “Tratado de Versalles”, en alusión a similar tratado devastador impuesto en 1919 sobre una derrotada Alemania por Reino Unido, Estados Unidos y Francia.
Domingo Cavallo, ministro de Relaciones Exteriores de Menem, negoció la rendición incondicional argentina ante Gran Bretaña, suscribiendo un tratado convertido en Ley No. 24.184 por casi unanimidad en el Congreso argentino el 11 de diciembre de 1990. Mediante el mismo, Argentina abría su economía a la desregulación, privatización y endeudamiento irrestrictos, y desmantelaba sus Fuerzas Armadas, especialmente en la crítica zona patagónica. Poco tiempo después, se suscribieron tratados similares con EE. UU. y la Unión Europea.
La realidad es que hoy Argentina no es un país soberano, ya que la independencia nacional presupone que existe la voluntad de ser libres; aún a riesgo de ir a la guerra. En verdad, el último bastión de la soberanía nacional de todo país son sus fuerzas armadas. ¡No así en el caso de la República Argentina! Pues al no disponer de fuerzas armadas creíbles, más que una nación “soberana e independiente”, Argentina es meramente un país “aún no invadido”.
Pues si mañana se decidiera en Londres, Washington, Brasilia, Santiago, la OTAN o Tel Aviv llevar a cabo alguna intervención militar contra Argentina, no habría absolutamente nada que ese país pudiera hacer para evitarlo. Los británicos saben muy bien que esto es así. Será por eso se ríen tanto…

*Adrian Salbuchi es analista político, autor, conferencista y comentarista en radio y TV de Argentina.
Fuente: Más información www.politicaydesarrollo.com.ar

VETERANOS DE GUERRA.



Por Tcnl. José Javier de la Cuesta Ávila (LMGSM 1 CMN 73)
El tema Malvinas, que viene envuelto en las más diversas cuestiones sociales, culturales, económicas e históricas, obliga a rever la situación de aquellos, que convocados por la Nación, pusieron sus vidas al servicio de la Patria.
         Se ha instalado de nuevo en nuestra sociedad el tema Malvinas y, con el, lo que se refiere a los "veteranos de guerra", y los comentarios que se hacen, lamentablemente,  en lugar de esclarecerlo, crean nuevas dudas, enturbiándolo, cuando su solución es responsabilidad moral del Pueblo hacia sus hijos que fueron al combate por la Patria.
         Nuestro país movilizo a sus fuerzas armadas, bajo las condiciones de la guerra clásica, en dos ocasiones, durante las últimas décadas del Siglo XX. Una fue ante el problema con Chile del canal de Beagle, en el que la "disuasión", como objetivo, se logro y no se llego al enfrentamiento armado, pese a que el "clima de guerra" estaba encendido en ambas naciones. La otra, fue Malvinas,  en la cual las armas argentinas chocaron contra las inglesas, sabiendo de la superioridad del adversario, con la hidalguía del criollo en la historia. En ambas ocasiones, ciudadanos argentinos formaron parte de los ejércitos convocados conforme las leyes vigentes, para cumplir con el deber militar.
         Entiendo, que es valido recordar, que se entiende comúnmente como "veterano", a aquel que se ha desempeñado en una tarea o función, adquiriendo experiencias practicas, que lo hacen con conocimientos determinados en aquellas. En general, se reconoce como "veterano", a aquel que, por su edad, ha cumplido con el ciclo de vida activa y acumula los saberes que su actuación le ha hecho acumular. Por lo tanto, es "veterano de guerra", aquel que ha participado en las diferentes fases que tiene un conflicto armado. En el pasado se pensaba que eran solo los que habían actuado en los frentes de combate, pero, la experiencia y los estudios actualizados señalan ello con mucha mayor amplitud determinándolo en diversas fases. Estas fases comienzan con la convocatoria y movilización y terminan con la baja del servicio. Es decir que se es "veterano de guerra" toda persona que haya sido llamada a las filas e incorporada a los ejércitos cuando el país se encuentra en situación de guerra. Este efecto alcanza no tan solo al convocado, sino también a aquellos que les son próximos, como son las familias,  que lo ven alejarse hacia un destino incierto en el que esta en juego nada menos que la vida. En el conflicto, algunas estarán en primera línea, otros en retaguardia o en las reservas, todo de acuerdo al despliegue que se haya determinado. Nunca  todos participan del combate directo ya que, estadísticamente, son mayores las cantidades que actúan en sus apoyos, por la natural organización y planificación de las acciones. Ello no significa que, aun los que están lejos del frente, no sepan que están arriesgando sus vidas, ya que seguramente son blancos preferentes del adversario convencionalmente. En base a ello, los estudios modernos señalan, como "veteranos de guerra", a todos aquellos que han sufrido el "ansia del combatiente" que es, en síntesis, la sensación psicológica que "deberá matar y que puede ser muerto".
      Es de destacar que se conoce como "héroe de guerra", a aquel que ha dado su vida en cumplimiento de la acción o que, con sus muestras de valor y coraje, ha arriesgado su vida de manera excepcional, como guía y ejemplo. Esto significa, claramente, que no todos los "veteranos" son "héroes", ya que los primeros en general, han regresado vivos y no han quedo en el campo de combate. Existen también los "pensionistas de guerra", que son aquellos que regresaron vivos pero que las acciones le han disminuido física o psíquicamente, con lo que han perdido condiciones intelectuales, laborales, etc. por lo que se les debe "ayuda económicamente" para su subsistencia. Claro esta que, esta condición de "pensionistas", debe ser comprobada y constatada, ya que no es un "beneficio", sino un "aporte" hacia quien ha sufrido una disminución que le constituye una desventaja.
    En nuestro país, posiblemente por la falta de experiencia, esta clara división entre "veterano", "héroe" y "pensionista" no ha sido legislada con la precisión que ello merece, tanto es que, algunos juicios al Estado, han llevado a la Justicia, a determinar variables que la ley no contiene y, aun más, que rechaza.
    El hecho de que el tema Malvinas se encuentra en la discusión general por sus motivaciones políticas, culturales y/o económicas, debe hacernos volver la vista hacia aquellos que la Nación dispuso que actuaran con las armas para cumplir los objetivos que correspondían, y que algunos dejaron su vida para lograrlos y otros sus quehaceres y que la Nación aun esta en deuda ante tan maravilloso aporte.
    En base a estas reflexiones, estimo y sugiero, que las autoridades que correspondan, procedan a revisar la legislación actual sobre la cuestión de los "veteranos", clasifiquen con claridad los diversos estados siguientes, como son el de "héroe" y "pensionista", para que todos aquellos que fueron parte de aquellas gestas, sepan que han tenido el honor de participar y que la Patria les reconoce la dignidad de haber ofrendado la posibilidad de "perder la vida", ante la probabilidad del combate, por los intereses sagrados de la Nación.