miércoles, 20 de junio de 2012

LOS ENEMIGOS DEL PRÓXIMO CACEROLAZO.

 
Por Carlos Belgrano
Amigos:
 
Mañana en la noche, algunos ó espero que muchos de nosotros, estaremos nuevamene en las calles.
 
Algo, sin embargo, me hace presuponer que no seremos demasiados, por el frío, el desánimo y por la presencia de un conjunto muy numerosos de enemigos invisibles, que siempre nos acompañan silenciosamente.
 
Expresaré unas pocas palabras sobre ellos, previo un sucinto preámbulo
 
Como antes de ahora, existe un pronunciado desabastecimiento de combustibles, que nos obliga a deambular por estaciónes de servicio, que en muchos casos, tienen colapsados los sistemas de pago con tarjetas de crédito.
 
Flota en la atmósfera, la inminencia de nuevos paros, como el de los recolectores de residuos, a los que sumarán otros gremios, entre ellos, los operarios de subterráneos, camioneros y del autotransporte en general.
 
Más piquetes y toda suerte de caos vehicular en ciernes.
 
Nuevos saqueos al sistema jubilatorio, ya que el gobierno, ante la pronunciada depresión de la recaudación fiscal, seguirá exprimiéndo a una menguada AnSés, que la ubicará en sesenta días, en la bancarrota.
 
Cuando nos encontremos con la inexorable circunstancia, que dejen de abonarse las jubilaciónes y pensiones, se imprimirá más dinero espúreo.
 
Sin monedas de refugio como el dólar, que se está depreciándo al compás del euro a nivel internacional, pero que en Argentina es la única preservación monetaria, por la inexistencia valuatoria de la nuestra, el panorama que tenemos frente a nosotros, no es muy dificil de inferir.
 
Esta Presidente, que no deja de sorprendernos por sus veleidades y exhibición de invaluables gemas, se apresta a subir la apuesta de su desenfado.
 
En su tortuosa imaginación, anhela gobernar con estos tipejos de La Cámpora, ungir a su hijo como heredero y prescindir de Moyano y todo el sindicalismo, lo que producirá los rebotes anárquicos del caso.
 
De mal en peor, seguiremos transitándo este sendero de abominaciónes.
 
Y me detendré en estas calificaciónes, para intentar una reflexión. 
  
En ningún país, salvo los de la sumergida Africa, tenemos ejemplos como los de este gobierno.
 
Incluso la excepción de Chávez, por caricaturesca que ella sea, es una carta del Departamento de Estado, inclusiva de los hermanitos Castro, con quienes negocia entre bastidores.
 
Este epifenómeno Argentino, empero, no está en los planes de los gringos.
 
Se sostiene incluso, sin la necesidad de apelar al terror como en Cuba, merced a su temible policía secreta, ni al peso novante y estratégico del petróleo y su posición estratégica como en el caso de Venezuela.
 
Recordemos que cuando el ejército en el caso chavista y la policía en el de Correa, fue la mismísima CIA, quien los repuso en el poder.
 
Pero CFK carece de ese áulico protectorado, ya que no lo necesita.
 
No es importante para ningún plan estratégico de las grandes potencias del primer mundo, ni de nadie más.
 
Se sostiene, simplemente por la ausencia de una respuesta colectiva de repudio, que la obligue a renunciar, porque al parecer, el reclamo popular carece de una dirección, de una consigna.
 
Antes, hasta los dos primeros años del menemismo, se produjeron los últimos cantos del cisne en los cuarteles.
 
Pero como de la mano de su acólito Balza, se vaciaron sus instalaciónes y su moral, ni siquiera los que aspiran a ser dirigentes protestantes, atinan a buscar un respaldo que exceda el batifondo de las cacerolas.
 
Tampoco advierten, que estos estertóres, casi siempre ingresan a la antesala de algo más "pesado", como en 1973 sucedió con los trasandinos, quienes lo inventaron, y con ello precipitaron la caída de Salvador Allende.
 
Pero si se transforman en una rutina como el que desde hace más de una década, ejercitan los "piqueteros", pues bien, en eso agotarán finalmente su cometido.
 
Podremos montar diez o cien nuevos caceroleos, más ruidosos y numerosos en cada oportunidad, pero ese sesgo no dejará de encasillarnos en tan solo una gimnasia participativa.
 
Esta expresión colectiva, voluntariosa y espontánea, es sumamente valiosa, pero en su núcleo residen los auténticos enemigos de su propio génesis.
 
Si mañana ó en los días por venir, no modificamos el discurso, pasaremos a la historia como, digamos la nada misma.
 
De no cambiar nuestros carteles y pancartas, exigiéndo de inmediato el encarcelamiento de la Presidente, tan solo nos resta encontrarnos con
 
LOS ENEMIGOS DEL PRÓXIMO CACEROLAZO.
 
Atentamente Carlos Belgrano.-

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