lunes, 18 de febrero de 2013

UN SANTO EN EL MAÑANA




Por Tcnl. José Javier de la Cuesta Ávila (LMGSM 1 y CMN 73) (A)

Renunciar, cuando se está en lo más alto del poder, es un gesto que no tiene comparación, aun con el de asumirlo, pues se necesita  una prudencia, valor y generosidad, que solo se puede encontrar en los privilegiados por Dios.

       La noticia de la renuncia del Papa Benedicto XVI a la más alta jerarquía de la Iglesia Católica, lleno de sorpresa, al tiempo que motivo la sensación de la perdida de alguien, al que se lo siente y sabe basamento de la religión y abanderado de la fe, en el tiempo difícil y complejo en el que vivimos.

     Muchos han sido los comentarios que, en los más diversos medios, han volcado  la opinión o el sentir de católicos y no católicos, refiriéndose al Papa Benedicto y al significado de su gesto. Es difícil, para no decir imposible, penetrar en la conciencia del Pontífice, para, desde ella, decir que fue lo que le inspiro a este paso singular. Sin embargo, los creyentes, que sienten que la mano del Altísimo esta en cada uno de nuestros gestos, desde los más simples a los más complejos, entendemos que la decisión nace del mensaje divino que lo llevo al Pontificado y que, ahora, le señala que ha llegado a su fin.

    Aquellos que han meditado sobre la trascendencia de esta renuncia, inspirados en el afán de encontrar en ella la prudencia de los grandes y el sacrificio de los sabios, entienden que el Papa Benedicto, ha comenzado una nueva fase  del difícil, arduo y complejo camino hacia la santidad. Seguramente, desde su monástica residencia, donde solo piensa en rezar y escribir, construirá el muy esperado y necesario mensaje de unión de la Humanidad con Dios entre si. Los seres humanos deben despertar cada mañana, con la certeza que El está de nuestro lado, para acompañarnos en el camino, quizás lleno de asperezas, pero que en cuyo, fin se puede encontrar la felicidad de su compañía y presencia.

   En el mensaje del Papa Benedicto  XVI (Vaticano 1510-2012) titulado "Creer en la caridad suscita caridad", encontramos un párrafo aleccionador que dice así: La existencia cristiana consiste en un continuo subir al monte del encuentro con Dios para  después bajar, trayendo el amor y la fuerza que derivan de este, a fin de servir a nuestros hermanos y hermanas con el mismo amor de Dios ", que puede llevarnos a pensar que un cargo, no debe mantenerse como una tentación de poder, sino como una responsabilidad de servicio, que se alimenta con el esfuerzo, no para ser más grande, sino para ser más efectivo.

  Ahora, desde hoy hacia el mañana, cada uno de los fieles,  aquellos que saben que el Papa Benedicto, desde su morada silenciosa, será uno de los mejores caminos hacia el Altísimo, deberá pensar inteligente, sano y prudentemente, incluirlo en nuestras oraciones y peticiones, para que su sumatoria, sea los peldaños para descubrir, en la cima de los tiempos, a este hombre en su marcha hacia la santidad. Si la oración recoleta de este sublime varón, inspirada en su sapiencia y conocimiento de las realidades mundanas, sirven de guía y apoyo para la búsqueda de soluciones a lo aparentemente imposible, su paso por el Pontificado y su decisión de dejar sus oropeles, será la semilla fecunda para, bajo la protección de Dios, la Humanidad tenga un mundo mejor.

Nota: (A) Estoy convencido que el gesto de sacrificio del Papa Benedicto XVI al renunciar al Pontificado, por las más variadas razones, con su decisión de recluirse para orar, abren a este varón de la Iglesia, el camino hacia la santidad, que podrá alcanzarse cuando los creyentes logren, invocándolo como mediador ante Dios, lo que humanamente es imposible sin la intervención divina.

¿EL PRÓXIMO PAPA PODRÍA SER UN ÍTALO-ARGENTINO?


Por Emilio Nazar Kasbo
Una ola de críticas se desató en la Argentina y el exterior contra el Cardenal Leonardo Sandri, para descalificarlo como “candidato” a posible Papa, sobre todo de fuentes “progresistas” y de “ultraizquierda”. Hay quienes lo critican afirmando que es un "negociador", que "da algo pero a cambio de otra cosa"... ¿sería capaz de cambiar ortodoxia por heterodoxia y fidelidad a la Tradición por modernismo, a cambio de algún favor?
Sandri fue miembro del círculo íntimo de Juan Pablo II, virtual ministro de Benedicto XVI, y ha sido de los primeros mencionados entre las especulaciones sobre los cardenales con chances de llegar a Papa. Página 12, el pasquín oficialista de la ultraizquierda que se maneja con los grandes capitales multinacionales que financian a Clarín y La Nación, acaba de criticarlo en una nota firmada por el supuesto “entendido” en Catolicismo: Martín Granovsky.
¿Por qué Sandri es mencionado como sucesor de Benedicto XVI? Porque tiene una edad que le permitiría sostener un Papado prolongado. La visión “humana” y “mundana”, materialista e inmanentista, pelagiana y modernista, sólo puede ver lo que dice Página12: que “sólo votan los que no cumplieron 80 al momento de la renuncia del Papa. No votan todos los miembros del Colegio Cardenalicio cuyo decano es Angelo Sodano”. ¿Hay número para votar? ¿Cuántos hay que no sean “conservadores”? Todo es visto como la elección de autoridades políticas, o de un “club” o una ONG cualquiera, lo cual dista mucho de la realidad. La reunión de quienes van a “votar”, no es un “comicio”, sino que se trata de unas jornadas de oración para que el Espíritu Santo designe a quien conducirá la Barca de Pedro. Esto es para los católicos, pero quien niega la Transubstanciación y presencia real de Jesucristo en la Eucaristía, también niega la asistencia del Espíritu Santo en la elección del próximo Papa, hecho que hace cesar la Sede Vacante.
Leonardo Sandri tiene una ventaja por sobre muchos: conoce cómo es el funcionamiento de todas las instituciones del Vaticano en el orden práctico. Fue él el encargado de anunciar la muerte de Juan Pablo II, el 2 de abril de 2005.
“Cardenal desde 2007, Sandri actualmente también es miembro de la Comisión Pontificia para América Latina y prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales, …Sandri tiene experiencia en las relaciones internacionales porque fue representante del Vaticano en México y Venezuela y reforzó la legación en Washington como observador en la Organización de los Estados Americanos”, afirma Página12.
Sandri está vinculado directamente a la Curia vaticana desde 1970, cuando aún no había cumplido 30 años de edad. Siendo sus padres italianos, nació el 18 de noviembre de 1943 en Buenos Aires, y por tanto ahora tiene 69 años, dato que permitiría prever (si eventualmente fuese elegido Papa y si todo transcurriese según humanas previsiones), al menos unos 15 años como Papa aproximadamente.
Sandri durante el Bicentenario dijo Misa en la Embajada argentina, a cargo del político Juan Pablo Cafiero, designado en tal función por el actual gobierno argentino “kirchnerista”. En diciembre de 2012 fue recibido en la Casa Rosada por la Presidente Cristina Fernández Wilhelm, a quien agradeció la instalación de un pesebre en el Museo del Bicentenario. La Presidente, si pudiera, se postularía a “Papisa”… pero como no puede… ¿qué más querría ella que tener un Papa nacido en Buenos Aires? El otro “candidato” de ella podría ser el Cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio, pero con él está peleada, y aparentemente en el marco espiritual no tendría “chances”
Muchos descartan que el próximo Papa sea italiano, puesto que sucedería a dos Papas que no lo son, el polaco Juan Pablo II y el alemán Benedicto XVI. Al respecto, existe un detalle no menor: el Cardenal Leonardo Sandri no consta en los registros del Episcopado argentino (http://www.aicaold.com.ar//index2.php?pag=obalfabetico). ¿Es argentino o italiano Sandri? Podría decirse que es ítaloargentino, pero que eclesiásticamente es italiano.
Sin embargo, el “favorito” para muchos entendidos, y aparentemente también de Benedicto XVI, es Mons. Angelo Scola. Es amigo de Joseph Ratzinger desde hace 40 años, y los medios seculares afirman que representa el sector más conservador de la Iglesia, presentándolo como vinculado a Comunión y Liberación y al Opus Dei. En 2011 fue nombrado como jefe de la Diócesis de Milán, la más importante, grande y rica de Europa.
Scola nació el 7 de noviembre de 1941, tiene dos doctorados: uno en filosofía de la Universidad Católica del Sagrado Corazón (Milán) y uno en Teología de la Universidad de Friburgo (Suiza). Scola fue ordenado como sacerdote en 1970, siendo integrante del movimiento Comunión y Liberación (CL). Domina el idioma italiano, alemán y francés. Fue delegado cardenal en el Consistorio del 21 de octubre de 2003 e hizo parte del cónclave que en abril de 2005 eligió a Joseph Ratzinger como sucesor de Juan Pablo II. Es miembro de la Congregación para el Clero y de los Pontificios Consejos para la Familia y para los Laicos.
Scola forma parte del clero italiano. Sandri también, pero además es argentino. Scola tiene 72 años, y Sandri 3 años menos. Y la prensa los critica a ambos. ¿Caer bien a todo el mundo? Imposible. ¿Qué criterios humanos pueden influir en la decisión de los Cardenales? Ninguno, sólo el Espíritu Santo que no abandonará a la Iglesia Católica hasta el fin de los tiempos.
¿El próximo Papa se animará a realizar la restauración litúrgica y a volver a los tiempos del ascetismo y de la reverencia integral a Dios? ¿Volverá a la expresión clara y concreta de los Anatemas? ¿Unificará la Iglesia Católica en la Verdad, o tolerará los errores que arrastran a las almas a su perdición por sostener herejías confundiendo a los feligreses desprevenidos y al clero mal formado con falsos argumentos que se difunden ampliamente? ¿Hablará claro, o mantendrá la ambigüedad en que la Verdad resulta algo “implícito” que casi debe ser “adivinado”? Dios dirá, pero conste que Jesús fue dijo: “sí, sí; no, no”, eliminando toda división dentro de la Iglesia, sobre todo entre los judaicos fariseos y publicanos, siendo inadmisible la división entre “tradicionales” y “progresistas”, división condenada por San Pío X en la Encíclica contra el Modernismo llamada Pascendi. Como afirma el dicho: "¿quién le pone el cascabel al gato?"

domingo, 17 de febrero de 2013

MONS. AGUER DIJO QUE EL MAJISTERIO DE BENEDICTO XVI ES “ALGO NUEVO” (¿ANTES NUNCA ENSEÑADO?)



* VER NOTA AL FINAL DEL TEXTO

En su habitual reflexión televisiva semanal en el programa “Claves para un Mundo Mejor” (América TV), Mons. Héctor Aguer, Arzobispo de La Plata, comentó la renuncia del Papa Benedicto XVI y reflexionó sobre los que considera aspectos fundamentales de la enseñanza de su Pontificado y la reacción que provocó la renuncia asegurando que “lo que tenemos que hacer nosotros ahora, en este momento tan singular, tan insólito y tan importante de la vida de la Iglesia es preciso eso: ¡orar por la Iglesia!”

Comenzó señalando que “la renuncia de Benedicto XVI ha causado sorpresa y conmoción en todo el mundo. Especialmente nos ha conmovido a nosotros, miembros de la Iglesia, hijos de la Iglesia”. Y agregó que su primer pensamiento “es de agradecimiento y homenaje a este gran Papa, que es un hombre de Dios, que ama tan profundamente a la Iglesia y lo ratifica con este gesto final donde se manifiesta su amor a la Iglesia”.

El Arzobispo de La Plata destacó tres puntos fundamentales del Pontificado de Benedicto XVI. Primero rescató “su enseñanza, su magisterio, que se ha notado como algo nuevo” en encíclicas, discursos, “y sobretodo a las homilías dirigidas a los fieles, que han sido siempre de una gran profundidad y sencillez… Todo el Magisterio del Papa está centrado en Jesucristo y en la fe. El centro de la vida de la Iglesia es Jesucristo y la fe es el medio de vida por el cual nosotros adherimos a Cristo y nos unimos a Él”

Como segundo aspecto sostuvo que “el Papa Benedicto XVI ha afirmado la identidad católica en tiempos difíciles, de grandes convulsiones y de mucha discusión” y se detuvo en “la interpretación que él ha hecho, en continuidad con el Magisterio de Juan Pablo II, del Concilio Vaticano II y especialmente lo que ha llamado la hermenéutica de la reforma en la continuidad que hay que contraponer a una hermenéutica de la ruptura y de la discontinuidad”.

Y como tercer punto rescató “la intencionalidad pastoral de este Pontificado” expresado en sus viajes, visitas a parroquias, en el “trato cercano se ha mostrado siempre sencillo, acogedor” y “sobretodo en la pastoral de la cultura y en el dialogo entre la fe y la razón. El Papa Benedicto XVI en esto ha abierto caminos importantísimos… Ha mostrado la necesidad para la razón humana de abrirse a la trascendencia; sólo así podrá ser verdaderamente humana. Ha mostrado, por otra parte, los fundamentos del derecho, de la vida política, la necesidad de que se abra un espacio público a la religión, la presencia de lo religioso en la sociedad de hoy”.

Mons. Héctor Aguer se detuvo en “la cuestión de los comentarios que se han hecho en estos días” sosteniendo que “no es posible comprender a la Iglesia, entender qué es la Iglesia y comprender, por tanto, un gesto como el de Benedicto XVI, si no se tiene fe. Una persona sin fe por más gran periodista o excelente comunicador que sea una persona respetable pero sin fe no puede entender a la Iglesia”.

“Yo he ponderado las reacciones de los medios de comunicación y he visto allí muchas intervenciones razonables, comprensivas, incluso elogiosas, pero también algunos comentarios malsonantes y hasta, yo diría, innobles”. Y agregó que esas versiones “altisonantes, innobles” son “de personas que no tienen fe y entonces no saben de qué se trata. Consideran a la Iglesia, en todo caso, como una ONG internacional, un centro de poder, y no se dan cuenta que en la organización, por más compleja que sea, aunque con muchas fallas y demás, es solo el envoltorio de un contenido, y el contenido es un misterio. Ya el Concilio Vaticano II lo expresaba muy bien; comenzaba a hablar sobre la Iglesia hablando del misterio de la Iglesia”-

Y finalizó dejando “una frase del mismo Benedicto XVI, que ha dicho que el corazón de la Iglesia no está donde se proyecta, se administra y se gobierna sino que está donde se ora, ¡donde se ora! Creo que lo que tenemos que hacer nosotros ahora, en este momento tan singular, tan insólito y tan importante de la vida de la Iglesia es preciso eso: ¡orar por la Iglesia!”

Adjuntamos el texto completo de la alocución televisiva de Mons. Héctor Aguer:
“La renuncia de Benedicto XVI ha causado sorpresa y conmoción en todo el mundo. Especialmente nos ha conmovido a nosotros, miembros de la Iglesia, hijos de la Iglesia”.

“Yo he ponderado las reacciones de los medios de comunicación y he visto allí muchas intervenciones razonables, comprensivas, incluso elogiosas, pero también algunos comentarios malsonantes y hasta, yo diría, innobles”.

“Por eso el primer pensamiento mío en esta comunicación con ustedes, mis amigos televidentes, es de agradecimiento y homenaje al Santo Padre Benedicto XVI, este gran Papa, que es un hombre de Dios, que ama tan profundamente a la Iglesia y lo ratifica con este gesto final donde se manifiesta su amor a la Iglesia”.

“Por eso me gustaría destacar tres puntos fundamentales de su Pontificado, que me parece que han marcado fuertemente a la comunidad cristiana y se ha hecho notar en el mundo, incluso entre los críticos”.

“En primer lugar su enseñanza, su magisterio, que se ha notado como algo nuevo, destacado, desde el principio de su Pontificado. No me refiero sólo a las encíclicas, los numerosos y variados discursos, sino también y sobretodo a las homilías dirigidas a los fieles, que han sido siempre de una gran profundidad y sencillez. No es fácil, aún para el que está acostumbrado a hablar y que tiene, digamos, experiencia de cátedra, aunar la profundidad y la sencillez”.

“Pero lo más importante es que todo el Magisterio del Papa está centrado en Jesucristo y en la fe. El centro de la vida de la Iglesia es Jesucristo y la fe es el medio de vida por el cual nosotros adherimos a Cristo y nos unimos a Él. Esta misma dimensión parece obvia, elemental, pero es preciso subrayarla en nuestro tiempo”.

“En segundo lugar, el Papa Benedicto XVI ha afirmado la identidad católica en tiempos difíciles, de grandes convulsiones y de mucha discusión. Yo aquí quisiera apuntar, precisamente, a la interpretación que él ha hecho, en continuidad con el Magisterio de Juan Pablo II, del Concilio Vaticano II y especialmente lo que ha llamado la hermenéutica de la reforma en la continuidad que hay que contraponer a una hermenéutica de la ruptura y de la discontinuidad”.

“La Iglesia sigue una tradición que nos viene de los Apóstoles, la actualiza continuamente y la comunica intacta y siempre de un modo adecuado, procurando que sea comprensible al hombre de hoy”.

“En tercer lugar y ligado a lo anterior, rescataría la intencionalidad pastoral de este Pontificado. Podríamos pensar a propósito de este aspecto de la misión pontificia, en los viajes apostólicos del Santo Padre, en sus visitas a las parroquias, y cómo en el trato cercano se ha mostrado siempre sencillo, acogedor. Quiero pensar sobretodo en la pastoral de la cultura y en el dialogo entre la fe y la razón. El Papa Benedicto XVI en esto ha abierto caminos importantísimos en los discursos que ha pronunciado en universidades o ante el Parlamento alemán y el Parlamento inglés. Ha mostrado la necesidad para la razón humana de abrirse a la trascendencia; sólo así podrá ser verdaderamente humana. Ha mostrado, por otra parte, los fundamentos del derecho, de la vida política, la necesidad de que se abra un espacio público a la religión, la presencia de lo religioso en la sociedad de hoy”.

“Pues bien, he hecho una rápida síntesis de lo que a mí me ha parecido digno de ser subrayado de este Pontificado tan rico”.

“Pero, por último, volviendo a la cuestión de los comentarios que se han hecho en estos días, me parece que no es posible comprender a la Iglesia, entender qué es la Iglesia y comprender, por tanto, un gesto como el de Benedicto XVI, si no se tiene fe. Una persona sin fe por más gran periodista o excelente comunicador que sea una persona respetable pero sin fe no puede entender a la Iglesia”.

“Y eso es lo que ha pasado, eso es lo que se ha notado. Hemos escuchado muchas versiones altisonantes, innobles, pero de personas que no tienen fe y entonces no saben de qué se trata. Consideran a la Iglesia, en todo caso, como una ONG internacional, un centro de poder, y no se dan cuenta que en la organización, por más compleja que sea, aunque con muchas fallas y demás, es solo el envoltorio de un contenido, y el contenido es un misterio. Ya el Concilio Vaticano II lo expresaba muy bien; comenzaba a hablar sobre la Iglesia hablando del misterio de la Iglesia”-

“Para terminar les dejo una frase del mismo Benedicto XVI, que ha dicho que el corazón de la Iglesia no está donde se proyecta, se administra y se gobierna sino que está donde se ora, ¡donde se ora! Creo que lo que tenemos que hacer nosotros ahora, en este momento tan singular, tan insólito y tan importante de la vida de la Iglesia es preciso eso: ¡orar por la Iglesia!”

* NOTA DEL DIRECTOR DE DIARIO PREGÓN DE LA PLATA: En respeto a la Tradición de la Iglesia Católica, y precisamente por ella, la única "Noticia", la única "Novedad", la trajo Jesucristo, siendo Él mismo la Buena Noticia y la "Novedad" que es transmitida por la Iglesia Católica. Después de Jesucristo no existe "novedad" alguna que la Iglesia pueda proclamar. No existe autoridad alguna, ni siquiera el mismo Papa, que pueda enseñar algo "nuevo" distinto de lo que debe ser transmitido. 
Mons. Héctor Aguer, dijo textualmente acerca del Papa Benedicto XVI: "su enseñanza, su magisterio, que se ha notado como ALGO NUEVO, destacado, desde el principio de su Pontificado. No me refiero sólo a las encíclicas, los numerosos y variados discursos, sino también y sobretodo a las homilías dirigidas a los fieles, que han sido siempre de una gran profundidad y sencillez". Cualquier "novedad" no transmitida desde Jesucristo y los Apóstoles, no es más que una "novedad humana" y por tanto intrascendente (una revalorización de "lo humano" por encima de lo Sobrenatural es directamente un acto de subversión pelagiano o somipelagiano), pero en el peor de los casos hasta puede constituir una infidelidad a la Tradición. ¿Acaso no se afirma hoy exactamente lo mismo del Concilio Vaticano II y del Magisterio del Beato Juan XXIII, del venerable Pablo VI, y del Beato Juan Pablo II?
Las "novedades" del Majisterio de Benedicto XVI son públicas en todas las publicaciones impresas y webs de tipo Tradicional y Tradicionalista, unidos o no a la Jerarquía de la Iglesia, pero con un mismo argumento al respecto. ¿En qué consiste la fidelidad al Magisterio previo y a la Tradición por parte de un Papa? La respuesta, se la dejamos a los Papas... aunque si no me equivoco, ya se han pronunciado acerca de ello. ¿Una orientación para la respuesta? Sólo podemos darla con una pregunta esencial: ¿Dónde fueron puestos los límites a los cambios litúrgicos, en el Concilio de Trento y la Comisión Litúrgica de San Pío V, o por el Concilio Vaticano II y la Comisión Litúrgica del venerable Pablo VI? En la respuesta a ello está la solución del drama eclesial  íntegro que hoy vive la Iglesia Católica.
ACLARACIÓN FINAL: La palabra "Majisterio" no es un error de tipeo, y aunque suene igual, no dice lo mismo... y dejo al lector la interpretación de la cuestión.

HOMOSEXUALES HOY AGREDERÍAN LA CATEDRAL DE LA PLATA


Los homosexuales se han convocado para llevar a cabo hoy una "jornada contra la violencia homosexual".
Para ello, se han convocado a las 16 hs en Plaza Italia. Según informó el blog "La Plata Ya", la actividad se desarrolla bajo el lema "basta de rabia! jornada de amor contra el odio hacia putos, tortas, trans, travas en La Plata".
Supuestamente una lesbiana llamada "Marina" publicó en un blog que estaba con un homosexual de nombre "Rodrigo" algo que habría sucedido el domingo 10 de febrero de 2013. El relato no resulta creíble, ni por las situaciones descriptas y sobre todo por la ausencia de referencia a la conducta que ambos estaban teniendo en el momento.
Refiere que todo comenzó en Plaza Italia y terminó en la esquina de 7 y 43, a metros del bar Hemisferio, ya que un hombre de aproximadamente 35 años comenzó a gritarles “yo a los putos les pego”, y después de que recibieron golpes de él "y correr hasta la esquina del bar, otros hombres se sumaron al grito de "nosotros matamos putos" y agredieron con palos, botellas y hasta una cadena".   Según el relato, comentado por una página pro homosexual, "los cinco hombres implicados en la agresión, escaparon después de dejar a Rodrigo ensangrentado". “Durante la golpiza los cinco hombres no dejaban de gritarnos ‘nosotros matamos putos’, y a mí (Marina), mientras me golpeaban me gritaban ‘puto, puto, puta de mierda’; desplazando mi identidad hacia cualquier lugar habilitado por ellos, en la incapacidad de nombrarme lesbiana”, dice en el blog la agredida.

Extrañamente, el hecho habría sido presenciado por el personal de seguridad del bar Hemisferio, por taxistas, por todas las personas que estaban en el lugar. El relato es exagerado, desorbitado, como si cinco personas viviesen en la ciudad realizando tales acciones, o como si un hombre se dedicara a golpear gratuitamente a otros, y a él se sumaran otros sin motivo alguno, adhiriendo a las consignas.
La "jornada de amor contra el odio" convocada para las 16 hs en Plaza Italia, previsiblemente acabará con una manifestación ante la Catedral de La Plata, ya que el "amor" siempre es manifestado con daños a la Fe Católica, por puras ganas de destruírla, como es habitual, aunque la Iglesia Católica nada tenga que ver con tales hechos. 

LEX ORANDI, LEX CREDENDI ¡QUE NO SE SEPA!



Por Emilio Nazar Kasbo
Hubo una vez un feligrés “tradicional”, cuyo nombre era Tránsito, de esos que creen que la única Verdad teológica es portada por la Iglesia Católica, de esos que creen que fuera de la Iglesia Católica no hay salvación, de esos que creen que quien muere en pecado mortal se va al infierno.
“Parchetto” era uno de los apodos de otro feligrés, aunque su verdadero nombre era  Butter Tiquismico. Le decían “Parchetto” porque era como un “parche” para todo. Él no soportaba a Tránsito, porque afirmaba que era un “fariseo”, de esos que se preocupan por exterioridades pero dentro le faltan “sentimientos”, un hombre de mucha intelectualidad pero de poca sensibilidad. En cambio, Parchetto se veía a sí mismo como una persona cuyas emociones en la Misa y en las actividades religiosas lo hacían vibrar, sobre todo por concurrir a esas Misas carismáticas, aunque también había tenido oportunidad de ir a las Misas del Camino Neocatecumenal, todo en un clima festivo y alegre, porque para él la Misa es una fiesta, un lugar de encuentro de amigos donde todos pueden cantar y bailar de felicidad, como bailó David en su oportunidad.
Claro, Parchetto había visto además una película hacía un tiempo llamada “Footlose” en que mostraban una ciudad pacata que no apreciaba el Rock, con una familia de tipo puritano que no daba lugar a la rebeldía juvenil. Sí, esa película reflejaba bien sus sentimientos para con Tránsito, como dos antónimos, como Homero Simpson y su vecino el señor Flanders. El “orden” ridículo, “tradicional”, del “respeto por antepasados”, era enfrentado a lo “auténtico”, a sentir la Fe, a encarnar además una causa social en que se busca solucionar los problemas reales, la pobreza, la marginalidad, la falta de servicios básicos y de oportunidades ante tanta injusticia en el mundo. En vez de tales preocupaciones, Tránsito se ocupaba de temas “teológicos”, pero… ¿quién come Teología? Lo importante, en este mundo, es comer.
Claro que además había diferencias teológicas, ambos no compartían la misma Fe, aunque parecían integrar la misma Iglesia Católica. Tránsito iba a Misa de San Pío V, en Latin, su esposa usaba mantilla, comulgaban de rodillas y en la boca, y conservaban todo lo sublime para Dios en la liturgia, acostumbraban en su familia a rezar todos juntos, la esposa de Tránsito usaba pollera, creían en el amor por siempre fundado en el Sacramento y en las gracias que el Sacramento del Matrimonio otorga, no contemplaban el método Billings como sistema anticonceptivo sino como un método conceptivo, amaban la familia numerosa como una bendición de Dios confiando siempre en la Providencia, y afirmaban ser tradicionales militantes antimodernistas. Para Tránsito, la Fe es una Gracia que Dios concede a quienes deciden aceptar ser instrumento de Su Voluntad. Claro que además creía en milagros.
Todo lo que apreciaba Tránsito, era despreciado por Parchetto. Los ritos, la liturgia, las formalidades, las precisiones teológicas… eso es para mentes fariseas, decía. Parchetto no creía en nada de eso, sino más bien que todo el universo sirve como iglesia donde encontrarse con Dios, cualquier lugar, y además Dios es tan bueno para él que Dios no condena a nadie, porque eso lo convertiría en malo, de modo que el infierno no existe para él y para todos los que piensan como Parchetto. En la Misa sin formas ni ritos, lo más importante es el sentimiento, que se logra mediante el uso de instrumentos de percusión y un buen rock, para pasarla bien. Una hora semanal es algo tedioso, así que la gente tiene que ser invitada para una diversión, porque de lo contrario se irán. El sacrificio, la mortificación, los ayunos y abstinencias, y todo lo que hace a la renuncia a las comodidades, no era más que una tontería en la concepción de Parchetto ¿Acaso Dios no creó todo bueno? ¿Por qué habría de privarme de tantas cosas buenas en este mundo? Parchetto se consideraba un hombre con una libertad plena, porque no obedecía a nadie, tampoco al Papa, sino que lo tenía por un hombre representante de la Iglesia pero que nula influencia tiene en el mundo y en la Fe. Ni Ritos, ni Mandamientos, ni precisión en la Fe, ni obediencia a nadie, sino vivir en este mundo igual que cualquier persona no católica era su deseo Para Parchetto, nada diferencia a un católico de quien no lo es. Es más, él consideraba su Fe como algo “maduro” y “adulto”, no como esa “fe infantil” de Tránsito. Parchetto enseñaba Catecismo a los niños de Primera Comunión, y les enseñaba que os milagros son hechos simbólicos, el milagro más prodigioso es que la gente comparta su comida y sus bienes, la Consagración de la Misa también es un hecho meramente simbólico que representa a la comunidad de fieles que comparten la vida en el mundo, y el Santoral es un mero cuento lleno de exageraciones sobre la vida de los Santos, que mientras más antiguos son más fantasiosa resulta ser la historia. Sí, Parchetto tenía un discurso social muy fuerte, y consideraba que Jesús vino a salvarnos de la esclavitud del egoísmo enseñándonos a compartir.
A la salida de Misa, Parchetto conocía a todos los niños que pedían limosna, conversaba con ellos, les hacía chistes y les daba alguna monedita. Él consideraba que estaba solucionando así la “discriminación” de todos los feligreses, que se apartaban de esos niños como si tuviesen lepra. Internamente se alentaba considerando que dedicaba su tiempo y esfuerzos a los “pobres, a los desposeídos, a los desvalidos, a quienes ninguna oportunidad tienen en la vida”.
Una vez, antes de retirarse Tránsito, a la salida de la Misa, en silencio, vio a una de las niñas desarrapadas con quien Parchetto usualmente conversaba. Era un día importante, y por eso se decidió: le dio un billete azul de cien Pesos a la niña, toda sucia y desgarbada, que tendría unos tres años de edad. Sí, la niña no se dio cuenta de la suma que tenía en sus manos, ni de su significado. Ese billete habría servido a Tránsito para solventar los gastos de cinco días de su familia en aquél tiempo.
En las manos de la niña, el billete de tonalidad azul fuerte, se mezcló con otros de dos Pesos, de un color más claro, tirando a celeste. Sin embargo, en la oscuridad de la noche apenas eran perceptibles… pero Parchetto lo percibió.
Tras ver el billete de 100 Pesos e identificarlo, Parchetto empezó a hablar con la niña, mostrando una gran generosidad y amabilidad:
-          Mirá, si me das ese billete que tenés en la mano, ¡yo te doy uno de cincuenta Pesos!
Y la niña se lo dio, pensando que hacía un “negocio”, porque ella no sabía distinguir la diferencia entre el billete de dos Pesos y el de cien ¡Nunca antes había recibido un billete de cien Pesos!
Mientras tanto, Parchetto pensaba en su interior:
-  Nadie se va a dar cuenta de esto… igual, 100 Pesos es mucho para ella, y con 50 le tiene que alcanzar y debiera conformarse. Yo necesito también ese dinero, y además ellos no tienen nada, así que ni se van a dar cuenta e igual se van a sentir contentos por el billete de 50 ¿Para qué quieren tanto? ¿En qué se lo van a gastar? ¡si después se lo dan al papá y se lo gasta en vino, o a la mamá y se lo gasta en cualquier coquetería superficial! Igual ellos tampoco pierden, porque 50 Pesos les tiene que alcanzar…
Y así, mostró en la práctica su “sentimiento de Fe”, y su desprecio por Dios y por los Mandamientos. Igual… ¿quién se iba a enterar? ¿Acaso Dios le iba a reclamar algo? ¿O no está justificada ampliamente la acción, en un acto de justicia, porque todos debemos compartir?
Parchetto siempre hablaba de que existen “dos Iglesias”, una compuesta por la “rama conservadora”, a la que pertenece el “fariseo” Tránsito, y otra por la “rama progresista”, que proclama la libertad y la solidaridad, sin ritos, sin límites, sin formalismos. Son dos Iglesias, son dos modos de vivir la Fe, y el Concilio Vaticano II estableció que hay que ser “progresista”, estar con el pueblo, seguir al pueblo, porque de nada sirve el cura que da la Misa solo, o que da la Misa de espaldas al pueblo y en latín, un idioma que nadie entiende. El progresista es la persona que tiene la “fe madura”, el racional, el que no teme creer en el evolucionismo, en la ciencia, en contra de los oscurantistas medievales tradicionalistas. Parchetto es de los que piensan que un día el Papa tendrá que aprobar matrimonios homosexuales, hacer ecumenismo sin límites porque todas las religiones son igualmente simbólicas, porque no hay verdad, y porque lo importante es la cuestión social, que el Papa tiene que aprobar los métodos anticonceptivos, el aborto, la eutanasia, las relaciones prematrimoniales y los organismos internacionales que los imponen como condición del otorgamiento de créditos en pos de un gobierno mundial. El tradicionalista es “pasado”, y el progresista es “presente y futuro” para él.
Claro, Tránsito no se guía por el juicio propio como Parchetto, sino que se atiene al Magisterio Eterno de la Iglesia Católica. Cree que primero es el Orden Sobrenatural, y que en pos del mismo se orienta el Orden Natural, que la inteligencia y la voluntad del creyente se hallan orientadas por la Gracia, y que la Verdad en sí es Absoluta. Para Tránsito las cosas son claras, y no existen “dos Iglesias”, porque tal afirmación fue condenada por San Pío X en la Encíclica Pascendi Gregis.
O tal vez sí haya dos Iglesias: la de siempre, y la efímera que está y estará al servicio del Anticristo… y al parecer, Parchetto pertenece a esta última. Sin odios, Tránsito siempre pasó su vida en este mundo rezando por su correligionario, aguardando que Dios iluminara su corazón y lo convirtiera a la Tradición… porque fuera de la Iglesia Católica no hay salvación.
El tradicionalista y el progresista salían de Misa… ¿cuál de los dos creen que regresó a su casa justificado?
O la Iglesia de siempre, o una “iglesita falsa”. Lex orandi, lex credendi… res, non verba.