jueves, 22 de diciembre de 2011

ROMA INSISTE



El pensamiento de Mons. Richard Williamson
Obispo de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X
Número CCXXXI (231) - 17 de diciembre 2011

Casi al mismo tiempo que Monseñor Fellay dejaba saber que la FSSPX pedirá  esclarecimientos sobre el Preámbulo Doctrinal, la reacción de Roma a las discusiones doctrinales que tuvieron lugar desde 2009 hasta la primavera de este año, uno de los cuatro teólogos que tomaron parte en estas discusiones, Monseñor Fernando Ocariz, publicó un estudio “Acerca de la adhesión al Concilio Vaticano II”. El momento que eligió muestra que todavía no hemos salido del túnel, ¡al contrario!  Pero veamos sus argumentos, que al menos son claros.

En su introducción declara que el Concilio “pastoral” fue sin embargo doctrinal.  Lo pastoral se basa en la doctrina. Lo pastoral busca salvar las almas, lo que implica doctrina. Los documentos del Concilio contienen mucha doctrina. ¡Bien!  El Monseñor al menos no va a esquivar las acusaciones doctrinales presentadas contra el Concilio pretendiendo que no era doctrinal, como lo han hecho muchos defensores del Concilio.

Luego, acerca del Magisterio de la Iglesia en general, dice que el Concilio Vaticano II estaba compuesto de los obispos Católicos que tienen “el carisma de la verdad, la autoridad de Cristo y la luz del Espíritu Santo”. Negarlo, dice, es negar algo que pertenece a la esencia misma de la Iglesia. Pero, Monseñor, ¿qué me dice del conjunto de los obispos Católicos que siguieron la herejía Arriana bajo el Papa Liberio? Excepcionalmente, aún la casi unanimidad de los obispos puede desviarse doctrinalmente. Si esto ha ocurrido una vez, puede ocurrir nuevamente. Ocurrió en el Concilio Vaticano II, como lo demuestran sus documentos.

Continúa declarando que las enseñanzas no dogmáticas y no definidas del Concilio requieren, sin embargo, por parte de los Católicos, su asentimiento, llamado “sumisión religiosa de la voluntad y del intelecto”, lo cual es “un acto de obediencia bien enraizado en la confianza en la asistencia divina dada al Magisterio”. Monseñor, tanto a los obispos Arrianos como a los Conciliares, no existe duda de que Dios les ofreció toda la asistencia que ellos necesitaban, pero que la rehusaron, como está demostrado en el caso de Vaticano II por la oposición a la Tradición en sus documentos.

Finalmente Monseñor Ocariz  supone aquello que debe probar cuando arguye que el Magisterio Católico es continuo y que el Concilio Vaticano II es el Magisterio, luego sus enseñanzas no pueden estar más que en continuidad con el pasado. Y si aparecen como una ruptura con el pasado, entonces la actitud Católica ha de ser interpretarlos de tal manera que tal ruptura no exista, como lo hace por ejemplo la “hermenéutica de la continuidad” de Benedicto XVI. Pero Monseñor, estos argumentos pueden revertirse. De hecho hay una ruptura doctrinal, como resulta claro al examinar los documentos Conciliares en sí mismos. (Por ejemplo, ¿hay -Vaticano II- o no hay –Tradición-, un derecho humano que permita propagar el error?). Por consiguiente, el Vaticano II no fue el verdadero Magisterio de la Iglesia y la actitud Católica es mostrar que existe realmente esta ruptura con la Tradición, como lo hizo el Arzobispo Lefebvre, y no pretender que tal ruptura no existe.

Las últimas palabras de Monseñor son para afirmar que sólo el Magisterio puede interpretar el Magisterio. Lo que nos hace volver justo al punto de partida.

Estimados lectores, Roma de ninguna manera ha salido del túnel. Que el Cielo nos ayude.

Kyrie eleison.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

AGUER: POR LAS FAMILIAS INESTABLES, LOS VARONES DIVORCIADOS SON “LOS NUEVOS POBRES DEL TERCER MILENIO”




En el programa “Claves para un Mundo Mejor” (América TV), Mons. Héctor Aguer, Arzobispo de La Plata, en su reflexión televisiva semanal, comentó una noticia referida “a la situación de los papás separados en Italia” y al proceso de mendicidad que están padeciendo.

Explicó que el artículo habla de miles de hombres en los comedores de Cáritas y que son “los papás separados, los pobres del tercer milenio, invisibles para las estadísticas, impotentes delante de la ley, un nivel de indigencia que en los últimos años ha alcanzado cifras difíciles de creer”.

Las cifras fueron suministradas en Italia por “una Asociación de Abogados Italianos que se dedica a atender cuestiones matrimoniales” y según las estadísticas “hay en Italia dos millones doscientos mil papás separados. Estoy hablando de varones. De ellos, ochocientos mil viven bajo el nivel de pobreza y doscientos cincuenta mil disponen de menos de trescientos euros por mes para mantenerse”.

Lamentó que “en Roma hay noventa mil de estos papás que buscan asistencia. Es decir que hablamos del 25%. Uno sobre cuatro. Y, en Milán, cincuenta mil que buscan asistencia porque no tienen suficiente para vivir”. Y agregó otros datos: “novecientos cincuenta mil padres separados pueden ver a sus hijos solo una tarde por semana. Y esto ocurre porque alquilan un cuarto y el chico no puede pasar la noche con ellos, no pueden estar juntos varios días. Y ciento cincuenta mil son padres que han perdido todo contacto con los hijos”.

El prelado platense afirmó que “esto representa una situación muy grave” que sugiere “que aquí se destaca cómo el matrimonio y la familia, fundada sobre el matrimonio, tiene un valor económico. Importa muchísimo no solo para la estabilidad económica de los contrayentes o de los miembros de una familia, sino también para la sociedad entera. Tiene que ver con el desarrollo de una sociedad, con la situación mejor de una sociedad”.

Otro comentario que añadió es que “estas cifras altísimas de separaciones implican que hay una precariedad creciente en los vínculos, dificultades enormes para conservar vínculos estables” y que se puede decir que “hoy, como consecuencia de la legalización del divorcio, la perennidad del vínculo matrimonial ha perdido importancia, ha perdido relieve, consistencia. Se contrae un matrimonio que se puede deshacer. En Italia, esta misma Asociación apunta que dura 27 minutos el trámite para obtener una separación”.

Mons. Aguer se preguntó: “¿Qué remedio hay? ¿El remedio sería no casarse?” y respondió: “Esto es lo que me parece que está ocurriendo en muchas partes del mundo y concretamente en Argentina. Ya que no va a durar, para qué casarse. Lo sabemos por lo que se constata en el ámbito religioso, pero es sabido también que en el ámbito civil hay mucha gente que prefiere convivir y no casarse”.

“Cuando el Papa Benedicto XVI, hace un tiempo, refiriéndose al problema del divorcio dijo que era una plaga, surgieron una serie de impugnaciones y protestas, como si hubiera pronunciado un insulto. En realidad no estaba acusando a las personas que se separan o que se divorcian, que después de todo son víctimas de una situación, la hayan provocado o no, sino que estaba señalando una realidad social y cultural negativa. Se trata de algo que es deseable que no existiera”, dijo.

A modo de conclusión indicó que “es necesario una preparación para el matrimonio y la familia, una educación específica. Pensamos en el futuro de la sociedad, de la sociedad argentina y en el futuro del mundo, en el futuro de la humanidad… Nosotros postulamos una educación para el amor, la castidad, el matrimonio y la familia. Allí se ubica entonces correctamente la dimensión sexual de la persona humana”.

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Adjuntamos el texto completo de la alocución televisiva de Mons. Héctor Aguer:
“Hace unos días he leído una noticia que me ha dejado perplejo y quería compartirla con ustedes: se refiere a la situación de los papás separados en Italia”.

“Está encabezada así: “No son mendigos que han robado la ropa que visten. Son exactamente ellos, en saco y corbata, pero en la fila por una comida en la mesa de Caritas. Los papás separados, los pobres del tercer milenio, invisibles para las estadísticas, impotentes delante de la ley, un nivel de indigencia que en los últimos años ha alcanzado cifras difíciles de creer”.

“Efectivamente, las cifras parecen difíciles de creer. Son proporcionadas por una Asociación de Abogados Italianos que se dedica a atender cuestiones matrimoniales”.

“Según esta estadística, hay en Italia dos millones doscientos mil papás separados. Estoy hablando de varones. De ellos, ochocientos mil viven bajo el nivel de pobreza y doscientos cincuenta mil disponen de menos de trescientos euros por mes para mantenerse”.

“Siguen las cifras: en Roma hay noventa mil de estos papás que buscan asistencia. Es decir que hablamos del 25%. O sea uno sobre cuatro. Y, en Milán, cincuenta mil que buscan asistencia porque no tienen suficiente para vivir”.

“Otro dato explica que novecientos cincuenta mil padres separados pueden ver a sus hijos solo una tarde por semana. Y esto ocurre porque alquilan un cuarto y el chico no puede pasar la noche con ellos, no pueden estar juntos varios días. Y ciento cincuenta mil son padres que han perdido todo contacto con los hijos”.

“Esto representa una situación, muy grave. No sé cuales son las cifras en la Argentina y si alguien se ha ocupado de buscar estadísticamente qué pasa”.

“¿Qué nos sugiere todo esto? En primer lugar, que aquí se destaca cómo el matrimonio y la familia, fundada sobre el matrimonio, tiene un valor económico. Importa muchísimo no solo para la estabilidad económica de los contrayentes o de los miembros de una familia, sino yo también para la sociedad entera. Tiene que ver con el desarrollo de una sociedad, con la situación mejor de una sociedad”.

“Podemos decir entonces que existe un valor económico en el matrimonio y en la familia”.

“Otro comentario que se me ocurre: estas cifras altísimas de separaciones implican que hay una precariedad creciente en los vínculos, dificultades enormes para conservar vínculos estables”.

“La estadística publicada se refiere a varones, pero también habría que apuntar cuántas mamás separadas están en situación de pobreza, además de pasar otra serie de situaciones conflictivas o de gravísima necesidad”.

“Esto nos remite a la precariedad de los vínculos. Podríamos decir que, hoy día, como consecuencia de la legalización del divorcio, la perennidad del vínculo matrimonial ha perdido importancia, ha perdido relieve, consistencia. Se contrae un matrimonio que se puede deshacer y hay plena conciencia de esta situación. En Italia, esta misma Asociación de Abogados apunta que dura 27 minutos el trámite para obtener una separación, todo se puede hacer y deshacer muy rápidamente”.

“¿Qué remedio hay? ¿El remedio sería no casarse? Esto es lo que me parece que está ocurriendo en muchas partes del mundo y concretamente en Argentina. Ya que no va a durar, para qué casarse. Lo sabemos por lo que se constata en el ámbito religioso, pero es sabido también que en el ámbito civil hay mucha gente que prefiere convivir y no casarse”.

“Cuando el Papa Benedicto XVI, hace un tiempo, refiriéndose al problema del divorcio dijo que era una plaga, surgieron una serie de impugnaciones y protestas, como si hubiera pronunciado un insulto. En realidad no estaba acusando a las personas que se separan o que se divorcian, que después de todo son víctimas de una situación, la hayan provocado o no, sino que estaba señalando una realidad social y cultural negativa. Se trata de algo que es deseable que no existiera”.

“Conclusión: es necesario una preparación para el matrimonio y la familia, una educación específica. Pensamos en el futuro de la sociedad, de la sociedad argentina y en el futuro del mundo, en el futuro de la humanidad”.

“Ahora tenemos en nuestras escuelas educación sexual. Pero ¿la educación sexual prepara para evitar aquellos fracasos? ¿Prepara para evitar situaciones como esta? Todo lo contrario: la educación sexual, tal como aparece en los planes oficiales, supone información parcializada y cuidarse de las consecuencias naturales de una sexualidad irresponsablemente ejercida. Ya sabemos que se entiende por eso”.

“Nosotros postulamos una educación para el amor, la castidad, el matrimonio y la familia. Allí se ubica entonces correctamente la dimensión sexual de la persona humana”.

martes, 20 de diciembre de 2011

HISTORIA DE LA DEUDA EXTERNA ARGENTINA



RECORDANDO LOS EMPRÉSTITOS CONSTITUTIVOS DE LA DEUDA PÚBLICA ARGENTINA. LOS PRIMEROS QUE ORIGINAN EL AMOR A LA MISMA. RIVADAVIA, URQUIZA Y MITRE. LO EXTEMPORÁNEO SE CONVIERTE EN HABITUAL.

Por Silvio H. Coppola            
La  deuda pública y más en particular la DEUDA EXTERNA, es parte de un programa que en su momento trataran los teóricos del liberalismo económico y de la libre empresa, dentro del marco de la división internacional del trabajo. Situación que se ha mantenido hasta nuestro días, enmarcada ahora en el ámbito del “globalismo”, donde como siempre, los países pobres del mundo, coadyuvan de una u otra manera a sostener el nivel de vida de los más ricos. Por eso las crisis económicas de estos, invariablemente se reflejan, atenuando sus efectos, en los países periféricos, que sufren las peores consecuencias.

            A fines de 1821 ya comenzaron por parte de la banca inglesa, los primeros “préstamos” a los  nuevos países de América. Así, son contraídos por Perú, Colombia, Chile, Brasil, los que dan todas clases de garantías para obtener los mismos. Y que caen rápidamente en mora, lo que los hace quedar atados a las prestaciones marcadamente usurarias de los acreedores, respaldados en última instancia por la flota inglesa. Por eso es lícito afirmar que “La historia de la dependencia argentina está jalonada por empréstitos contraídos en el extranjero, con la consecuente enajenación, dadas sus características, de nuestros recursos” (Damianovich Alejandro “El monopolio del Banco Inglés”, A.Peña Lillo Edit., Buenos Aires, 1ª.ed.,1979, pág.59).

            Así es como el gobierno de la Provincia de Buenos Aires, encabezado por Martín Rodríguez y teniendo como factótum a su ministro de gobierno Bernardino Rivadavia, fue facultado por su Legislatura en 1822, para contraer un “empréstito en el extranjero”.  No en otro lado, en el extranjero tenía que ser y sólo faltaba que dijera en la banca de Londres. Los motivos del mismo, señalados en la ley eran para disponer del metálico necesario para construir un puerto, dotar a la ciudad de aguas corrientes y además fundar tres pueblos en el interior de la provincia, para detener el avance de los indios. La cantidad a contratar era un millón de libras esterlinas (cinco millones de pesos de plata de la época) al tipo de 70. Demás está decir que ni se construyó un  puerto, ni se dotó de aguas corrientes a la ciudad, ni se fundó ningún pueblo. Por eso Damianovich afirma en su libro que  todo fue “. . .un acto de auténtica piratería” (pág.61). Situación que fuera explícitamente señalada por ese ilustre patriota que fue Raúl Scalabrini Ortiz, que ya para la década de 1930 afirmara (Ver “Política británica en el Río de la Plata”, Edit.Fernández Blanco, Buenos Aires, 1957, pág.71 y stes.):  “. . . .ese primer empréstito representa una riqueza que se llevó de Argentina a Inglaterra” , pero también se podría afirmar que el hecho “. . .colinda con la brutal denominación de coacción y aún de estafa internacional”. Para esta operación es de hacer notar que el ministro de Hacienda, Manuel José García (el mismo de la paz con el Brasil de 1828, a cualquier precio) justificaba la misma, con la falsa afirmación de que con el superávit fiscal semestral, se podía hacer frente a los pagos subsiguientes. Así fue como se facultó a un “consorcio” para negociarlo. Los ingleses  Juan y Guillermo Parish Robertson (que contaron sus viajes por estas tierras en su muy interesante libro “Cartas del Paraguay”), Braulio Costa, Miguel Riglos y Félix Castro., integraron el mismo.

            Tomar el empréstito a 70, significaba que el tomador recibía 700.000 libras esterlinas y se obligaba por 1.000.000.  Para junio de 1824,  cuando llega Castro, ya estaba “colocado” en la plaza de Londres por la Casa Baring Brothers, al tipo de 85 o sea a favor de la misma se anotó la diferencia de 150.000 libras. Se emitieron dos mil  bonos de 500 libras cada uno, lo que totaliza la suma por la que se obligaba la Provincia de Buenos Aires, nada menos que con todos “sus bienes, rentas, tierras y territorios”. Baring además agregó a su “cuenta” 10.000 libras por “comisiones” y un descuento de 130.000 por retención de cuatro servicios del empréstito, ya que se habían convenido pagos semestrales con el 6% de interés anual (alto para la época) y ½ % anual por amortización.

            Total a recibir por el millón de libras esterlinas: ¡¡560.000!!! Cabe acotar que sin embargo vino poco metálico del préstamo a Buenos Aires y según estudios hechos en su libro por Scalabrini Ortiz, la mayoría de las sumas fueron enviadas en letras de cambio para los comerciantes ingleses en el país. Los que de paso de esa manera, tomaban préstamos del Banco de Descuentos (transformado en Banco Nacional en 1826 para salvarlo de la quiebra), pagaban las letras, si lo hacían, pues no hay constancias de ello ni de la cantidad siquiera parcial de los mismos con el suficiente detalle. Ya para 1828 no se podían abonar las amortizaciones y Manuel Dorrego, entonces gobernador de Buenos Aires, tuvo que vender dos barcos de guerra que se construían en Londres,  para efectuar pagos parciales, no obstante la necesidad de los mismos por el conflicto con el Brasil. La cotización de los bonos para agosto de 1829 ya estaba en un 20% de su valor nominal. Los que subieron ostensiblemente después de Caseros (1852) y en 1857 se reconoció una deuda por 1.641.000 libras esterlinas. Finalmente fue abonado en su totalidad –cuenta presentada por los acreedores y teniéndose en vista además que era también reemplazada esta obligación por otras- en 1904. Estímase que catorce veces su valor original.

            Dado lo escandaloso de las características de este empréstito con la Casa Baring Brothers, Raúl Scalabrini Ortiz supuso al escribir su libro, que pudo haber sido el pago secreto que se hizo a Inglaterra, por el apoyo a nuestra independencia y que se pudo haber firmado al respecto un tratado no dado a conocer. No habla para nada de que todo pudo haber sido un negociado, aunque teniendo en cuenta la época –hacia 1935- era casi impensable tocar la figura de ningún “prócer” sin pruebas en la mano, especialmente la de Rivadavia,  que era verdaderamente un “intocable” y según la miopía intencionada de Mitre, “el más grande hombre civil en la tierra de los argentinos”. Hoy no se lo puede valorizar más que, en el mejor de los casos, que como intendente de la ciudad de Buenos Aires. Pero hay mucho más y es que de acuerdo a la nueva documentación conocida, la correspondencia de Rivadavia y los antecedentes de la Casa Baring de Londres, surge la figura del peculado, que ya fuera denunciado en su momento por Manuel Dorrego e inclusive por el miembro de la Legislatura Sáenz Valiente, propuesto originariamente como integrante del “consorcio” que negoció el empréstito y que renunciara al mismo, por la falta de claridad en toda la tramitación. Al respecto es interesante mencionar la opinión de Atilio García Mellid (“Proceso al liberalismo argentino”, Edit.Theoría, Buenos Aires, 1957, pág.110): “. . .el gobierno de Buenos Aires, apremiado por presiones secretas de las logias, había tomado de la Casa Baring de Londres, un empréstito de un millón de libras esterlinas, del que se alcanzó a percibir un equivalente papel de sólo tres millones quinientos mil pesos. Como este fueron todos los planes del señor Rivadavia, pero él era un ideólogo y un civilizador”.

            En su libro “Baring Brothers y la historia política argentina” (Edit.Peña Lillo, Buenos Aires, 3ra.edición, 1974, pág.65 y stes.), Rodolfo Ortega Peña y Eduardo Luis Duhalde, se preguntan: “¿Existía un pensamiento real de Rosas con respecto a la deuda Baring?”. . . . .La respuesta la encuentran en la carta de Rosas a Francisco Casiano Belaústegui del año 1849: . . . “Sabe Ud.cual es el origen del empréstito de Inglaterra, sus condiciones, su objeto, su aplicación, sus funestísimos efectos. Contraído del modo más perjudicial en todos sus aspectos, por una administración de salvajes unitarios, sin plenitud ni legitimidad de mandato público a ese fin, fue legado con el penoso recuerdo de la malversación inmoral en que fue envuelto y dilapidado sin cuenta ni razón alguna” afirmando los autores a continuación, lo que puede ser un ejemplo para nuestros días “Rosas prefirió pagar el trabajo de su pueblo, en lugar de saldar los créditos de la banca estafadora”.

            Este empréstito, fue la piedra basal de muchos otros que le siguieron. Su historia es triste, porque triste es la suerte de los argentinos, sometidos por un dogal que les oprime el cuello y que hoy en día, aprieta como siempre apretaron los anteriores. Conocer a fondo el problema, es el primer paso para tratar de resolverlo.

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            Antes aún del derrocamiento del gobierno de Rosas, se volvió a la política de empréstitos y “préstamos financieros”, que hicieron falta precisamente, para lograr la caída de aquél, como Gobernador de la Provincia de Buenos Aires y Encargado de las Relaciones Exteriores de la Confederación Argentina. Así García Mellid dice en la obra citada (pág.281 y stes.), refiriéndose al “Pronunciamiento” de Urquiza, siendo este gobernador de Entre Ríos, contra el gobierno de la Confederación: “. . . .el 29 de mayo de 1851, firmó un tratado de alianza con el Brasil y con la Banda Oriental, para proceder en común al derrocamiento de un gobierno argentino. Posteriormente el 21 de noviembre suscribió una convención con el Imperio del Brasil, por la cual se le prestó ayuda financiera, se preveía que, si la empresa militar proyectada fracasara, las provincias de Entre Ríos y Corrientes “hipotecan desde ya las rentas y los terrenos de propiedad pública de los referidos Estados”.  Al escribir hacia la década de 1880 Adolfo Saldías su magnífica obra “Historia de la Confederación Argentina” (llamada primeramente “Rozas y su época”, nombre que tuvo que ser cambiado por las presiones “libertarias” de su tiempo), no había tenido acceso a una serie de archivos brasileros, que pormenorizaban los alcances de la “Alianza”, pero sí los tuvo José María Rosa, que refiriéndose al aspecto pecuniario de la misma, sí lo manifiesta en “La caída de Rosas” (Edit.de Estudios Políticos, Madrid, 1958, pág.508 y stes.): “Se darían 100.000 patacones mensuales a Diógenes (Urquiza) para hacerlos llegar a su padre a fin de pagar los gastos de la campaña, no debiéndose rendir cuentas. Ese dinero sería en calidad de adelantos, el tesoro argentino lo devolvería a Brasil, con sus intereses, una vez concluida la guerra y adueñado Urquiza del poder. . . .” y (pág.567 y stes.) “Honorio (agente brasilero en Buenos Aires, el 24 de febrero de 1852) dio un giro por 100.000 patacones, pero nada prometió para adelante. Dio el giro porque, estando por medio la influencia de Urquiza en la solución del problema oriental, creyó que no debía negarle el favor. Informa a su gobierno: “Atendendo. . . . a conveniencia de darlhe nas circunstancias actuales una prova de generosidade e de desejo de cultivar a alianza con elle celebrada, entendí que nao  devía recusar-lho a favor pedido, e annui”. Y aclara el autor (pág.509 y stes.): “Esos 100.000 patacones sin rendir cuentas eran un beneficio exclusivo para Urquiza, pues dada la manera de hacer la guerra en América, los gastos se pagaban con las expropiaciones y confiscaciones que todo ejército invasor hacía en el territorio invadido. . . . . . A fines de febrero se exigen todavía a los brasileros los 100.000 patacones mensuales, a lo que acceden a desgano los pagadores y que llevan a Sarmiento a manifestar en su Carta de Yungay a Urquiza: “Se me cae la cara de vergüenza al oírle decir a aquél Enviado la irritante escena y los comentarios: ¡Sí, los millones que hemos tenido que comprarlo para derrocar a Rosas! Todavía después de entrar a Buenos Aires quería que le diese los cien mil duros mensuales, mientras oscurecía el brillo de nuestras armas en Monte Caseros para atribuirse él solo los honores de la victoria”. Es indudable, pese a todo lo que nos enseñaron en contrario, que lo que afirma García Mellid (ob.cit.pág.280) es lamentablemente cierto: “El Imperio del Brasil fue el artífice principal de la liquidación del poder del general Rosas, en Caseros. . .” y citando al mexicano Carlos Pereyra, hace suya la opinión de este respecto al Restaurador: “. . . .su caída fue, precisamente, un fracaso histórico para la República Argentina”.

            Toda la “negociación” del Pronunciamiento se hizo en lo posible, ocultando la intervención financiera del Brasil, ya que no pudo ocultarse la intervención de sus fuerzas militares. En el Salón principal de la Casa de Gobierno de Paraná, hay una pintura, que muestra a las fuerzas de Urquiza cruzando el río Paraná, transportada por barcos que llevan la bandera de Brasil. Según  Ortega Peña y Duhalde en su libro (ob.cit.pág.78 y stes) “Para algunos investigadores, la intervención del Barón de Mauá  (Irineo Evangelista de Sousa, quien trató directamente el “negocio”) es una manera de encubrir la financiación que efectuó realmente el Imperio del Brasil, pero lo importante es sin embargo determinar de dónde surgieron la plata y el oro que permitieron vender a Rosas. . .El Barón de Mauá surge financieramente cuando es promovido al rango de socio menor y testaferro de los Rothschild en Brasil”. Aquí cabe señalar que esta banca tenía “a su cargo” los préstamos a Brasil, mientras que Baring se los reservaba para el Río de la Plata. Y claro, siempre atrás de todo estaba Inglaterra.

Cuando el empréstito de la Baring, quedó hipotecada en garantía, nada menos que toda la tierra pública de la Provincia de Buenos Aires. Ahora las de Entre Ríos y Corrientes. Pero no era cuestión de que la “Cruzada” la pagaran ellas. Por los gastos tendría que responder todo el país. Así es que a la Constitución de 1853, se le agregó eufemísticamente, el inciso 7 del art.75. Ese “arreglar” la deuda, era para cargar la financiación de la misma a todo el país, pero en absoluto se refería a la deuda de la Provincia de Buenos Aires, en ese entonces secesionada de la Confederación. Y así se hizo y el Brasil fue pago por el mayor triunfo geopolítico de su historia. No obstante todo esto, estando el “Congreso” reunido en Santa Fe, bajo la férula de Urquiza como Director Supremo y a raíz de la guerra civil reanudada en Buenos Aires y antes de estudiarse cualquier proyecto de constitución, se sanciona la “Ley del 26 de febrero de 1853” que dispone de hecho, volver al antiguo sistema de tomar préstamos a cualquier precio, obligándose de cualquier manera y para peor, de manera discrecional (ver ADLA, Rep.1852-1880, pág.83): “Art.1°: Se abre un crédito a S.E el Director Provisorio de la Confederación Argentina de medio millón de pesos fuertes, bajo la garantía de la Nación. . . .Para negociar este crédito, queda autorizado el Director Provisorio para gravar las rentas actuales del Estado, y las que en adelante se crearen, así como para hipotecar las tierras y propiedades de la Nación en toda la extensión de su territorio”. Verdaderamente huelga cualquier comentario. Ellos y los liberales de Buenos Aires, iban a salvar a la patria. Pero, continúa el “Art.3°: Si atendida la necesidad de los recursos que se trata de obtener por la presente ley, fuere posible dar conocimiento previo al Congreso de las bases y condiciones de este empréstito, el Director Provisorio lo hará; pero si a su juicio no lo fuere, le dará sólo cuenta en tiempo oportuno de las obligaciones contraídas por esta autorización y de la inversión de los fondos producidos”. No vaya a ser cosa de que se enojase Urquiza. En este modesto estudio, no puedo precisar qué pasó con todo esto, aunque no creo que haya más señales en ningún lado. Total Dios era argentino y el país no desapareció.

Para completar el cuadro, es digno de mencionarse lo que disponía el Estatuto de Hacienda y Crédito, que fuera sancionado por Ley del 9 de diciembre de 1853, estando todavía el Congreso reunido en Santa Fe (ADLA, Rep.1852-1880, pág.96 y stes.)en su Título XIII (De la deuda interior), art.1°: “El Gobierno Federal formará un estado de la deuda atrasada, exigible, procedente de préstamos hechos a la Confederación y contraídos por el Director o por el actual Gobierno Delegado Nacional, desde el 1° de mayo de 1851”. O sea desde la fecha del “Pronunciamiento”. El principal acreedor, desde luego, era el Brasil a través de la Banca Mauá. Se va completando todo este asunto financiero, con la Ley 58 del 26 de septiembre de 1854 (ADLA, ob.cit.pág.134), que dispuso: “La Confederación Argentina reconoce como deuda nacional a favor del Imperio del Brasil, la cantidad de cuatrocientos mil pesos fuertes, prestados a las provincias de Entre Ríos y Corrientes, en virtud del Tratado concluido en 21 de noviembre de 1851 con el expresado Imperio”. En realidad serían los “prestados” a Urquiza. La historia no va a terminar todavía ahí.  Durante la presidencia de Mitre, la deuda se “consolida” (leyes 30 y 66). Y por Ley 83 de junio de 1864 (ADLA ob.cit. pág.426) se reconoce por parte del gobierno nacional una “. . . deuda con el Imperio del Brasil ”(¿la de Urquiza?) de 714.000 pesos fuertes y sus intereses “que la Nación reconoce deber a dicho Imperio. . .”, según el “protocolo” del 4 de diciembre de 1863 (?). Las cantidades son correspondientes, pero lamentablemente en la síntesis de este trabajo, no se pudo encontrar aclaraciones. No obstante el tema parece terminar, por lo menos administrativamente, con la Ley 332 de septiembre de 1869 (ADLA, ob.cit. pág.495), dictada durante la presidencia de Mitre y en plena guerra con el Paraguay, que establecía: “Art.1°: Autorízase al Poder Ejecutivo para reconocer como deuda pública de la Nación a favor de la provincia de Entre Ríos, la cantidad de doscientos sesenta y ocho mil tres pesos cuarenta y siete centavos plata, importe de suministros hechos por el Tesoro de la Provincia a los Ejércitos que derrocaron a la tiranía de Rosas”.

            ¿Todavía quedaba deuda por el “Pronunciamiento” en 1869? ¿O todo era para seguir “subvencionando” a Urquiza a efectos de tenerlo tranquilo? ¿Y cuánto y cómo se pago la deuda con el Imperio brasilero? Indudablemente toda esta DEUDA EXTERNA, en una comparación con la de Baring, está en una paridad notable, con el agravante de que esta nueva tuvo consecuencias mucho más importantes en lo político y en los sucesos que pronto se iban a producir.

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            Vayamos ahora a la presidencia de Bartolomé Mitre, a la deuda externa de entonces y a la Guerra del Paraguay.

            Pero durante el breve interregno de Santiago Derqui, el tema de los préstamos extranjeros no cedió. Como tampoco las garantías que cubrían a los mismos. Así por Ley 291 del 29 de septiembre de 1861 (ADLA, ob.cit.pág. 213), con los poderes nacionales en la ciudad de Paraná, se sanciona la autorización al Poder Ejecutivo para contraer un “empréstito extranjero de ocho millones de pesos” y para afectar al mismo “todas las rentas de la Nación y con especialidad las de aduana” (RN 1857/62, p.414). Es muy difícil investigar cada uno de estos préstamos y en consecuencia las cantidades recibidas y los pagos efectuados. Lo que es evidente, es que no se confiaba ni se buscaba el ahorro nacional , como tampoco se estudiaban las posibilidades de pago de cada una de las obligaciones. Sería interesante también estudiar el tema de las “comisiones” pagadas por los mismos, hechos habituales en nuestro país, desde el empréstito Baring. Quizás ahí pueda estar la punta del  ovillo de tantas cosas inexplicables.

            Hacia 1864, con Mitre en la presidencia y en la ciudad de Buenos Aires, se va configurando una “entente” con el Imperio del Brasil, la que es denunciada públicamente por José Mármol y negada por el gobierno. Pero la situación se hace evidente, cuando la intromisión de los brasileros en la Banda Oriental, que cuenta con el apoyo ya no tan callado de Buenos Aires. Es que el  “Imperio”, aún con esclavos, era “democrático”, mientras nosotros, con las masas del interior en pleno levantamiento, estábamos recién luchando contra la “barbarie”, como deseaba Sarmiento y ejecutaba Mitre. Cuando interviene el Paraguay para buscar restablecer el equilibrio en el Río de la Plata, evitando la ingerencia brasileña, en 1865 estalla la guerra. Se forma la Triple Alianza de Argentina, Brasil y el Uruguay, llevada contra el “Atila de América” el presidente del Paraguay, Francisco Solano López. Como todas estas “cruzadas”, no era contra el “pueblo paraguayo”, sino altruísticamente, contra aquél que lo oprimía.

            Pero para hacer una guerra, como ya afirmara Napoleón, se necesitaba dinero, mucho dinero, más que cualquier otra cosa. Por eso, por Ley 128 del mes de mayo de 1865 (ADLA, ob.cit. pág.441), el Poder Ejecutivo es autorizado a tomar un empréstito exterior  (claro, siempre exterior, en donde también siempre estaba Inglaterra) de doce millones de pesos fuertes (recordemos aquí que entonces, 17 pesos fuertes equivalían a una onza de oro de 27,6 gr.). RN 1863/69 p.217. Parte enseguida Norberto de la Riestra a Londres y consigue 200.000 libras esterlinas de la Casa Baring, las que sirvieron principalmente para pagar el adelanto que prestara el Brasil, los préstamos del Banco Provincia y a los proveedores del ejército. A este se refiere Alejandro Damianovich  (ob.cit.pág.64) afirmando: “El empréstito de Bonos Diferidos sólo sirvió para cancelar el de Rivadavia y al igual que el de la Riestra de 1868 (12 millones) y el de Obras Públicas con la Casa Murrieta de 1870 (30 millones) nada produjo para el país ni siquiera para amortizar las obligaciones. El de la Riestra de 1868 fue para afrontar las grandísimas erogaciones de la guerra contra Paraguay; el de Obras Públicas debió haberse llamado Contra López Jordán, porque fue aprovechado por Sarmiento con este objeto. Este último se había reducido de 30 a 26 millones y a excepción de 7 que se invirtieron en cuestiones burocráticas, el resto se lo llevó la guerra jordanista que costó más que la de la Triple Alianza. Nuestros enormes empréstitos –divagaba Sarmiento- llaman la atención y el mundo empieza a fijarse en nosotros”. Lo que tiene relación se puede agregar, con lo que manifestaba en el Capítulo “Los capitales son la civilización argentina” de su libro “Sistema económico y rentístico de la Confederación Argentina” Juan Bautista Alberdi. Pero claro, los capitales buscan ganancias y una manera óptima de usarlos, era con los empréstitos.

            La guerra costó mucho dinero. Pero mucho más costó en vidas humanas. No sólo de paraguayos, sino de los soldados de la Alianza, muchos de los cuales, la mayoría, no comprendían el porqué luchaban. Y mucho menos los nuestros y los uruguayos, que solamente veían un enemigo en el Brasil. De ahí la dificultad para reunir combatientes y las deserciones que continuamente se producían. En su libro  “Actores y testigos de la Triple Alianza” (A.Peña Lillo Edit., Buenos Aires, 1961, pág.78), Elías Giménez Vega cita correspondencia de Urquiza a Mitre, del 8 de febrero de 1865, existente en el Archivo Mitre, donde aquél asegura a este: “He calificado la alianza con el Brasil de odiosa, porque así lo es para el país, porque tal es el sentimiento general, que V.E. tiene ocasión de apreciar también”. Urquiza dice la verdad, pero tiene mala memoria. Ya parece haberse olvidado de su alianza con el Imperio para derrocar a Rosas.

            El corolario de esa guerra increíble fue la destrucción del Paraguay y el endeudamiento sin tasa de nuestro país y del Uruguay. Ya para el final de la misma, hacia 1870, la deuda con la banca inglesa de la Argentina ascendía a 12.720.000 libras esterlinas. Lo necesario en dinero para aniquilar a un país hermano y beneficiar al imperio esclavista del Brasil y a los banqueros de allende el mar, lo proporcionó en gran medida la banca de Londres, porque “Inglaterra era la cabeza y la cola de esta gigantesca serpiente que envolvió a los pueblos americanos del Atlántico” (Giménez Vega, ob.cit., pág.35 y stes.).

            Es que se había acabado lo que denominó Alberdi como “. . . americanismo del tiempo de Rosas”. Lo que da lugar a la afirmación de Juan José Hernández Arregui, en su libro “Nacionalismo y liberación” (Edit.Contrapunto SRL, Buenos Aires, 1989, 1ª.edic., pág.130: “Los vencedores le dictaron al Paraguay una constitución formal, suprimieron su proteccionismo económico, desmantelaron sus industrias, modelos de América, en tanto un empréstito británico endeudaba al país desfallecido en la gloria y que así, entraba en el lapso más retrasado de su historia que aún perdura”. Lo que ya había corroborado Scalabrini Ortiz cuando afirmara que el ejemplo de países deudores “. . . .lo sufrió el Paraguay derrotado (que había hecho con los López grandes adelantos –altos hornos, metalurgia, astilleros, ferrocarriles- sin apoyo exterior) por sus progresos, al tomar en Londres en 1870 un empréstito por un millón de libras después de su destrucción por la intriga de la diplomacia inglesa. . . . . . . . en Londres, de los que tampoco llegó ni un centavo a esa república” (ob.cit.pág. 98 y stes.).

            Por eso, nuestra DEUDA EXTERNA continuaba sin cesar en su aumento y así se sanciona La ley 387 del mes de agosto de 1870 (ADLA, ob.cit. pág.912), por la que se autoriza al Poder Ejecutivo para contratar “. . . un empréstito interior o exterior, hasta la suma de treinta millones de pesos fuertes. . . . .garantido con las rentas generales de la Nación”. Fue hecho principalmente para la amortización de otros empréstitos. Y cabe preguntar ¿cuántos había ya?  Por eso puede afirmarse que una vez que el país o mejor dicho sus gobernantes de turno, buscaron la solución fácil para las dificultades económicas y financieras en la colocación de empréstitos, con el máximo de garantías que se pudieran dar, la República dejaba de ser  independiente e iba así a caer de crisis en crisis. Como la de 1890, durante la presidencia de Miguel Juárez  Celman, donde la deuda pública alcanzaba a 666 millones de pesos oro, habiendo subido cuatro veces en menos de diez años.

            Por eso la trilogía Rivadavia, Urquiza y Mitre, son se pude decir, cofundadores de los orígenes de nuestra DEUDA EXTERNA y del amor que se le ha dado a la misma por sus sucesores, con pocas, muy pocas excepciones. Y como corolario del uso arbitrario y antinacional de los fondos públicos, quiero citar la Ley 203 de septiembre de 1866  (ADLA, ob.cit.pág.463; presidencia de Mitre), que disponía: “Declárase que los pagarés procedentes del empréstito al Ejército Libertador a las órdenes del general Lavalle, que tengan interés estipulado, deben abonarse conforme a la ley de 13 de noviembre de 1863, con el interés mensual de medio por ciento sobre su valor escrito, desde el 3 de febrero de 1852”. No se aclara más a continuación, pero es evidente que el “empréstito” al Ejército de Lavalle, aliado a los franceses que a la sazón bloqueaban el Río de la Plata en 1838/1840,  sólo puede tener origen en fondos que proporcionaban a sus “aliados”, los mismos bloqueadores. Hechos que ya habían sido denunciados en el parlamento francés como de intromisión en los negocios de una nación amiga. A estos “libertadores” los financiaban los enemigos de nuestro país y no obstante ello, había que pagarles el dinero que invirtieron en ese ataque. Y la fecha desde la que se contarán los intereses, es sintomática: el 3 de febrero de 1852, aniversario de Caseros.

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LA PLATA, diciembre 16 de 2011..

lunes, 19 de diciembre de 2011

URUGUAY: UN MACABRO "REGALO DE NAVIDAD"

 
Se está por votar el proyecto de ley de aborto en la Cámara de Senadores de Uruguay. 
Si alguien no está enterado aun, es porque un manto de silencio cubre el problema.

Ya se ha aprobado en Comisión de Salud y mañana martes  20 de diciembre de 2011 se pretende votar el resto.
Apenas lo aprueben en Senado lo pasan a Diputados. A contrareloj.

Y quieren aprobar el proyecto como sea, antes del 1º de enero de 2012, en plenas épocas navideñas en las que todo el mundo está preparándose para la Navidad, Año Nuevo y Reyes, concurriendo a Misa y preparando las reuniones familiares, justo en momentos que no ofrecen oportunidad para que la gente se entere y tenga la oportunidad de manifestarse.

Este martes 20/12, a las 14 hs, se ha anunciado una convocatoria ante la puerta del Anexo del Palacio Legislativo de Montevideo, para manifestarse y expresar el rechazo de toda la sociedad ante semejante procedimiento antidemocrático.
Se ruega dar la mayor difusión a la confocatoria, y con la mayor urgencia ¡después puede ser demasiado tarde...!!! Reenviá por mail la información y llamá a tu familia y a tus amigos. Está en juego la vida de muchos niños inocentes.

La fuente de la presente nota es la Mesa Coordinadora Nacional por la Vida de Uruguay