miércoles, 28 de diciembre de 2011
S.O.S.
domingo, 30 de enero de 2011
EL GENERAL MARIO LAPRIDA CUMPLE NOVENTA AÑOS
Por Eduardo Palacios Molina
El 27 de enero cumple su 90° aniversario un amigo que supo enfrentar muchos avatares que vivió el país, apoyando las causas justas. Me refiero al General de Brigada Mario Horacio Laprida, nacido el 27 de enero de 1921 en la ciudad de Mendoza. Descendiente directo de Don Francisco Narciso Laprida, tataranieto.
Militar de carrera.cumplió treinta y tres años de servicio en el arma de Caballería. alcanzando el grado de General de Brigada. Diplomado como Oficial de Estado Mayor, se desempeñó en importantes cargos en la Institución Ejército en la Argentina y en el Exterior.
Estudioso de la evolución política y constitucional de la Nación, ha reunido un interesante archivo sobre los más importantes hechos de las últimas décadas.
Los diarios "La Prensa y la Nación publicaron numerosas "Cartas de lectores", los diarios "La Prensa", "La Nación", "La Nueva Provincia" y otros grandes medios del interior, sobre los acontecimientos del momento, siempre basados en una escrupulosa documentación, lo que le permitió publicar a lo largo de su vida los siguientes libros: "Los increíbles radicales" en 1994, y luego reeditado,"La historia en cartas de lectores (1993-1997) en 1997 y la segunda edición ampliada de 1998. "Hay verdades que duelen (lavado de cerebro en la Argentina) en 1999.
Se destacó en el deporte de a caballo, llegando a alcanzar nivel internacional en distintas disciplinas . Ostenta el "San Jorge", distinción que se otorga en el Ejército a los jinetes que se hayan destacado en los deportes hípicos.
El 22 de octubre de 1978 sufrió un serio accidente que le provocó una importante discapacidad locomotiva. Desde entonces se dedica a profundizar sus estudios sobre la vida constitucional de nuestra República.
Vivió y conoció profundamente la Argentina anterior a Perón, con Perón y posterior a Perón.
Admirador de los gestos nobles siempre le tendió la mano al caído y supo tener presente la caballerosidad con el adversario, pero sin callarse y diciendo con educación sus discrepancias. Hombre generoso y cordial dispuso su residencia para realizar tertulias cívicas de investigación histórica y de intercambio de ideas, como auspiciaba reuniones de camaradería con sus compañeros de promoción y con aquellos que amaban la equitación, siendo visitado por famosos polistas, como lo fueron muchos de sus descendientes,
Se caracterizó por su constante crítica a la los malos procederes que afectaban la honorabilidad de la Patria o de las instituciones armadas y pese a sus años no abandonó jamás ese espíritu fogoso de un argentino digno, orgulloso de su estirpe y consciente de la responsabilidad que ello implica, razón por la cual supo escribir buenos legados para que los jóvenes vieran nuestros grandes aciertos y nuestros grandes fallas. Con ese criterio cerró sus publicaciones con un interesante libro titulado "Los errores de los militares en el siglo XX" editado en el año 2001 y cuya edición de este y de otras de sus obras enunciadas, si no se han agotado, se venden en la librería del "Círculo Militar"
Esta pequeñísima reseña de la vida y del ejemplo que nos ha legado este militar argentino, ha sido extraída de la biografía publicada en su mayor parte en la contratapa de sus publicaciones.
Quienes somos sus amigos, podremos de esta o de otra manera tenerlo presente, hablándole por teléfono o enviándoles un telegrama de felicitaciones o simplemente rezando por él.
En el caso que algún sacerdote católico desee rezar una misa que nos reúna a todos , buenos sería celebrarla en su residencia, previo consentimiento de su familia, caso contrario, ya que su estado de salud es precario, en un lugar a determinar con el celebrante.
Haberlo conocido a Laprida me devolvió a mí, la imagen del verdadero militar patricio, que hoy sobrevive como una leyenda de lo que fue realmente el militar criollo, de familia de militares, que siempre se comportó como un caballero cristiano, sin dobleces y cumpliendo su palabra con honor y dignidad, y fustigando a quienes vistiendo el uniforme , traicionaron el espíritu mismo de la República, cometiendo graves delitos como fueron el incendio del pabellón nacional y la quema y profanación de las Iglesias Católicas.
Hay aun dentro de las FF.AA en actividad y retirados varias generaciones de suboficiales y oficiales que mantienen el honor del soldado argentino, sufriendo cárcel, persecución, un verdadero martirio y destitución por portación de apellido.
Laprida a ellos jamás los ha olvidado, sino que los ha apoyado y los menciona a muchos de ellos valientemente en sus obras.
miércoles, 6 de octubre de 2010
ACTO EN HOMENAJE POR LAS VÍCTIMAS DE LA SUBVERSIÓN (SILENCIO PERIODÍSTICO)
Por Eduardo Palacios Molina
Ayer (5/10/2010) se reunieron en Plaza San Martín un grupo de ciudadanos argentinos a rendir homenaje a las víctimas del terrorismo y pese a la aparente cobertura periodística por el desplazamiento de fotógrafos y cámaras de canales de televisión, antes y durante el acto que comenzó a las 19 horas como se había programado, la ausencia de toda información sobre este evento fue una respuesta inexplicable. La exagerada difusión de la organización denominada "barrios de pié", que ocuparon la avenida 9 de Julio de la ciudad de Buenos Aires para demostrar su descontento por la 'inequitativa' limosna que perciben del Estado los integrantes de esta "pandilla", ocupó los primeros titulares del día junto con los asaltos, el paro de línea de colectivos por un chofer cobardemente asesinado por un delincuente, los crímenes truculentos del día y comentarios acerca del resonante fallo de la SCJN acerca de la Ley de Medios, pateando la pelota para ser tratada dentro de dos años.
Pocos supieron que este 5 de octubre se reunió en Plaza San Martín un grupo selecto de personas, cuyo número estable podría rondar en las 2000 personas, para rendirle homenaje a las víctimas del terrorismo en la Argentina. Una larga nómina de militares, profesionales, dirigentes gremiales, docentes, amas de casa, niños de todas las edades, fueron las victimas, ocuparon la atención por espacio de casi dos horas a los oradores y a las proyecciones documentales que se realizaron sobre grandes pantallas. Hubo víctimas sobrevivientes que fueron invitadas a dirigirse a los presentes, para que relataran su vivencia bajo el terrorismo, haciendo uso de la palabra un joven padre de familia colombiano que pudo exponer con crudeza la maldad de los componentes de las FARC que hubieron de ocupar el sur de la ciudad de Medellín, impidiendo a los vecinos salir de sus casas, perdiendo por ello a una pequeña hija que por no ser atendida médicamente en el momento, quedó disminuida mentalmente de por vida. Habló la hija de un jefe policial de la provincia de Formosa, víctima del ataque a un batallón del E.A , que fue agredido a traición en forma feroz produciendo decenas de bajas de soldados conscriptos, suboficiales y oficiales de E. A. Habló el doctor Emilio Hardoy presidente de la Asociación de Abogados por la Justicia y la Concordia, iniciando el acto la señora Silvia Ibarzábal, presidente de la agrupación que fuera creada por la doctora Victoria Villarroel; la señora Silvia Ibarzábal, hija de una víctima que al igual que el coronel Argentino del Valle Larrabure, que fue asesinado por el terrorismo. Hubo otros importantes oradores y llamó la atención de los presentes la excelente organización, ya que tanto el montaje de un amplio escenario convenientemente iluminado, así como una iluminación a giorno, el excelente equipo de audio, como las inmensa pantallas donde se reflejaban las imágenes no solo de los oradores, sino de valiosísimos videos documentales, que ilustraban a los presentes los temas que en esas dos horas se trataron. Pasaron el infame ataque contra la SCJN de la dirigente para terrorista Hebe de Bonafini, que fue repudiada públicamente. También se trató el tema de la inmoral protección que la presidente le ha brindado al terrorista chileno Galvarino Sergio Apablaza Guerra. Se reprodujeron videos en todas las pantallas con las últimas declaraciones del presidente de Chile don Sebastián Piñera, reclamando públicamente la extradición de este terrorista que protege vergonzosamente el régimen de los Kirchner, siendo aplaudido vivamente por el público, apoyando el petitorio chileno y repudiando la actitud del régimen K.
Todo esto lo sabremos en detalle, en el momento que recibamos una 'gacetilla' por parte de los organizadores. Lo que si pudimos comprobar es que los medios de prensa son responsables de haber silenciado este evento y que por su calidad esperábamos tuviese difusión nacional e internacional. Si bien el periodismo local se ha caracterizado por ser vocero de las izquierdas, este acto merecía ser difundido, solo por el hecho de ser la actitud de un sector de la ciudadanía. Llamó también la atención la defensa pública del Santo Crucifijo, que muchos llevaban prendido en el lado izquierdo de su pecho y de una organización que portaba crucifijos de madera orlados con la cinta celeste y blanca, manifestando su desaprobación al ataque de Carmen Argibay (hoy magistrada de la SCJN) exigiendo que los crucifijos se retiren de los edificios y lugares públicos. Estuvieron presentes dos sacerdotes, uno luciendo su tradicional sotana que según nos enteramos pertenecía a la Congregación de San Pío X" (Obispo Lefebvre) y otro, un obispo ortodoxo. Ingenuamente creíamos que el Cardenal Primado había enviado un representante, pero cuando nos acercamos al obispo para preguntarle si esta presunción era acertada, nos dio a conocer su identidad y la equívoca presunción. O sea que la Iglesia Católica estuvo representada por todos los bautizados que allí estábamos, pero que el Arzobispado no se adhirió ni siquiera por escrito al acto.
viernes, 11 de septiembre de 2009
“RESPETO, COMPRENSIÓN Y CONCORDIA"
Por María Lila Genta.
Hay quienes me aconsejan guardar un prudente silencio público sobre el tema que me dispongo tratar. Me tomé varios días para evaluar si, en este caso, el silencio no sería sinónimo de “cobardía”. Es difícil intervenir en esta “guerra cibernética” que ha producido tanta satisfacción a nuestro “amigo” Baldomero Ugarte, entre otros. Era de esperar: nuestras internas hacen la delicia del enemigo. Por eso, hasta el momento, sólo mantuve conversaciones privadas con algunos de los actores del “caso Labraña”. Sin embargo, dado el incremento de la polémica, me parece que, tal vez, pueda ser útil poner alguna palabra con la intención de apaciguar los ánimos y clarificar el tema.
Me parece, ante todo, que lo mejor, como siempre, es intentar conocer, tratar de escuchar y de dialogar antes de juzgar.
Por eso quise conocer a Labraña. Me azoré, confieso, cuando leí las intervenciones engoladas, despreciativas e, incluso alguna de ellas, insultantes, de la “trinidad” que se alzó públicamente en contra de quienes ven en la actitud del ex guerrillero Labraña la posibilidad de iniciar un camino hacia la paz y la concordia nacional; aunque hay que reconocer distinto grado de agresividad y de tono en aquellos tres escritos iniciales pues sólo Eduardo Gutiérrez cae en un lenguaje propio de villanos, en tanto Beccar Varela avala la posición y difunde, “urbi et orbi” las tres misivas. Como era de esperar, estos escritos produjeron las respuestas, algunas duras y airadas, de quienes participaron en esta movida. Pero, analizando con objetividad, cuando la “trinidad” los acusó de ir al Penal de Campo de Mayo a humillar a los combatientes de nuestro heroico ejército con la presencia del ex guerrillero, quedó en evidencia que, quienes así opinaban no están muy acostumbrados a visitar presos pues es imposible ingresar en el Penal a menos que siquiera uno de los prisioneros autorice la visita y consienta en ella. Primer punto: los mismos presos acordaron la entrevista. Pero, además, ¿se tuvo en cuenta que quienes acompañaron a Labraña en esa visita eran, también, antiguos y heroicos combatientes en la guerra antisubversiva o la viuda de un heroico caído en combate? ¿Se tuvo presente, antes de criticar con tanta severidad, que entre quienes alentaban la iniciativa figuraban una señora y su esposo que dedican la vida a los presos y a sus familias?
Entiendo que se pueda estar de acuerdo o no, tener dudas sobre el tema; pero a la hora de hablar debió prevalecer la mesura. Eduardo Palacios Molina, por ejemplo, usó un lenguaje totalmente distinto planteando objeciones en un tono respetuoso y caballeresco. No obstante, pienso que hubiera sido mejor que siguiera planteando sus objeciones en privado, como lo había hecho desde un comienzo, para no alimentar a los “demonios” [no aumentar más la polémica].
Por supuesto, está el hecho de que los militares aludidos respondieron, a su vez, con indignación y altos decibeles. A uno de ellos le dije en privado, “por defender la entraña no pierdas nunca el estilo”. Pero esto, quizás, me resulte fácil decirlo porque no estuve en el monte, no participé de la lucha urbana, ni perdí un ojo en La Tablada. Digo, ¿siquiera por un instante, la “trinidad” originaria y los otros críticos, no pueden detenerse a pensar qué es lo que puede mover a los militares que están libres a librar todas las batallas posibles en pro de los camaradas presos? ¿A meterse en la mar de complicaciones, a sublimar todo lo subjetivo, a hacer lo que crean mejor para sus camaradas, las familias e intentar lograr la imperiosamente necesaria concordia nacional?
Cuánto más fácil es, “desde arriba”, caerles con una visión desarraigada de la realidad. ¿Es tan difícil intentar meterse en las almas de esos hombres que se enfrentaron a la guerrilla, estuvieron acara a cara con el enemigo, se tutearon con la muerte… para que la Argentina no fuera Cuba, para que nosotros pudiéramos tomar nuestra taza de té tranquilos?
Padecí la muerte de mi padre. Con esfuerzo perdoné -no es fácil- y nunca abandoné la lucha. Kunkel, Conti, Taiana, Filmus, son nuestros enemigos actuales. Con ellos no hay tregua. Ellos supieron con métodos distintos de los de los setenta continuar la guerra: gramscismo, Foro de San Pablo, Escuela de Frankfurt, FLACSO, chavismo (hay frentes para todos los gustos). Crucemos lanzas con ellos cada uno dentro del ámbito que le compete.
Me parecería “ubicado” dejar a los combatientes o a sus viudas el intento de llegar a la concordia con los enemigos que combatieron ayer.
¡Quien como ellos se puede sentir habilitado para esa tarea! Merecen nuestro respeto. Pueden equivocarse, por supuesto. Me pregunto si sus censores no se equivocaron nunca. Yo sí, me equivoqué muchas veces, quizás por eso intento comprenderlo.
Cuando leo muchas de las páginas escritas por “civiles” -hombres cultos- me asombra el desconocimiento absoluto que tienen sobre las guerras de nuestro tiempo. Sobre lo difícil que fue para los soldados profesionales intervenir en ellas con eficacia. Sobre el sufrimiento de ellos -los combatientes- y sus familias, antes y ahora, que han terminado en la cárcel. ¿Con qué soñarán estos “civiles”? ¿Con que si “cambia la mano” llenemos las cárceles de ex guerrilleros y sigamos con la rueda de odio y venganza? Para mí no existe la “lesa humanidad”. Hubo una guerra. Las acciones están prescriptas para los unos y los otros. Respetémonos entre nosotros y con los otros logremos la concordia porque de otra manera esto será un “medio oriente” en que no hay forma de parar.
Mientras escribo estas líneas llegan más mensajes de uno y otro lado. Pero en algún punto tengo que parar este escrito que aunque tiene como fin la concordia a lo mejor suscite algún enojo.
Antes de ponerme a escribir me apliqué el lema de los comandos: Corresponde, me atrevo. Espero que los amigos me perdonen el medio cibernético. Vejez y enfermedades limitan mi participación en las luchas callejeras de las que tanto disfruté antaño.
