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viernes, 22 de febrero de 2013

DI NOIA, ILUSIONISTA



El pensamiento del Obispo Mons. Richard Williamson
Seguidor de Mons. Marcel Lefebvre, impulsor de la Causa San Marcelo
 Número CCXCII (292)

Hace dos meses el Vice-presidente de la Comisión Pontifical Ecclesia Dei de Roma, dirigió al Superior General de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X y a todos sus sacerdotes una carta de varias páginas accesible en el Internet que el Padre Lombardi, vocero de la Santa Sede, designó como una “llamada personal”. Desde entonces dicha carta ha suscitado comentarios diversos. Claramente se trata de la última movida de la campaña de Roma para poner a la FSPX de rodillas, y poner fin a su resistencia de 40 años a la Revolución Conciliar. Como lo dijo Monseñor de Galarreta en Octubre del 2011, aún si la FSPX sigue rechazando los ofrecimientos de Roma, Roma volverá siempre a la carga para seducir a los sacerdotes de la FSPX. Lo vemos. Pero veamos brevemente lo que el Arzobispo Di Noia escribe a “Su Excelencia y queridos Hermanos Sacerdotes de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X”:–
Empieza por amonestar a los líderes de la Fraternidad, notablemente al Padre Schmidberger, al Padre Pfluger y a Monseñor Fellay (en ese orden) por haber dado entrevistas tan críticas acerca de Roma como para poner en duda si la FSPX quiere realmente la reconciliación con Roma. Más aún, las diferencias doctrinales entre la FSPX y Roma son tan insuperables como siempre. De tal manera que se precisa un nuevo enfoque basado ahora sobre la unidad.
La unidad de la Iglesia, recuerda Mons. Di Noia, está impedida por cuatro vicios y favorecida por las cuatro virtudes opuestas de humildad, mansedumbre, paciencia y caridad. Los que dividen la Iglesia son enemigos de Dios. Lo que nos hace falta es el amor. Lejos pues de nosotros una “retórica áspera e improductiva”. Que la FSPX cumpla con su carisma de formar sacerdotes, pero sacerdotes que sean dóciles al Magisterio oficial, que prediquen la Fe y no las cuestiones polémicas, y que no traten los problemas teológicos frente a laicos, ignorantes de estas cuestiones, sino con las autoridades competentes en Roma. El Papa es el juez supremo en cuestiones tan difíciles. En conclusión, Benedicto XVI quiere realmente la reconciliación. La amargura debe ser olvidada. Según las palabras de Nuestro Señor, “Que sean uno” (Fin de la carta del Arzobispo).
Noten de paso cómo, según la manera típica del hombre moderno y del modernista, el Arzobispo escamotea la cuestión esencial de la doctrina. Pero el principal interés de su carta radica en otra parte: ¿Cómo pudo el Arzobispo osar dirigirse a todos los sacerdotes de la FSPX sin previa connivencia con el Cuartel General de la FSPX? ¡Es el CG que le permitió que la carta les llegue a los sacerdotes! He aquí una indicación entre muchas otras que hay contactos entre Roma y el CG de la FSPX que se ocultan a la vista pública. Pero entonces se presenta la cuestión, ¿Qué motivo pudo haber tenido el CG de la FSPX para dar al Arzobispo modernista un acceso tan privilegiado y peligroso a todos los sacerdotes de la FSPX? ¿Quiere acaso que ellos también se vuelvan modernistas? ¡Hay que suponer que no! Pero puede muy bien querer ayudar a Roma en vista a la “reconciliación”.
Al transmitir el llamamiento al amor del Arzobispo, el CG de la FSPX hace pasar el dulce mensaje a todos los sacerdotes de la FSPX sin que nadie pueda acusar al propio CG de ser tan blando. Al contrario, la carta Romana les hace ver a todos ellos cuán bondadosos son los Romanos. Si bien es cierto que se encuentra allí también un reproche moderado a los líderes de la FSPX por no ser bondadosos, ¡eso servirá para mostrar cómo ellos se mantienen firmes en la defensa de la Fe! Sobre todo, la carta habrá servido de balón de ensayo para probar las reacciones de los sacerdotes. ¿Qué piensan ellos? Tanto Roma como Menzingen necesitan calcular en qué momento preciso se puede seguir adelante con la “reconciliación” para llevarse una amplia mayoría de sacerdotes y sin perder demasiados de ellos, impidiendo así que continúe la resistencia organizada a la religión del Nuevo Orden Mundial.
Queridos sacerdotes de la FSPX, si vosotros no queréis ser tragados vivos por la Roma del Nuevo Orden, yo les aconsejaría gentilmente reaccionar. Hagan saber a sus Superiores, tan discretamente como quieran pero en términos claros que vosotros no queréis nada, pero nada que ver con la Roma Conciliar, hasta que ella claramente abandone el mortífero Concilio.
Kyrie eleison.

sábado, 31 de marzo de 2012

GRAVE PELIGRO



 El pensamiento de Mons. Richard Williamson
Obispo de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X
Número CCXLVI (246) 31 de marzo de 2012
Traducción de Diario Pregón de La Plata

El deseo de algunos sacerdotes dentro de la Fraternidad San Pío X de buscar un acuerdo práctico con las autoridades de la Iglesia sin un acuerdo doctrinal parece ser una tentación recurrente. Durante años, Mons. Fellay como Superior General de la Fraternidad ha rechazado la idea, pero cuando él dijo en Winona el 2 de febrero que Roma está dispuesta a aceptar a la Fraternidad tal como es, y que está listo para satisfacer “todas las necesidades de la Fraternidad... a nivel práctico”, esto parece como si Roma está actualmente sosteniendo la misma tentación una vez más.

Sin embargo, las últimas noticias de Roma, serán conocidas por muchos de ustedes: a menos que el Vaticano esté jugando con la Fraternidad San Pío X, anunció el pasado viernes, 16 de marzo, ha encontrado que la respuesta del obispo Fellay de enero a su Preámbulo Doctrinal del 14 de septiembre del año pasado "no es suficiente para superar los problemas doctrinales que yacen en el fundamento de la ruptura entre la Santa Sede y la Fraternidad San Pío X". Y el Vaticano dio a la Fraternidad San Pío X un mes de plazo para "aclarar su posición" y evitar "una ruptura de dolorosas e incalculables consecuencias”.

Pero ¿qué sucedería si Roma repentinamente dejara de exigir la aceptación del Concilio y de la Nueva Misa? ¿Qué pasa si de repente Roma dijese: "Muy bien. Hemos pensado en ello. Vuelva a la Iglesia como usted pide. Le daremos la libertad de criticar al Concilio tanto como quiera, y libertad para celebrar la Misa Tridentina exclusivamente. Pero, ¡entren! "Podría ser un movimiento muy hábil por parte de Roma, porque ¿cómo podría la Fraternidad rechazar tal oferta sin que parezca incoherente y francamente ingrato? Sin embargo, so pena de la supervivencia tendría que rechazarla. ¿Sobre pena de supervivencia? Palabras fuertes. Pero aquí está un comentario de Monseñor Lefebvre sobre la materia.

El 5 de mayo de 1988, él firmó con el entonces cardenal Ratzinger el protocolo (anteproyecto) de un acuerdo práctico entre Roma y la Fraternidad. El 6 de mayo él retiró su (provisional) firma. El 13 de junio, él dijo, "Con el Protocolo del 5 de mayo nosotros pronto habríamos muerto. Nosotros no habríamos durado más de un año. Hasta ahora la Fraternidad está unida, pero con ese Protocolo del nosotros habríamos tenido que hacer contactos con ellos, habría sido la división dentro de la Fraternidad, todo habría sido una causa de división" (énfasis añadido). "Nuevas vocaciones podrían haber fluido a nuestra manera porque habríamos estado unidos con Roma, pero estas vocaciones no habrían tolerado ningún desacuerdo con Roma, lo que significa la división. Así las cosas, las vocaciones a sí mismas se filtran antes de que se nos unan" (lo cual sigue siendo cierto en los seminarios de la Fraternidad).

¿Y por qué semejante división? (El combate a las vocaciones no sería más que un ejemplo entre muchos otros). Claramente, porque el Protocolo del 5 de mayo hubiera significado un acuerdo práctico que descansa sobre un radical desacuerdo doctrinal entre la religión de Dios y la religión del hombre. El Arzobispo continuó diciendo: "Ellos nos están tirando hacia el Concilio... mientras que de nuestro lado estamos salvando la Fraternidad y la Tradición con el cuidado de mantener nuestra distancia de ellos" (énfasis añadido). ¿Entonces por qué el Arzobispo buscó un acuerdo en el primer lugar? Y añadió: "Hemos hecho un esfuerzo honesto para mantener la Tradición transitando el interior de la Iglesia oficial. Resultó ser imposible. Ellos no han cambiado, excepto para lo peor."


¿Y ellos han cambiado desde 1988? Muchos podrían estar pensando, sin embargo, que sólo para peor.

Kyrie eleison.

viernes, 23 de marzo de 2012

RESPUESTA PÚBLICA A LA CARTA ABIERTA DE MGR. NICOLA BUX



El pensamiento de Mons. Richard Williamson
Obispo de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X
Número CCXLV (245), 21 de Marzo de 2012
Corrección - Versión de su Fe de Erratas
Traducción de Diario Pregón de La Plata

Monseñor,

Londres, 22 de Marzo de 2012.

Monseñor,
En una carta abierta del 19 de marzo dirigida a Monseñor Fellay y a todos los sacerdotes de la Fraternidad San Pío X, usted nos ruega aceptar el sincero y afectuoso ofrecimiento de reconciliación que el Papa Benedicto XVI presenta a la Fraternidad San Pío X para superar la fractura de larga data existente entre Roma y esta Fraternidad. Permítame, en mi carácter de uno de los Obispos a quienes usted se ha dirigido, tomar la responsabilidad en nombre propio, darle mi opinión de lo que hubiera podido ser la respuesta de este “gran hombre de Iglesia”, el Arzobispo Lefebvre.
Vuestra carta empieza por un llamado a “sacrificarlo todo en nombre de la unidad”. Pero no puede existir verdadera unidad Católica si no está fundada sobre la verdadera Fe Católica. El gran Arzobispo lo sacrificó todo para la unidad en la verdadera doctrina de la Fe. ¡Ay! Las Discusiones Doctrinales de 2009-2011 probaron que la fractura doctrinal entre la Roma del Vaticano II y la Fraternidad San Pío X es más grande que nunca.
Esta fractura fue designada por Usted el 19 de marzo como “perplejidades remanentes, puntos a ser profundizados o detallados”, pero, sin embargo, el 16 de marzo el Cardenal Levada había sido categórico al declarar que la posición asumida por Monseñor Fellay el 12 de enero es “insuficiente para superar los problemas doctrinales”. Monseñor Fellay ha comentado una vez cuánto divergen entre sí los hombres de Iglesia de Roma, pero sea lo que fuere su unidad, de todas formas la Fe sacrificada en pro de tal unidad es una unidad sin Fe.
Of course, as you remind us, the Church is an institution both divine and human. Of course the divine element cannot fail, so of course the Church cannot ultimately fail, and the sun will rise again.
Por supuesto, como Usted nos lo recuerda, la Iglesia es a la vez una institución divina y humana. Por supuesto, el elemento divino no puede fallar, de modo que por supuesto finalmente la Iglesia tampoco puede fallar, y el sol saldrá de nuevo. Pero perdónenos estar en desacuerdo con usted cuando dice que el alba está al alcance de la mano, porque esta verdadera Fe que la Fraternidad San Pío X defendió en las Discusiones, no brilla desde la Roma del Vaticano II donde, por ende, la Fraternidad no puede estar segura. Tampoco ella podría hacer brillar la luz si ella misma adoptare las tinieblas conciliares.
No se pone en duda el sincero deseo del Papa de dar la bienvenida al retorno de la Fraternidad San Pío X a una “plena comunión eclesial”, como lo han mostrado varios gestos suyos de real buena voluntad. Pero “una profesión de Fe común” entre la Fraternidad y aquellos que creen en el Concilio Vaticano II no es posible, a menos que la Fraternidad San Pío X llegue a traicionar esta Fe que ella representó en las Discusiones. Y cuando la Fraternidad San Pío X clama “¡Dios no permita!” tal traición, lejos de que su voz sea silenciada, ella es escuchada en el mundo entero y lleva para la Iglesia Católica buenos frutos que hoy en día son la excepción más que la regla.
Ciertamente “es el momento adecuado”, ciertamente “la hora favorable ha llegado” para solucionar la agonía y los problemas de la Iglesia y del mundo. Sin embargo, la solución es la que Nuestra Madre del Cielo ha pedido por largo tiempo y que depende únicamente del Santo Padre. ¡De hecho, puesto que Nuestro Señor ha dejado en manos de Su Madre la solución, Ella dijo que ninguna otra solución funcionará, de tal manera que Nuestro Señor no podría permitir que cualquier otra solución funcionare, ¡sin convertir a Su Madre en una mentirosa! ¡Inconcebible!
La solución ha sido conocida desde hace mucho tiempo, pues ¿como hubiera sido posible que el Cielo haya abandonado el mundo a tal zozobra como la de los últimos 100 años sin ofrecer un remedio tal como ofreció el profeta Eliseo para sanar la lepra del General Sirio Naaman? Desde un punto de vista humano, bañarse en el Río Jordán parecía ridículo, pero nadie podía decir que no era posible. Solamente requería algo de fe y de humildad. El General pagano reunió a la vez bastante fe y confianza en el hombre de Dios para hacer lo que el Cielo había pedido y, por supuesto, fue sanado instantáneamente.
¡Pueda solamente el Santo Padre reunir a la vez suficiente fe y confianza en la promesa de la Madre Celestial! ¡Que él solamente aproveche este “buen momento” antes de que toda la economía global se colapse en ruinas y antes de que unos locos logren lanzar la Tercera Guerra Mundial en Medio Oriente! Déjelo, pedimos a él, le suplicamos salvar la Iglesia y al mundo con sólo hacer lo que la Madre Celestial ha pedido. No es imposible. Ella vencería todos los obstáculos puestos en su camino. Haciendo lo que Ella pide, él y sólo él puede ahora salvarnos de sufrimientos inimaginables -- e innecesarios.
Y si él deseara el apoyo -- sea en oración o en acción -- con el cual la humilde Fraternidad San Pío X podría ayudarle a consagrar Rusia al Corazón Inmaculado de María en unión con todos los obispos del mundo que la Reina del Cielo reclutaría, él sabe que él puede contar en primer lugar con el apoyo de Monseñor Fellay y de los tres otros obispos de la Fraternidad San Pío X, de los cuales el menor entre ellos es
Vuestro humilde servidor en Cristo,

+ Richard Williamson.

sábado, 4 de febrero de 2012

FSSPX: DESDE INFOCAÓTICA DESMIENTEN NOTICIA DE INFOCATÓLICA


El blog de Infocaótica desmintió la información difundida por Infocatólica, en el sentido de que la Fraternidad Sacerdotal San Pío X ha rechazado en su segunda respuesta, el preámbulo doctrinal propuesto desde el Vaticano. A continuación, se transcribe la nota:
 SUENAN CAMPANAS
Repican campanas de júbilo para quienes quieren tener bien lejos de la Iglesia todo eso que se ha dado en llamar “tradicionalismo”. Infocatólica remarca bien claro que monseñor Fellay ha dicho no a la Iglesia católica. La noticia exige alguna reflexión. El que esto escribe se va a limitar a esbozar algunas líneas de análisis que abran el camino a la opinión de los habituales –y doctos- comentadores.

1) Percibo una contradicción en la noticia tal como ha sido expuesta por el portal vecino. Allí se dice que Ecclesia Dei “, pide a los lefebvrianos que acepten los puntos controvertidos del Concilio(puntos ambiguos sobre los que hay discrepancias), como el ecumenismo y la libertad religiosa, que deben ser interpretados siguiendo la doctrina perpetua de la Iglesia”. Si eso es así, resulta que tenemos un problema. Porque no se entiende que el hecho de mantener la doctrina perpetua de la Iglesia sobre tales materias, tal como lo pretende hacer la FSSPX, sea un obstáculo para una regularización canónica. A mi modesto entender cabrían dos opciones: a) La doctrina perpetua de la Iglesia sería  incompleta y exigiría  las aportaciones del último Concilio Vaticano; b) Esos aspectos controvertidos estarían incluidos en la doctrina perpetua de la Iglesia, por lo que, dado que lo menor se incluye en lo mayor, y la consecuencia no puede ser –según se decía- anterior ni mayor que la causa, habiendo aceptado las premisas se obviaría la exigencia de aceptación de las consecuencias. Dándose estas circunstancias –que hemos de sospechar que no se dan- obsta en contra del argumento, lo simplemente empírico, como es el hecho de que esa doctrina perpetua de la Iglesia que se pretende subsumir en esos puntos controvertidos no es asumida en absoluto en la praxis, teología y pastoral de la Iglesia. Al menos de modo mayoritario. Tal es así que en la práctica totalidad de los noviciados, seminarios y Facultades de Teología esos puntos controvertidos se presentan como auténticas novedades que dejan sin efecto tal doctrina perpetua. Para quienes de la vida real de la Iglesia no saben prácticamente nada como es el caso de algunos comentatores de Infocatólica. Los que hemos comido, cenado y convivido con algunos obispos y asistido a alguna plenaria de cierta Conferencia Episcopal y compartido de vez en cuando claustro con alguna que otra Facultad de Teología sabemos que es así. Ustedes dirán.

2) La apelación de protestantes a la FSSPX resulta objeto de estudio. Los que somos cristianos viejos, y nunca hemos mantenido, predicado ni colaborado con tal herejía carecemos de elementos de juicio para sostener esa afirmación. Desentrañarla sería tarea de un psicólogo o de un médium. Habría que pensar sin embargo, que la postura católica tradicional a quien más obstina y confunde es a los demonios y a los protestantes. Que sin duda gozan ante la deriva doctrinal, pastoral y espiritual de la Santa Iglesia. Ustedes dirán.

3) Algunos tradicionalistas muestran el gesto dolorido, penitente, orante y sufriente por tal herida malcurada. Moliére hubiese tenido con ellos abundante material de trabajo para dar vida a nuevos Tartufos. Les parece que por tener “su misa” tradicional capitalina de clase media alta de barrio céntrico pequeñoburgués ya están situados en la aristocracia de la Iglesia; a ello, cultos, distinguidos, afables y de buena cuna, ¿Qué menos les podría dar la Iglesia?. Les han dado su gallinero para poner huevos con una buena verja para evitar que entren los zorros. Y les parece que eso es la gran restauración católica. Los demás católicos sería una especie de massa damnata que se tendrían que conformar con las migajas que caen de la mesa de su amo. Es la falsa caridad, la falsa piedad y la hipocresía más cruel. Los tesoros de la Iglesia –su liturgia, su música, su idioma, su doctrina- son para los pobres. Se les podrían aplicar las palabras del Salvador: se han quedado con la llave del saber. Ustedes dirán.

4) El principio de no-contradicción nos dice que una afirmación y su negación no pueden ser verdaderas al mismo tiempo y en el mismo sentido. La opción por los neocatecumenales con su interpretación de la historia de la Iglesia, con su desdén hacia toda forma doctrinal y litúrgica que se asemeje a la de la doctrina perpetua de la Iglesia, no es compatible con la afirmación y defensa de tal doctrina. Esa idea de la Iglesia como Confederación de espiritualidades diversas solamente conciliables por el apoyo jerárquico, se vuelve insostenible cuando desde alguno de esos puntos se afirme que hay una interpretación católica correcta. Desde ese momento no es posible sostener al mismo tiempo y en el mismo sentido que la regla de la fe no aparece en el Vaticano II o que lo que media entre el edicto de Milán y el último concilio es una Edad oscura, y los que niegan tal interpretación. Simplemente no es posible. A no ser que se asuma un corporativismo relativo que permita parcelar la Iglesia en compartimentos que se autodesarrollen de manera autónoma siempre que se favorezca el corporativismo episcopal.  Ustedes dirán.

5) No deja de ser llamativo el ideario Infocatólico. Se nos opone al modelo tradicionalista el de una Iglesia en que los sacerdotes visten con su traje eclesiástico, se celebra el novus ordo con dignidad y ajustado a las rúbricas y las únicas defecciones doctrinales son las de algunos teólogos retro que realmente no lee nadie y –como olvidarlo- el gran problema que es el arzobispo de Barcelona, a cuyos críticos –con razón o sin ella, o con la misma que habría para hacerla en el 96 % de las diócesis mundiales- le ceden un espacio.  Lo llamativo es que esa Arcadia idílica en la que idealmente se asientan sólo existe en sus cerebros, pues en la mayor parte de las diócesis, no llegaría a representar un 3%. ¿Dudas al respecto? Vaya usted, querido lector, en la ciudad en que se encuentre y asista a la misa de 12,00 o 12,30 de la iglesia más cercana. Probablemente no nos equivocaremos. Se dirá que el problema es que falta obediencia, o que hay sacerdotes mal formados. Error fatal. Son sacerdotes bien formados. Según la ratio sacerdotalis aplicado en el seminario diocesano. Con un obispo vigilante formado en esa pastoral, liturgia y teología. ¿De qué se asustan? Ese tipo de situaciones van in crescendo simplemente porque hoy hay menos curas conservadores que hace veinte años. La demografía es como las termitas.  Pero ellos de esto no saben apenas nada. ¿No sabemos que el nivel de los seminarios es cada vez más bajo, donde incluso se acepta a seminaristas sin lo requerido para el acceso a la universidad?¿No sabemos que la mención de Santo Tomás de Aquino se limita a una lección anual, que a lo sumo se extiende a calibrar la ejemplaridad ascética del Santo Doctor cuando contradictoriamente su estudio en el ciclo teológico está totalmente erradicado?  Esperemos que sus posturas sean derivadas de falta de ilustración, y no por la necesidad de tener abierto su particular kiosko. Y dicho sea de paso. ¿El problema de la Archidiócesis de Barcelona es porque está entregada al progresismo o porque es nacionalista? Porque los problemas que de allí se critican son extrapolables a muchas más diócesis sobre las que se guarda un respetuoso silencio.  Ustedes dirán.

6) Las contradicciones que reseñábamos al principio son señal de una crisis de onda larga. Una crisis cuyas ramificaciones salen a la luz a medida que el deterioro se va haciendo más notable, que es el momento en que la reflexión puede brotar. Sin embargo, los estereotipos, las etiquetas, el corporativismo ideológico ( y muchas veces socio-politico) impide que salgan a la luz las contradicciones y disensos, siendo preferible neutralizarlos con baños de masas o apelaciones a desdeñar lo difícil, pues parece que no queda más remedio. Solvitur in excelsis, pero en cualquier caso, nos queda la duda: a un obispo, clérigo o fiel anterior al Vaticano II y sus puntos controvertidos ¿Se le exigiría una nueva confesión de fe?. Ustedes dirán.

Última hora: La FSSPX niega haber dado una segunda respuesta al preámbulo doctrinal. Puede leerse aquí. Intuimos que los vecinos no consignarán esta aclaración. Parece que algunos han sido investidos de la patente de corso para sabotear lo que les plazca. Junto con la conmiseración de los presuntamente apenados pero con la daga florentina en el bolsillo.

viernes, 3 de febrero de 2012

LA FSSPX NO ACEPTÓ LA PROPUESTA DEL VATICANO


Según informa desde Infocatólica Luis Fernando Pérez Bustamante, la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, por Mons. Bernard Fellay, no aceptó el preámbulo que desde el Vaticano se les ha propuesto para iniciar conversaciones. Afirma en su nota que hay contradicciones en el actual Magisterio en materia de "ecumenismo" y de "libertad religiosa", y niegan que sea el Catecismo el instrumento de dicha interpretación.
Muchos especulan que el modo del diálogo con la Fraternidad Sacerdotal San Pío X debe ser mediante gestos y acciones concretas. Es decir: retomando el Magisterio con claras palabras, aplicando la disciplina en ese sentido dentro de la Iglesia Católica (incluyendo a los nuevos movimientos católicos que han crecido en los últimos 40 años), y volviendo a la aplicación de anatemas a las fórmulas condenadas, de modo que las mismas no sean repetidas dentro de la Iglesia, todo ello junto con la aplicación efectiva del Motu Proprio como norma Universal. 
Es posible que desde la FSSPX vean en el Vaticano como un "doble discurso": por un lado se los acepta, y por el otro se acepta del mismo modo ciertas desviaciones del Magisterio, de la Liturgia y de la Moral. Resulta claro que si no hubo cambios en el Magisterio, las formas anteriores al Concilio Vaticano II conservan toda su validez, y han sido una vía efectiva de alcanzar la santidad por casi dos mil años, y tal vez este sea el camino viable de conversación con la Fraternidad Sacerdotal San Pío X. O hay "dos Iglesias" o hay una, y este es el centro del debate.
Tras la nota, publicamos otra de la misma fuente, que a continuación se stranscriben:

Y los lefebvristas dijeron no

¿A alguien le extraña que Monseñor Fellay haya dicho que no pueden aceptar lo que la Iglesia Católica les ha pedido que acepten? A mí no, desde luego. Hay cosas que no cambian por mucha buena voluntad que se quiera poner en ello. Y el lefbvrismo lleva décadas empeñado en que el Concilio Vaticano II se opone a la doctrina católica en cuestiones como el ecumenismo y la libertad religiosa. Y ante la posibilidad de interpretar los textos conciliares conforme a la tradición, no aceptan de ninguna de las maneras que el Catecismo sea el instrumento que marque dicha interpretación.
Se confirma que la división entre la Iglesia y los lefebvrianos es de carácter doctrinal. Lo cual les situa prácticamente en el mismo lugar que los protestantes, aunque obviamente las diferencias doctrinales entre católicos y lefbvristas son menores, y todavía menos graves, que entre católicos y protestantes. Pero son lo suficientemente importantes como para que los lefebvrianos digan no a lo que Roma les ha pedido que acepten.
No hace falta ser doctor de la Iglesia para entender que cuando un grupo afirma no estar de acuerdo con la doctrina que la Sede Apostólica propone como católica, está reconociendo implícitamente que no está en comunión con el Papa ni acepta su plena autoridad doctrinal y pastoral. El lefebvrismo pretende erigirse como verdadero intérprete de la Tradición y defensor del depósito de la fe, aunque ello le lleve a enfrentarse doctrinalmente al Vicario de Cristo y la Santa Sede.
No sé bien qué hará la Santa Sede ante esta negativa de los lefebvrianos. Puede que se considere que los puntos de divergencia doctrinal no sean lo suficientemente graves como para negar cualquier condición católica a la FSSPX. Pero el principio de “no acepto la doctrina que Roma pide que acepte” es en sí mismo incompatible con dicha condición.
Acabo este post citando al Papa santo que da nombre a la FSSPX:
“No permitáis que vosotros mismos seáis engañados por las taimadas declaraciones de aquellos que persistentemente claman que desean estar con la Iglesia, amar a la Iglesia, luchar para que la gente no salga de ella… sino juzgarlo por sus obras. Si ellos desprecian a los pastores de la Iglesia e incluso el Papa, si intentan por todos los medios evadir su autoridad para eludir sus directivas y juicios… entonces, ¿de qué Iglesia hablan esos hombres? Ciertamente no de la establecida sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, con Jesucristo mismo como la piedra angular” (Ef 2,20)
Sigamos pidiendo al Señor que se produzca la reconciliación.

Luis Fernando Pérez Bustamante

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Insiste en que existen profundas diferencias doctrinales

Mons. Fellay asegura que la FSSPX está obligada a decir no a la propuesta de la Iglesia Católica

El superior de los lefebvrianos, mons. Bernard Fellay, dijo ayer durante una homilía en el seminario tradicionalista Santo Tomás de Aquino de Winona, Minnesota, que la Fraternidad Sacerdotal San Pío X «está obligada a decir que no» a la propuesta de reconciliación del Vaticano. La homilía fue publicada en el sitio del seminario. Monseñor Fellay explicó a sus seguidores que la Santa Sede «ha aceptado todas nuestras peticiones», desde el punto de vista organizativo y práctico, mejorando así la propuesta que había hecho el 14 de septiembre del año pasado, pero confirma que desde el punto de vista doctrinal todavía existe una profunda distancia.
(Vatican Insider)  La Pontificia Comisión Ecclesia Dei, encargada de las relaciones con los grupos tradicionalistas, según Fellay, pide a los lefebvrianos que acepten los “puntos controvertidos del Concilio (puntos ambiguos sobre los que hay discrepancias), como el ecumenismo y la libertad religiosa, que deben ser interpretados siguiendo la doctrina perpetua de la Iglesia. Si, pues, hay algo ambiguo en el Concilio, debéis leerlo como la Iglesia ha enseñado a hacerlo durante la historia”.
El problema, para el superior de los lefebvrianos, es que, como ejemplo de continuidad entre la doctrina tradicional de la Iglesia y las enseñanzas del Concilio Vaticano II, se plantean el ecumenismo y la libertad religiosa “tal y como se interpretan en el Catecismo de la Iglesia católica, que son exactamente los puntos que nosotros rechazamos del Concilio”.
La respuesta lefebvrianos fue enviada a Roma y ahora se encuentra en la Comisión Ecclesia Dei, que la está analizando: “Están reflexionando todavía, lo que quiere decir que se encuentran, probablemente, indecisos”, comenta el superior de los lefebvristas. “Hemos dicho claramente que si nos aceptan tal y como somos, sin cambios, sin obligarnos a aceptar estas cosas, estamos listos. Pero si quieren hacernos aceptar estas cosas, entonces no lo estamos” concluyó.
“Creo que no podría haber una confusión mayor”, comenta en tono irónico el líder tradicionalista, al indicar que las palabras “tradición” y “coherencia” tienen un significado para la jerarquía católica distinto al que le atribuyen los lefebvristas. “Es por ello –resume Fellay– que nos vemos obligados a decir que no. No firmaremos. Estamos de acuerdo con el principio, pero consideramos que las conclusiones son contrarias”.

miércoles, 1 de febrero de 2012

SACERDOTE ORTODOXO INGRESÓ A LA IGLESIA CATÓLICA ABJURANDO DEL CISMA ANTE MONS. BERNARD FELLAY

 
Según informó Infocaótica, el sacerdote ortodoxo Athenagoras Bogoridi-Liven ha ingresado en la Iglesia católica. 
Lo curioso, según dicha información, es que realizó el acto de abjuración del cisma "nada menos que ante el Superior General de la HSSPX, el obispo Bernard Fellay. Y lCongregación para la doctrina de la fe ha reconocido la validez del acto de abjuración". 
Según el referido blog, el cardenal William Levada se lo ha comunicado por carta al obispo “lefebvriano”. Asimismo, el purpurado ha declarado que el sacerdote oriental será prelado doméstico de Su Santidad.
La decisión del cardenal Levada de reconocer validez a un acto de potestad realizado quienes no ejercen ningún ministerio en la Iglesia, por parte de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, ¿debe ser interpretado como un gesto de unidad en la Iglesia?

viernes, 9 de septiembre de 2011

FELLAY: LA FRATERNIDAD SSPX "NO TIENE LA INTENCIÓN" DE ACEPTAR EL CONCILIO VATICANO II



Bernard Fellay, líder de la Fraternidad San Pío X que reúne a los seguidores del Arzobispo francés Marcel Lefebvre –que ordenó en 1988 a cuatro obispos sin permiso papal y que falleció excomulgado– señaló en una reciente entrevista que su organización "no tiene la intención" de aceptar el Concilio Vaticano II.
Así lo indicó en una entrevista concedida a Alain Lorans, también de su institución, el pasado 15 de agosto durante la realización de la llamada universidad de verano creada por Lefebvre.
Lo afirmado por Fellay, uno de los cuatro obispos de la fraternidad a quien el Papa Benedicto XVI levantó la excomunión en enero de 2009, se enmarca en la reunión que sostendrá con el Prefecto para la Congregación para la Doctrina de la Fe en el Vaticano, Cardenal William Levada, el próximo miércoles 14 de septiembre.
En un comunicado, se señala que el objetivo del encuentro es "hacer una evaluación de las discusiones teológicas realizadas por los expertos de la Congregación para la Fe y de la Sociedad de San Pío X en los últimos dos años académicos, y luego considerar las perspectivas de futuro".
En la extensa entrevista, Bernard Fellay señala sobre la reunión con el Cardenal Levada que "si su objetivo es siempre la aceptación del Concilio por parte de la Fraternidad, las discusiones han sido lo suficientemente claras para mostrar que nosotros no tenemos la intención de seguir ese camino".
"Es claro que si existe alguien que ve en el Concilio una ruptura con el pasado, esos somos nosotros", añade luego.
Fellay dijo también que "nosotros no dudamos en atacar al Concilio en cuanto tal, poniendo un acento en lo que está mal".
Bernard Fellay comenta luego que "de parte de Roma nos falta la claridad. Nos gustaría que Roma volviera a ser de nuevo el faro de la verdad, pero está lejos de ser ese el caso en este instante".
La opinión expresada por Fellay en la entrevista contrasta diametralmente con lo expresado por el Prefecto para la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, Cardenal Antonio Cañizares, quien explicó a ACI Prensa que el Concilio Vaticano II "no ha interrumpido por nada" la Tradición de la Iglesia y que "la tradición sigue viva, la tradición sigue abierta y el Concilio Vaticano II es tradición".

FuenteACI

miércoles, 7 de septiembre de 2011

HABLA MONS. FELLAY: PERSPECTIVAS DEL ENCUENTRO DEL PRÓXIMO 14 DE SEPTIEMBRE ENTRE ROMA Y LA FSSPX

Mons. Fellay - Padre Lorans
Mons. Bernard Fellay y el padre Alain Lorans

El 15 de agosto pasado el obispo Bernard Fellay, Superior General de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, realizó una conferencia en la que se refirió a las relaciones entre la Santa Sede y la FSSPX.  Publicamos la traducción de la misma, en vistas al próximo encuentro del 14 de septiembre (ver aquí y aquí) entre el cardenal Levada y el mismo Mons. Fellay. El padre Alain Lorans es quien realiza las preguntas. Publicación original francesa de La Porte Latine. Traducción de A.D.V. para Santa Iglesia Militante.


Conferencia de Monseñor Bernard Fellay: actualidad de LAS relaciones entre Roma y la Fraternidad

Padre Lorans
El Padre de Cacqueray nos hablaba de esta evolución que constatamos. Usted mismo, que es la cabeza de la Fraternidad, que tiene contactos directos con Roma, ¿ha tenido la impresión de que la ruta establecida (las condiciones solicitadas antes del reconocimiento canónico de la Fraternidad San Pío X) se ha seguido? ¿Tiene usted también, a partir de los documentos que provienen de Roma, el sentimiento de que la línea de división se mueve?
Mons. Fellay Hay efectivamente muchas cosas interesantes sucediendo; no pasan como quisiéramos pero es normal ya que tratamos con hombres. Nuestra ruta, con sus famosas condiciones, fue transmitida a Roma a principio del año 2001. En febrero, la respuesta de Roma fue tal que debí responder que no podíamos proseguir. “Si es así, suspendemos”.
Es de este modo que todo comenzó en el año 2001. A propósito de la Misa, el Cardenal Castrillón Hoyos dijo: “El papa está de acuerdo. El papa está de acuerdo que la Misa no ha sido abrogada jamás y que por consecuencia todo sacerdote puede decirla”. Y con sus dedos hizo la lista de los cardenales de Roma que estaban de acuerdo también. Yo le dije “En este caso, ¿dónde está el problema?”- “Usted comprende, los secretarios de las congragaciones, los subsecretarios, ellos no están de acuerdo, luego no se puede hacer el acuerdo”.
Eso fue en cuanto a la misa. En cuanto a la cuestión de la excomunión, la respuesta fue: “Tranquilícese, lo arreglaremos cuando se firmen los acuerdos”. Yo repliqué que para avanzar necesitábamos señales de confianza de parte de Roma, y que a falta de ella, no tendríamos otra opción que suspender las discusiones. El cardenal replicó: “No me gusta esa palabra”.
Luego llegó Benedicto XVI, que retomará la cuestión de la misa relativamente rápido. Por supuesto, el Motu proprio (Summorum Pontificum) vale lo que vale, pero contiene elementos esenciales, capitales, para mí es como una piedra miliar. Pienso que, en la historia de la Iglesia se recordará este texto que reconoce que la Misa de San Pío V nunca fue abrogada.
Usted sabe, desde que una materia es retomada en toda su amplitud, desde que el legislador retoma una ley para modificarla a fondo y plenamente, se considera que la ley precedente está abrogada. Es lo mismo en las leyes litúrgicas. Que haya habido entonces esta afirmación en dos palabras: « numquam abrogatam, nunca abrogada” ¡tiene una fuerza! Difícilmente se puede concebir, pero finalmente dijo lo que dijo: “Nunca fue abrogada”. Decir que una ley no fue abrogada, quiere decir que se ha mantenido en el estado que se encontraba anteriormente. La ley precedente, la misa de siempre, es entonces la ley universal, es la misa de la Iglesia. Desde que el papa actual afirma que la misa no ha sido jamás abrogada, eso quiere decir que ella está en vigor todavía, que continúa siendo la misa de la Iglesia. No es necesario entonces permiso ni privilegio, es la ley de la Iglesia, dicho de otro modo, un derecho universal de todo católico, sacerdote o fiel. Esto es lo que reconoce expresamente el famoso Motu proprio del 2007.
Es fundamental, incluso si otras partes del texto son discutibles y que no estamos de acuerdo del todo con ellas. Pero si se considera el vigor que el Motu proprio da a la misa contra sus detractores, es verdaderamente muy fuerte. Esta misa jamás podrá ser demolida en el futuro.
Desde este punto de vista, el advenimiento de Benedicto XVI ha sido como un disparador. Sea lo que sea que se piense, sea lo que sea que se diga de la persona en sí misma, un nuevo ambiente ha aparecido. En el mismo Vaticano esta llegada ha dado valor a aquellos, llamémosles conservadores, que hasta allí frotaban los muros… Por cierto, quizá todavía los froten porque la presión u opresión de los progresistas está todavía allí, lo que vuelve el gobierno mismo casi imposible.
El ambiente en todo caso ha cambiado. Lo vemos en la nueva generación que no está ligada al concilio. Para las nuevas generaciones y todos aquellos que hoy tienen 20 años, el concilio es el milenio pasado, algo muy viejo. Esta generación que no ha conocido el concilio y que ve a la Iglesia en un estado tan lamentable, se hace preguntas necesariamente. Se hace las preguntas de hecho muy diferentes a aquellos que han visto el concilio, de los que lo han hecho y que están visceralmente unidos a él porque quisieron demoler el pasado, porque quisieron voltear la página.
Esta nueva generación siente un vacío, es abierta, busca, nos dirige una mirada de simpatía pero al mismo tiempo siente desconfianza porque estamos marcados, excluidos… Sin embargo una especie de efervescencia en la juventud inquieta a los progresistas, a tal punto que hoy en día se preguntan: “¿El futuro de la Iglesia será progresista o conservador?”
En ciertos seminarios modernos los profesores constatan con pavor que la elección de los seminaristas se dirige a las obras más serias que las que les proponen; este fenómeno está suficientemente generalizado. He tenido confesiones de obispos o de profesores de seminario. Un profesor de seminario me ha dicho literalmente: “Ya no puedo dar mi curso como antes, los seminaristas me obligan a ser mucho más conservador”. Esto todavía no es más que una tendencia, pero es muy interesante. Muchos textos provenientes de Roma piden reformas en los estudios, en los seminarios, en las universidades. Estos manifiestamente son frenos. Desgraciadamente, se tiene la impresión que queda como letra muerta –y creo que tenemos razón de pensarlo. Sin embargo se ven los esfuerzos, ya es algo, ya no es modernismo puro.
Un elemento muy importante, verdaderamente muy importante, son los primeros ataques al concilio que provienen de personas reconocidas, que portan un título, como Mons.. Gherardini quien no se contentó con escribir un solo libro, sino que continúa escribiendo y de manera más y más audaz. Cuando me reuní con él me ha declarado: “Hace 40 años que tengo estas cosas en la conciencia, yo no puedo aparecer delante de Dios sin decirlas”. Lo digo de esta manera entre nosotros, pero el utiliza una forma de expresión muy romana, muy prudente, circunstancial, diciendo todo lo que tenía que decir.
En este mismo contexto, el 22 de diciembre del 2005, el papa pronunció su célebre discurso a la Curia en el cual condena una línea de interpretación del concilio, la famosa línea de ruptura. En la primera lectura, admito que pensé que apuntaba a nosotros, pero enseguida me di cuenta que hablaba de los progresistas.
Porque justamente el papa denunciaba y condenaba a los que ven en el concilio una ruptura con el pasado. Por supuesto que hay quien vea en el concilio una ruptura con el pasado, somos nosotros. Y para apoyarnos no tememos citar a los Congar, los Suenens, los que han dicho que la Revolución del 89 estaba dentro de la Iglesia, o la Revolución de octubre de 1917, la revolución rusa. Son palabras muy fuertes. Además, no somos solamente nosotros, es todo el mundo que ha podido constatar que el concilio ha sido un gran cambio, un verdadero desbarajuste. Incluso Paulo VI reconoció que, esperando una brisa ligera, fue una tempestad la que se desencadenó… Pues bien, esta línea de ruptura denunciada es la condenación de los que ven en el concilio una ruptura con el pasado. El papa condena esta actitud que quisiera llamar al “espíritu del concilio” para reivindicar un Vaticano III, una revolución permanente.
Quisiera hacer una observación aquí ya que quizá nos engañemos. Cuando se ve condenar la hermenéutica de la ruptura, se piensa inmediatamente que lo contrario es la hermenéutica de la continuidad. Pero el papa no ha hablado de la “hermenéutica de la continuidad” sino de “la hermenéutica de la reforma”. ¡No es la misma cosa! Continuando con el texto, se ve bien que es por el concilio, que es por todo lo contrario a lo que somos nosotros En este concilio, todo lo que atacamos, el lo defiende. No obstante se ve muy bien que él condena una línea. Esto es un comienzo, pero evidentemente no es suficiente; esto muestra solamente que las autoridades han tomado conciencia que algo no va bien en la Iglesia.
Continuemos. El 2 de julio del 2010, Mons. Pozzo, secretario de la comisión Ecclesia Dei, le dio a los sacerdotes de la Fraternidad San Pedro en Wigratzbad una conferencia sobre Lumen Gentium ocupándose en esta cuestión de la interpretación del concilio. Estas cuestiones de interpretación son cosa muy moderna, hay que comprenderlo. Pero quisiera mostrarles que hay cosas que se mueven, incluso de nuestro lado esperamos que esto no sea sino un comienzo de que las cosas irán más lejos. Nosotros no dudamos en atacar al concilio en cuanto a tal, poniendo acento en lo que está mal.
En Roma, la posición de Mons. Pozzo y se puede decir que la del papa, es todavía de reverencia total al concilio, pero él ve que hay cosas que están mal. No dirá todavía “es la culpa del concilio” sino “es la culpa de la manera de comprender el concilio”. Esta es precisamente la interpretación o hermenéutica. Si Roma admite ahora que hay una manera errónea de interpretar el concilio, esto deja suponer evidentemente que hay una que es correcta. Pero en muchos puntos que nosotros condenamos al nivel de la cosa en sí misma (sin mirar la causa), se constata que finalmente, sin aventurarse demasiado, ellos están de acuerdo.
En la conclusión de sus conferencias en Wigratzbad, Mons.. Pozzo hablará de una ideología “conciliar”, luego de una ideología “para-conciliar”. El término ideología designa cualquier cosa malvada, un error, incluso un sistema de errores. Traten de comprender lo que quiere decir esta frase: “una ideología para-conciliar se apoderó del concilio desde el inicio y superponiéndose a él”. Esto quiere decir que el concilio desde su inicio no ha sido comprendido como debería. Es decir que la única manera que queda hoy en día para poder comprender al concilio es falsa. Es una manera curiosa de querer salvar al concilio, reconociendo que lo que ha sido dicho del concilio durante 40 años es falso. Incluso si esto no es más que un comienzo de confesión, hay que tomar nota. Evidentemente esto no es suficiente, pero es cuando menos muy interesante el ver como ellos tratan de salir. Es equilibrismo….
Se escuchan frases tales como: « El concilio no está aplicado, el concilio está mal comprendido, es por eso que la Iglesia va tan mal” Todavía hay que explicar! Por qué va mal la Iglesia? Porque no se ha logrado aplicar el concilio. Pero entonces ¿Qué se ha hecho durante estos 40 años? Este es un gran problema. Si no son las autoridades en Roma que han dormido durante 40 años y que han dejado hacer a los otros ¿qué han hecho ellas? Hay cuando menos muchas preguntas que pueden hacerse incluso a partir de su punto de partida donde se dibuja un principio de confesión.
El papa habla del espíritu del concilio condenándolo mientras que todas las reformas han sido hechas en el espíritu del concilio. ¿Qué les queda? ¡Y todavía se nos dice que hay una ideología conciliar que se apoderó del concilio desde el comienzo!
Se puede imaginar al concilio metido dentro de una burbuja; vemos la cápsula exterior pero no llegamos al interior. De suerte que no vemos sino la cápsula exterior y no el concilio, no alcanzamos a llegar al concilio. Es muy moderno como idea, como perspectivo. Nos encantaría saber quien está en el origen de la ideología para-conciliar, la que se apoderó del concilio para hacer no se entienda como los padres conciliares lo hubieran querido… Sería necesario saberlo. Estas preguntas vienen a la mente, porque empieza a moverse. Nos damos cuenta de que lo que era tabú empieza a temblar, a continuación, se intenta salvar el tabú rodeándolo con una burbuja. Hoy en día se tiene el derecho de dispararle a la burbuja pero no a lo que hay dentro. Usted puede denunciar la ideología para-conciliar, pero no se toca al concilio.
En este contexto, el mencionado Mons. Gherardini irá un poco más lejos tocando al concilio. Creo que es el primer personaje oficial, renombrado, que osa hacerlo. Su calidad de decano de la Facultad de Teología de Letrán, canónico de San Pedro, director de la revista Divinitas, le dan autoridad. A los 85 años, ha hablado a Roma, y las personas que no estaban de nuestro lado han abordado las cuestiones del concilio. Mons. Scheider, un obispo, ha propuesto hacer un Syllabus sobre el concilio, con el objetivo de depurar y condenar todo lo que no esté claro en el Vaticano II, todas las proposiciones que son ambiguas.
Todos estos acontecimientos me hacen pensar en una olla de agua sobre el fuego que comienza a formar pequeñas burbujas. Todavía no está en ebullición pero comienza a calentarse. Durante este tiempo, nos quedamos a la expectativa.
Padre Lorans Recientemente, en un sermón en el seminario de Winona, usted dijo que nosotros no estábamos relacionados con Roma, sino con “las Roma”. ¿Cuál es el ambiente en el Vaticano actualmente? ¿Podría ayudarnos a ver un poco más claro?
Mons. Fellay
En Valais, una montaña, el Zinalrothorn, culmina a 4000 metros; uno de sus bordes se llama Rasoir y mide una decena de metros de largo. El único medio de pasarla es a horcajadas o de lado, entonces estás con las manos en la cresta y los pies sobre la cara, con cada lado de 500 o 1000 metros de caída. Tengo la impresión que no solamente esto se aplica a nuestras relaciones con Roma, sino todavía más ya que es francamente un alambre de equilibrista. Es por esto que yo utilizo claramente el término de “contradicciones”.
En junio del 2009 le pedí una cita al cardenal Bertone, secretario de estado de la Santa Sede, para tratar de poner en claro estas contradicciones. Después de haber insistido mucho, la siguiente respuesta llegó: “el cardenal Levada los recibirá”. ¡Esta es la diplomacia romana! Me gustaría darles algunos ejemplos de estas contradicciones para mostrarles el clima que reina en Roma, es decir en el cual trabajamos, lo que es muy difícil.
Ciertos elementos han sido ya abordados en la primera parte de esta conferencia, pero es bueno resumirlos reagrupándolos.
Nuestras relaciones con Roma se han tensado fuertemente poco después de la salida del decreto para levantar las excomuniones el 21 de enero del 2009. En el mes de marzo, en Sitientes, el día de las ordenaciones de subdiáconos, los obispos alemanes pusieron en práctica una estrategia para “sacarnos”. Mons. Zollitsch, el presidente de la Conferencia episcopal alemana, declaró a un grupo de diputados: “De aquí a fin de año, la Fraternidad San Pío X estará de nuevo fuera de la Iglesia”. Yo obtuve esta declaración por información directa de uno de los diputados. Ellos tenían entonces un plan para contrarrestar el argumento del levantamiento de las excomuniones que ya no podían utilizar.
Vemos muy claro que los progresistas han tratado de utilizar dos caminos. El primero es el del concilio. Para que la Fraternidad San Pio X pueda pretender el reconocimiento canónico, debe reconocer el concilio aceptando todas las reformas, así como el magisterio de todos los papas después del concilio. Esto es muy fuerte, porque saben perfectamente que no aceptaremos jamás caminar en esa vía. Esto ha hecho imposible el reconocimiento canónico. Entonces es muy fácil condenarnos por estar en contra del concilio, prueba de que somos cismáticos, etc.
La segunda es una línea más disciplinaria, la de la obediencia. Es cuando menos curioso que justo después del levantamiento de las excomuniones por Roma, el obispo de Ratisbona, en la diócesis en la cual se encuentra nuestro seminario de Zaitkofen, prohibiera a nuestros obispos las ordenaciones de nuestros propios seminaristas! Pero lo hizo. Hace 30 años que nuestro seminario se encuentra en su territorio sin que él haya intervenido. Eligió justo el momento del levantamiento de las excomuniones para tomar esta decisión… La Conferencia de obispos alemanes se encargó de apoyarlo por boca de Mons. Zollitch el cual declaró: “Si los obispos hacen estas ordenaciones, el papa debe excomulgarlos” Se dirigió a Roma para hacer presión sobre el papa y el cardenal Bertone.
Y recibo, diez días antes de las ordenaciones, una comunicación telefónica del cardenal Castrillón que me dijo: “Me fastidia hacerle una solicitud que parecerá un poco curiosa, pero el papa no tiene amigos, los obispos alemanes hacen presión, le haría un favor al papa no haciendo estas ordenaciones en Alemania”. Después de conferenciar con mis asistentes y con los otros obispos, se decidió hacer un gesto, sin que fuera una capitulación. No habría pues ordenaciones en Zaitkofen, en Sitientes, pero los seminaristas serían sub-diáconos…. en Ecône. Se entendió bien que fue un gesto que no se haría más que una vez, por lo que las ordenaciones de junio se mantenían. Queríamos que Roma lo entendiera no como una capitulación, sino como un gesto. Esto no sucedió de nuevo y me valió una nueva carta…
Dos días antes de Sitientes, nueva llamada telefónica del cardenal Castrillón, el tercero en una semana, es cuando menos una fuerte presión. Esta vez, la orden es directa: “Si usted desobedece formalmente, hará caer de nuevo las censuras. No se necesita hacer estas ordenaciones. Hay que pedir al papa permiso pero yo le aseguro –el hablaba en italiano- quasi inmediatamente, casi inmediatamente recibirá el permiso”. Y agregó: “De aquí a Pascua, la Fraternidad será reconocida” “No comprendo-respondí-un texto oficial (una nota del secretario de estado) acaba de salir estipulando que la fraternidad no será reconocida en tanto que no reconozca el concilio. Usted sabe perfectamente lo que nosotros pensamos del concilio, ¿cómo me puede decir eso?” Responde el cardenal: “Ese texto no está firmado; se trata de textos administrativos, textos políticos, y además eso no es lo que piensa el papa”.
¿Ahora qué debo creer? Creer al cardenal al teléfono (fue oral, sin ningún rastro) o bien el texto oficial?
El punto donde estaban las cosas, escribí al papa para informarle simplemente de lo que pasaba. Le pedí que no viera en estas ordenaciones un acto de rebelión sino un acto de supervivencia dadas las circunstancias complejas y difíciles. Y la cosa pasó.
En realidad no veo como hubieran logrado condenarnos por haber ordenado subdiáconos, porque con ellos el subdiaconado no existe. Ser castigado por algo que no existe, es cuando menos difícil.
Después hubo ordenaciones de diaconado y sacerdotales, y pasaron. Pero los obispos alemanes trataron de impedirles. Es cuando menos una pequeña victoria! Dense cuenta que somos una congregación muy pequeña que se bate con una conferencia episcopal, y se gana. Ganamos. Esto es inverosímil… pero no se trata de nosotros… los conflictos son de todas suertes, pero por principio doctrinales.
El papa se atrevió a reconocer (en la audiencia del 29 de agosto de 2005 en Castel Gandolfo) « Quizá podría decirse que hay un estado de necesidad en Francia, en Alemania”. Tengan en cuenta que en un estado de necesidad, los organismos necesarios para el buen funcionamiento de un cuerpo social no funciona más, es una especie de sálvese-quien-pueda; cada quien se salva primero, luego colabora a ayudar a los otros como pueda. Es una situación inverosímil. Ustedes ven la contradicción: Por un lado les dicen que la Fraternidad no puede ser reconocida, pero por el otro se les dice que está reconocida ya que el papa los reconoce. Entonces qué?
Les citaré otros ejemplos de contradicciones que nos enseñan que hay diversas corrientes en Roma, algunas muy poderosas. ¿En cuál se encuentra el papa? No es evidente.
En septiembre del año pasado, muy recientemente, un sacerdote americano de una congregación (me parece que son los agustinos) se nos ha unido. En el mes de septiembre del 2010 recibió una carta de su provincial la cual decía: “Usted ya no es miembro de los Agustinos porque usted se ha unido a la Fraternidad” La carta de la Congregación de los religiosos dijo precisamente esto: El padre Untel (no cito su nombre) no pertenece a su congregación. El está excomulgado porque ha perdido la fe uniéndose formalmente al cisma de Monseñor Lefebvre”. Esta tiene fecha del mes de septiembre del año pasado! En consecuencia, para Roma, unirse a la Fraternidad es unirse a un cisma y perder la fe, y uno se encuentra excomulgado. Yo fui a Roma con
Cuando empecé a leer este pasaje a Mons. Pozzo, secretario de Ecclesia Dei; el presidente es el cardenal Levada el cual es al mismo tiempo prefecto de la Congregación de la fe- me detuvo en medio de la frase diciendo: “Ya sé todo eso, ya nos ocupamos hace dos semanas. Hemos dicho a la Congregación de religiosos que no son competentes para decir tal cosa y que deben revisar su juicio”. Continuó diciendo: “Esta carta así es como hay que tratarla…. Así” Haciendo un gesto expresivo y rompiéndola… Cuando menos es un poco fuerte. En el fondo esto significa que en roma hay ciertas instancias de congregaciones, de dicasterios que nos declaran cismáticos, heréticos, que hemos perdido la fe, mientras que otros nos consideran católicos, casi normales, no teniendo ninguna pena ni censura ¡Que confusión!
Verán que verdaderamente podemos hablar de contradicciones; de personas en el gobierno en Roma que tienen sobre nosotros perspectivas diametralmente opuestas! Así, mientras se desarrollan las famosas discusiones teológicas, nuestros sacerdotes se hospedan en Santa Martha, -esto es el edificio donde se hospedan los cardenales cuando hay consistorios, cónclaves y que regularmente sirven para recibir a los obispo- ellos incluso dicen la Misa en San Pedro. ¿Entonces, mientras que de un lado se discute de doctrina, del otro lado nuestros sacerdotes son heréticos o cismáticos? Esto no se sostiene de pie.
Otro ejemplo todavía más reciente. Esta vez en el orden de la interpretación; se trata del último texto sobre la misa, Universae Ecclesiae. Tres años antes el Motu proprio Summorum Pontificum, ahora un nuevo texto salió que concierne a la aplicación del mismo.
Un análisis de las disposiciones que se tomaron muestra dos movimientos que se pudieron considerar como radicalmente opuestos, esto es lo que hace que consideremos el resultado con aire interrogativo. La primera línea, que es manifiesta, es una línea de apertura, se siente una voluntad de dar, de poner a la disposición de los católicos del mundo entero no solamente la misa, sino toda la liturgia de la Iglesia de siempre en todos sus aspectos.
En su comienzo, el documento romano afirma que el Motu proprio es una ley universal. No es un privilegio –una ley privada reservada a un pequeño grupo- sino una ley universal, es decir, válida para todo el mundo. Precisa que su voluntad es de permitir el acceso a la misa tradicional a los fieles del mundo entero. Esto no puede ser más explícito!
Enseguida se tienen otras disposiciones que van incluso más lejos, puesto que todos los libros litúrgicos son citados para ser puestos a disposición. Todos. Esto es increíble. Esto no puede hacerse si no hay una voluntad, si no hay una intención justamente de reabrir, de volver a la vida todo ese tesoro, si no, no tiene sentido. Hablamos por ejemplo del Ritual. Es muy interesante, en el ritual ¿qué es lo que encontramos? Encontramos por principio todos los sacramentos, los que son dados por el sacerdote y también los exorcismos. Decir que el ritual está a la disposición significa que todas la bendiciones, todo este mundo litúrgico de antaño es verdaderamente regresado a la disposición. Esto no puede hacerse si no se tiene intención de hacer revivir todo ese tesoro. No tendría ningún sentido de ponerlos a la disposición si se quisiera al mismo tiempo cerrarles la puerta!
Sucede lo mismo con el ceremonial de los obispos o el Pontifical… Se insiste en decir que los obispos pueden utilizar el Pontifical. Para el breviario, los sacerdotes son libres de utilizar el antiguo breviario, precisando que si toman el antiguo breviario, deben respetar todas las rúbricas. ¿Por qué? Porque con el nuevo breviario, se puede escoger ad libitum entre las pequeñas horas, mientras que en el antiguo breviario se debe decir todo. Es un poco curioso. Todo esto sobrepasa por mucho lo que nosotros habíamos solicitado al principio en nuestras famosas condiciones previas, a saber, la misa para todos. Ahora bien, esto no es solamente la misa, sino toda la liturgia y bajo todos los aspectos. Esta es una de las líneas que se manifiesta.
A un lado, tienen la línea verdaderamente contraria, con dos restricciones mayores. La primera en materia de las ordenaciones: “Las ordenaciones según el antiguo Pontifical, no puede ser otorgada sino por los grupos que se encuentran bajo la autoridad de Ecclesia Dei” ¿Por qué no los otros? Porque los obispos no los quieren en sus diócesis y Roma quiere evitar tantos problemas con los obispos dejando la posibilidad de escoger a los seminaristas. ¿Por qué de un lado ponen todo a disposición y luego para una parte de suma importancia, importancia capital, las ordenaciones bloquean todo?
La segunda restricción mayor concierne a la calidad de los fieles que pueden disfrutar de las disposiciones del Motu proprio…
Algunos números más abajo, se insiste en decir que el Pontifical es puesto libremente a disposición. Claro que no nada más hay ordenaciones en el Pontifical, el ritual de las confirmaciones por ejemplo está allí. Ahora bien, se precisa que las confirmaciones pueden ser otorgadas según el antiguo rito. Es una mezcla curiosa. No es posible que se pueda encontrar dos intenciones tan contrarias en un mismo texto. ¿Cómo es posible? La explicación que yo veo es que hay efectivamente al menos dos fuerzas contrarias en Roma, cada una de ellas tratando de poner su firma. Al final, se llega a especies de compromisos indigeribles e indigestos.
Recuerdo a Mons. Pozzo y su consejo de romper el famoso texto de la congregación de religiosos. En ese momento –que acabo de relatarles puede ilustrar un poco- a continuación agregó: “Debe decirle a sus sacerdotes y a sus fieles que no todo lo que viene de Roma viene del papa” Le respondí: “Pero esto no es posible, como quiere usted que los sacerdotes, los fieles recibiendo un texto de Roma puedan hacer tal juicio? La reacción sería muy simple: un texto me gusta, viene del papa, no me gusta, no viene del papa. Esta actitud es condenada por san Pío X.
El Vaticano es la mano del papa. Pero las palabras de Mons. Pozzo contienen un mensaje, un mensaje gravísimo: el papa no tiene el control de su casa. Eso quiere decir que cuando las cosas llegan efectivamente de Roma, desgraciadamente se piensa en la autoridad suprema, en el soberano Pontífice, el papa. Pues bien no! No viene del papa.
Esta es la situación de la Iglesia, la que yo llamo una situación de contradicción según los casos más o menos marcados. Es una situación verdaderamente dura, muy difícil. ¿Cómo navegar en estos vientos contrarios?
Padre Lorans
Monseñor, ya que se sabe que usted irá a Roma el 14 de septiembre próximo a encontrarse con el cardenal Levada, ¿en qué disposiciones irá usted? ¿Cuál es su estado de espíritu?
Mons. Fellay Me remito un poco a lo que pasó anteriormente para el levantamiento de las excomuniones… No s e si recuerden pero ese verano en el 2008 fue un poco caluroso; hubo lo que se llamó el ultimátum. Recuerdo un pequeño suceso…Se me entrega un texto que en substancia decía: “Si Monseñor Fellay no acepta las condiciones muy claras que le impondremos, será muy grave” El mismo cardenal Castrillón Hoyos declaraba: “Hasta aquí puedo decir que ustedes no eran cismáticos; si ustedes continúan, no podré hacerlo más”. Fue verdaderamente muy tenso. Le respondí “Usted dice que es necesario que yo respete las condiciones pero cuales?” Guardó silencio. Le pregunté de nuevo “Usted dice que hay condiciones pero ¿qué espera usted de mi?” En ese momento el cardenal, con una voz muy grave –fue verdaderamente muy solemne. Pronunció casi a media voz y lentamente “Si verdaderamente usted piensa en conciencia que usted puede decir esas cosas a los fieles, pues bien, dígaselas” Pueden imaginarse como estaba emocionado!
Le dije al padre Nély que me acompañaba que me sentía frustrado; el me afirmó que se trataba verdaderamente de un ultimátum. Le pedí que regresara al día siguiente a la Comisión Ecclesia Dei para obtener las precisiones de las famosas condiciones. Le tomó como media hora para redactar en cinco puntos las condiciones que decían todo y nada. Yo debía prometer practicar la caridad eclesial. ¿Qué quiere decir eso? En fin, escribí unas palabras al papa y el ultimátum ya no estaba a la orden del día. Pero no podemos decir que todo iba bien. En el mes de diciembre siguiente, las relaciones se detuvieron y escribí una carta al cardenal para retomar contacto.
Entretanto tuvimos Lourdes. Fue tan épico, brevemente les diré una pequeña anécdota: Pudimos utilizar la basílica para nuestra peregrinación, pero a los obispos les fue prohibido decir misa por el obispo del lugar. Tres días antes de la peregrinación, hablé por teléfono con el cardenal Castrillón a quien le prometí escribirle una carta; durante la conversación abordó la cuestión de la peregrinación: “Se que usted hace una peregrinación, será magnífica, habrá mucha gente”. Yo le respondí “Si, es muy bonita en efecto, pero hay un contratiempo” –“Oh bien!”-“Sí, los obispos no pueden celebrar” –“Obispos censurados, fuera de la Iglesia, es normal, no podemos darle permiso de decir la misa” –“Y los anglicanos ¿no están excomulgados” -¿Qué quiere usted decir? –“Que los anglicanos han podido celebrar en la basílica de Lourdes” –“¿Es verdad? ¿Tiene usted los documentos? Nos ocuparemos de eso”. Estábamos para partir a Lourdes y rápidamente busqué en internet algunas pequeñas cosas para enviárselas.
En los documentos oficiales de Lourdes, todo el programa estaba bien marcado ; durante toda una semana hubo siete « obispos » concelebrando siete « misas » en presencia del cardenal Kasper, todos los ministros eran anglicanos y la homilía fue dicha por un anglicano, yo no digo obispo porque los anglicanos son todos laicos, no son verdaderos sacerdotes, menos aún verdaderos obispos.
Digo esto para mostrarles el clima: por un lado se busca anonadarnos y por el otro se ocupan de nosotros al punto de molestar al papa un mediodía a causa de esta historia de Lourdes. Aproveché la carta que finalmente escribí al cardenal Castrillón en el mes de Diciembre para relatarle los propósitos del obispo de Tarbes para quien, si dejábamos de decirnos católicos, podríamos celebrar la misa. Le expliqué: “Luego de esta manera usted quiere que salgamos de la Iglesia para que podamos tener las iglesias, ¡eso es un disparate!” Fui un poco tajante.
El 17 de diciembre me enteré que había una reunión en Roma donde el objetivo era reflexionar si había que declarar el cisma de la Fraternidad o eventualmente excomulgar a Monseñor Fellay con motivo de favorecer una actitud cismática en la Fraternidad. Envié mi carta… ¡Un mes más tarde, ya no había excomunión!
Por supuesto, teníamos nuestra cruzada del Rosario. Pero después de la carta que yo le envié no pensaba que fuera tan rápido. En efecto, el cardenal Castrillón me informó que hubo dos reuniones de cardenales: en la primera discutieron de las excomuniones, la conclusión fue negativa; luego una segunda en la cual la conclusión fue que ellos podían llegar a reconocer a la Fraternidad. Esto me fue revelado algunos meses después.
Padre Lorans
Monseñor, usted nos muestra que las líneas divisorias se desplazan un poco. Esta universidad de verano está consagrada a la apologética ¿Es que la actitud de los fieles y de los sacerdotes unidos a la tradición debería, en su opinión, cambiar también? ¿Es este un período donde debemos tener en cuenta precisamente la realidad que hemos hecho y las situaciones que nos da la providencia?
Mons. Fellay Creo que debemos guardar extrema prudencia. Esta situación de contradicción forzosamente va a suscitar toda suerte de ruido, de rumores en todos los sentidos, es por eso que verdaderamente se necesita, si puedo hablar así, “girar siete veces la lengua en la boca antes de hablar”, e incluso agregaría: antes de creer cualquier cosa, hay que mirar los hechos, no correr atrás de los rumores si no quieren “convertirse en burro”.
El cardenal Levada me ha invitado el 14 de septiembre así como a los dos asistentes generales. Esto es algo nuevo. Dicen que se han abordado todos los temas doctrinales, que una reunión ahora es necesaria para evaluar las discusiones teológicas y hablar del futuro. Se dice que habrá una proposición de acuerdo práctico, yo no sé nada. Esto viene de todas partes: El padre Aulagnier dice que lo harán y que la Fraternidad se va a rehusar. Yo no sé nada de esto. Incluso Mons. Williamson ha hablado, yo no sé de donde recibe sus informaciones ; al parecer de un portavoz de Ecclesia Dei… ¿Quién es este portavoz? No lo sé. Los rumores persisten ¿habrá algo de nuevo? Todo mundo habla; Roma no desmiente pero yo aún no recibo nada. Estamos a la expectativa.
Si su objetivo sigue siendo la aceptación del concilio por la Fraternidad, las discusiones han sido muy claras para mostrar que no tenemos la intención de comprometernos en esa vía. Ya en el 2005, después de cinco horas de discusiones en el curso de las cuales recorrí y repasé todas nuestras objeciones contra los errores, la situación de la Iglesia hoy en día y el Derecho canónico, yo puedo asegurarles que los intercambios eran tensos. El Cardenal Castrillón concluyó: “Yo no puedo decirles que estoy de acuerdo con todo lo que ha dicho, pero sus palabras demuestras que no está fuera de la Iglesia. Escriba al papa para pedirle el levantamiento de la excomunión”.
Entonces comprendí que Roma estaba lista a hacer un gesto, de lo contrario esa solicitud no tenía sentido. Mi respuesta no fue inmediata, porque de hecho, para nosotros, nunca hubo excomunión. Es por eso que en la carta que le escribí al papa no pedí el levantamiento sino la anulación o el retiro del decreto, porque este si existe. A los que dice que yo solicité el levantamiento de la excomunión yo le respondo que es falso. El mismo Cardenal Castrillón me ha escrito “Usted solicito que se retire el decreto, pero se le levantará la excomunión” Esto está muy claro, ellos saben lo que dicen.
Entonces para conocer la situación exacta… por mi parte, decirles lo que va a suceder mañana, yo no lo sé. Puede ser desde la declaración de cisma hasta el reconocimiento de la Fraternidad. Yo no quiero especular. Trato de prevenir las situaciones, de reflexionar en lo que debería hacer si tal o cual caso se presenta.
Por un lado preconizo extrema prudencia, de no correr tras los rumores, de permanecer en los hechos, en la realidad. Mi impresión es que Roma se burla de lo que se dice; las palabras brotan en todos los sentidos pero carecen de valor. No se alarmen. Es un poco como Nuestro Señor, les dirán está aquí o allí, no vayan, quédense.
Por otro lado retengo las discusiones doctrinales que sí ellas no aportan un gran bien de manera inmediata, porque es un encuentro entre dos mentalidades que chocan. Me quedo con la imagen de un torneo en el cual dos caballeros se baten, se lanzan, pero pasan uno al lado de otro.
No pueden en todo caso decir que estamos de acuerdo. Si estamos de acuerdo sobre un punto es que en ningún punto estamos de acuerdo. Evidentemente, si se habla de la Santísima Trinidad estamos de acuerdo…pero el problema no es ese: cuando se habla del concilio, hablamos de ciertos problemas nuevos que nosotros llamamos errores.
Hay un rumor según el cual nos harán proposiciones. ¿Pero bajo qué condiciones? ¿Habrá condiciones? Según mi punto de vista sería increíble que no las hubiera. Algunos dicen que no es posible, que hasta el presente siempre han tratado de hacernos tragar el concilio. Yo no lo sé. Lo único que digo es “continuamos”. Tenemos nuestros principios y el primero de entre ellos es la Fe. ¿De qué nos serviría recibir cualquier ventaja en este mundo si debemos de poner en juego la Fe? Es imposible. Y sin la Fe es imposible agradar a Dios, por lo tanto nuestra elección está hecha. Primero la Fe, a cualquier precio, ella pasa incluso delante de un reconocimiento por la Iglesia. Hay que tener esa fuerza.
Quisiera decir una última cosa: algo está cambiando, y en cualquier cosa que cambia hay almas sedientas, ellas vienen del estado desastroso de la Iglesia hoy en día, ellas no llegan como almas perfectas pero hay que ocuparse de ellas. Hasta hoy hemos tenido una actitud de defensa. Sin embargo no hay que tener miedo de introducir un elemento de ataque, un elemento más positivo: ir hacia los otros para tratar de ganarlos dando prueba de la prudencia más grande, pues la hostilidad no se ha terminado. Imaginen que Roma nos reconozca de repente, me cuesta creerlo pero ¿qué sucedería entonces? ¿Creen que los progresistas van a cambiar frente a nosotros? Para nada! Por una parte continuarán rechazándonos como siempre lo han hecho, y tratarán de hacernos tragar su veneno; nos rehusaremos y el conflicto empezará de nuevo y cada vez más, no se hagan ilusiones. Si Roma nos reconoce, será más duro que ahora. Hoy gozamos de los beneficios de una cierta libertad. Un día la iglesia tendrá que reconocernos como católicos, pero eso no será fácil.
Por parte de Roma, nos falta la claridad ; quisiéramos que Roma fuera de nuevo el faro de la verdad, pero esto está lejos de ser el caso por el momento… por nuestra parte, fundamentalmente no cambiamos nada, continuamos centrándonos en la Fe, estando dispuestos a ayudar a las almas que deseen ser ayudadas, incluso si ellas tienen comportamientos que dejan que desear al principio. Es necesaria mucha paciencia, mucha misericordia permaneciendo firmes, ¡esto no es nada fácil!. Pongamos atención a no rechazar por razones superficiales a las almas meritorias que se acercarán a nosotros, no queremos a cualquiera, no hay que debilitarnos pero hay que ser bueno con todo el mundo. Esta es una obligación que nos hace crecer en la virtud.
Hay que permanecer en el ámbito sobrenatural. La apologética consiste en la defensa de la Fe pero sobre todo al nivel de la razón a fin de tratar de convencer. Pero esto no es suficiente. Para convencer, hace falta la gracia y la gracia es sobrenatural. Para convencer hace falta una acción de Dios, entonces hay que asirse de los medios sobrenaturales. Para nosotros, esto quiere decir llevar una vida cristiana profunda e intensa. Esto es más importante que el combate simplemente apologético, pero esto no quiere decir que haya que descuidarlo, los dos son necesarios, es una cuestión de orden.
Es por esta razón que me permito insistir en nuestra cruzada. Las victorias que reportamos sobre la Roma modernista no debemos atribuirlas a nosotros, sino a la Santísima Virgen y a nuestras cruzadas. Es al final de cada una de nuestras cruzadas que hemos obtenido ya sea la misa, o el levantamiento de las excomuniones, cada vez volteamos a la Santísima Virgen en esas situaciones consideradas como imposibles. No solo hay que contar con la Virgen sino también situarnos bajo su bandera y seguirla. Es su tiempo.
(El estilo oral ha sido conservado)
Fuente: Blog de Santa Iglesia Militante

sábado, 13 de agosto de 2011

CONCILIO VATICANO II NO INTERRUMPIÓ LA TRADICIÓN DE LA IGLESIA, AFIRMÓ EL CARDENAL CAÑIZARES


En entrevista concedida a ACI Prensa, el Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos en el Vaticano, Cardenal Antonio Cañizares, señaló que el Concilio Vaticano II "no ha interrumpido por nada" la Tradición de la Iglesia.
Así lo indicó el Purpurado al ser preguntado sobre el principal obstáculo que existe en el proceso de diálogo entre el Vaticano y la Fraternidad San Pío X, luego que el Papa decidiera en 2009 el levantamiento de la excomunión de los cuatro obispos ordenados por el arzobispo francés Marcel Lefebvre en 1991, quien falleció excomulgado.
El Cardenal Cañizares dijo a ACI Prensa que el principal obstáculo para el diálogo con los lefebvristas está en que estos no acepten "que la tradición no se ha interrumpido por nada, la tradición sigue viva, la tradición sigue abierta, y el Concilio Vaticano II es tradición".
El Purpurado precisó cuando alguien ignora el Concilio "no podemos seguir todo lo que es la unidad de la Iglesia rompiendo esa Tradición".
El Cardenal explicó luego que si bien no conoce los detalles del diálogo con los lefebvristas, aseguró que "sí que sé una cosa, y es que el Papa, la Iglesia tiene una grandísima voluntad, un grandísimo deseo de que se produzca la unidad y el retorno de aquellos quienes han salido fuera de la Iglesia, el retorno a la comunión plena con Ella".
   
Situación de la Fraternidad San Pío X
El pasado 5 de julio y luego que la Fraternidad San Pío X ordenara a 20 sacerdotes en Suiza, Alemania y Estados Unidos, el Director de la Sala de Prensa de la Santa Sede, P. Federico Lombardi, señaló a ACI Prensa que las mismas son ilegítimas y reiteró lo ya expresado por el Vaticano en 2009: "mientras la Fraternidad no tenga un estatus canónico en la Iglesia –subraya Benedicto XVI– sus ministros no ejercen un ministerio legítimo en ella".
El sacerdote dijo también que este estatus no será definido "hasta que los asuntos doctrinales sean clarificados".
   
El levantamiento de la excomunión
El 24 de enero de 2009 Benedicto XVI decidió levantar la excomunión que pesaba sobre los cuatro obispos ordenados por Lefebvre: Bernard Fellay, actual líder de la Fraternidad, Richard Williamson, Alfonso de Galarreta y Tissier de Mallerais.
El 29 de enero de 2009, al final de la audiencia general, el Papa explicó que la decisión de levantar la excomunión, un "acto de paterna misericordia", la tomó porque estos obispos "me habían manifestado varias veces su vivo sufrimiento por la situación en que se encontraban".
Benedicto XVI expresó su deseo de que "este gesto mío sea correspondido por el compromiso solícito por parte de ellos de dar los ulteriores pasos necesarios para realizar la plena comunión con la Iglesia, testimoniando así verdadera fidelidad y verdadero reconocimiento del magisterio y de la autoridad del Papa y del Concilio Vaticano II".
Para precisar aún más los alcances del levantamiento de la excomunión, el 4 de febrero de 2009 la Secretaría de Estado Vaticano indicó en un comunicado que los cuatro obispos están obligados al "pleno reconocimiento del Concilio Vaticano II" y del Magisterio de todos los Papas posteriores a Pío XII.
El texto también solicitaba a uno de estos cuatro, el obispo negacionista del holocausto Richard Williamson, que tome distancia "públicamente y de modo totalmente inequívoco sobre sus posiciones en cuanto a la Shoah, no conocidas por el Santo Padre al momento del levantamiento de la excomunión".
La nota de la Secretaría de Estado Vaticano explicaba que "el levantamiento de la excomunión ha liberado a los cuatro obispos de una pena canónica gravísima, pero no ha cambiado la situación jurídica de la Fraternidad San Pío X, que en el momento actual, no goza de ningún reconocimiento canónico en la Iglesia Católica".
   
Rechazo lefebvrista a la mano tendida del Papa
En enero de 2010 el obispo Richard Williamson señaló que las negociaciones de su grupo con la Santa Sede constituyen "una conversación entre sordos" en la que nunca se va a llegar a un acuerdo porque ambas posiciones son "absolutamente irreconciliables".
En febrero de 2011 Bernard Fellay confirmó esta opinión de Williamson y en una entrevista con los miembros en Estados Unidos de su organización dijo que en el diálogo con la Santa Sede no han podido convencer a los representantes del Vaticano de hacer que la Iglesia regrese al estado anterior al Concilio Vaticano II, contraviniendo la voluntad del Santo Padre.
Fellay explicó en esa entrevista que la Santa Sede les señaló que "existían problemas doctrinales con la Fraternidad y que los mismos debían aclararse antes de un reconocimiento canónico" por parte de la Iglesia.
Desde un comienzo los lefebvristas han mantenido un claro rechazo al Concilio Vaticano II, considerando que marcó un quiebre en la Tradición de la Iglesia, razón por la cual no aceptan el magisterio de los Papas desde Juan XXIII en adelante. 
   
¿Qué es el Concilio Vaticano II?
El Concilio Vaticano II, que congregó a centenares de obispos de todo el mundo en diversas sesiones entre 1962 y 1965 en el Vaticano, es uno de los acontecimientos eclesiales más importantes de la historia contemporánea.
El histórico evento, presidido sucesivamente por los Papas Juan XXIII y Pablo VI, produjo un cuerpo de doctrina que busca promover la fe católica en el mundo, renovar la vida cristiana de los fieles adaptar la liturgia y alentar la presencia activa de los laicos en la vida de la Iglesia. El Concilio produjo 16 documentos, cuatro constituciones, nueve decretos y tres declaraciones conciliares.