miércoles, 10 de junio de 2009

MONS. HÉCTOR AGUER RECORDÓ QUE LA CARIDAD “NO PUEDE FALTAR EN NINGUNA PARROQUIA”

El Arzobispo de la Plata, Mons. Héctor Rubén Aguer, alentó a los fieles a “fomentar en nuestras comunidades diocesanas el ejercicio de la caridad”; y señaló que ésta tarea “no puede faltar en ninguna parroquia”.

Tras señalar que el mes de junio, mes del Sagrado Corazón de Jesús, es considerado “Mes de la caridad, en el que se realiza la Colecta Nacional de Caritas”; el Prelado señaló que la caridad debe estar guiada “por la fe y ha de alimentarse en la oración para evitar el peligro del activismo y de una visión secularizada o ideológica”.

Al referirse a Caritas, el Arzobispo de la Plata señaló que “no puede faltar en ninguna parroquia; más aún, hay que pensar cómo puede extenderse a las capillas más alejadas de las sedes parroquiales y a otras instituciones de la Iglesia”.

“El servicio de Caritas se distingue cualitativamente de la acción de cualquier institución de beneficencia; no es obra de mera solidaridad humana, sino de caridad divina. San Pablo lo llama servicio sagrado, y afirma que su fin no es sólo satisfacer las necesidades de los pobres, sino que al hacerlo se dirige también a glorificar a Dios”, agregó.

Asimismo, el Prelado se mostró conciente de las dificultades económicas y materiales para llevar a cabo este servicio; y señaló que “corresponde a la comisión arquidiocesana de Caritas encargarse de procurar lo necesario para que en las zonas más probadas por la pobreza, la comunidad cristiana pueda ejercer debidamente su servicio de caridad; además, promover una cooperación activa entre las parroquias, de modo que las mejor dotadas ayuden a las que carecen de medios suficientes para atender eficazmente a los pobres”.

Finalmente, Mons. Aguer expresó su deseo de “suscitar el propósito de evaluar con lucidez y de retomar con renovado entusiasmo la diaconía de la caridad en cada una de las comunidades de la arquidiócesis”.

“Nos sirva de lema, de norma y estímulo esta otra expresión paulina, que podemos meditar fijando en el Corazón de Jesús los ojos iluminados de nuestro corazón: el amor de Cristo nos apremia”, concluyó.

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