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sábado, 27 de diciembre de 2014

PAPA FRANCISCO: EL EXTREMO ANTIPASTORAL DEL CONCILIO VATICANO II




Video de Mirtha Legrand (protagonista de uno de los programas más populares de Argentina) de fecha 14 de diciembre de 2014: Minuto 52 en adelante (HAGA CLICK AQUÍ: http://youtu.be/Zx4pn-IAGJg?t=52m ), en que la astróloga Ludovica Squirru dice que la Misa Criolla que fue cantada en el marco de una Misa celebrada por el Papa Francisco fue un "encuentro de cosmovisiones", y la visión "teológica" del programa, porque según la astróloga el Papa "también convoca y crea situaciones que pueden sanar al país y a América Latina, porque lo que ví el otro día era tan profundo, realmente digo, Patricia Sosa era como el Espíritu de la Virgen de Guadalupe, había algo como una integración que decía está pasando algo, tenemos que tomar eso como una energía..." y todo en medio de comentarios que son excesivos elogios políticamente correctos, incluso que el Papa Francisco es más popular que el presidente estadounidense Barack Obama según la revista Times, todo lo cual sería despreciado por un verdadero humilde, sabiendo reconocer en los mismos meras banalidades.


Por Emilio Nazar Kasbo

La Pastoral incluye las acciones del Pastor respecto de su rebaño, no las acciones por las cuales el rebaño es dañando con la anuencia o silencio de los Pastores...
El pontificado del Papa Francisco, marca el extremo y al máximo al cual pueden llevarse los “principios pastorales” del Concilio Vaticano II en su versión más progresista y modernista teñida de ambigüedad e inspirada en los artilugios de la Nouvelle Theologie (llevar la Fe a las “fronteras espirituales”), o mejor dicho, en el extremo del anticatolicismo militante. 

¿ALGUNA CONVERSIÓN?
Por ese motivo, el Papa Francisco no obtiene conversión alguna, como no la obtuvo siendo Cardenal en Argentina. Sólo cosecha aplausos de obsecuentes y de anticatólicos, aplausos personales, dirigidos a él mismo como ser humano y como persona, honores y homenajes a un mortal que en ningún caso es considerado como vicario de Cristo. Es más, explícitamente proclama que no es su intención ser instrumento de Dios para que haya conversión alguna. ¿Es esto concebible en un Papa? ¿Coincide esto con la infalibilidad papal ordinaria en materia de moral? No es a mí como laico a quien corresponde esclarecerlo, sino a la silenciosa Jerarquía de la Iglesia.
De modo que los postulados y las palabras del Papa Francisco, en la ambigüedad en que son afirmadas, guardan en sí la doble interpretación: la oculta y que no se manifiesta, y la cual por retorcidísimos artilugios pueden considerarse de algún modo indirecto respetando la ortodoxia católica; y la interpretación heterodoxa llevada a su máximo posible.
¿En qué consiste tal interpretación heterodoxa, hereje, modernista, progresista e incluso inmanentista? En que el Papa actual, Francisco, se hace eco y repite reprochando a la Iglesia Católica todo lo que dice “el mundo” (particularmente los medios de comunicación y la anticultura reinante), de modo que al coincidir en las palabras, cosecha aplausos. Aparecer acusando a la Iglesia Católica y en particular a los feligreses y más a su Jerarquía como si fuesen todos la última piltrafa de la humanidad, la última basura, basureada por su misma Cabeza en el orden temporal, diciéndoles fariseos, deseando daño a quien osase respetar los Diez Mandamientos, acusando de creerse “puros” a los católicos (los cuales acuden al Sacramento de la Confesión, por lo cual mal pueden considerarse “puro” quien se confiesa), y cosas semejantes, dando por válida toda Leyenda Negra en continuidad con los pedidos de perdón inicuos efectuados por Juan Pablo II, desconcierta a los católicos, porque más que reconocer la Verdad, implica asentir a las falsas acusaciones y dañar horadando la Barca de Pedro no desde fuera, sino desde dentro.

¿BAUTIZARSE? ¿PARA QUÉ?
Recientemente, a un amigo judío ateo que adhiere a todo lo que el Papa Francisco hace, le pregunté que si lo aprecia tanto, en qué medida desea hacerse católico y formar parte de la Iglesia… concretamente si quería bautizarse. Y a ello me respondió: “No hace falta, porque si el Papa Francisco acepta a todos, a los separados, a los divorciados, a los gays, si está reubicando y reformando la Curia para que no sea más como antes, si todo es así, entonces no hay diferencia, no hace falta que me bautice”. La respuesta es más que obvia y lógica. Si fuera de la Iglesia Católica todos se salvan, y si el Papa sólo reprocha a los católicos como si fuesen los únicos que se condenarán: ¿para qué bautizarse? ¿para ser condenado con todos los católicos y el Papa a la cabeza?
Es decir… si el Papa logra alguna conversión, habría que preguntarse ¿conversión a qué? ¿a la ortodoxia? No, porque está condenada ¿a la heterodoxia? Sí, pero a la heterodoxia anticatólica, es como pretender que alguien se convierta al Catolicismo sin abandonar la vida previa y sus errores, y sin arrepentimiento.
¿El Papa acaso llama a alguien a la conversión? De ninguna manera. Llama a la apostasía, y otorga la palabra y autoridad a los apóstatas y anticatólicos, y en nombre del “no hablen mal de nadie”, él mismo habla mal de todos y de cada uno de los propios católicos. Y no se trata de herir el orgullo de los católicos para ver hasta dónde llega tal orgullo, para luego sentir una mayor humildad que la anterior, tal como afirmaba el Santo Cura de Ars. Se trata de denigrar al Catolicismo. Las más acérrimas críticas de los anticatólicos se pueden encontrar en boca del Papa Francisco, lo cual lejos de convertir a muchos, desconcierta y deja atónitos y perplejos a los católicos.

FRUTOS… ¿PARA QUIÉN?
Por sus frutos los conoceréis, ha dicho Jesucristo. Después de esta magna obra destructiva y abolicionista del Papa Francisco, no hay nada. Efectivamente, después de la aceptación del inmanentismo más crudo, del sincretismo y de la asepsia moral al estilo de Poncio Pilatos, ya no queda más Fe Católica, porque la Piedra que han desechado los arquitectos humanos, está siendo desechada por los inmanentistas intraeclesiales.
La Iglesia Católica, como en tiempos de Jesucristo, es la Barca en medio de la tempestad. Y esta fuertísima tempestad debe ser superada, porque nuestra confianza está en Jesucristo, y no en debilidades humanas, en humanos de mantequita vendidos a los placeres y comodidades mundanos por el valor de las 30 monedas por las cuales Judas vendió al Mesías.
¿Que el Papa Francisco habló del Diablo al principio de su pontificado? Si hasta pareciera que fuese más espiritual ser masón que ser católico! Porque todo el mundo sabe, y así lo dicen las Encíclicas, la masonería tiene principios que son satánicos en su contenido, por lo cual al final del recorrido el masón debe adorar a Lucifer, a Jahbulón. Efectivamente, el Gran Maestro de la Gran Logia de Italia Gian Franco Pilloni, según el blog de dicha organización masónica de fecha 4 de noviembre de 2013, “ha escrito una carta  a un Papa con el fin de conseguir unas relaciones más fluidas entre las dos organizaciones, la católica y la masónica”.
Sin embargo, a propósito de los malos frutos, Dios es el único que puede sacar un bien desde un mal, pero no toca al hombre tentar a Dios para que lo haga, porque esa fue una tentación del Diablo a Jesucristo en el desierto. Y a pesar de todo, la Esperanza Sobrenatural no debe decaer.

¿UNA IGLESIA CATÓLICA MASÓNICA?
La autoridad masónica italiana pide en su carta: “poner fin a las divisiones se interponen en las relaciones entre la Iglesia Católica y la masonería, con la esperanza de que, finalmente, reine la debida tranquilidad  entre las dos organizaciones, y se supriman las diferencias que todavía levantan un muro en la mutua relación”.
En contra de lo que sostienen las Encíclicas que condenan la Masonería, así como la profusa bibliografía masónica en que reconocen el antagonismo y las ansias de destrucción de la Iglesia Católica tenida como la más acérrima enemiga en virtud de su Tradición mantenida viva desde Jesucristo, Pilloni sostiene que “no somos una organización adversa a la Iglesia Católica, dignamente representada por usted (en referencia al Papa Francisco), sino todo lo contrario. Nuestros caminos son paralelos: De hecho pensamos como Ud.  acerca de todos los problemas que aquejan a la sociedad contemporánea; como Ud. trabajamos por un mundo de paz que respete a cada ser humano, sin distinción de ningún tipo y con absoluto respeto a todas las religiones.” Es decir, según la masonería, hay una identidad de visión con el Papa Francisco, que no resulta extensiva a otros Papas, lo cual se denota al utilizar la expresión “como Usted”. Además, expresan que el Papa, al igual que la masonería, trabaja “por un mundo de paz que respete a cada ser humano, sin distinción de ningún tipo y con absoluto respeto a todas las religiones”. Es decir, el sincretismo y relativismo religioso que siempre ha sido condenado por los Papas, incluso por Juan Pablo II, sosteniendo que fuera de la Iglesia Católica no hay salvación, quedaría “derogado”, imperando el pacifismo y la religión materialista que se busca imponer desde las Naciones Unidas de la mano del apóstata hereje Leonardo Boff junto a Mijail Gorbachov y cia. Todo lo cual queda lejos de ser desmentido por el Papa.
¿Quién es el Papa para esta autoridad masónica? Un “hombre de cualidades humanas extraordinarias”, al cual solicita que ponga “fin a esta injusticia” por la cual se “castiga a los hermanos masónicos de Credo católico, obligándoles a profesar su fe, al margen de la Iglesia”, como si fuesen víctimas y no victimarios. Claro que el Diablo cree en Dios, y conociéndolo mejor que los seres humanos por su naturaleza angelical, lo repudia. Es necesario primero ser católico para luego ser apóstata y adorar a Jahbulón. No hay otro modo. Por eso, sostiene el Gran Maestre de Italia: “yo creo en el bien de la “creación” a través del camino, la verdad y la vida enseñado por Jesús en el Evangelio”, dejando bien en claro que la Creación se encuentra entrecomillado en el original de la carta, puesto que todo masón es evolucionista, y de allí surge la necesidad de que el Catolicismo acepte el evolucionismo o al menos la herética posibilidad de su validez, como signo de acercamiento. Es que los masones creen en el Gran Arquitecto que fue el diablo que “ordenó” como demiurgo el Universo. Además hace referencia a masones que sostienen “características cristianas análogas y verdaderos valores de subsidiariedad dirigidos al bien social del mundo, la paz mundial, la caridad”, pero claro que todo ello es sin Jesucristo, y es más, contra la espiritualidad y la Tradición de la Iglesia Católica.

ALLÍ DONDE ESTÁ TU CORAZÓN…
El tesoro, para este Gran Maestre, no es Jesucristo, sino que afirma haber “encontrado este tesoro separado del mundo y deliberadamente bien oculto, llamado masonería”. Además pide “Transformar nuestros “templos” (los masónicos y los católicos) en templos de la Paz, lugares de encuentro,  lugares de testimonio de los sentimientos más elevados  de solidaridad y hermandad de los hombres, y un admirable ejemplo de abnegación excepcional con su presencia”. Tal carta se encuentra fechada el 9 de septiembre de 2013.
El 28 de abril de 1738, el papa Clemente XII, condenó la Masonería con la Carta Apostólica "In eminenti": "Nos hemos enterado, y el rumor público no nos ha permitido ponerlo en duda, que se han formado, y que se afirmaban de día en día, centros, reuniones, agrupaciones, agregaciones o conventículos, que bajo el nombre de Liberi Muratori o Franc-masones o bajo otra denominación equivalente, según la diversidad de lengua, en las cuales eran admitidas indiferentemente personas de todas las religiones, y de todas las sectas, que con la apariencia exterior de una natural probidad, que allí se exige y se cumple, han establecido ciertas leyes, ciertos estatutos que las ligan entre sí, y que, en particular, les obligan bajo las penas más graves, en virtud del juramento prestado sobre las santas Escrituras, a guardar un secreto inviolable sobre todo cuanto sucede en sus asambleas… Si no hiciesen nada malo no sentirían ese odio por la luz… hemos resuelto condenar y prohibir, como de hecho condenamos y prohibimos, los susodichos centros, reuniones, agrupaciones, agregaciones o conventículos de Liberi Muratori o Franc-Massons o cualquiera que fuese el nombre con que se designen, por esta nuestra presente Constitución, valedera a perpetuidad. Por todo ello, prohibimos muy expresamente y en virtud de la santa obediencia, a todos los fieles, sean laicos o clérigos, seculares o regulares, comprendidos aquellos que deben ser muy especialmente nombrados, de cualquier estado grado, condición, dignidad o preeminencia que disfruten, cualesquiera que fuesen, que entren por cualquier causa y bajo ningún pretexto en tales centros, reuniones, agrupaciones, agregaciones o conventículos antes mencionados, ni favorecer su progreso, recibirlos u ocultarlos en sus casas, ni tampoco asociarse a los mismos, ni asistir, ni facilitar sus asambleas, ni proporcionarles nada, ni ayudarles con consejos, ni prestarles ayuda o favores en público o en secreto, ni obrar directa o indirectamente por. sí mismo o por otra persona, ni exhortar, solicitar, inducir ni comprometerse con nadie para hacerse adoptar en estas sociedades, asistir a ellas ni prestarles ninguna clase de ayuda o fomentarlas; les ordenamos por el contrario, abstenerse completamente de estas asociaciones o asambleas, bajo la pena de excomunión, en la que incurrirán por el solo hecho y sin otra declaración los contraventores que hemos mencionado; de cuya excomunión no podrán ser absueltos más que por Nos o por el Soberano Pontífice entonces reinante, como no sea en “artículo mortis”. Queremos además y ordenamos que los obispos, prelados, superiores, y e1 clero ordinario, así como los inquisidores, procedan contra los contraventores de cualquier grado, condición, orden, dignidad o preeminencia; trabajen para redimirlos y castigarlos con las penas que merezcan a título de personas vehementemente sospechosas de herejía... Por lo demás, nadie debe ser lo bastante temerario para atreverse a atacar o contradecir la presente declaración, condenación, defensa y prohibición. Si alguien llevase su osadía hasta este punto, ya sabe que incurrirá en la cólera de Dios todopoderoso y de los bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo".
¿En virtud de qué principios fue emitida esta Encíclica? En virtud de que la autoridad de la Iglesia Católica es el Papa, encargado de velar por el bien de su Rebaño. Así dice el inicio de dicha Carta Apostólica: “Habiéndonos colocado la Divina Providencia, a pesar de nuestra indignidad, en la cátedra más elevada del Apostolado, para vigilar sin cesar por la seguridad del rebaño que Nos ha sido confiado, hemos dedicado todos nuestros cuidados, en lo que la ayuda de lo alto nos ha permitido, y toda nuestra aplicación ha sido para oponer al vicio y al error una barrera que detenga su progreso, para conservar especialmente la integridad de la religión ortodoxa, y para alejar del Universo católico en estos tiempos tan difíciles, todo lo que pudiera ser para ellos motivo de perturbación”. Válidamente podemos preguntarnos si desde el Concilio Vaticano II y en particular durante el pontificado del actual Papa Francisco, se cumplen tales principios. Porque pareciera que se buscan explícitamente todos los males y vicios para “el rebaño”… porque hay algunos pastores “con olor a lobo”, más identificables cuanto más se asciende en la jerarquía eclesiástica. Y en el medio… nadie dice nada.

CURA APÓSTATA
Entre los masones afirman que la “carrera” del ex sacerdote Pascal Vesin recién comienza. Hacia septiembre de 2013, el Papa Francisco retó al Colegio Cardenalicio yendo a la caza de un párroco Pascal Vesin, sacerdote encargado de Sainte-Anne d’Arly-Montjoie, localidad alpina de Francia. Por petición directa del Vaticano, la Iglesia Católica en Francia expulsó al cura por pertenecer a la masonería y al ser intimado este para que cese su participación en “la orden de los hijos de la Viuda”, este “hermano masón” y sacerdote católico a la vez, se negó a abandonar la masonería.
Según explicó la Diócesis de Annecy en un comunicado publicado el 26 de mayo de 2013, poco tiempo después de que asumiera el Papa Francisco, “en razón de su activa membrecía a una logia masónica”, el francmasón y sacerdote P. Vesin “fue apartado de su cargo por el Obispo Yves Boivineau, Obispo de Annecy Francia, a pedido explícito del Vaticano”. La diócesis explicó que “a pesar de la incompatibilidad de los principios, en términos de fe y sus requerimientos morales, el sacerdote en cuestión, párroco en la diócesis de Annecy, es un miembro de la Gran Logia del Oriente de Francia desde 2001”. Existe un Lobby masónico en el Vaticano, y que seguramente tiene sus “internas”, y tal vez dicha exigencia de apartarse de la masonería efectuada al sacerdote se debiese a una de esas “internas” para dejar el cargo a otro masón, por lo que más que un servicio a la Iglesia Católica pudo haber sido un servicio a la masonería, o tal vez la promoción del mismo a un grado masónico más elevado.
El francmasón y sacerdote Pascal Vesin se había mostrado públicamente a favor de que los sacerdotes se casen y no apoyó las manifestaciones católicas en París contra el matrimonio homosexual. Justamente coincidió el hecho con la denuncia por el Papa Francisco de la existencia de un “lobby gay”, lo cual es innegable, tanto como que para ascender en la masonería se deben cometer actos antinaturales de homosexualidad. Además, Vesin ha sido el único sacerdote masón apartado por pertenecer a la masonería, mientras que existen muchos otros que militan en dicha institución anticatólica y no han sido intimados a abandonarla. Es más, se afirma que Paolo Gabriele, quien fue preso en el Vaticano por robo de documentos durante el pontificado del Papa Benedicto XVI, está vinculado con la masonería romana. Lo extraño, es que sólo unos meses después de haber excomulgado a Vesin, el representante de la masonería italiana exprese elogios al Papa Francisco y le solicite la unión y colaboración de las dos “organizaciones”. Claro que lo de “organizaciones” es un vocablo que no cabe a la Iglesia Católica.

EXTREMO POSTCONCILIAR
Actualmente, bajo el pontificado del Papa Francisco, las iglesias no se llenan ni con curiosos. Ni para Navidad se ve un incremento de afluencia de feligreses. Es más, la feligresía está siendo invitada a no asistir... y es sustituida por personas de otros cultos que profanan el Sitial reservado para Jesucristo.
Si esto es lo máximo que puede lograr la postura modernista -progresista- inmanentista de los anticatólicos dentro de la Iglesia Católica, debe ser hora de que la Barca de Pedro empiece a mirar hacia Jesucristo, hacia La Verdad que es Él mismo, hacia la Tradición y la opción por el Absoluto que ello implica. Porque nada se puede esperar de un árbol que no da frutos, tal como lo es una herejía que ha ingresado a las "venas mismas de la Iglesia", al decir del Papa San Pío X. El Papa Francisco no logra conversiones, logra sólo aplausos a su persona, que durarán tan efímeramente como lo que dure su vida. 
Algún día tal vez se irá, con el amargo sabor de haber destrozado a la Iglesia Católica, inconscientemente, o lo que sería peor, onscientemente, tras haber hecho de la misma un espacio para sus venganzas por hechos del pasado, o para hacer gala de su orgullo, conquistando espacios en revistas donde refleja cabalmente el pensamiento de los anticatólicos, como correspondería a todo espíritu dañado por el figuritismo masónico. 
Dicen que si se ve un animal que parece un pato, que actúa como un pato, que hace sonidos como un pato y que tiene la biología de un pato, entonces estamos ante un pato... si aplicamos esto al Pontificado del Papa Francisco como culmen de la acción iniciada por San Juan XXIII con el Concilio Vaticano II hasta llegar al Pre- San Papa Francisco del porteño barrio de Flores, el cual según las revistas prácticamente debería autoproclamarse Santo en vida en uso de la infalibilidad Papal, en virtud de su humildad y paz que transmite bajo los efectos de la posesión del Espíritu de Guadalupe del que también estuvieron posesos durante la "Misa Criolla" celebrada el 12 de diciembre de 2014 por el mismo Papa haciéndose el "místico" con suspiros, intercalando los desentonados cantos antilitúrgicos de Patricia Sosa, la cual reza en un altar de su hogar a Jesucristo y donde tiene también a Buda porque hace "meditación trascendental", estando todos posesos de ese mismo "Espíritu", al decir de la astróloga Ludovica Squirru en el programa de Mirtha Legrand... cualquiera puede preguntarse: ¿Es esto la Iglesia Católica? ¡Eso es lo que dicen las revistas y los medios de comunicación! Y si no es desmentido, es lo que el Papa Francisco está dejando a la gente...

Hay mucho más para decir sobre este tema… pero la nota no acabaría. Seguramente continuará en otra oportunidad. Pero en un mundo abúlico, donde sólo 7 o 12 personas leen un artículo como el que acabo de escribir, sin que tenga ni la menor trascendencia o importancia... a veces uno se pregunta ¿para qué? Si este blog no lo va a leer ni siquiera el Papa, ni se va a enterar de lo que dice, y si se enterara no haría nada para cambiar lo errado... ¿No es mejor ir a rezar por el bien de la Iglesia, por el Papa y por el bien de las almas y la conversión de todos, antes de ir a dormir? Y la respuesta es: sí.

sábado, 18 de octubre de 2014

¿CÓMO FUE EL PONTIFICADO DEL BEATO PABLO VI? SUS FRUTOS...




El 19 de octubre de 2014 es beatificado el Papa Pablo VI, quien ejerció su función desde el 21 de junio de 1963 hasta el 6 de agosto de 1978. Su nombre secular era Giovanni Battista Enrico Antonio Maria Montini, y había nacido en la ciudad italiana de Concesio, Lombardía, el  26 de septiembre de 1897. Fue el papa 262º, en tanto que su proceso de beatificación comenzó el 11 de mayo de 1993, aprobándose el 7 de mayo de 2014 el milagro por el cual será declarado beato en la Misa de clausura del Sínodo extraordinario de obispos sobre la familia, en el cual se han expresado posturas sumamente heréticas y directamente contrarias al Magisterio y la Tradición de la Iglesia Católica.

EL VENERABLE PAPA PÍO XII
Pío XII reveló que en el consistorio de 1953 había dos clérigos, que se sabe que eran Montini y Tardini, a pesar de no ser mencionados por el papa, que se encontraban en la parte superior de su lista, pero luego fueron rechazados (fuente: cita de Wikipedia: Pío XII: «La alocución del consistorio secreto del 12 de enero de 1953»; en: Pío XII, discusos y radiomensajes de su santidad. Ciudad del Vaticano, 1953, pág. 455; también: «Papa Pablo VI: 1963-1978», artículo en inglés en el sitio web Vatican.va. Consultado el 2 de marzo de 2006).
En 1961 fue nombrado para la Comisión Preparatoria Central del Concilio Vaticano II, la cual fue eclipsada debido a la insistencia de san Juan XXIII de que el Concilio debía completar todo su trabajo en una única sesión antes de la Navidad de 1962, para el 400º aniversario del Concilio de Trento, como hecho coincidente, por algún motivo.
Siendo Arzobispo de Milán, Montini era conocido como un miembro progresista de la jerarquía católica. Fue él quien concluyó, promulgó e implementó el Concilio Vaticano II, con cambios litúrgicos en el Rito Latino, incluyendo la Misa y los Sacramentos, afectando la Eucaristía, la Extremaunción, el Orden Sagrado y la Confirmación, junto con un cambio de sentido en la Confesión. Además, muerto Papa San Juan XXIII y acabado el Concilio Vaticano II, Pablo VI nombra la comisión reformadora en 1964.

CONCILIO VATICANO II
Al asumir, eligió el nombre de Pablo, para indicar que se dirigiría a los gentiles. Los cambios guiados por el Papa Pablo VI fueron de una magnitud y profundidad mayor que las de sus predecesores y sucesores.
Supo hablar mucho de la Virgen María, y expresó la postura de la Iglesia en materia de control de la natalidad en la Encíclica Humanae vitae.
Con su autoridad, ratificó solemnemente los 16 documentos del Concilio Vaticano II, pero también suprimió el juramento contra el modernismo, y excluyó desde el 21 de noviembre de 1970 (OR 3 de diciembre de 1970) a los cardenales mayores de 80 años de participar en las elecciones papales, disolvió la Corte papal, la Guardia Noble y la Guardia Palatina, además de que abolió el rito de la tonsura, así como las cuatro Órdenes Menores y el rango de subdiaconado.

LA IGLESIA DESARMADA
Pablo VI acabó con parte del esplendor externo y el ceremonial tradicional del papado. Fue el último papa hasta la fecha en ser coronado; su sucesor Juan Pablo I sustituirá la coronación pontificia (que Pablo ya había modificado sustancialmente, pero que dejó como obligatoria en 1975 en su Constitución Apostólica Romano Pontifici Eligendo), con una toma de posesión del papa. En 1968, con el motu proprio Pontificalis Domus, suspendió la mayor parte de las funciones ceremoniales de la antigua nobleza romana en la corte papal, con excepción de los «asistentes príncipes al trono papal». También abolió la Guardia Palatina y la Guardia Noble, dejando a la Guardia Suiza como el único cuerpo militar en el Vaticano.
Como Papa, fomentó las relaciones con las iglesias ortodoxas, anglicanas y protestantes, dando lugar a muchas reuniones y acuerdos históricos.
El Santo Oficio, como Congregación para la Doctrina de la Fe, cambió su principal función desde la propia defensa de la Fe católica, a la meramente investigativa. También quitó 40 santos del calendario litúrgico oficial, y eliminó los exorcismos solemnes del rito del Bautismo. Ya sabemos que nada ha cambiado, mas debido al denominado “espíritu del Concilio”, el cambio es en la realidad profundísimo.

COLAPSO VOCACIONAL Y EXODO
Un dato no menor, fue que concedió 32.000 solicitudes de sacerdotes que pidieron su reducción al estado laical, siendo el mayor éxodo de sacerdotes que vivió la Iglesia desde la “reforma” protestante. ¿Qué hacían esos 32.000 sacerdotes ordenados? ¿Carecían de Fe? ¿Su Fe se vio conmovida con motivo de una nueva prédica distinta de la tradicional? ¿Vieron al sacerdocio como algo carente de sentido, vulgarizada la sublime función sacerdotal y rebajada a una mera acción humana hecha por un ser humano cualquiera? ¿Tuvieron un embate espiritual, moral, intelectual? ¿Influyó el Concilio Vaticano II o no en esta situación? Meras preguntas que obviamente Dios conoce, pero que para los mortales quedarán al menos por ahora sin respuesta.
El hábito talar fue cambiado por indumentaria “civil”, y progresivamente fue descartándose de la formación sacerdotal la inspiración escolástica tomista sobre todo en lo que hace a la tradición de la Ley Natural, sustituyéndola por novedosos métodos teológicos del pensamiento científico, como la Fenomenología y el Existencialismo, la inspiración kantiana y la ruptura del principio de no contradicción, cobrando auge los movimientos de curas obreros, tercermundistas, y otras orientaciones marxistas que se inocularon eclesialmente y teológicamente.
En Holanda, durante 1970 no hubo ni un solo candidato que solicitara su admisión al sacerdocio, y en un plazo de un año todos los seminarios fueron cerrados. Pronto se comprobó cómo millones de feligreses abandonaron la Iglesia Católica, dejando de practicar su Fe y confesar sus pecados.

PABLO VI Y EL HUMO…
La cita más conocida de Pablo VI, que lo describe además, pertenece a su Homilía pronunciada el día 29 de junio de 1972: que “El humo de Satanás ha penetrado por una grieta en el Templo de Dios…” (OR 13 de julio de 1972, página 6). Recordemos que en el Apocalipsis 9, 1-3 dice: “…y le fue dada la llave del pozo del abismo. Abrió el pozo del abismo, y subió humo del pozo como el humo de un gran horno, y a causa del humo del pozo se obscurecieron el sol y el aire. Del humo salieron langostas sobre la tierra; y les fue dado poder, semejante al poder que tienen los escorpiones de la tierra.”
Existe una realidad: Europa, tras la II Guerra Mundial y el Concilio Vaticano II, fue desacralizada, ateizada, y los “frutos del Concilio” al presente no han sido más que la difusión de herejías, abusos litúrgicos, pérdida de la piedad, pérdida de la Fe, desorientación eclesiástica, y la “primavera de la Iglesia Católica” que se había anunciado no ha conducido más que a la apostasía, sumado a seminaristas que son ordenados Diáconos y Sacerdotes sin estar debidamente preparados y que no conocen la importancia de la Liturgia, del Derecho Canónico, y que hasta desconocen qué es la Gracia de Dios y su acción en la vida del ser humano porque son pelagianos o semipelagianos.
Al haberse desistido del combate contra el anatematizado modernismo, éste se ha avanzado convirtiéndose en la gangrena eclesial. Por eso, más allá de muchos aciertos eclesiásticos, particularmente en cuestiones de bioética aplicada a la ciencia, existen numerosas cuestiones “pendientes”, dado que la proyección humana del destino eclesial tiende a especular acerca de la desaparición de la ortodoxia católica tras haber sido reducida a una “posición minoritaria” y a la imposición oficial del abuso litúrgico, la herejía y la Fe deformada por vientos humanos mediáticos que aprueban o desaprueban conductas, principios y doctrinas.

¿DOS IGLESIAS CATÓLICAS?
El deber de apacentar al rebaño de Jesucristo es de los Papas, a quienes ha sido dado el poder de atar y desatar en este mundo, pero sin traicionar a la Tradición, pues de otro modo no se trataría más que de un lobo disfrazado de Pastor.
Pablo VI beato, Juan XXIII y Juan Pablo II santos, en un período menor de 50 años desde el Concilio Vaticano II, parecieran haber inaugurado una "nueva Iglesia" que antes no existía, o en la cual no había Caridad ni Santidad, como si fuesen "hipersantos" por sobre todos sus predecesores. Durante su gobierno hubo más éxitos mediáticos que disposición a ser instrumentos de la Gracia de Dios en los miembros de la Iglesia, cuestión que, por tanto, involucra la deformación de la Fe.
En la década de 1970 fueron destruidos los Altares y tirados a la basura, quitadas las imágenes de los Santos, arruinada la belleza de los Templos destinados al Culto a Dios porque se afirmaba que eso era "triunfalismo" y que la Iglesia Católica debe ser "pobre", identificando esa pobreza con el talento exclusivo otorgado al administrador que lo enterró según la Parábola de Jesucristo... y no con el de quien más talentos recibió. 
Como ya escuché a varios sacerdotes diciendo "no importa que la gente lea libros que contienen herejías, porque igual a veces ni los leen, o no los entienden", como si el Pueblo de Dios, que es Pueblo de Reyes, Asamblea Santa, no mereciera alimentarse con la ortodoxia, la cual sería algo exclusivo de "eruditos" que nada tienen que ver con "el pueblo" (al cual se le permite ser alimentado no solo por bazofias escritas, sino también por intencionales bazofias homiléticas que en definitiva dañan la Fe y condenan a quien las profiere y a sus destinatarios). El Catolicismo no es un culto gnóstico. Y lamentablemente, esto es lo que se difunde mayoritariamente, en el ámbito intraeclesial. y NINGÚN OBISPO REACCIONA ANTE EL DESMADRE, Y QUIEN REACCIONA AUTOMÁTICAMENTE TIENE UN PROBLEMA DISCIPLINARIO, INCLUYENDO A QUIEN "NO REACCIONA" PERO SE LIMITA A PONER EN PRÁCTICA LA MISA TRIDENTINA DEL MOTU PROPRIO DE BENEDICTO XVI, QUIENES TAMBIÉN ACABAN INCURRIENDO EN PROBLEMAS DISCIPLINARIOS. "Hagan lío", pedía en la Jornada Mundial de la Juventud el Papa Francisco, y él es el primero que da el ejemplo en eso. 
Celebramos con toda la Iglesia Católica la beatificación del Papa Pablo VI, y hoy podemos comprobar cómo los frutos de la Gracia en la Ortodoxia  siguen existiendo y se multiplican, se siguen multiplicando a pesar de los obstáculos humanos e incluso eclesiásticos, sabiendo que lamentablemente el resto es paja que será destinada a la hoguera el día del Juicio Final, porque Fuera de la Iglesia no hay Salvación, y quien muere en Pecado Mortal condena su alma, todo lo cual exige necesariamente penitencia, ayunos, oración y mortificaciones, en pos no sólo de la urgente conversión propia sino de las sociedades por el triunfo de Cristo Rey, quien ya ha vencido de antemano. Este es el rumbo hoy de la Iglesia Católica, solamente comparable con la vivida en tiempos de la difusión aplastante de la herejía arriana, a la cual San Jerónimo hizo frente en soledad.

domingo, 2 de febrero de 2014

ANSIEDAD SEDEVACANTISTA I Y II


Por Mons. Richard Williamson
Obispo seguidor de Mons. Marcel Lefebvre

ANSIEDAD SEDEVACANTISTA I
Numéro CCCXLI (341) 25 de Enero de 2014
Las palabras y actos del Papa Francisco desde su elección a principios del año pasado han sido tan poco católicos y tan ultrajantes que le ha dado un nuevo impulso a la idea que los Papas recientes no han sido realmente Papas (“sedevacantismo”). Noten que el Papa Francisco meramente expresa, sólo que más descaradamente que sus cinco predecesores, la locura del Vaticano II. Permanece la cuestión de si los seis Papas Conciliares (con la posible excepción de Juan Pablo I) pueden realmente haber sido Vicarios de Cristo.
La cuestión no es de importancia primordial. Si ellos no han sido Papas, de todas maneras la Fe católica y la moralidad, por medio de las cuales debo “obrar mi salvación con temor y temblor” (Filip. II, 12), no han cambiado ni una iota. Y, si ellos han sido Papas, de todas maneras no puedo obedecerles puesto que ellos se han apartado de esa Fe y de esa moralidad, porque “nosotros debemos obedecer a Dios antes que a los hombres” (Hech. V, 29). Sin embargo, creo poder brindar respuestas a algunos de los argumentos de los sedevacantistas, porque hay sedevacantistas que parecen desear convertir la vacancia de la Sede de Roma en un dogma que los Católicos deben creer. En mi opinión no es tal cosa. “En las cosas dudosas, la libertad” (San Agustín).
Pienso que la clave del problema del cual el sedevacantismo es meramente una expresión, es que el Vaticano II fue un desastre sin precedentes en toda la historia de la Iglesia de Jesucristo, mientras que al mismo tiempo fue la conclusión lógica de una larga decadencia de los prelados católicos que se remonta a los finales de la Edad Media. Por un lado, la naturaleza divina de la Iglesia Católica y los principios gobernando cualquiera de sus crisis, incluyendo la crisis Conciliar, no pueden cambiar. Por otro lado, la aplicación de esos principios debe tomar en consideración las siempre cambiantes circunstancias humanas dentro de las cuales esos principios operan. El grado de corrupción humana hoy en día, no tiene precedente.
Ahora bien, dos de los principios que no cambian son que por un lado la Iglesia es indefectible puesto que Nuestro Señor prometió que las puertas del Infierno no prevalecerán contra ella (Mt. XVI, 18). Por otro lado, Nuestro Señor también se preguntó si encontraría todavía fe sobre la tierra en su Segunda Venida (Lc. XVIII, 8), cita importante porque claramente sugiere que la Iglesia habrá casi completamente desertado al final del mundo, tanto como Ella parece haber casi completamente desertado en el 2014. Pues, si no estamos hoy en día viviendo el transcurso del fin del mundo, por cierto estamos viviendo el transcurso del ensayo general para ese final del mundo, tal como Nuestra Señora de La Salette, el Venerable Holzhauser y el Cardenal Billot, todos ellos sugirieron.
Por consiguiente hoy, así como al final del mundo, la defección puede ir muy lejos. Sin embargo no puede ir más allá del poder de Dios Todopoderoso que garantiza que su Iglesia no va a desaparecer o fracasar del todo. Puede ir sólo tan lejos como Dios lo permitirá – en otras palabras nada necesita parar su Iglesia de defeccionar casi completamente. Y, exactamente, ¿cuán lejos es ese “casi completamente”? Sólo Dios lo sabe y así sólo el tiempo lo dirá porque ninguno de nosotros hombres estamos en la mente de Dios y solamente los hechos pueden revelarnos luego del evento los contenidos de la mente divina. Pero Dios ciertamente revela parcialmente su mente en las Escrituras.
Ahora bien, en cuanto al fin del mundo, muchos intérpretes del Capítulo XIII, 11- 17 del Apocalipsis piensan que la Segunda Bestia, parecida a un cordero y sirviendo al Anticristo, no es otra que las autoridades de la Iglesia, porque si esas autoridades resistieran al Anticristo, él no podría nunca prevalecer tal como las Escrituras dicen que lo hará. Entonces, ¿es ello tan extraordinario si en el ensayo general del final del mundo los Vicarios de Cristo hablan y se comportan como enemigos de Cristo? A la luz de estos necesarios antecedentes, el “Comentario” de la próxima semana propondrá respuestas a algunos de los principales argumentos de los sedevacantistas.
Kyrie eleison.



ANSIEDAD SEDEVACANTISTA II
Número CCCXLII (342) - 1 de Febrero de 2014

1 O bien uno acepta a los Papas Conciliares en todo (como los liberales - ¡Dios no lo permita!) o bien uno los rechaza en todo (como los sedevacantistas). Aceptarlos parcialmente sí y parcialmente no, es escoger y elegir lo que uno aceptará tal como lo hizo Lutero y como lo hacen todos los herejes (del griego “electores”). Eso es cierto si uno escoge y elige de acuerdo a su propia elección personal, pero no es cierto si, como Monseñor Lefebvre, uno juzga de acuerdo con la Tradición Católica, la cual se encuentra en el tesoro de 2000 años de documentos magisteriales de la Iglesia. En ese caso, uno está juzgando de acuerdo con 260 Papas contra unos meros seis, pero eso no prueba la invalidez de estos seis.
2 Pero los Papas Conciliares han envenenado la Fe, y han puesto en peligro la salvación eterna de millones sobre millones de Católicos. Eso es contrario a la indefectibilidad de la Iglesia. En la crisis Arriana del siglo 4to, el Papa Liberio puso en peligro la Fe al condenar a San Atanasio y respaldar a los obispos Arrianos del Este. Por un cierto tiempo la indefectibilidad de la Iglesia no estuvo más asegurada por intermedio del Papa sino de su aparente adversario. Sin embargo ello no significó que Liberio no fuera Papa ni que Atanasio fuera Papa. Del mismo modo, la indefectibilidad de la Iglesia hoy en día pasa a través de los seguidores fieles de la línea tomada por Monseñor Lefebvre, lo cual no necesariamente significa que Pablo VI no era Papa.
3 Lo que los obispos del mundo enseñan, en unión con el Papa, es el Magisterio Ordinario Universal de la Iglesia, el cual es infalible. Ahora bien, durante los últimos 50 años los obispos del mundo en unión con los Papas Conciliares han enseñado el disparate Conciliar. Por consiguiente estos Papas no pueden haber sido verdaderos Papas. Si el Magisterio Ordinario de la Iglesia fuera a apartarse de la Tradición y oponerse a ésta, no sería ya más “Ordinario” sino, más bien, de lo más extraordinario, porque la doctrina de la Iglesia no admite novedades, siendo el “Universal” tanto en el tiempo como en el espacio. Ahora bien, la doctrina Conciliar sale de lejos afuera de la Tradición (por ejemplo la libertad religiosa y el ecumenismo). Por consiguiente la doctrina propia del Concilio no cae bajo el Magisterio Ordinario Universal y ella no puede servir par a probar que los Papas Conciliares no eran Papas.
4 El Modernismo es “la síntesis de todas las herejías” (San Pío X). Los Papas Conciliares han sido todos modernistas “públicos y manifiestos”, es decir herejes de una naturaleza tal que San Roberto Belarmino declaró que no podían ser miembros de la Iglesia, menos aún su cabeza. Vean el “Comentario” de la semana pasada. Las cosas eran mucho más claras, o sea “públicas y manifiestas”, en los días de San Belarmino, que lo son hoy en día en medio de la reinante confusión de mentes y corazones. La herejía objetiva de los Papas Conciliares (es decir lo que dicen y hacen) es pública y manifiesta pero no lo es su herejía subjetiva o formal (es decir su intención consciente y resuelta de negar lo que ellos reconocen como siendo el inmutable dogma católico). Y p robar su herejía formal solamente puede ser hecho por una confrontación con la autoridad doctrinal de la Iglesia, por ejemplo la Inquisición o Santo Oficio, llámese como se quiera (“Con cualquier nombre, una rosa olería igualmente dulce”, dice Shakespeare). Pero el Papa es él mismo la autoridad doctrinal más alta de la Iglesia, por encima y por detrás de la Congregación para la Doctrina de la Fe. ¿Cómo entonces puede él probarse a sí mismo y acusarse de pertenecer a tal clase de hereje que lo vuelve incapaz de ser jefe de la Iglesia?
5 ¡Pero en ese caso la Iglesia está en un barullo sin salida! De nuevo, vean el “Comentario” de la semana pasada. Las mentes humanas están hoy en día tan universalmente embarulladas que solamente Dios puede desenmarañar tal barullo. En todo caso esta objeción puede más bien tener el mérito de probar que solo El debe intervenir (¡y pronto!) más que tratar de probar que los embarullados Papas no son Papas. Paciencia. Dios nos está poniendo a todos a prueba y El tiene perfectamente todo el derecho de hacerlo.
Kyrie eleison.



lunes, 5 de agosto de 2013

DAÑO INCESANTE – II



El pensamiento de Mons. Richard Williamson
Obispo seguidor de Mons. Marcel Lefebvre
Número CCCXVI (316) - 3 de Agosto de 2013

Además de argumentar que la Declaración Doctrinal de mediados de Abril del año pasado fue rechazada por Roma y por ende no tiene más interés, las personas que reclaman que no ha habido cambio significante en la Fraternidad San Pío X también recurren a la reciente Declaración del 27 de Junio de los tres obispos, la cual obviamente fue designada para reasegurar a las personas que el bote salvavidas de la FSPX permanece sin daños y todavía perfectamente en buen estado para navegar. Sin embargo, las almas que no desean ahogarse necesitan estudiar esta segunda Declaración con mayor detenimiento.
Es su 11 párrafo el que ha devenido notorio. Breve, los obispos allí declaran que ellos tienen el propósito de seguir a la Providencia en el futuro, sea que Roma retorna pronto a la Tradición o que ella reconoce explícitamente el derecho y el deber de la FSPX para oponerse en público a los errores Conciliares. Ahora bien esta “sea” cláusula está fuera de cuestión porque nada menos que una intervención divina va a hacer que los enemigos de Dios, firmemente establecidos en el Vaticano, dejen de lado su Concilio. Llegamos a la “o” cláusula. ¿Qué pudieron los obispos haber querido decir con Roma “explícitamente reconociendo” el “derecho y el deber” de la FSPX de oponerse al Concilio?
El significado obvio es que Roma concedería a la FSPX algún estatus oficial dentro de la Iglesia oficial o alguna forma de regularización canónica. Cualquier tal reconocimiento es obviamente lo que los líderes de la FSPX se han estado esforzando por obtener desde que adoptaron las ideas del grupo de reflexión Parisino GREC, por bastante más de 10 años. Pero cuando tales líderes en Abril del año pasado aceptaron en gran parte los términos de Roma para tal reconocimiento, ellos crearon tal tormenta de protesta dentro de la FSPX que se vieron forzados a pretender que ellos no quieren ya más cualquier tal reconocimiento basado en los términos de mediados de Abril. Entonces, ¿qué puede significar la “o” cláusula del 27 de Junio?
A los pocos días, el Superior del Distrito de Francia les planteó a los líderes exactamente esa pregunta. Se le fue dicho que la “o” cláusula no acarrean necesariamente ningún reconocimiento oficial, sino meramente la eventualidad de un débil pero católico Papa que es, por una parte suficientemente católico como para reconocer el “derecho y el deber” de la FSPX, etc., pero, por otra parte es demasiado débil y está demasiado aislado dentro de Roma como para poder imponer a los Romanos cualquier reconocimiento oficial, etc. Y parece al menos que el Superior del Distrito se quedó contento con esta respuesta que él inmediatamente transmitió a los Sacerdotes de su Distrito.
Bueno, ¡casi me da un soponcio! Primero, ¿quién, simplemente leyendo el texto del 27 de Junio, pudo jamás haber adivinado que esto era lo que los tres obispos tenían en la mente? Y, segundo, ¿qué hay en el texto del 27 de Junio que excluya una gama de otras posibilidades que los obispos aceptarían en nombre de “seguir a la Providencia”? Dado que el 17 de Junio el Obispo Fellay escribió a Benedicto XVI que él continuaría haciendo todo lo que pudiera para proseguir una reconciliación entre Roma y la FSPX, ¿qué cosa en el texto del 27 de Junio excluye que los astutos Romanos eventualmente hagan a los obispos un ofrecimiento de reconciliación tal que – siempre en el nombre de la “Providencia”-- ellos no puedan rechazarlo?
Buena suerte para cualquiera que acepta la interpretación de la cláusula “o” dada al Superior del Distrito de Francia. Sin embargo muchos de nosotros permaneceremos no convencidos que el liderazgo de la FSPX haya abandonado su loca ilusión de reconciliar los irreconciliables. Hasta clara prueba de lo contrario, asumiremos que esos líderes permanecen, aunque sea involuntariamente, en la intención de transformar el bote salvavidas de la FSPX en un bote quitavidas. Y por supuesto, cuando se ahoguen, ¡la culpa será toda del océano!

Kyrie eleison.

lunes, 22 de julio de 2013

LOS PIES DE HIERRO Y BARRO: LA RUPTURA POSTCONCILIAR CON EL MAGISTERIO TRADICIONAL


ESTUDIO IMPACTANTE DEL "MAGISTERIO" PONTIFICIO POST CONCILIAR QUE DEMUESTRA CLARA RUPTURA 

Por J. R. G. Cipitria (Sofronio)
Muchos son los que han querido demostrar la ruptura con la Tradición que supuso el Concilio Vaticano II y el magisterio que le siguió; unos lo intentaron desde la teología sacramental, otros desde la dogmática, menos desde el derecho canónico; todos, sin embargo, han acumulado numerosas pruebas del intento de fundar una nueva religión.
No obstante, y a pesar de la existencia de tantos hechos objetivos, ninguno ha convencido mayoritariamente a la masa de católicos de que tal ruptura, evidente, suponga un abandono de la fe católica; esta dificultad de convencer a los hermanos se debe a varios factores, de los que señalo sólo dos:
a) a la gran masa de católicos que incumplen con el deber de conocer la fe que profesan, estando sumidos en una ignorancia sobrecogedora;
b) porque esa nueva fe proclamada por la jerarquía se apoya, en parte, en una verdad siempre católica para proclamar un nuevo ‘credo’ que ya no es católico; de ahí proviene la gran dificultad de distinguir.
Ese nuevo ‘credo’ es el humanismo; “es cierto”, diremos con este nuevo ‘magisterio’, que la promoción de la dignidad humana buscada solamente en tanto y en cuanto glorifica a Dios, es finalidad de la Iglesia católica, pero buscada en sí misma (como fin simpliciter y no como finis quo, usando la terminología del Aquinate) es finalidad del orgullo humano engañado por el diablo, latrocinio de la Gloria de Dios, de la cual se muestra celoso y probablemente, la definitiva faz del Anticristo.
La modesta aportación de este escrito no pretende manifestar la evidencia de la ruptura desde sesudas disquisiciones teológicas que otros han hecho mucho mejor y menos, desde sutiles distinciones jurídicas en las que soy lego, sino desde un metodología más asequible a todos; puesto que hoy todo el mundo, o casi, sabe sumar y restar, mi humilde estudio se basará en algo objetivo e indiscutible: en las matemáticas y en una somera representación estadística en gráficos sencillos.
En efecto, este simple método lo he aplicado a las citas que cada encíclica añade, bien a pie de página, pero en general al final del documento.
¿Pero qué es una cita? Una cita es nota de ley, doctrina, autoridad o cualquier otro texto que se alega para prueba de lo que se dice o refiere, según el R.A.E; citar es, pues, ‘referir, anotar o mencionar los autores, textos o lugares que se alegan o discuten en lo que se dice o escribe’, ora nombrados a continuación de la cita, ora con un número que refiere al autor o texto citado al pie de la misma página o al final del documento; esta segunda modalidad es el objeto de este estudio. Bien, esta definición es simple y todo el mundo la entiende.
Entonces, puesto que las citas se pueden usar a modo de cimiento, aval, garantía sobre el que uno apoya su doctrina, pero también en el sentido adverso, es decir, como sentencia de alguien sobre la que el autor muestra su disconformidad, discrepa o rivaliza, será necesario, en primer lugar, saber en cuál de los dos sentidos se usan las citas en las encíclicas estudiadas.
El resultado podría ser que todas sean usadas como apoyo de lo que se dice; o también que todas se anotaron para expresar en lo que se disiente; pero podría ser, igualmente que unas lo fueran en un sentido y otras en el contrario, aun en el mismo texto.
Pues bien, no he encontrado ninguna cita que se haya escrito para ilustrar sobre una doctrina que ha sido condena o para discrepar de la misma, sino que todas las referencias tienen el objetivo de fundamentar sobre ellas el texto escrito, incluso en las notas referidas a los autores laicos, al menos en aquella parte que se trae para ilustración del lector. Es decir, tanto cuando se cita al magisterio preconciliar, como al Concilio Vaticano II, así como al magisterio de los papas postconciliares, a rabinos o agnósticos, las menciones alegadas, no otras, son utilizadas para sostén de lo afirmado en el texto de la encíclica.
Para el presente estudio he procedido a clasificar 2.971 citas y notas de la totalidad de las encíclicas escritas desde Pablo VI a Francisco, que hacen un total de 25 – 7 de Pablo VI con 305 notas; 14 de Juan Pablo II con 2.381 notas en total; 3 de Benedicto XVI que suman 235 menciones y una firmada por Francisco con 50 referencias al pie del documento, número dispar según la lengua de traducción tomada del Vaticano, ya que algunas traducciones no están completas-. Como Juan Pablo I no llegó a publicar ninguna encíclica, no aparece en este breve análisis.
Las ediciones de las encíclicas usadas para este trabajo siempre han sido las oficiales de laLibreria Editrice Vaticana, a través de la web oficial del Vaticano.
Todas las notas se han distribuido en los siguientes rubros:
1º MAGISTERIO TRADICIONAL.
Cantidad y porcentaje que se refieren al magisterio anterior al concilio Vaticano II, bien de anteriores Concilios Ecuménicos, sean de Bulas, Cartas Apostólicas, exhortaciones, audiencias…, de Romanos Pontífices anteriores a Juan XIII.
2º MAGISTERIO MODERNO.
A. MAGISTERIO CONCILIAR
Cantidad y porcentaje que se refieren al magisterio de los textos del Vaticano II (constituciones, decretos, declaraciones y notas; discursos de apertura y clausura,…).
B. MAGISTERIO POSTCONCILIAR
Cantidad y porcentaje que se refieren al magisterio de los Romanos Pontífices a partir de la fecha de la convocatoria del citado Concilio, 25 enero 1959, y no del final del mismo; la razón de esta elección, en general 1960, es que desde el mismo discurso de su convocatoria y a medida que se iban sucediendo declaraciones sobre el evento, celebrando sesiones y aprobando constituciones, todas éstas pasaron a nutrir las fuentes del magisterio de los papas, sin que todavía se hubiera clausurado el Concilio; encontramos así varias citas al discurso de su convocatorio y al de apertura y a su espíritu de “abrir las ventanas para que penetre el aire del mundo” que ya no pertenece al magisterio tradicional.
Como el Concilio supuso, para muchos, como una carta magna que abría una especie de ‘Caja de Pandora’, me pareció interesante señalar la cantidad y porcentaje, también, del magisterio postconcliar, es decir las auto referencias de los papas al nuevo magisterio que ellos mismos iban creando o al de sus inmediatos predecesores.
C. CITAS LAICAS
Como el magisterio iba, por una parte, desdeñando las referencias preconciliares a medida que se sucedían los papas y pasaban los años y, por otra, referenciándose los papas a sí mismos o a su inmediato sucesor, fueron apareciendo nuevas citas que ya nada tenían que ver con ningún magisterio, sino con este devenir lógico del Concilio Vaticano II cuyos funestos frutos padecemos, cada vez más alejado de las fuentes de la tradición, hasta el punto que quise, también, especialmente en los dos últimos papas, señalar la cantidad y porcentaje de citas laicas, es decir, referencias a pensadores ajenos al catolicismo.
Por último debo decir que un buen porcentaje de citas son entresacadas de teólogos, Santos Padres, doctores y cómo no, también de las Sagradas Escrituras. Sin embargo no he querido clasificar ni tener en cuenta las mismas por lo siguiente: De citar, por ejemplo, a Santo Tomás, para nada se deduce que se esté de acuerdo con lo que él quiere decir con su habitual precisión escolástica porque, o bien se pudiera referir la cita a una sentencia sacada del contexto del Santo Doctor u ocultar un desacuerdo radical con la metafísica que subyace en el Aquinate; no sería ninguna garantía de tomismo referirse, por ejemplo, a alguna conclusión del Santo Doctor de la Iglesia, incluso sobre la Eucaristía y a la vez aprobar una definición herética de la Misa en el nº 7 del capítulo II del Novus Ordo Missae, como ocurrió ya; y advertido, tuvo que corregir Pablo VI, o como se dice en ‘castizo’ borrar con el codo lo que había escrito con la mano. Respecto a las citas bíblicas ídem; éstas pueden ser usadas ora para avalar un magisterio auténtico conforme a lo manifestado siempre por la Iglesia, ora para introducir ideas propias tales como el novedoso concepto de la libertad religiosa o el herético de que todas las religiones son caminos de salvación; la experiencia nos dice que toda clase de herejes hicieron decir a los textos bíblicos lo que no expresaban, desde Arrio a Lutero hasta el día de hoy, y que hasta el mismo diablo las sabe y quiere usar a su favor, como consta en el Nuevo Testamento.
LAS FUENTES EN EL MAGISTERIO DE PABLO VI
Puesto que tres de las siete encíclicas de Pablo VI fueron promulgadas antes de la clausura del Concilio Vaticano II, parecería ser lo más lógico que entre las notas y citas de sus textos sobreabundaran con mayoría aplastante las referidas al magisterio pre-conciliar. Sin embargo, ya se aprecia en él una tendencia que no hará más que ir aumentando en sus sucesores; en efecto, de casi dos milenios de magisterio pontificio sólo lo cita 49 veces, mientras que a un Concilio recién clausurado, o aun estando en la última sesión o en intercesión, ya lo refiere en 66 ocasiones; pero si a esta cantidad le sumamos las citas a sus propias encíclicas o a las de su inmediato predecesor, Juan XIII, imbuidas ya del espíritu que se manifestaría en el Concilio se alcanzan la totalidad de 92 referencias para el magisterio moderno, frente a 49 del magisterio preconciliar.
Entre el resto de notas no magisteriales, que no he querido clasificar según lo señalado más arriba, se podrán encontrar las sorprendentes referencias a Marie-Dominique Chenu, que fue apartado de la docencia tras la condena de su libro Une École de Théologie [Una Escuela de Teología] (1937), pero más tarde erigido perito del Concilio Vaticano II por Juan XXIII; a Maritainsobresaliente defensor del personalismo y de la condenada libertad religiosa; o a Henric de Lubac, que en 1950 fue apartado de la enseñanza luego de la condena del neomodernismo o nouvelle théologie, por parte de la encíclica Humani Generis de Pío XII; como todo católico debiera conocer, Pío XII imputó a la “neoteología”, uno de cuyos mayores exponentes era De Lubac después de Teilhard, los cargos de “relativismo dogmático, historicismo, indiferencia para con las esencias inmutables y abandono de la filosofía escolástica”. Mientras que para Teilhard hubo que esperar a Pablo VI y, sobre todo a Juan Pablo II, De Lubac fue rehabilitado ya por Juan XXIII, quien lo invitó al Concilio Vaticano II y lo readmitió en la docencia; y unos años más tarde Juan Pablo II canonizó su pensamiento, elevándolo a cardenal.
En resumen, se constata una inclinación a tomar como casi exclusivos de las fuentes del magisterio los textos del Concilio Vaticano II y del papa que lo convocó, si bien todavía persiste, quizá por la aun escasa producción de nuevo magisterio, una cierta referencia al magisterio preconciliar.
CUADRO I
(LAS FUENTES DEL MAGISTERIO DE PABLO VI, SEGÚN LAS NOTAS EN SUS ENCÍCLICAS)
CUADRO II
(PORCENTAJE DE LAS FUENTES DEL MAGISTERIO MODERNO Y TRADICIONAL EN PABLO VI, SEGÚN LAS NOTAS DE SUS ENCÍCLICAS)


CUADRO III
( DISTRIBUCIÓN ENTRE LAS FUENTES CONCILIARES Y MAGISTERIALES MODERNAS (DESDE EL 1960 EN PABLO VI, SEGÚN LAS NOTAS DE SUS ENCÍCLICAS)
LAS FUENTES EN EL MAGISTERIO DE JUAN PABLO II
Si con Pablo VI se manifestaba ya una tendencia a desalojar las reseñas del magisterio anterior al Concilio Vaticano II, en Juan Pablo II se confirma definitivamente esta disposición, hasta el punto de que se puede hablar ya con él de una verdadera ruptura con el magisterio anterior a 1960, dada la casi ausencia de citas a la más que milenaria enseñanza de pontífices y Concilios Ecuménicos.
Por otra parte, resulta insólito el gran número de citas referidas al nuevo magisterio postconciliar- 30 años apenas- en relación al milenario magisterio preconciliar: 578 citas y 127, respectivamente (véase cuadro IV); e incluso respecto al propio Concilio Vaticano II:578 citas y 502 respectivamente. No es irrazonable pensar que la razón se deba a la necesidad de exponer nuevas doctrinas que no están en el depósito de la Fe y que el propio Sínodo Vaticano II, sólo apuntó de una forma confusa o ambivalente; por ejemplo, toda la nueva teología de Juan Pablo II sobre la confusión entre el orden natural y la gracia, que aparece en casi todo su magisterio y, especialmente, en sus primeras tres encíclicas está referida al despliegue del embrión contenido Gaudium et Spes: «El Hijo de Dios con su encarnación se ha unido en cierto modo con todo hombre»; pero está idea, aunque expresada entonces con ambigüedad programada, ya está condenada en el Concilio de Éfeso y no se encuentra en ninguna parte del magisterio de la Iglesia; dado, pues, que este concepto fue parte de la predicación de Juan Pablo II, le fue necesario referirla por doquier al magisterio postconciliar escrito por él mismo en su mayor parte y que desarrollaba esa nueva y desconocida teología conciliar.
Es ésa, quizá, la razón de que Juan Pablo II sea, de entre todos los papas, el que más se cita a sí mismo; y eso de forma tan abrumadora, que a falta de un estudio psicológico sobre tan reiterada y fea actitud, parece que la causa más probable sea su demostrada persistencia en afianzar doctrinas novedosas.
Respecto a las citas no magisteriales, se encuentran entre ellas varias curiosidades liberales; por ejemplo, las reseñas a la Declaración de los Derechos Humanos; pero también insólitas ausencias que nos dejan perplejos; v.g., mientras que abundan citas de las Sagradas Escrituras en la mayor parte de su magisterio, como notas al pie de los documentos, disminuyen drásticamente en las encíclicas que abordan aspectos novedosos, hasta llegar a la inexistencia de citas bíblicas al pie en el texto de ‘Ut Unum Sint’; de seguro, cabe pensar, porque nada en las Escrituras Sagradas sostenía su tesis de fondo ecumenista: pues ningún texto bíblico da apoyo a esta moderna doctrina de empeño ecuménico; si bien, en honor de la verdad, existen citas de las Escrituras Sagradas dentro de ese escrito suyo.
Para los que, a pesar de la ínfima representación del magisterio tradicional en sus documentos, no aprecien la absoluta tendencia a la ruptura con las fuentes tradicionales(CUADRO VII), siempre según las citas, han de saber que en las poquísimas menciones a la tradición, casi siempre se añaden a las mismas algunas más modernas; por ejemplo, si se cita a Pío XII, en la misma nota se añaden una o varias referencias al C. V. II o a otras encíclicas modernas, razón por la cual se puede decir, que aun ni las pocas referencias a la Tradición son puras.
CUADRO IV
(LAS FUENTES DEL MAGISTERIO DE JUAN PABLO II, SEGÚN LAS NOTAS DE SUS ENCÍCLICAS)


CUADRO V
(PORCENTAJE DE LAS FUENTES DEL MAGISTERIO MODERNO Y TRADICIONAL EN JUAN PABLO II, SEGÚN LAS NOTAS DE SUS ENCÍCLICAS)
CUADRO VI
(DISTRIBUCIÓN ENTRE LAS FUENTES CONCILIARES Y MAGISTERIALES MODERNAS (DESDE EL 1960) EN JUAN PABLO II, SEGÚN SUS NOTAS DE SUS ENCÍCLICAS)
CUADRO VII
(EVOLUCIÓN DE TENDENCIAS EN LAS NOTAS DE SUS ENCÍCLICAS)
Apréciese la prácticamente desaparición de citas de la Tradición con Juan pablo II
LAS FUENTES EN EL MAGISTERIO DE BENDICTO XVI
La ruptura en las citas del magisterio tradicional, formalizada en las encíclicas de Juan Pablo II, se profundiza aún más con Benedicto XVI, alcanzando sólo un insignificante 3% del conjunto de las citas de papas y concilios antes de 1960.
Es de destacar que, de la suma de citas del magisterio moderno sólo 13 se refieren al Concilio Vaticano II, mientras que 169 reseñan el magisterio postconciliar, sobre todo el de su inmediato predecesor, Juan Pablo II; pareciera, a la vista de este hecho, que aquella constitución, casi ‘superdogma’ –el Vaticano II- que fijara los principios de una revolución sin precedentes en la Iglesia, fuese ya insuficiente para el pleno desarrollo de una nueva doctrina desplegada, teológica y canónicamente por Juan Pablo II e inaugurada litúrgicamente por Pablo VI. Como para un ecumenismo condenado no había textos en la Tradición ni en las Sagradas Escrituras que sirvieran de aval, tal vez por eso, no se citan las Sagradas Escrituras en las notas al pie de sus encíclicas, si bien existen en los textos mismos, aunque escasas-v.g., sólo 36 para una larga encíclica estructurada en 6 capítulos y una conclusión, sobre un tema donde abundan los textos bíblicos: el amor y la verdad, en ‘Caritas in Veritate’- ; para proclamar la vigencia de la Antigua Alianza con los judíos que rechazan a Cristo, mucho menos se encuentra magisterio ni textos bíblicos y para una salvación universal, ni rastro de tal barbaridad existe. Ahora bien, como los textos del Vaticano II fueron de una ambigüedad premeditada, según el testimonio del modernista radical Edward Schillebeeckx, perito conciliar y consejero del cardenal Alfrin e inspirador del herético Catecismo Holandés, no es iluso pensar que a Benedicto XVI le fuera necesario acudir a un magisterio más descarriado: el de su inmediato predecesor Juan pablo II; otras razones se pueden sumar a este hecho, sin contradecirlo, la necesidad psicológica de contentar a toda una muchedumbre de‘juanpablistas’ tocando poder y necesitados, algunos, de contener los escándalos que, como una bomba de relojería dejada por su inmediato predecesor, iban a estallar a su tiempo, para así no decepcionarlos y evitar sentir en su piel la furia de su rechazo; inquina que, posiblemente, no pudo vencer al fin, según varias interpretaciones de ‘vaticanistas’ sobre la causa cierta de su dimisión. 
Si bien ya con Juan Pablo II se nota un despertar a citar autores laicos, es con Benedicto XVI cuando toman verdadera ‘carta de ciudanía’. Debería dejar perplejo a cualquier católico consciente de su fe, ver como Benedicto XVI introduce, no un en acto como doctor privado, profesor…, sino en el magisterio auténtico citas del ‘El Banquete’ de Platón; del historiador Salustio; de Juliano el Apóstata († 363) tomadas de Ep. 83: J. Bidez, L’Empereur Julien. Œuvres complètes, París 19602, I, 2a, p. 145; del luterano H. Köster: ThWNT, compañero de estudios de  Rudolf Bultmann; del novelista Jean Giono; de Bacón; de Kant; de la obra ‘Negative Dialektik’ deAdorno; de Georgias de Leontini ((485 a. C.-380 a. C.) y hasta un fragmento del filósofoHeráclito.
Debido a esta última observación, hemos confeccionado el grafico sobre las fuentes modernas de manera distinta a la anterior, añadiendo a las del Concilio Vaticano II y a las postconciliares las fuentes laicas. La suma de las 3 sería con este nuevo método el 100%, sobre el cual representamos cada una de las partes en que dividimos el llamado magisterio moderno en este estudio. Siempre dejamos fuera de la contabilidad las citas antiguas y bíblicas por la razón comentada al comienzo de este breve análisis. Igualmente procederemos con las citas del Papa Francisco, dado que entre ellas y en continuidad con Benedicto XI, se introducen citas de fuentes mundanas. 
CUADRO VIII
(LAS FUENTES DEL MAGISTERIO DE BENEDICTO XVI, SEGÚN LAS NOTAS DE SUS ENCÍCLICAS)


CUADRO IX
(PORCENTAJE DE LAS FUENTES DEL MAGISTERIO MODERNO Y TRADICIONAL
EN BENDICTO XVI , SEGÚN LAS NOTAS DE SUS ENCÍCLICAS)


Impresionante reducción de citas preconciliares en un Papa que era considerado favorable a la Tradición
CUADRO X
(DISTRIBUCIÓN ENTRE LAS FUENTES CONCILIARES, MAGISTERIALES MODERNAS Y LAICAS EN BENEDICTO XVI, SEGÚN SUS NOTAS

DE SUS ENCÍCLICAS)




LAS FUENTES EN EL MAGISTERIO DE FRANCISCO
Todavía es pronto para acopiar datos sobre las citas de las encíclicas de Francisco, porque sólo ha firmado una – ‘firmar’ es un verbo distinto que ‘escribir’ y por eso no supone que quien escribe un texto sea el mismo que lo firma-, aunque a través de ella y sus pocas referencias –un total de 50-, se puede observar la continuidad en el desprecio de las citas al magisterio pre-conciliar, salvo para fundamentar su autoridad; es como si no hubiera habido casi ningún pronunciamiento de los más de 200 Romanos Pontífices desde el año 66-67 –fechas entre las que se estiman escritas las Cartas de San Pedro- hasta 1962; como si lo que cientos de Papas sentenciaron y dos decenas de Concilios Ecuménicos definieron, amén de unas cuantas docenas de concilios particulares cuyas definiciones hicieron suyas y aprobaron los papas, fueran de tan exiguo valor que justificara el más absoluto olvido de sus textos.
Se observa, igualmente, que aquella tendencia, iniciada por su inmediato predecesor, de incluir en el magisterio citas laicas, ajenas a la Iglesia, se consolida y aumenta hasta proporciones muy difíciles de justificar en la encíclica de Francisco. Así encontramos en su texto, desde una definición del existencialista judío Martin Buber, tomada del Rabino de Kock, hasta una referencia a la obra de Rousseau, ‘Emile’, pasando por una aceptable de Romano Guardini y, también una nota, inaceptable, de la obra de la segunda época de G. H. von Wright; periodo en que sus escritos caen bajo la influencia de Habermas y la escuela de Franfurk,; esta cita, por ejemplo, está sacada del libro ‘cultura y valor’, escrito por el filósofo del círculo de Viena Ludwig Wittgenstein. Lo mismo sorprende que en lugar de tomar las citas místicas de los contemplativos ortodoxos españoles o alemanes u otros santos de la Iglesia, se traigan referencias a poetas, como T. S. Eliot. Este sesgo de erudición sobre el pensamiento no católico, confirma la sospecha de que el firmante no es la misma persona que el escribiente.
CUADRO XI
(LAS FUENTES DEL MAGISTERIO DE FRANCISCO XVI, SEGÚN LAS NOTAS DE SUS ENCÍCLICAS)


CUADRO XII
(PORCENTAJE DE LAS FUENTES DEL MAGISTERIO MODERNO Y TRADICIONAL
DE FRANCISCO , SEGÚN LAS NOTAS DE SUS ENCÍCLICAS)
CUADRO XIII
(DISTRIBUCIÓN ENTRE LAS FUENTES CONCILIARES, MAGISTERIALES MODERNAS Y LAICAS EN FRANCISCO, SEGÚN SUS NOTAS DE SUS ENCÍCLICAS)


CONCLUSIÓN
Hasta aquí los números que, s.e.u.o, son incuestionables. Cualquiera, con tiempo y paciencia, llegará a los mismos resultados si sabe sumar y restar, porque la fuente es pública. Quien los negara manifestaría odio a la verdad, rechazo de la luz e irracionabilidad.
De estos resultados se infiere, sin forzar la razón, que cuanto menos hay en las encíclica,s que son objeto de este modesto estudio, un menosprecio o poca estimación e indiferencia y un despego casi total del Magisterio Tradicional; puesto que a lo que se ama se nombra, así como hace el esposo hablando de su amada a sus amigos, con lo que se desprecia se muestra indiferencia con el silencio, por aquella sentencia popular que dice:’no hay mejor desprecio que no hacer aprecio’.
Pero acallar o reducir a la ínfima expresión 1893 años de magisterio (si tomamos como fuente de magisterio el Denzinger, encontramos que el primer documento del Romano Pontífice que en él aparece data de entre los años 67 a 79; desde estos años hasta 1960 nos da un periodo, aproximado, de 1893 años), que contiene el objeto material de la fe católica, sólo puede tener un fin: la proclamación de una nueva fe ¿De qué fe se trataría? Como el lector habrá supuesto, no me he limitado a ‘contar’, sino que durante unos años he tratado de meditar en los brutales cambios habidos desde el Concilio Vaticano II. Esas innegables revoluciones plasmadas en la Misa, sacramentos, Oficio Divino, catecismo, mística, ascética, derecho, monacato, devaluación de la vida contemplativa, exacerbación de la voluntad y la emoción…, cuyos podridos frutos padecemos, esconden una nueva fe, un nuevo Símbolo cuyo caldo de cultivo aún se está formando ¿Podríamos formular, al menos, parte de ese nuevo ‘símbolo’ o ‘credo’ surgido del ‘magisterio’ moderno, distinto del católico Tradicional? Creo que sí, con la ayuda de otros estudiosos, pero eso será objeto de otro trabajo, si Dios lo quiere. Sin embargo, algunos elementos de esa moderna ‘fe’, que ya no es católica, los podemos resumir en estas breves sentencias:
I.-La proclamación de un humanismo integral ‘católico’; donde ‘católico’ es un adjetivo más. (Dios creo por el hombre, GS,39; único al que Dios ha amado por sí mismo. GS, 24). Este humanismo hurta la Gloria de Dios; porque quien se propone un bien como fin en sí mismo, está hallando en ese bien su propia perfección, de donde se sigue que, si Dios se propusiera su gloria extrínseca como fin en sí, y no su propia e intrínseca  bondad, implicaría que para Dios la creación sería una perfección agregada que lo haría mejor, cosa absurda y herética; el magisterio moderno dixit: [...] Vosotros, humanistas modernos, que renunciáis a la trascendencia de las cosas supremas, conferidle siquiera este mérito y reconoced nuestro nuevo humanismo: también nosotros y más que nadie somos promotores del hombre, Discurso de clausura del Concilio Vaticano II.
II.- La confusión entre naturaleza y gracia; para el ‘magisterio’ moderno la gracia humaniza a hombre con el fin de llevar al hombre a ser hombre, por lo que la gracia se subordina a la naturaleza. El magisterio auténtico, sin embargo, confiesa algo contrario: la gracia perfecciona a la naturaleza para llevar al hombre a ser hijo adoptivo de Dios, por lo cual la naturaleza se subordina a la gracia. Huelga poner citas sobre este error moderno, ya que todo el magisterio de Juan Pablo II está plagado de estos textos más propios de Prometeo que de la fe católica. Tal error tiene consecuencias sobre la doctrina católica relativas a la perfección del intelecto por el magisterio para adecuarlo a la Revelación e, incluso, sobre la caridad cristiana.
III.- Las notas de la nueva iglesia y sus conceptos erróneos: 1)El Reino de Dios incoado en la tierra se identifica con la Humanidad; 2) El Reino de Dios se extiende más allá de la Iglesia visible a las almas de buena voluntad, en razón de la dignidad humana de toda persona, incorporadasquodammodo a Cristo Encarnado; 3) De allí que no sea necesario ni obligatorio ingresar a la Iglesia, que es Sacramento universal de salvación, porque el testimonio de vida de la sociedad eclesiástica es una eficaz ayuda a la humanización de los hombres; 4) La Iglesia visible continúa la presencia y acción de Cristo en orden al crecimiento del Reino-Humanidad, a manera de signo e instrumento, porque Ella misma es Sacramento. La consecuencia es, no estarían todos llamados a pertenecer a la Iglesia de Cristo. He aquí como resume gráficamente este punto el EL R.P. ALVARO CALDERÓN F.S.S.P.X., en su obra ‘Prometeo’, subtitulada ‘La religión del hombre’ que pueden leer en español aquí, la que recomiendo leer.
IV.- El nacimiento de una nueva religión. Siguiendo al Padre Rafael Arizaga, cuya obra hemos citado en el párrafo anterior, tomamos un gráfico suyo para entenderlo mejor:
V.- La gravísima sensación que deja el magisterio conciliar y el que le sigue de que Jesucristo es imperfecto Dios: “Si un pagano acudiera a los textos del Concilio Vaticano II para hacerse una idea de quién es Jesucristo para los católicos, nos parece cierto que no vería que creemos que es Dios, sino una cierta entidad inferior. Se omite la profesión simple y clara de esta verdad fundamental, y las expresiones de uso constante hacen pensar, por una parte, en una distinción de sujetos de atribución entre Jesucristo y Dios -lo que pertenece a la herejía nestoriana- y, por otra, que el Hijo no es simpliciter Dios -lo que pertenece a la herejía arriana-. Y esta penosísima impresión no es despejada sino acentuada en el magisterio posterior al Concilio” (Prometeo, P. Rafael Harizaga).
Termino, pues, este modesto estudio escrito bajo un título que hace referencia a una de las visiones del Profeta Daniel –quien lea entienda-, con el humilde propósito de alertar a los lectores católicos sencillos y animarlos a defender la fe de siempre con San Pablo:
“Os exhorto, hermanos, que observéis a los que están causando las disensiones y los escándalos, contrarios a la enseñanza que habéis aprendido, y que os apartéis de ellos; porque los tales no sirven a nuestro Señor Cristo, sino al propio vientre, y con palabras melosas y bendiciones embaucan los corazones de los sencillos”. Rom. XVI, 17-18.
“Jamás se vence el error con el sacrificio de un derecho cualquiera de la Verdad” (San Atanasio)
16 de julio, Conmemoración de la Virgen del Carmen.
J. R. G. Cipitria