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viernes, 26 de agosto de 2016

O HAY 30 MIL DESAPARECIDOS, O HEBE ESTAFO A HOLANDA PARA TENER UNA CASA EN 1983




Por Emilio Nazar Kasbo
 

El gobierno de Holanda fue engañado para obtener subsidios no reembolsables para adquirir un inmueble para las Madres de Plaza de Mayo. Si no hay 30 mil desaparecidos, Hebe de Bonafini y el grupo que inventó la cifra, engañaron a las entidades de Holanda, dejando así sembrada su mentira. Todo sea por comprar un inmueble gratis…
Que los desaparecidos son 30 mil, está dicho por todos lados, y en ninguno fundamentado. Un grupo de guerrilleros refugiados en Holanda realizaron gestiones, exagerando el número de desaparecidos, para llamar la atención de Europa y poder recibir mayores donaciones, inventando un “mito” que no se debía discutir. Ya que si se discute, significará que las entidades que financiaron la compra del inmueble podrían revocar el subsidio y exigir la propiedad e indemnizaciones.
Sostener que los desaparecidos son 30 mil, es una necesidad vital, porque oculta el engaño, es decir, una estafa internacional, utilizando la excusa de los muertos ya sea de los muertos en combate, en actos terroristas, en guerrilla, en accidentes o ejecutados por sus mismos camaradas, a quienes se sumaron los desaparecidos (que abarcando a los muertos, incluye a quienes abandonaron su lugar habitual de residencia, así como a los detenidos y a todo otro que se hubiese incluido como víctima).
Es decir, todo muerto de aquellos tiempos del cual no se halló o denunció dónde se encontraba el cadáver, es desaparecido, pero no todo exdesaparecido o exdetenido fue muerto. Es más, quienes constan en el libro Nunca Más y se encuentran con vida, según se difunde por todas partes, es porque en algún grado ha “negociado” con los “malos” (es decir, denunciado a sus propios compañeros o seguidores), lo cual abarcaría a Hebe Pastor y muchas personas más como el juez Meade y la difunta juez Argibay, por sólo citar dos ejemplos públicos.
Luis Labraña desde hace tiempo denuncia estos hechos. Y su autoridad reside en que proviene de las FAP, Montoneros, y otros grupos armados.  Reiteradamente, ha declarado públicamente que es el “iventor” de los “30 mil desaparecidos” y que él fue “quien puso ese número en Holanda". A su vez, agregó que "cuando en los Países Bajos se decide darle una mano a las Madres de Plaza de Mayo, estaba Hebe de Bonafini, se formaba la organización Solidaridad con las Madres Argentinas y para pedir el subsidio, ellas habían llevado la cifra de 3800 desaparecidos con sus nombres. La gente de Holanda dijeron que era poco que era necesario llamar la atención pública. Ahí surgió la cifra de 30 mil".
Existe una cifra que indica que los muertos por el gobierno del Proceso Militar fueron cerca de 1.700. Otras cifras hablan de cerca de 3.000,  y que abarcaría la totalidad de la militancia armada estimada, aunque no hubiese sido ejecutada, detenida, o desaparecida, rondando lo indicado por Labraña como cifra inicial defendida por Hebe Pastor de Bonafini. Esa cifra, multiplicada por 10, considerando que cada militante armado valía por diez, arroja la cifra de 30.000.
La cifra de 30 mil desaparecidos también fue cuestionada en el año 2009 por Graciela Fernández Meijide, ex integrante de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP), una de las redactoras del Nunca Más, madre de Pablo, su hijo de 17 años desaparecido en 1976, cuestionó en 2009 la cifra de 30.000 desaparecidos entre 1976 y 1983, a la cual calificó de "mentira" y "mito". Labraña se autocalifica en la actualidad como “el mentiroso que inventó la cifra”.
Según escribió en su libro "Historia íntima de los derechos humanos en Argentina”, en la Secretaría de Derechos Humanos están documentados 7.954 casos: 7.030 desaparecidos con datos de filiación, lugar y fecha de secuestro, y 924 sin esos datos completos (que resultan por tanto dudosos). 
Meijide, en declaraciones mediáticas, calificó de "chiquitaje" al cambio del prólogo en el "Nunca Más", el informe final de la CONADEP, que llevó a cabo la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación. "Es todo tan circunstancial, de tal chiquitaje... sustituir y llenar de mentiras. Como los 30 mil desaparecidos. ¿Con qué derecho cuando había un conteo de 9 mil? ¿Porque es un símbolo? Están los mitos, pero quien hace historia tiene responsabilidad política. Debe decir la verdad", cuestionó.
Es que todo esto tiene solo una finalidad: ocultar que el gobierno de Holanda, Europa y el mundo entero, fueron engañados con una cifra inexistente y que resulta de imposible justificación. Una mera afirmación convertida en “dogma” por quienes rechazan todo “dogma”.
Pero develada esta cuestión, ¿los organismos de Holanda exigirán una rendición de cuentas? ¿Reclamarán la devolución de la propiedad y los daños? ¿Quién citará a Hebe por estos delitos, ya que habría sido una megaestafa internacional con el objeto de adquirir un inmueble “gratis”.
Y la próxima vez que hable de 30 mil desaparecidos, tenga en cuenta este artículo

martes, 5 de agosto de 2014

FERNANDEZ MEIJIDE ESPERA QUE SE ENCUENTRE LA NIETA DE CHICHA MARIANI



En declaraciones a TN, Graciela Fernández Meijide, integrante de la Conadep, afirmó que espera que sea hallado el nieto de "Chicha Mariani". Afirmó que la bebe, de ojos celestes, desapareció tras la muerte de su madre.
"La verdad no mata, mata la mentira", dijo Fernández Meijide. "Algunos tuvieron la honestidad de decirles 'ustedes fueron hijos adoptados'"
Asimismo, expresó que las Abuelas de Plaza de Mayo siempre fueron "moderadas", ponderando dicho accionar.
Sobre el presunto nieto de Estela de Carlotto, Fernández Meijide dijo "hacen muy bien en no exhibirlo, en protegerlo". "Algunos que fueron identificaron, se resistieron", dijo refiriéndose a hijos de desaparecidos.
"Nunca nos debió haber pasado lo que nos pasó", dijo Fernández Meijide respecto de la violencia vivida en el país durante la década de 1970.
Sobre la cantidad de nietos hijos de desaparecidos, la ex funcionaria de la Alianza dijo: "se habló siempre de alrededor de 400 nietos".
Además dijo que nadie se arrepintió, y que no hay ninguna declaración en que dijesen "qué hicimos". Cabe recordar que Martín Balza expresó durante el gobierno de Carlos Menem  un "mea culpa", consignando correctamente que la orden inicua no se debe cumplir. Corresponde además también un "mea culpa" por parte de quienes ejercieron violencia terrorista durante la década de 1970, tanto durante gobiernos democráticos como de facto, atravesando todo un período hasta la derrota militar.
El derecho a la identidad es vital para toda persona. Pero asimismo, existe una contradicción porque ese mismo derecho que se reclama para los hijos de desaparecidos, se niega de modo efectivamente (y con protección legal) en el caso de los bebés concebidos artificialmente in vitro, sosteniendo el anonimato de los padres, lo cual claramente es negar el derecho a la identidad. Y ello a una escala mucho más numerosa que 30 mil, puesto que se podrían contar por millones. La Ley en Argentina, protege la violación del derecho a la identidad de las personas, y por ende además las obligaciones propias de la paternidad biológica de los niños. concebidos (que muchas veces además se congelan por años, con destino eventual a ser implantados y descartados también, es decir, asesinados en un megagenocidio "políticamente correcto").

miércoles, 19 de agosto de 2009

LOS DESAPARECIDOS VISTOS POR UN MILITANTE DEL ERP 22 DE AGOSTO


En la foto: Horacio Vázquez-Rial, ex militante del ERP, denuncia al neomontonerismo del Gobierno de Néstor Kirchner y Cristina Kirchner, y la manipulación del drama de los desaparecidos por Hebe de Bonafini.

Transcribimos a continuación el testimonio y pensamiento de un ex combatiente del ERP 22 de agosto, en el que aborda la cuestión de la cifra de desaparecidos y su utilización ideológica, en contra de la verdad de los hechos. su artículo fue publicado en libertaddigital.com de España.

Por Horacio Vázquez-Rial
vazquezrial@ gmail.com


A principios de este año, en Buenos Aires, estuve a punto de escribir un artículo sobre este asunto. Estaba harto de la obviedad de que los desaparecidos no fueron 30.000, de saber que ésa es una cifra política y de que la real se puede estimar con considerable aproximación. Pero sabía que si yo lo decía, lo escribía, lo gritaba, nadie me iba a hacer caso o, lo que es peor, se iban a tomar medidas contra mi persona por semejante atrevimiento.

Ahora, finalmente, una madre, de las históricas, de la Plaza de Mayo, con una interesante –y poco clara– historia política a sus espaldas, publica un libro y lo dice. Ella tiene la autoridad de la que yo carezco porque a mí sólo me desaparecieron gente querida, con la que no tenía más lazos que los de un afecto que, muchas veces, son más poderosos que los de sangre, y fueron a buscarme a mí exactamente una semana después de establecerme en España. En esta época en que ser víctima es un mérito, no posee uno las credenciales necesarias para tratar determinados temas. Como si de Auschwitz sólo pudieran hablar los que estuvieron allí: ¡ya quisieran los negacionistas que no hubiese historiadores capaces de repetir el relato todas las veces que
haga falta!

Graciela Fernández Meijide perdió un hijo a manos de las fuerzas conjuntas –expresión en la que cabe desde el ejército hasta cualquier grupúsculo de torturadores amateurs que trabajaran cobrando de la caja B o mediante la retención de botín. Después hizo política. Fue decisiva, precisamente por su condición de madre de desaparecido, de activista de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos y de miembro de la CONADEP (Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas) en el triunfo electoral de la Alianza que llevó al gobierno –que no al poder– a Fernando de la Rúa. Éste la designó ministro de Desarrollo Social, al que pertenecía el PAMI, el instituto de obra social para jubilados y pensionados, a cuyo frente cometió el error de designar a un cuñado: naturalmente, le llovieron acusaciones de corrupción y terminó apartándose del equipo presidencial.

Ahora, la ex senadora, ex ministra, ex casi todo, publica un libro y dice que no hay 30.000 desaparecidos, sino 9.334, después de la última corrección (la cifra previa era de 8.961, es decir, 373 menos). Entre 1984 y 2006, fechas a las que corresponden esas cifras, se añadieron denuncias que no se habían hecho en su momento, cuando la CONADEP produjo su célebre informe, conocido como "informe Sabato". El que en veintidós años la suma agregada sea de alrededor de 400 personas altera muy poco la realidad de que no hubo 30.000.

¿Por qué una parte de la sociedad argentina, y con ella el Gobierno neoperonista y neomontonero, es tan reacia a aceptar ese hecho?

Porque el hecho no viene solo. Viene con otra cifra y otro concepto. No cambia moralmente nada el que el número sea menor, pero cambia la relación con las bajas del ejército, la marina y la aeronáutica, que fueron en el mismo período alrededor de 1.800, en combate y por atentado. Y, a partir de allí, cobra cierta validez la idea de que lo que tuvo lugar entre 1973 y 1983 en la Argentina fue una guerra.

No hay un solo militante de la izquierda montonera, que hoy gobierna o finge hacerlo, que acepte eso. Decir que hubo una guerra equivale a dar sostén a la "teoría de los dos demonios" –así se la llama–, que es la doctrina oficial de la dictadura: guerra antisubversiva. Lo que ellos dicen es que hubo simple, puro y llano terrorismo de Estado frente a los miembros de las organizaciones armadas y otras, también revolucionarias, que habían elegido métodos menos contundentes.

Pero al principio de aquel infierno, yo formaba parte de una de las organizaciones armadas, concretamente el Ejército Revolucionario del Pueblo, en la fracción 22 de agosto (fecha que evocaba el asesinato de un grupo de militantes en la cárcel de la localidad de Trelew), trotskista. Y me consta que el ERP 22 le declaró la guerra, formalmente, al ejército argentino –en algún sitio, entre mis papeles, he conservado un panfleto que invita a sumarse al combate–, en la línea guevarista de crear todos los vietnames posibles. Y exactamente lo mismo hicieron los montoneros, incalculablemente más numerosos y mejor organizados. Éste es un hecho fundacional, innegable, objetivo. En modo alguno una teoría de la dictadura.

Por eso, medio mundo se ha puesto nervioso, y hasta el secretario de Derechos Humanos de la Nación, Eduardo Luis Duhalde –homónimo del que fuese presidente circunstancial después de la caída de De la Rúa, pero sin siquiera vínculo familiar–, ha escrito a Fernández Meijide diciéndole con preocupación que sus declaraciones han producido "regocijo" entre los asesinos: "El único registro fehaciente de la cantidad de víctimas asesinadas, su identidad y destino final sólo está en poder de los asesinos. De aquellos que mientras pregonan que su accionar fue 'justo y en defensa de la patria' ocultan todo dato, sabiendo que su proceder fue abiertamente criminal", dice Duhalde en su carta.

Se trata de una falacia evidente, porque cada familia sabe perfectamente cuántos de sus miembros faltan, y las familias que han desaparecido en su totalidad son muy escasas: siempre queda alguien que recuerda, y es muy raro el que no haya denunciado cuando, durante el Gobierno de Raúl Alfonsín y en el proceso a las juntas militares, se invitó a todo el mundo a hacerlo.

A esto se ha añadido una propuesta por parte de Fernández Meijide, cuyo objetivo, tal como ha sido trasladada por la prensa, es cuando menos confuso: la idea es cambiar con los procesados por crímenes contra la humanidad –un grupo muy reducido y de mucha edad– información por reducciones de pena. ¿Qué información? A juzgar por la carta de Duhalde, la cantidad, la identidad y el destino final de los desaparecidos. De eso, lo único que cuenta es el destino final, porque de los desaparecidos se sabe la cantidad –aunque se localizara alguno más, no pasarían de, sirviéndonos del ejemplo del que se dispone, cuatrocientos en veintidós años, si es que dentro de ese lapso queda alguien vivo para contarlo– y la identidad. Y del destino final, poderosos intereses políticos, que han fragmentado el movimiento por los derechos humanos, se niegan a averiguarlo. Paso a explicar esta última aseveración.

En los primeros tiempos de su gobierno, Alfonsín reunió a las Madres de Plaza de Mayo en la Casa Rosada y le explicó que se había descubierto un enterramiento de desconocidos y que se iba a proceder a la identificació n de los cuerpos por todos los medios, empezando por el ADN. Un sector de las madres estuvo de acuerdo en llevar adelante esa política y hacer aflorar todos los cementerios clandestinos de la dictadura, identificando a los inhumados. Ese sector es el hoy denominado Madres-Linea Fundadora. Otro sector, el que conserva el nombre genérico de Madres y que dirige Hebe de Bonafini, se opuso, repitiendo ante el presidente el eslogan "vivos se los llevaron, vivos los queremos". Sabía la benladenista y proetarra Bonafini que no había nadie vivo, pero el que los cadáveres permanecieran en la bruma y el anonimato les otorgaba a ella y a su grupo un enorme poder político: esta mujer tiene entrada libre y sin cita previa en la Casa de Gobierno, y forma, junto con los piqueteros nazis y los sindicalistas leales, el frente de agitación del kirchnerismo, cuyos beneficios se extienden también al señor Duhalde.

Lo sepan ellos o no, lo que ha hecho Fernández Meijide es dar entrada en la historia, en el pasado, lo que hasta aquí se consideraba presente, y que se maneja en la propaganda como presente. Ya toca asumir la dictadura como lo que es: un suceso de otra época, que se mantiene en coma, en estado vegetativo, en una sobrevida artificial, desde hace mucho. Que se juzgue a todos los que sea posible juzgar por crímenes contra la humanidad, a Astiz como a Demianjuk. Y que se acepte que esos crímenes contra la humanidad, como el secuestro y el tráfico de niños, o la apropiación de neonatos en los campos de concentración y tortura, son responsabilidad de quienes actuaron como terroristas desde el Estado en el curso de una guerra: lo único que los ex guerrilleros, que cometieron atentados y tomaron cuarteles dejando víctimas, pueden reivindicar en términos de superioridad moral es el no haber perpetrado crímenes de esa clase. Que no es poco, pero no es suficiente para cambiar la realidad.

martes, 4 de agosto de 2009

LOS 30 MIL DESAPARECIDOS SON UNA MENTIRA, SEGÚN GRACIELA FERNÁNDEZ MEIJIDE


En la foto: Graciela Fernández Meijide, quien fue integrante de la CONADEP




La ex ministra de la Alianza y ex integrante de la Conadep, Graciela Fernández Meijide, advirtió que "es una mentira" la cifra actual sobre los desaparecidos en la última dictadura militar en la Argentina y asegura que éstos son cerca de 8.000 y no 30.000.
Fernández Meijide advirtió que ese número forma parte de una práctica para "llenar de mentiras" lo sucedido durante el gobierno de facto. La ex funcionaria nacional hizo esas declaraciones al presentar su libro "La historia íntima de los derechos humanos en la Argentina (a Pablo)".
En el texto, revela detalles sobre la tragedia familiar que sufrió cuando secuestraron en 1976 a su hijo Pablo de 17 años de edad. Asimismo, recuerda sus primeros pasos en movimientos de derechos humanos y su gestión en la Conadep, a la cual fue convocada por el ex presidente Raúl Alfonsín, cuyo informe fue decisivo para el juicio a las Juntas Militares.
La ex funcionaria del gobierno de la Alianza repudió que quienes hablan de 30.000 desaparecidos se refieren de una forma "circunstancial" y de "chiquitaje" a lo sucedido en la dictadura. Asimismo, se preguntó: "¿Con qué derecho cuando había un conteo de 9 mil? Porque es un símbolo".

viernes, 29 de mayo de 2009

RANDAZZO Y GIL LAVEDRA: ENTRE MEIJIDE, DE LA RUA Y KIRCHNER

El ministro del Interior, Florencio Randazzo, declaró que “Ricardo Gil Lavedra, la misma persona que intenta impugnar a nuestros candidatos (los testimoniales de Néstor Kirchner), fue el abogado que defendió a Fernando de la Rúa en 1998, cuando la Cámara Nacional Electoral finalmente le permitió competir en la elección presidencial aunque desempeñaba el cargo de Jefe de Gobierno porteño”.

De la Rua, Meijide y Kirchner

En declaraciones radiales, Randazzo señaló que “esperamos un pronunciamiento favorable de la Cámara Nacional Electoral respecto de las candidaturas de los candidatos del oficialismo”, porque, según consideró, “no hay ningún argumento sólido para impedir que sean candidatos” el próximo 28 de junio.

En ese sentido, el titular de la cartera de Interior subrayó que “hay un antecedente muy importante de la misma Cámara Nacional Electoral, con fecha 18 de noviembre de 1998, que avalaba las candidaturas de Fernando de la Rúa y Graciela Fernández Meijide, a quienes se los impugnaba porque estaban en ejercicio del cargo de Jefe de Gobierno porteño y diputada nacional”.

Y opinó que “lo más insólito de este caso que refiero, es que el abogado defensor de De la Rúa en aquella causa era ni más ni menos que Ricardo Gil Lavedra, la misma persona que ahora presentó la impugnación contra nuestros candidatos”. “Es decir que el doctor Gil Lavedra se opone ahora a lo que defendía en el año 1998. Y nosotros decimos que hay que tener coherencia”, añadió el Ministro.

Randazzo sostuvo que “nosotros pertenecemos a un movimiento que jamás impugnó a ningún candidato, porque consideramos que deben ser los ciudadanos quienes den su veredicto en las urnas”.

Agresiones a Scioli

Además, el titular de la cartera de Interior repudió las agresiones de que el Gobernador Daniel Scioli está siendo objeto en su recorrido por ciudades del interior de la Provincia. En particular, afirmó que están identificadas las tres personas que agredieron a Scioli en Lobería.

Asimismo, pidió a la gente que “reflexione y no se deje engañar por los que se dicen peronismo disidente” y aclaró que “el peronismo está muy alejado de este tipo de actitudes que nos hacen recordar épocas trágicas para la Argentina” (en alusión a la década de 1970, en que el peronismo se enfrentó a sí mismo en medio de la guerrilla y el terrorismo de los grupos celulares armados que produjeron el pánico social).

RANDAZZO Y GIL LAVEDRA: ENTRE DE LA RUA, MEIJIDE Y KIRCHNER

El ministro del Interior, Florencio Randazzo, declaró que “Ricardo Gil Lavedra, la misma persona que intenta impugnar a nuestros candidatos (los de las listas testimoniales de Néstor Kirchner), fue el abogado que defendió a Fernando de la Rúa en 1998, cuando la Cámara Nacional Electoral finalmente le permitió competir en la elección presidencial aunque desempeñaba el cargo de Jefe de Gobierno porteño”.   

   

De la Rua, Meijide y Kirchner

En declaraciones radiales, Randazzo señaló que “esperamos un pronunciamiento favorable de la Cámara Nacional Electoral respecto de las candidaturas de los candidatos del oficialismo”, porque, según consideró, “no hay ningún argumento sólido para impedir que sean candidatos” el próximo 28 de junio.

En ese sentido, el titular de la cartera de Interior subrayó que “hay un antecedente muy importante de la misma Cámara Nacional Electoral, con fecha 18 de noviembre de 1998, que avalaba las candidaturas de Fernando de la Rúa y Graciela Fernández Meijide, a quienes se los impugnaba porque estaban en ejercicio del cargo de Jefe de Gobierno porteño y diputada nacional”.

Y opinó que “lo más insólito de este caso que refiero, es que el abogado defensor de De la Rúa en aquella causa era ni más ni menos que Ricardo Gil Lavedra, la misma persona que ahora presentó la impugnación contra nuestros candidatos”. “Es decir que el doctor Gil Lavedra se opone ahora a lo que defendía en el año 1998. Y nosotros decimos que hay que tener coherencia”, añadió el Ministro.

Randazzo sostuvo que “nosotros pertenecemos a un movimiento que jamás impugnó a ningún candidato, porque consideramos que deben ser los ciudadanos quienes den su veredicto en las urnas”.   

   

   

Agresiones a Scioli

Además, el titular de la cartera de Interior repudió las agresiones de que el Gobernador Daniel Scioli está siendo objeto en su recorrido por ciudades del interior de la Provincia. En particular, afirmó que están identificadas las tres personas que agredieron a Scioli en Lobería.

Asimismo, pidió a la gente que “reflexione y no se deje engañar por los que se dicen peronismo disidente” y aclaró que “el peronismo está muy alejado de este tipo de actitudes que nos hacen recordar épocas trágicas para la Argentina” (en alusión a la década de 1970, en que el peronismo se enfrentó a sí mismo en medio de la guerrilla y el terrorismo de los grupos celulares armados que produjeron el pánico social).