Mostrando entradas con la etiqueta Abel Posse. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Abel Posse. Mostrar todas las entradas

domingo, 8 de mayo de 2011

FERIA DEL LIBRO: EL “TATA” YOFRE PRESENTÓ EL LIBRO “NOCHE DE LOBOS” DE ABEL POSSE

Abel-Posse

En declaraciones al diario La Nación Abel Posse, escritor y ex diplomático, además de ex candidato a senador nacional en 2007 y ministro de Educación de la ciudad de Mauricio Macri (cargo en el que duró 12 días fruto de movimientos revolucionarios) se refirió a “Noche de Lobos” , el libro que presentara en la 37° Feria del Libro de Buenos Aires, comentando “Las razones que pueden llevar a un joven de 20 años a abrazar una causa revolucionaria violenta con la idea y la convicción de que el mundo debe ser cambiado. Y las razones de Estado de un joven teniente de 23 años que tenía que salir de noche a combatir o matar. Y, lo peor de todo, a torturar, que es el episodio más denigrante de la condición humana."

"Más que una novela es un relato", define Posse al "fantasma" descripto tras un amplio diálogo con una "oficial mayor" de Montoneros, llamada Greta en la ficción, y con un militar que enfrenta la prisión. "Greta fue un personaje que me impresionó mucho. Sufrió lo peor: la detención, la tortura, y después sufrió el episodio tremendo, monstruoso, que fue el amor con quien había sido su torturador. [Armando] es un hombre que sabe que va a estar preso durante muchos años."

"Estamos en una época gravísima, en que la hipocresía supera a la justicia; la razón de Estado supera a la hipocresía, hasta el colmo de no tener un libreto preparado adecuado para explicar qué fue lo que pasó", sostuvo Posse en sus declaraciones a La Nación. "Hoy tal vez estemos pagando también formas indirectas, difíciles de situar, de comprender acabadamente y que forman parte de esta crispación, de esta desorientación política, de esta falta de paciencia que tenemos los argentinos en todo; esta incapacidad para llegar al sentido común y salir de los extremos".

LA PRESENTACIÓN

El día viernes 6 de mayo de 2011, en la 37° Feria del Libro de Buenos Aires, se presentó por el “Tata” Yofre el libro “Noche de Lobos” cuyo autor es Abel Posse. A continuación transcribimos las palabras del presentador en dicho evento:

Querido Abel. Estimada audiencia.

Es la primera vez que vengo a la Feria del Libro a presentar una obra. En verdad, me siento más cómodo rodeado de papeles cuyos contenidos ya no se pueden alterar.

Como carezco de tu imaginación y tu rica pluma, me defino como un simple cronista de mi tiempo. En este caso, el periodismo lo ejerzo buscando aquellos documentos que son útiles para rescatar del olvido a las personas y los hechos que no merecen permanecer en la oscuridad. En definitiva, Abel, vengo a decirte que me siento orgulloso de ser una suerte de “auxiliar” tuyo. Se que vos a los viejos papeles le das una inspiración que yo no lograría alcanzar.

Vamos a tu libro, “Noche de Lobos”. Tú obra, disculpáme si no te agrada mi ejemplo, es una “caja negra” del drama argentino. La “caja negra” es ese instrumento que tienen los aviones más sofisticados, que sirven para resguardar las últimas conversaciones de los pilotos, los datos más precisos del navío, todo aquello que pretende conservarse en caso de accidente. Prefiero dar esta imagen, que decirte que tu obra me recuerda en algunos de sus pasajes al Infierno de la “La Divina Comedia” del Dante.

No lo es por dos razones. Una porque el Dante escribió una alegoría y tú obra esta asentada sobre hombres reales, con nombres supuestos pero historias ciertas. También prefiero decirte que tu obra es una suerte de “caja negra” porque vivimos en un país que ha sufrido un “accidente”, muchos accidentes, en lo que va de mi generación.

Gran parte de “Noche de Lobos” transcurre en la Escuela de Mecánica de la Armada, la misma que supe condenar en 1977, 1978 y 1979. En otras palabras, cuando había que hablar de la ESMA, yo hable de lo que pasaba en la ESMA. Debo decirte, querido Abel, que en aquellos momentos entre los que me escuchaban solo encontré temor, silencio e incomprensión.

No puedo olvidar aquel día de la final del Mundial de Fútbol de 1978, la gente festejando en las tribunas y yo pensando que ahí, a pocas cuadras, había gente sufriendo en la ESMA. ¿O no se recuerda que el equipo de Holanda no salió a recibir la medalla por haber alcanzado el segundo puesto?

Esos recuerdos y otras desgracias me hicieron valorar años más tarde la importancia de la Cámara Federal Penal de la Nación de 1971-1973 y el coraje de todos los que la integraron, porque le pelearon al terrorismo con los códigos en la mano. Por eso escribí “Volver a Matar”. Siempre agradeceré a los funcionarios de esa Cámara que se quedaban a dormir en las comisarías para cuidar a sus presos de cualquier sorpresa.

Seamos sinceros entre nosotros, después del 25 de mayo de 1973 no hubo Justicia tal cual nosotros la entendemos. Existió la ley de la calle. Basta recordar, como eslabones de una larga cadena de asesinatos que conmovieron a la sociedad argentina, a José Ignacio Rucci, el almirante Hermes Quijada, Arturo Mor Roig y Rodolfo Ortega Peña. Todo esto transcurría en medio de las presidencias de Raúl Lastiri, Juan Domingo Perón y María Estela Martínez de Perón.

Con el desorden a flor de piel, Perón dio las “Instrucciones” para terminar con la infiltración marxista en el Movimiento, con todos los “medios que se consideren eficientes, en cada lugar y oportunidad”. En ese documento se pronunció la palabra “guerra”, ya escrita en los comunicados de las organizaciones terroristas. Después, el 7 de febrero de 1974, Perón pronunció la palabra “purificación”. Es decir, suprimir todo aquello que sea malo o extraño al cuerpo social. Así se entendió ayer, así se entendió después.

Después de mucha violencia, una suerte de “guerra civil intermitente”, como reconoció Montoneros en abril de 1989, el poder en la Argentina cayó en manos de las Fuerzas Armadas. “La sociedad, como me dijo un político temeroso en la soledad de su oficina, le dijo a las FFAA, terminen con este caos pero no me digan cómo lo van a hacer”.

Y Balbín no le fue a la zaga: Le dijo a Jorge Rafael Videla: “Terminen con esta agonía pero no esperen que los vaya a aplaudir… por mi educación, mi militancia no puedo aceptar un golpe de Estado.” Mal hecho, querido doctor Balbín, no se puede pedir un golpe y después andar silbando bajito con cara de yo no fui. No hicieron lo mismo en Chile, Eduardo Frei Montalva y Patricio Alwyn, tras el golpe del martes 12 de septiembre de 1973.

Raúl Alfonsín exigió algo parecido, en febrero de 1976, al general Ibérico Saint Jean en Chascomús.

¿Y qué nos dice un amplio sector del peronismo que se desentendió del gobierno de Isabel? ¿Y Montoneros? ¿Acaso Mario Eduardo Firmenich no afirmó “cuanto peor mejor”?

Así a los saltos, en medio de las bombas y los asesinatos, llegamos a la ESMA. ¿Y qué fue la ESMA? Fue un lugar por donde pasó gran parte de la oficialidad joven, en su gran mayoría para cumplir órdenes. Ordenes. Y yo que una vez pasé por una academia militar sé que “una orden, primero, se cumple” y si no se esta de acuerdo “después se levanta un recurso”. En el caso de la ESMA: ¿A quiénes iban a presentar un recurso los jóvenes oficiales? A nadie, porque el Almirantazgo los dejó librado a su suerte. Al mejor estilo de aquél político cobarde: “Hagan lo que tiene que hacer pero no me lo cuenten”. Entonces llegó a la ESMA la hora de la “tortura técnica” y la “desmesura”, que vos Abel narrás como nadie. La hora del “Sultán”, un Rey, un Monarca, dueño de la vida y de la muerte. Detrás del “Sultán” estaba el personaje “Chavarri”, emparejado con la “Negra” Marta Bazán, un cuadro de las FAR, de quien “Goyo” Levenson, su suegro, siempre esperó una explicación de por qué había entregado a su esposa. Murió sin encontrar respuesta. Recuerdo que me contó su historia durante su exilio y así se conoció en la Argentina.

A través de tu novela histórica recobran vida “Perrone”, “El Lobo”, “Armando” y su novia “Greta Carrasco”. También se habla de “Natalio Kurten”, el que en la realidad intentó volar la Fragata “Santísima Trinidad”, entre otros graves atentados; el “Negro” Stille, quien se ligó afectivamente con “Greta” violando el código de conducta revolucionario, porque su esposo “Kurten” estaba preso; “Mendioroz”, un amante de los uniformes, a quien yo reconozco con los nombres de guerra “Mendricrim”, “Lauchón” o “Hernán”. Todos personajes siniestros que de haber triunfado nos hubieran implantado el modelo cubano, o “castrista”. En estos días lo ha reconocido Antonio Cafiero.

Ni qué hablar de “Rodolfo Gallindo”, un aventurero de la peor especie, al que tuve que tratar y sentarlo frente a Jorge Born en el “Hotel Lancaster” y así ir preparando el clima para el primer indulto de 1989. Lo junté con el empresario a quien le pidió perdón y le devolvió el reloj que le había robado en 1974, cuando lo secuestró. Pensé que iba a hablar de “reconciliación, de un país “vivible” y salió pidiendo dinero.

Resumiendo, a la Armada, tras el 24 de marzo de 1976, recibió la responsabilidad de “purificar” a la Argentina de los Montoneros. Lo hicieron muy mal pero lo hicieron. Su centro fue la ESMA. También fui impiadoso con ese centro durante mi vida en el exterior, entre 1979-1982. Un muy cercano pariente mío, quizá un ejemplo de una sociedad que se mantenía (y mantiene) al margen de todo, como si nada los conmoviera, se puso a llorar, en Washington, cuando le mostré un informe de lo que allí pasaba.

Con la Argentina al borde del incendio y el quebranto como lo dejó Raúl Ricardo Alfonsín, con Carlos Saúl Menem llegaron los indultos, como una forma de poner un bálsamo en las tremendas heridas, en uno y otro bando. Aún espero una palabra de Menem al respecto. Confío en que no pase a la historia de una manera tan indigna. Que la valentía que supo demostrar en algunos momentos no se melle ante los vientos del “progresismo” o el temor a alguna revelación de su íntimo pasado.

Lo cierto, Abel, es que en ese pozo negro de la ESMA entraron muchos, demasiados, personajes, tan bien reflejados en tu libro. Los que perdieron la guerra militar, hoy son vencedores. Y a los que triunfaron los convirtieron en “presos políticos” porque para llegar a ellos se violaron todos los preceptos jurídicos y constitucionales. Sus juicios no son juicios, son parodias. Es venganza. La humillación como dijo “Armando”

Fue reparador observar en el relato los nombres de Ignacio Pirovano, Nora Jaureguiberry, Hugo Caballero, Javier Fernández y Jorge Mourath, personajes que pasaron por el Palacio San Martín, en su gran mayoría, y que dejaron recuerdos muy gratos.

Quiero dejar una media revelación antes de irme y transmitir mi conclusión final. En una ocasión un presidente constitucional me pidió a través de altos jerarcas de su gobierno si yo podía hablar con un argentino amigo mío para que ayudara a que el capitán de la Armada, Ricardo Cavallo, no saliera de México, extraditado a España, cuando lo pedía un juez Garzón. Tomé esta solicitud como una “cuestión de Estado”. Hablé con ese argentino, muy comprometido hechos que pasaron en la década del setenta. Después de escucharme, me dijo: “Si Tata, te voy a ayudar porque a esta página hay que darla vuelta”. Es decir, demostró una enorme grandeza. Así viaje a México y ayudé al capitán Cavallo.

No se hizo más porque el “timorato” presidente no dio otra orden. Si hoy me volvieran a pedir un favor similar lo haría. Incluso por alguien que estuvo en lo que yo considero la mala senda con tal de terminar este clima de odio en el que estamos sumergidos. Como cuando me senté a conversar, como argentinos, con tus personajes Estefanich, Cirilo Gannan, “Bonfanti” y “Del Toro”.

Y me voy, ahora sí, con la conclusión. Esto es lo que yo pienso a mis 64 años, tras haber sido testigo y vivir innumerables acontecimientos. De esta posición no me muevo, a pesar de los agravios: Si ellos, los terroristas, hubieran ganado esa “guerra”, tal como la reconoció la Cámara Federal de 1985, esta Feria del Libro de hoy no se hubiera realizado, y muchos de los que aquí estamos viviríamos en el exterior o hubiéramos sido fusilados. Por razones muy privadas yo no voy a visitar a los presos en Marcos Paz, pero desde aquí les digo “gracias”. A pesar de sus enormes errores y sacrilegios, “Muchas Gracias” y aspiro a que salgan cuanto antes.

martes, 25 de enero de 2011

EL CERROJO

CARLOS-MANUEL-ACUÑA

Por Carlos Belgrano.-

Amigos:

Desde Abel Posse hasta mi amigo Carlos Manuel Acuña, pasando por muchísimas otras buenas plumas, a quienes desisto de mencionar, por temor a no enunciarlas a todas ellas, olvidándome de alguna en particular, advierto que sus líneas discursivas, originales e intelectuales como lo son, insisten en lo recurrente de describir un diagnóstico, con los que va de suyo coincido a pié juntillas.

Pero cuando se aferran al pronóstico de un inminente desenlace, que hará dar de bruces a estos K y sus tropelías cada vez más ilimitadas, deseo manifestar mi respetuoso disenso con estos ilustres pensadores.

Ello así por cuánto suscribir sus augurios, sería como esperar que el infierno se congele.

Admito que más de una vez, decenas quizás, he cometido idéntico yerro, seguramente producto de sazonar una expresión de deseos con la realidad que nos golpea sin cesar.

Para que se produjera alguna vez un desenlace, en los términos que más o menos todos anhelamos, nuestra actitud debe ser notoriamente diferente.

No tan casuística, tan puntual.

¿De que sirve decir que la Garré está desarmando a la Policía?

Que posteriormente la destruirá transformando a la Gendarmería Nacional, que actualmente tiene la suma del poder de fuego, designando a D'elía, Tumini, Pérsico o a algún otro malandra K al frente de la misma para erigirla en una nueva forma de KGB.

A ver intentaré desde otro ángulo por si no me manifesté adecuadamente.

Si la preindicada, Kunkel, Verbitsky, Rigui, Zanini o quien sea, dedicaron sus vidas a subvertir el orden normativo que guía a una Sociedad, con independencia del tipo de gobierno que hemos tenido, incluyendo a los períodos militares.

¿Que se puede aguardar de ellos sino conducirnos al caos en su máxima expresión?.

Se puede criticar a un gobierno, por su ineficacia, como a los períodos radicales, porque ellos son así, incompetentes y como lo he señalado antes de ahora, ignoran para que sirve el Poder.

Y también a los gobiernos de facto, porque lo resignaron de manera temeraria, debiendo de haber supuesto lo que acontecería luego de sus huídas, como Lanusse y Bignone en particular, para no remontarnos tan lejos.

Pero esta gente que tenemos encima de nosotros, no es merecedora de meros axiomas descalificantes.

Son otra cosa.

El resurgimiento de Montoneros y Erpianos en un mismo frente.

Con un País desarmado.

O mejor dicho con solo ellos armados.

Cumplieron las metas truncas de los setenta, con más facilidad y sin disparar un tiro ni meter un "caño" como gustaban de hacer en esa década de asesinatos anónimos, con víctimas que también lo fueron casi en su totalidad.

Con Militares temerosos en actividad, que no atinarán a sacar sus narices, ni de sus propios despachos.

Y menos aún movilizarse con gomeras y revólveres, ya que al armamento pesado está en plena oxidación. 

Debemos convencernos Amigos, que esta pelea no se ganará por cansancio, ni por desgaste, ni por acción psicológica.

Estos apátridas tienen todas las cartas del mazo, incluyendo a los comodines.

Los enemigos que tenemos están "soldados" por dentro.

Procuraré ir paso a paso.

Moyano es el encargado del "apriete" a los industriales.

A ellos los representan De Mendiguren y Méndez, conspicuos aplaudidores en el Salón Blanco en este último lustro en primera fila y antiguos asociados/cómplices de Duhalde en la pesificación, de la que tomaron cientos de millones de dólares de utilidades personales.

¿ Podemos considerarlos representantes del sector, cuando en plena crisis agropecuaria, los "gringos" se insolaban en las rutas para clamar por la esquilmación de sus rentas de trabajo y estos obsecuentes vivaban a Kretina en cada una de sus apariciones ?.

Si no sancionamos con el público repudio, a quienes se alinearon con este gobierno en contra de sus hermanos del Campo, ¿como podemos aguardar el desmantelamiento de estos K si nosotros mismos estamos divididos y permitimos que estos truhanes/empresarios revaliden títulos permanentemente?.

¿Acaso algún miembro de cualquier entidad rural de Tandil, en la que Ratazzi tiene sus tambos, lo amonestó por integrar la "clac" de Kretina en sus graznidos contra la familia rural? 

Si descontamos que nadie lo hizo, por timidez o por desidia, ¿debemos ser optimistas con nuestros referentes de la Mesa de Enlace que siguen con sus folklóricos "tractorazos"?.

Creo que no.

El problema Argentino es mucho más complejo, a poco de observar que las multinacionales cerealeras son quienes están abarrotadas de ganancias extraordinarias por la liberación cuotificada de roes de exportación de consuno con este execrable Moreno, que personalmente valida un oligopolio repudiable.

A partir de allí, podremos deducir sin esfuerzo alguno, que esta banda K, no se caracteriza por abrazar la causa del Socialismo.

Sólo sus intereses personales.

Y es a partir de aceptar ello que se torna imperativo que la gente, el público comience a participar para que no le hurten lo poco que les resta de su futuro.

Una movilización multitudinaria para botar a estos canallas sería suficiente.

La pregunta del millón sin embargo es:

¿Porque es tan difícil?.

¿Que nos separa de la movida cuando el tristemente célebre "corralito"?.

¿No será que la única motivación que todo lo puede es la individual y no la colectiva?.

Además de la ausencia de representantes que no surgen del seno de esta población atónita, desconcertada.

Para diciembre de 1944, la porción sur de Holanda, seguía en poder de los alemanes, quienes no tenían comestibles ni para sus propias tropas.

La gente comía lo que encontraba.

Hasta tubérculos de tulipanes.

Es probable que cuando nos caiga una maldición con una magnitud de estrago, como la falta de alimentos, este "Pueblo de Mierdas" se despabile.

En el mientras tanto permanece bien cerrado

EL CERROJO.

Atentamente Carlos Belgrano.-

laautopsiadelbicentenario@yahoo.com

sábado, 18 de diciembre de 2010

RESPUESTA DE ABEL POSSE A ANÍBAL FERNÁNDEZ

ABEL-POSSE-ASUME

El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, sostuvo que los incidentes de Villa Soldati son "un problema de activistas. Dispararon con un arma tumbera a un policía. Tenemos internado al personal… Estas acciones son motivados por punteros de la Capital y dirigentes políticos de la Provincia. Son personas preparadas para provocar la agresión", agregó. "Rechazo las declaraciones de Duhalde desde Estados Unidos y las de un fascista como Abel Posse. Parece que quieren alentar el conflicto", agregó.

Fernández afirmó que ex presidente Eduardo Duhalde y el escritor Abel Posse aumentaron el nivel de violencia en la zona por sus "dichos xenófobos", e incluyó al jefe del gobierno porteño, Mauricio Macri, entre aquellos que también incentivaron las peleas barriales con sus declaraciones.

"Busquen las declaraciones de dirigentes que han paseado su fascismo, como Abel Posse, u otros tantos que vienen a hacer declaraciones desde los Estados Unidos -en referencia a Duhalde-. Lo que están haciendo ya lo han hecho, y lo hicieron con el objetivo de sembrar desconcierto, preocupación, pero no la va a haber", indicó el jefe de Gabinete.

A continuación se reproduce el texto con

el que el escritor Abel Posse responde a dichos del jefe Gabinete:

"Nunca respondí a los insultos groseros a que puede exponernos la función pública o el ejercicio de la literatura. Ya cuando era ministro de Educación de la ciudad, este mismo ministro de Interior me calificó como «burro». Un amigo del periodismo me preguntó si contestaría y le dije que estaba tranquilo, que se trataría del único burro patrocinado por Francia para un curso de doctorado en la Sorbona (1959-1960).

"Ahora el ministro es jefe de Gabinete y me acusa de incrementar la violencia con mis dichos xenófobos. Esto ya no es tan de dejar pasar. Escribí explicando la política de Evo Morales como un imprescindible despertar de la cultura andina ancestral. (La Nación, 8-II-2005). Fui secretario de embajada en Perú y años después, como embajador, alenté firmemente al Instituto Sanmartiniano y di cursos (con publicación) de la cosmovisión indígena americana en la Complutense. (La cosmovisión indígena. Salamanca. 1990). En mis novelas tomé partido con el pensamiento de Rodolfo Kusch sobre la «América profunda». Seguramente por xenófobo recibí la máxima condecoración del Perú: la Cruz de Orden del Sol y las Palmas Sanmartinianas.

"En otra frase improcedente contra un escritor, Fernández dice: «Busquen las declaraciones de esos dirigentes que han paseado su fascismo, como Abel Posse.» Le ayudo a memorizar, porque el ministro insulta mal, por simple ignorancia: Inicié en los 60 mi actividad pública en las Campañas de Educación Cívica en los parques, alentadas por el entonces profesor Carlos Fayt, en cuya cátedra de Derecho Público ingresé años después por concurso. En 1966, ante la agresión de «los bastones largos» me solidaricé con Fayt y renuncié . Se me restituyó el cargo durante el decanato de Buligyn, cuando yo había ya ingresado por concurso en el Servicio Exterior durante el gobierno de Illia. El ministro insultante debería advertir al Mossad de mi facismo ya que la principal editorial de Israel, Massada, publicó mi novela Los Perros del paraíso, premiado con el Rómulo Gallegos. Varios textos sobre el nazismo aparecieron en semanales israelíes en español.

"Curiosa conducta de este ministro insultante que debería concentrar su atención en esta hora decisiva "para la paz" en Argentina. Estuvimos sentados con Aníbal Fernandez muchas veces en las reuniones durante la presidencia de Eduardo Duhalde. Fui embajador con acuerdo del Senado (el peronista y el radical) y representé a todos los gobiernos democráticos a partir de Alfonsín y hasta Kirchner incluido. Con el ministro, con Aníbal, hemos tenido trato amistoso, yo como embajador en Madrid le presenté a su par español, el Ministro Acebes, y logramos un eficaz acuerdo y plan informativo para evitar expulsiones de argentinos (¿Dónde estaba mi paseandero fascismo?)

"Mi caso personal es algo menor. Lo mayor es que el jefe de Gabinete, que es hombre leído, olvidó a Goethe cuando enseñó que sin orden público, como prioritaria función del gobernante, no puede existir la libertad. Sin el orden público como garantía básica, con la debida represión del delito que manda la Constitución y los códigos, la Argentina se acerca a un colapso de violencia. Y violencia en contra de la voluntad democrática de la inmensa mayoría que quiere bienestar y paz, y espera que el Estado ausente sin permiso y a «contra Constitución», afirme el orden y preserve el derecho de todos y sin garantizar nuevas villas miserias en sustitución del trabajo, casas y progreso real."

sábado, 25 de septiembre de 2010

CORRIENTES: DISCURSO DEL DR. CARLOS BOSCH POR LOS PRESOS POLÍTICOS

a Presos Politicos

Estimados amigos:

Empiezo disculpándome por traer a colación, aparentemente fuera de tema, un viejo y excelente libro que tengo en mi biblioteca, escrito por un ruso blanco, el General, Atamán cosaco, Piotr Nicolaievich Krasnov. El libro se titula “Del Aguila Imperial a la bandera roja”.

Allí relata el autor, en forma novelada, y en gran medida autobiográfica, la caída de Rusia bajo las garras del comunismo destructor. El protagonista, Sablín, que empieza siendo un joven cadete militar y llega a general en la 1era guerra, va viendo cómo a su alrededor son destruidos todos y cada uno de los valores sobre los que estaba construida su vida de amor a Dios, a la Patria, al Zar, a su familia, y al Ejército.

En los comienzos de la Revolución aparece cada tanto un tío del joven militar, un liberal de esos que pinta Dostoievski en su obra “Demonios”. Este tío liberal al principio clama enfervorizado a favor del pueblo que despierta a su libertad y a la democracia y terminará por fin con el oscurantismo de la Iglesia, con el Ejército y con la autocracia del Zar. Este pobre infeliz termina –como era de esperar- completamente desesperado cuando advierte lo que se le viene encima con la liquidación de todo el antiguo orden y de todos los valores tradicionales.

Traigo a colación este libro en esta reunión, estimados amigos, porque creo que en cierto modo esto es lo que está viviendo nuestra patria en estos tiempos tan oscuros.

Ciertamente, no están Lenín y Trotsky por aquí soliviantando al soldado campesino contra sus oficiales, con el apoyo inconsciente de los idiotas útiles de turno clamando por la libertad sin límites. Tampoco están marchando por las rutas de nuestro país, al menos por ahora, las hordas soliviantadas por la propaganda comunista, matando a diestra y siniestra a cuanta autoridad o burgués encuentren en su camino.

Pero no estamos muy lejos de cosas, aunque no idénticas, sí semejantes. Como dice Abel Posse en un artículo reciente: Alguien puede estar soñando con alguna convulsión nostálgico-revolucionaria que dejaría a nuestro gobierno ante los mismos dilemas y ambigüedades que vivió el famoso Kerenski, en 1917, apretado entre sus flojeras revolucionarias y su realidad de dirigente burgués.

Sabemos que el mundo entero vive una época oscura, un período de degradación y derrumbamiento cultural, especialmente los valores de jerarquía, de orden, de patriotismo. Muchas de las cosas que pasan, como el aborto, la homosexualidad, la doctrina del género, el infanticidio, la desjerarquización y tantas otras cosas de ese estilo no los hemos inventado aquí.

Lo que sí parece cosa primordialmente nuestra, aunque no exclusiva, y nos acerca más que el resto del mundo a aquella Rusia del 17, es la feroz persecución desatada, sobre todo en estos últimos años, contra los soldados que lucharon contra la subversión en aquella década del 70. Y, junto con ello, la consecuente destrucción del orden jurídico en la República, el notable quiebre de la administración de Justicia y el aplastamiento y ahogo de las Fuerzas Armadas y de seguridad.

Nadie puede hoy dudar de que el orden jurídico sobre el que está asentada la vida pacífica de nuestras familias es quebrantado día a día desde las altas esferas del poder, y hoy casi brilla por su ausencia. ¿O acaso no hemos oído a la presidente de la República –cual adherente entusiasta de la revolución permanente- tomar el micrófono para alentar a los estudiantes a que salgan a hacer piquetes por las calles? ¿O no la vemos alentar día a día el odio y la discordia? ¿O vilipendiar a algún juez porque alguna sentencia es contraria a sus intereses?

El ejemplo cunde, y de arriba hacia abajo se desparrama rápido. El desprecio del orden, la inseguridad y la tensión social aumenta minuto a minuto. La maltratada policía no controla más el delito, porque no se lo permiten y porque se les ha quitado hasta el orgullo de ser policía. Los soldados penitenciarios de las cárceles se ven obligados a mantener encerrados en sus prisiones a soldados como ellos, a hombres que como ellos han querido y quieren el orden y la paz y han luchado por ello.

Como en la Rusia de 1917, hemos permitido pasivamente –y seguimos permitiendo- que frente a nuestros ojos adormecidos por la politiquería y la estupidez de todos los días sean destruidas paulatinamente nuestras fuerzas armadas y nuestras fuerzas policiales que constituyen el nervio central de la seguridad nacional.

Nuestra sociedad se autodestruye en medio del sopor y del sueño. Nuestros hijos, rodeados de mentiras y disvalores, crecen en la oscuridad.

Basta abrir cualquier diario en cualquier momento, prender la televisión o la radio durante un minuto, para advertir que la opinión pública, la de los hombres y mujeres comunes que trabajan diariamente durante todas las semanas para cuidar, alimentar y educar a sus hijos, esa verdadera opinión pública está completamente abombada por el formidable y ensordecedor bombardeo de noticias estúpidas sobre si Kirchner reta a Scioli, si Scioli dijo o no esta u otra frase, si el ministro Fernández o el Sr. Timerman dijeron esto o aquello, si Moreno humilló o boxeó a otro empresario mentecato y se burló del juez con sus ridículas compadreadas.

Mientras tanto, en medio de este enorme batifondo de frases y contrafrases sin sentido, sigue adelante sin cesar este gran teatro de los juicios de lesa humanidad, en el cual los jueces, instalados en los estrados de las salas de audiencia, esconden tras sus rostros impasibles su consciencia de que no están presidiendo juicio verdadero alguno, que los acusados por crímenes de hace treinta años están irremediablemente condenados antes de comenzar el juicio por el único crimen comprobado de haber aplastado la subversión de los setenta, que los testigos no son tales testigos sino emisarios de los subversivos encaramados en el gobierno y enemigos a muerte de los imputados.

Las pruebas no interesan. La condena está cantada y es en general irremediable.

Sin temblarles el pulso muchos de estos jueces firman sentencias y ordenes de prisión inmediata traicionando principios fundamentales del derecho, puesto que pese a saber perfectamente que esos hombres son objeto de una rabiosa persecución política, no levantan un dedo en defensa de la Justicia que juraron solemnemente impartir. Con pleno conocimiento de que en todos esos juicios se traiciona, uno a uno, los principios básicos del derecho penal, salvo algunas honrosas excepciones no se atreven siquiera a pensar en la posibilidad de declarar en sus sentencias que esos presuntos crímenes están prescriptos, que las leyes y tratados penales no pueden aplicarse retroactivamente, que la amnistía es un derecho definitivamente adquirido, que los indultos no pueden ser anulados.

Por no despertar la indignación del gobierno de turno, la gran mayoría de ellos llega al colmo de negar la prisión domiciliaria a estos perseguidos pese a la evidencia de que las prisiones no están preparadas para atender debidamente a hombres de entre sesenta y ochenta años, motivo por el cual van muriendo uno a uno en sus prisiones.

Esos jueces –repito que salvo algunas excepciones- llegan a sus casas y se emocionan tal vez frente al televisor por la difícil situación de los mineros chilenos hundidos en el fondo de una montaña, pero sus conciencias adormecidas y acomodadas no les permiten advertir que ellos mismos, incumpliendo su deber de magistrados, mantienen sepultados, en peores condiciones, a los hombres que cuando tenían 20 ó 30 años acataron las ordenes de sus superiores para defendernos a todos.

Cito nuevamente algunos párrafos de Abel Posse en el artículo aludido, cuando dice que a los militares:

“Se los discriminó judicial y jurídicamente, alterando uno de los fundamentos básicos del derecho (argentino y mundial): la no retroactividad de la ley, especialmente la penal. Se anularon indultos con irritante parcialidad…También se fabricó una visión casera de los delitos de lesa humanidad (¡excluyendo al terrorismo!). Ametrallar a conscriptos indefensos bañándose, como pasó en el ataque terrorista al regimiento de Formosa, es monstruoso y de lesa humanidad, sea que los asesinos hayan vestido uniforme o lo hayan hecho con boinas guevaristas como las que usaba Gorriarán Merlo. Se negó a los oficiales toda exculpación por el juramento de obediencia y verticalidad ante sus mandos, principio básico de todas las fuerzas armadas del mundo, sin el cual sería imposible actuar y comandar en guerra.”

“De modo que … los que ejercieron la violencia por orden del Estado carecen de toda esperanza legal. Los violentos del otro sector, con sus miles de atentados, reciben un trato inaceptable en sociedades civilizadas.
… Esto hace que se desmorone el edificio legal desde sus bases romanas y germánicas e instaura un inédito caos, al afectar el rigor de la razón jurídica.

“Desde ahora, la ley a medida de la voluntad política dominante será una anomalía que podría extenderse más allá del tema de los años ‘70.

Como dice Posse, el drama actual de la Argentina no se detiene en la injusticia que padecen estos mil prisioneros políticos y sus familias, privados de los derechos que tiene cualquier otro procesado penal, privados incluso de verdaderos procesos que garanticen sus defensas y encerrados en cárceles que, debido a la edad de estos hombres, se convierten en cámaras de muerte.

El drama es, además, que esta persecución feroz y sistemática es el pivote sobre el cual gira y se desarrolla el proceso de destrucción de todo nuestro orden jurídico y de todas nuestras instituciones, especialmente esas tres instituciones sin las cuales no hay Argentina posible: la Justicia y las Fuerzas Armadas y policiales, ambas paulatinamente corrompidas, desarmadas y deshonradas por esta terrible epidemia subversiva que asola a nuestra Argentina de hoy.

Estimados Amigos, la Asociación por la Justicia y la Concordia nació precisamente como una reacción natural y espontánea de una gran cantidad de abogados escandalizados por todas esas barbaridades que se estaban cometiendo frente a ellos y que surgían evidentes de la simple lectura de los diarios.

Los profesionales que fundamos o adherimos a la Asociación, compuesta al principio sólo por abogados y ahora también por médicos y otras profesiones u oficios, no hemos tenido relación alguna previa, salvo casos excepcionales, con los militares o policías perseguidos ni tampoco profesionalmente con los juicios de esta naturaleza.

Menos aún con el gobierno del Proceso por el cual muchos de nosotros no tenemos la menor simpatía.

A los abogados, a los médicos y a nuestros asociados nos ha unido la común indignación provocada por la injusta e implacable persecución desatada contra aquellos jóvenes oficiales veinteañeros de aquel entonces, hoy sexagenarios o septuagenarios o octogenarios, que obedeciendo ordenes superiores salieron, sin medir consecuencias personales, a jugar sus vidas en defensa de la patria, en defensa de todos nosotros.

Por eso reaccionamos. Reaccionamos porque con la sola lectura de los periódicos advertimos la tremenda injusticia que se está cometiendo contra estos hombres de armas. Reaccionamos al advertir que los jueces federales –muchos de ellos ya puestos en entredicho por la sociedad desde hace tiempo- renuncian a su deber sagrado de impartir justicia para salvar sus puestos o para satisfacer odios ideológicos. Reaccionamos porque la Justicia en la Argentina está siendo destrozada por algunos pocos subversivos encaramados en el poder. Reaccionamos para tratar de despertar a los políticos atontados por pequeñeces y mezquindades personales mientras a su alrededor se hunde la Argentina en un fango irremediable. Reaccionamos con la idea de hacer reaccionar a la sociedad también adormecida; para hacerle notar a esta sociedad que aquí, en su propio país, hay injustamente sepultados mil argentinos a los cuales la Argentina debe que en los setenta no se instaurara en el país un gobierno castrista.

Reaccionamos, en fin, para reclamar la libertad inmediata de estos soldados y policías, para reclamar el regreso de la Justicia en la República Argentina y para reclamar que le sean devueltas al país sus fuerzas armadas y sus fuerzas de seguridad que garantizan nuestra paz y tranquilidad.

Como reaccionaríamos –quede esto en bien en claro- si aquellos subversivos y terroristas de entonces fueran perseguidos hoy y encarcelados por sus crímenes de antaño con el mismo desprecio del orden jurídico, del instituto de la prescripción, de la irretroactividad de las leyes y de la cosa juzgada.

¿Podrá obtenerse nuestro objetivo?

No lo sé. Tampoco San Martín, Belgrano y los hombres de 1816 sabían si la Argentina de entonces, recién nacida, superaría las mil amenazas que por todos lados parecían indicar la imposibilidad de la independencia nacional. Pero declararon la independencia. Y lucharon contra viento y marea. Hagámoslo también nosotros. En todo caso sabemos que luchamos por el Bien, por la Verdad, por la Patria. En definitiva, por Dios.

Muchas gracias.

lunes, 23 de agosto de 2010

SUICIDIO ARGENTINO

image

Por Abel Posse *

Está en el gobierno evitar que se ahonde la división de los argentinos. Debe promover la reconciliación y tener la grandeza de fundamentarla en una gran amnistía nacional (que, incluso, beneficiaría a centenares de subversivos).

Sentimos que la Argentina ingresó en un clima negativo, de tensiones que no propician la buena convivencia ni aseguran la paz social.

Hay un aire de violencia difuminada por las calles, desde la vergüenza de los domingos de fútbol y garrotazos hasta las bandas de matones y drogados adueñados de los barrios marginales ante la indiferencia gubernamental.

La Argentina tiene ya entre 800.000 y un millón de jóvenes calificados de ‘marginales estructurales’.

Son carne para todo delito o vandalismo.

Están al margen de la educación, de toda autoridad familiar, carecen de trabajo y de otra perspectiva existencial que no sea el nihilismo y la anarquía.

Con planes anémicos, se elude en realidad enfrentar este enemigo colosal del futuro argentino y de la paz social.

Ante esta evidente violencia difusa, todavía sin conducción, el gobierno y todos los sectores políticos deberían estar alertas y actuantes. Esta crispación evidente, este vandalismo descontrolado y no debidamente reprimido puede desbordarse y sorprender a las autoridades.

Algunos nostálgicos, revolucionarios con esquemas del siglo pasado, podrían ver en esos marginales, masas de maniobra para acciones violentas.

Alguien puede estar soñando con alguna convulsión nostálgico-revolucionaria que dejaría a nuestro gobierno ante los mismos dilemas y ambigüedades que vivió el famoso Kerenski, en 1917, apretado entre sus flojeras revolucionarias y su realidad de dirigente burgués.

Si hablamos sin hipocresía, debemos observar que contra los militares se hizo más justicia de la debida –y esto es injusticia–.

Se los discriminó judicial y jurídicamente, alterando uno de los fundamentos básicos del derecho (argentino y mundial): la no retroactividad de la ley, especialmente la penal.

Se anularon indultos con irritante parcialidad, al punto que asesinatos y estragos masivos causados por los insurrectos aparecen como actos no condenables, aunque hayan dejado un tendal de víctimas inocentes: empresarios, policías, militares y conscriptos.

También se fabricó una visión casera de los delitos de lesa humanidad (¡excluyendo al terrorismo!).

Ametrallar a conscriptos indefensos bañándose, como pasó en el ataque terrorista al regimiento de Formosa, es monstruoso y de lesa humanidad, sea que los asesinos hayan vestido uniforme o lo hayan hecho con boinas guevaristas como las que usaba Gorriarán Merlo.

Se negó a los oficiales toda exculpación por el juramento de obediencia y verticalidad ante sus mandos, principio básico de todas las fuerzas armadas del mundo, sin el cual sería imposible actuar y comandar en guerra. (Ojalá no le toque al presidente una policía o un ejército que algún día le diga: ¡’Voy a ver si tiro, déjemelo pensar!)

De modo que después de los juicios a las juntas militares y de tantas condenas, los que ejercieron la violencia por orden del Estado carecen de toda esperanza legal.

Los violentos del otro sector, con sus miles de atentados, reciben un trato inaceptable en sociedades civilizadas.

El gobierno fabrica una ilegalidad prêt-à-porter para condenar lo que considera la ilegalidad militar, que le parece insuficientemente castigada (y este matiz no viene del Derecho, sino de la ideología).

Esto hace que se desmorone el edificio legal desde sus bases romanas y germánicas e instaura un inédito caos, al afectar el rigor de la razón jurídica.

Desde ahora, la ley a medida de la voluntad política dominante será una anomalía que podría extenderse más allá del tema de los años ‘70.

Esta es la base de una ilegalidad que pagaremos muy caro. Afectará a nuestra economía, a las inversiones, a las libertades productivas y creativas. Y será un grave ataque a la Constitución: se abriría la puerta a un autocratismo seudodemocrático.

Vivimos en un país desopilante, pese a las enfáticas declaraciones del presidente de que volvemos a ser un país serio.

El gobierno constitucional, en 1975, ordenó a las FF.AA. aniquilar (sic) a la guerrilla, con la aprobación y la firma de sus máximos dirigentes, que pertenecían al mismo partido que hoy, treinta años después, apaña al residuo de subversivos, los destaca casi como personalidades morales, los acoge en el gobierno y hasta les paga una abundante indemnización por las molestias causadas…

A la vez, se busca mantener ilegítimamente encarcelados a los militares que cumplieron el mandato del gobierno peronista, logrando el cometido de desarticular –aniquilar (sic)– la guerrilla en apenas diez meses, cuando a comienzos de 1977 la dirigencia subversiva se estableció en el exterior, con admirable prudencia estratégica.

Nadie se volvió contra los que ordenaron esa aniquilación de la impopular guerrilla cumpliendo con la defensa del Estado agredido y adecuándose a lo escrito por Perón en ocasión del ataque al regimiento de Azul en 1974: a los terroristas hay que eliminarlos uno a uno, por el bien de la República.

Los oficiales y hasta los soldados son procesados y reprocesados en un ejercicio de venganza disfrazada de justicia.

Pero los comandantes políticos que dieron al Ejército la orden de aniquilar ni siquiera son contemplados.

O todos o ninguno…

¿Cuántas renuncias de afiliación se produjeron en el peronismo de 1975 por ese decreto de aniquilación?

¿Cómo puede hablarse de justicia sin la mínima coherencia?

Nada indigna más que las asimetrías. Sin coherencia ni rigurosa igualdad no hay ley, pero tampoco hay paz. El gobierno se pone en una situación ilegítima. Se ubica fuera del orden jurídico constitucional, por más que reciba dóciles apoyos parlamentarios. A la violencia e inseguridad cotidiana se suma la división que nos causa el viaje de justicia-venganza hacia el pasado.

La violencia de los muertos acecha la paz de los vivos.

Una generación desgraciada y sepultada invade nuestro hoy y aquí. Empezamos a sentir el peligro de trasvasar el resentimiento de la generación pasada a la actual.

En la Argentina no se entiende la discreción ante el juicio del pasado que tuvieron países que sufrieron grandes hecatombes, con millones de víctimas.

Son los casos de Rusia, Francia, Alemania, España, China, Italia, Japón..

Se actuó con una justicia simbólica.

En esos pueblos con experiencia de desdichas ancestrales saben que es necesario impedir que las generaciones nuevas se infecten con los odios de un pasado inexorable.

Permitirlo –o provocarlo, como en nuestro caso– equivale a fabricar y establecer un odio virtual, abstracto. Que en el plano histórico-político los vivos quieran vengar a sus muertos por medio de la justicia sería perverso e inútil. Equivaldría a agregar odio al odio y dolor al dolor.

En Nüremberg fueron condenadas 38 personas.

Por lo de Hiroshima, ninguna…

Así se explican la conducta de los españoles después de la muerte de Franco y la de Adenauer en 1947 para superar el peso atroz del nazismo con una convocatoria para la reconstrucción de la demolida nación de todos.

De Gaulle suspendió venganzas contra los colaboracionistas y condonó la sentencia a muerte de Pétain, el aliado del nazismo ocupante.

Deng Xiaoping, aunque víctima él mismo y su familia de las atrocidades de la Revolución Cultural de Mao, evitó toda venganza, y hoy el retrato colosal de Mao preside la plaza de Tiananmen.

Los dirigentes de la Rusia post soviética, pese a 70 años de dictadura y al horror del Gulag, supieron respetar al glorioso ejército desde la interpretación nacional, no partidaria.

Era el ejército de Stalin y Trotsky, pero era el heredero de Kutuzov, del triunfo sobre Napoleón en Borodino, de la gloriosa defensa de Moscú y Leningrado.

Ningún país repudió a su ejército por lo que le exigieron sus gobiernos.

Ni Francia por lo de Argelia,

ni Alemania por las matanzas de Rusia,

ni Rusia por las masacres de Polonia y Berlín,

ni Estados Unidos por Hiroshima.

Para bien o para mal, los ejércitos somos todos, los gobiernos somos todos.

Como afirmó Sartre, todos somos responsables de nuestra historia. ‘Soy tan responsable de la guerra como si yo mismo la hubiese declarado’. Por el bando subversivo debe decirse que transformar a los guerreros que jugaron con coraje su apuesta marxista-revolucionaria en inocentes y víctimas neutras es la mayor deslealtad para con su memoria (el jefe mismo de ese bando expresó esto con indignación).

Todos los ejércitos del mundo están empeñados en su mayor eficacia, más allá de las coyunturas que hayan vivido. Estamos en un momento peligroso, casi sin otro derecho internacional que el de la fuerza.

Hay proyectos para declarar patrimonio de la humanidad las reservas de agua dulce, las pesquerías, reservas energéticas y espacios vacíos.

Debemos tener fuerzas disuasivas.

El mundo está más cerca de la política decimonónica de puro poder que de los sueños de las Naciones Unidas en el siglo XX.

Nuestro camino es optimizar la defensa nacional y regional.

Brasil, Chile, Venezuela y Colombia incrementan su poder militar, mientras que la Argentina se aproxima a la indefensión y a la continua descalificación de sus Fuerzas Armadas.

Con Brasil, con el Mercosur, tenemos que asegurar un gran espacio de paz y de estrategia defensiva. Perdemos energía en la banalidad de las venganzas y en la ilusión de algunos derrotados persistentes que quisieran transformar nuestras FF.AA. en milicias ideologizadas con ideas muertas y enterradas.

Está en el gobierno evitar que se ahonde la división de los argentinos.

Debe promover la reconciliación y tener la grandeza de fundamentarla en una gran amnistía nacional (que, incluso, beneficiaría a centenares de subversivos). En este momento de democracia y de restablecimiento económico tan exitoso, debemos evitar el retorno eterno de las venganzas y aunarnos programáticamente en la conquista del futuro inmediato, como hicieron esos grandes países que se han mencionado..

No se puede engañar a todos todo el tiempo.

Y agregaría a esta máxima famosa:

‘No se puede humillar a nadie tanto tiempo.’

* El autor es diplomático y escritor. Este fragmento pertenece a su libro en preparación “Noche de Lobos”.

sábado, 16 de enero de 2010

INCURABLES ADOLESCENTES DE LOS 70


Por Abel Posse *
Sentimos que la Argentina ingresó en un clima negativo, de tensiones que no propician la buena convivencia ni aseguran la paz social. Hay un aire de violencia difuminada por las calles, desde la vergüenza de los domingos de fútbol y garrotazos hasta las bandas de matones y drogados adueñados de los barrios marginales ante la indiferencia gubernamental. La Argentina tiene ya entre 800.000 y un millón de jóvenes calificados de “marginales estructurales”. Son carne para todo delito o vandalismo. Están al margen de la educación, de toda autoridad familiar, carecen de trabajo y de otra perspectiva existencial que no sea el nihilismo y la anarquía. Con planes anémicos, se elude en realidad enfrentar este enemigo colosal del futuro argentino y de la paz social.
Ante esta evidente violencia difusa, todavía sin conducción, el Gobierno y todos los sectores políticos deberían estar alertas y actuantes. Esta crispación evidente, este vandalismo descontrolado y no debidamente reprimido puede desbordarse y sorprender a las autoridades. Algunos nostálgicos, revolucionarios con esquemas del siglo pasado, podrían ver en esos marginales masa de maniobra para acciones violentas. Alguien puede estar soñando con alguna convulsión nostálgico-revolucionaria que dejaría a nuestro gobierno ante los mismos dilemas y ambigüedades que vivió el famoso Kerenski, en 1917, apretado entre sus flojeras revolucionarias y su realidad de dirigente burgués.
Si hablamos sin hipocresía, debemos observar que contra los militares se hizo más justicia de la debida –y esto es injusticia–. Se los discriminó judicial y jurídicamente, alterando uno de los fundamentos básicos del derecho (argentino y mundial): la no retroactividad de la ley, especialmente la penal. Se anularon indultos con irritante parcialidad, al punto que asesinatos y estragos masivos causados por los insurrectos aparecen como actos no condenables, aunque hayan dejado un tendal de víctimas inocentes: empresarios, policías, militares y conscriptos. También se fabricó una visión casera de los delitos de lesa humanidad (¡excluyendo al terrorismo!). Ametrallar a conscriptos indefensos bañándose, como pasó en el ataque terrorista al regimiento de Formosa, es monstruoso y de lesa humanidad, sea que los asesinos hayan vestido uniforme o lo hayan hecho con boinas guevaristas como las que usaba Gorriarán Merlo. Se negó a los oficiales toda exculpación por el juramento de obediencia y verticalidad ante sus mandos, principio básico de todas las fuerzas armadas del mundo, sin el cual sería imposible actuar y comandar en guerra. (¡Ojalá no le toque al Presidente una policía o un ejército que algún día le diga: “Voy a ver si tiro, déjemelo pensar!).
De modo que después de los juicios a las juntas militares y de tantas condenas los que ejercieron la violencia por orden del Estado carecen de toda esperanza legal. Los violentos del otro sector, con sus miles de atentados, reciben un trato inaceptable en sociedades civilizadas. El Gobierno fabrica una ilegalidad prêt-à-porter para condenar lo que considera la ilegalidad militar, que le parece insuficientemente castigada (y este matiz no viene del Derecho, sino de la ideología.)
Esto hace que se desmorone el edificio legal desde sus bases romanas y germánicas e instaura un inédito caos, al afectar el rigor de la razón jurídica. Desde ahora, la ley a medida de la voluntad política dominante será una anomalía que podría extenderse más allá del tema de los años 70.
Esta es la base de una ilegalidad que pagaremos muy caro. Afectará a nuestra economía, a las inversiones, a las libertades productivas y creativas. Y será un grave ataque a la Constitución: se abriría la puerta a un autocratismo seudodemocrático.
Vivimos en un país desopilante, pese a las enfáticas declaraciones del Presidente de que volvemos a ser un país serio. El gobierno constitucional, en 1975, ordenó a las FF.AA. aniquilar (sic) a la guerrilla, con la aprobación y la firma de sus máximos dirigentes, que pertenecían al mismo partido que hoy, treinta años después, apaña al residuo de subversivos, los destaca casi como personalidades morales, los acoge en el Gobierno y hasta les paga una abundante indemnización por las molestias causadas... A la vez, se busca mantener ilegítimamente encarcelados a los militares que cumplieron el mandato del gobierno peronista, logrando el cometido de desarticular –aniquilar (sic)– la guerrilla en apenas diez meses, cuando a comienzos de 1977 la dirigencia subversiva se estableció en el exterior, con admirable prudencia estratégica.
Nadie se volvió contra los que ordenaron esa aniquilación de la impopular guerrilla cumpliendo con la defensa del Estado agredido y adecuándose a lo escrito por Perón en ocasión del ataque al regimiento de Azul en 1974: a los terroristas hay que eliminarlos uno a uno, por el bien de la República.
Los oficiales y hasta los soldados son procesados y reprocesados en un ejercicio de venganza disfrazada de justicia. Pero los comandantes políticos que dieron al Ejército la orden de aniquilar ni siquiera son contemplados. O todos o ninguno. ¿Cuántas renuncias de afiliación se produjeron en el peronismo de 1975 por ese decreto de aniquilación?
¿Cómo puede hablarse de justicia sin la mínima coherencia? Nada indigna más que las asimetrías. Sin coherencia ni rigurosa igualdad no hay ley, pero tampoco hay paz. El Gobierno se pone en una situación ilegítima. Se ubica fuera del orden jurídico constitucional, por más que reciba dóciles apoyos parlamentarios.
A la violencia e inseguridad cotidiana se suma la división que nos causa el viaje de justicia-venganza hacia el pasado. La violencia de los muertos acecha la paz de los vivos. Una generación desgraciada y sepultada invade nuestro hoy y aquí. Empezamos a sentir el peligro de trasvasar el resentimiento de la generación pasada a la actual.
En la Argentina no se entiende la discreción ante el juicio del pasado que tuvieron países que sufrieron grandes hecatombes, con millones de víctimas. Son los casos de Rusia, Francia, Alemania, España, China, Italia, Japón. Se actuó con una justicia simbólica. En esos pueblos con experiencia de desdichas ancestrales saben que es necesario impedir que las generaciones nuevas se infecten con los odios de un pasado inexorable. Permitirlo –o provocarlo, como en nuestro caso– equivale a fabricar y establecer un odio virtual, abstracto. Que en el plano histórico-político los vivos quieran vengar a sus muertos por medio de la justicia sería perverso e inútil. Equivaldría a agregar odio al odio y dolor al dolor. En Nuremberg fueron condenadas 38 personas. Por lo de Hiroshima, ninguno…
Así se explican la conducta de los españoles después de la muerte de Franco y la de Adenauer en 1947 para superar el peso atroz del nazismo con una convocatoria para la reconstrucción de la demolida nación de todos. De Gaulle suspendió venganzas contra los colaboracionistas y condonó la sentencia a muerte de Pétain, el aliado del nazismo ocupante. Deng Xiaoping, aunque víctima él mismo y su familia de las atrocidades de la Revolución Cultural de Mao, evitó toda venganza, y hoy el retrato colosal de Mao preside la plaza de Tiananmen. Los dirigentes de la Rusia posoviética, pese a 70 años de dictadura y al horror del Gulag, supieron respetar al glorioso ejército desde la interpretación nacional, no partidaria. Era el ejército de Stalin y Trotsky, pero era el heredero de Kutuzov, del triunfo sobre Napoleón, en Borodino, de la gloriosa defensa de Moscú y Leningrado.
Ningún país repudió a su ejército por lo que le exigieron sus gobiernos. Ni Francia por lo de Argelia ni Alemania por las matanzas de Rusia ni Rusia por las masacres de Polonia y Berlín ni Estados Unidos por Hiroshima. Para bien o para mal, los ejércitos somos todos, los gobiernos somos todos. Como afirmó Sartre, todos somos responsables de nuestra historia. “Soy tan responsable de la guerra como si yo mismo la hubiese declarado”. Por el bando subversivo debe decirse que transformar a los guerreros que jugaron con coraje su apuesta marxista-revolucionaria en inocentes y víctimas neutras es la mayor deslealtad para con su memoria (el jefe de ese bando expresó esto con indignación).
Todos los ejércitos del mundo están empeñados en su mayor eficacia, más allá de las coyunturas que hayan vivido.
Estamos en un momento peligroso, casi sin otro derecho internacional que el de la fuerza. Hay proyectos para declarar patrimonio de la humanidad las reservas de agua dulce, las pesquerías, reservas energéticas y espacios vacíos. Debemos tener fuerzas disuasivas. El mundo está más cerca de la política decimonónica de puro poder que de los sueños de las Naciones Unidas en el siglo XX.
Nuestro camino es optimizar la defensa nacional y regional. Brasil, Chile, Venezuela y Colombia incrementan su poder militar, mientras que la Argentina se aproxima a la indefensión y a la continua descalificación de sus Fuerzas Armadas. Con Brasil, con el Mercosur, tenemos que asegurar un gran espacio de paz y de estrategia defensiva.
Perdemos energía en la banalidad de las venganzas y en la ilusión de algunos derrotados persistentes que quisieran transformar nuestras FF.AA. en milicias ideologizadas con ideas muertas y enterradas.
Está en el Gobierno evitar que se ahonde la división de los argentinos. Debe promover la reconciliación y tener la grandeza de fundamentarla en una gran amnistía nacional (que, incluso, beneficiaría a centenares de subversivos). En este momento de democracia y de restablecimiento económico tan exitoso, debemos evitar el retorno eterno de las venganzas y aunarnos programáticamente en la conquista del futuro inmediato, como hicieron esos grandes países que se han mencionado.
No se puede engañar a todos todo el tiempo. Y agregaría a esta máxima famosa: “No se puede humillar a nadie tanto tiempo.”
* Publicado en La Nación. El autor es diplomático y escritor. Este fragmento pertenece a su libro en preparación "Noche de lobos".

miércoles, 23 de diciembre de 2009

POSSE RENUNCIO AMENAZADO DE MUERTE: "ME FUI A LOS 10 DIAS PORQUE NO QUERIA IRME MUERTO A LOS 40"

En la foto: Abel Posse, ministro de Educación de Mauricio Macri, renunció a los 12 días amenazado, porque no quería retirarse "muerto a los 40" días de iniciada su gestión


Abel Posse, reconoció que se equivocó "en los tiempos" al haber asumido su cargo, pero advirtió que no ceja "absolutamente en las ideas", y negó que el jefe de Gobierno de la Ciudad, Mauricio Macri, lo haya echado. En su reemplazo asumirá el diputado nacional Esteban Bullrich (PRO).

"Cuando vi que estaba ante el muro, que no podíamos llegar a nada y que se viene encima marzo, entonces comprendí claramente que debía dejar el puesto", sostuvo Posse.
Abel Posse adjudicó su salida a una campaña de descalificación hacia su persona y acusó a los gremios docentes de "preferir consolidar su sindicato antes que el problema educacional". Además, dijo: "me fui a los 10 días de asumir, porque no quiero irme muerto a los 40".

Asimismo, consideró que su designación al frente de la cartera de Educación quedaba ameritada por su carrera diplomática, a la que autodefinió como "intachable", y negó haber tenido relación con la dictadura militar.
Un día antes de asumir, Posse había acusado al kirchnerismo de no reprimir para enfrentar el problema de la inseguridad y de "infectar con un virus ideológico" la lucha contra el delito, imponiendo una visión "trotskoleninista de demoler las instituciones militares y la Policía".
En una columna periodística, Posse repudió lo que denominó los "guerrilleros que rodean a los K", y responsabilizó al matrimonio Kirchner de no contener las protestas sociales. Además, aseguró que cuando el gremio docente negocia aumentos salariales con los chicos en el medio, es como si alguien les pusiera un revólver en la cabeza.
El Ministro renunciante envió un escrito a Mauricio Macri, donde le agradece "haber elegido a un intelectual independiente", considerando el acto como "un hecho excepcional". Acusó además a los sindicatos docentes de presionarlo para renunciar
"Sectores sindicales, con presencia del gobierno de la Nación y de un anterior ministro de educación nacional (Daniel Filmus) me dedicaron una manifestación de rechazo (...) y lanzaron la frase extorsiva ´o usted renuncia o en marzo no se inician las clases´", sostiene la carta firmada por Abel Posse y dirigida a Mauricio Macri.
También denunció que "esa minoría dominante" lo llevó "a dar un paso al costado, sabiendo que la mayoría democrática se impondrá definitivamente sobre esas minorías destructivas e irracionales".
Por último, el ex funcionario expresó que su alejamiento servirá para que los gremios docentes no tengan excusas para empezar el ciclo lectivo 2010: "Quiero imaginar que ahora ya no habrá excusa para respetar las fechas del comienzo de clases".

lunes, 21 de diciembre de 2009

"MACRI NO TIENE VALORES NI CONVICCIONES POLITICAS"


En la foto: Ricardo López Murphy (izq) en un acto de proselitismo partidario con Mauricio Macri (der), cuando eran amigos


El dirigente de Convergencia Federal Ricardo López Murphy cuestionó la gestión de Mauricio Macri al frente del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, y señaló que el líder del PRO "no tiene valores ni convicciones políticas".

"La gestión ha sido muy mala y los errores muy graves; usted no puede pasar de proponer el matrimonio gay a designar Abel Posse en una semana, esto revela falta de criterio y da la sensación de una absoluta desconcertación", advirtió López Murphy.

Además, agregó que el jefe del Gobierno porteño está en un proceso de deterioro muy agudo". "La mejor señal de este proceso de deterioro es la declaración de Francisco De Narváez de que él va a competir por la presidencia de la República. Esto quiere decir que lo ve a Macri en un proceso de decadencia irreversible", aseguró

"El problema es que no hay valores, por eso se la pasa emprendiendo y retrocediendo. No se trata de ser terco, se trata de ser tenaz, persistente y de fuertes convicciones, y con eso, no se retrocede tan fácil porque se ponen en juego sus valores", apuntó López Murphy.

"Si usted dice no voy a subir impuestos y los sube, cuando usted dice estoy con la familia tradicional y después apoya el matrimonio gay, nadie entiende donde usted está”, concluyó el ex candidato presidencial.

sábado, 19 de diciembre de 2009

EN DEFENSA DE LA GESTIÓN DE ABEL POSSE





El progresismo educativo está en pie de guerra. Ha reunido a sus espadas más destacadas y exige la renuncia de Abel Posse. Es lógico que lo haga porque el notable escritor y novelista no forma parte de la corporación educativa. Es sapo de otro pozo y eso es inadmisible para los pedagogos profesionales.

Saben que Posse llega a la educación sin vicios ni condicionamientos de cuerpo. Dispuesto a desarmar los mecanismos que han llevado a la educación capitalina a un deterioro sin precedentes.

Los informes internacionales y nacionales acerca de la educación argentina desde la crisis del 2001 hasta la actualidad hablan de un descenso de la calidad como jamás se dio en los últimos cien años.

El último informe del Operativo Nacional de Evaluación realizado por el Ministerio Nacional de Educación es del 2007 y pone en evidencia la decadencia de la escuela pública respecto de la privada. No sólo eso, dentro del espacio público los peores logros se registran en establecimientos a los que concurren los sectores sociales más postergados y esto en el contexto de un gobierno, una corporación educativa y unos sindicatos que afirman defender la educación pública y la justa distribución de saberes.

Como no les gusta recibir malas noticias se acabó el Operativo Nacional de Evaluación. No se hace más. La calidad es un mero enunciado de la ley Filmus. Desde que gestionan la educación hace ya más de veinte años, los valores insoslayables del proceso de enseñanza-aprendizaje han sido expulsados de las aulas y de los establecimientos educativos. Ya no se sabe quien es quién en las escuelas. Quién enseña, quien aprende, quien dirige. No hay obligaciones. Sólo se cumplen a rajatabla los derechos.

Ha llegado la hora de que esto cambie. Al lado de los derechos y en el mismo nivel de preocupación deben figurar la vocación, la responsabilidad y el mérito.

La corporación del fracaso debe apartarse de ministerios y asesorías.

¡Abel Posse es una gran oportunidad para el cambio!

Los abajo firmantes denunciamos la campaña de desestabilización antidemocrática que el progresismo y el Gobierno nacional llevan adelante contra el flamante Ministro del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.



Claudio Chaves - Enrique Guillermo Avogadro - José Luis Milia (D.N.I.: 6.251.032)

ABEL POSSE Y LA IDEOLOGIA DE LA EDUCACION


Por Alberto Buela (*)

El revuelo que ocasionó la designación del escritor Abel Posse como ministro de educación de la ciudad de Buenos Aires no cesa. Luego de diez días las furias desatadas de la educación vernácula no se detienen.
Así la policía del pensamiento, aquella cuyo mecanismo es demonizar para que el acusado se tenga que defender de aquello que no es, descargó todas sus baterías sobre el pobre Posse. Fascista e ignorante le espetó el filósofo oficial del kirchnerismo, José Pablo Feimann desde el diario Página 12, el de la izquierda ilustrada. Misógino y xenófobo le grita Silvina Gvirtz “educadora de la comunidad”. Incapaz y sin antecedentes en educación lo acusó el senador Daniel Filmus, quien en su momento tuvo el tupé de presentar el proyecto de “ley del armario” que preveía que los alumnos violentos y armados dejaran sus armas en el armario del colegio para retirarlas cuando salían de clase. ¡Eso si que es pericia o conocimiento en educación! Autoritario y funcionario de la última dictadura militar le gritan 3 de los 16 gremios de la educación porteña como UTE, Ctera y Ademys. A ellos se suman en una manifestación Hugo Yasky de la CTA, el Partido Comunista, el PTS (trabajadores socialistas), la organización Tupac Amaru, el MTL (mov. territorial de liberación).

Pero ¿qué tiene Posse para producir semejante jaleo (diría un gallego)?. Posse no es jefe de ninguna estructura política, ni partido ni asociación ni agrupación ni nada de nada. Él es él, como una especie de dios laico, que dice a través de todos sus escritos y de su propio trato: ego sum qui sum. Un egoísta lógico diría Max Scheler sobre el dios de Aristóteles: un pensamiento que se piensa a sí mismo. En una palabra, políticamente Posse no jode a nadie porque no puede construir ningún tipo de poder en torno suyo. Y entonces ¿por qué semejante reacción en su contra?

¿Acaso Posse es fascista?: No. ¿Escribió alguna línea a favor del fascismo?: No. ¿Fue funcionario de la dictadura?: No. ¿Se expresó alguna vez contra los derechos humanos?: No. ¿Está en contra del régimen democrático de partidos?: No. ¿Propone el cambio del régimen de representatividad política distinto del de la democracia liberal?: No. ¿Es peronista?: Él dice que sí, yo creo que es un conservador popular. ¿Está en contra del normalismo sarmientino?: No, sino todo lo contrario. ¿Es católico?: No se sabe, como Kirchner, siempre que puede le pega a la Iglesia.

Si esto que afirmamos es cierto, Posse no tendría que ofrecer ninguna resistencia a “lo políticamente correcto” porque él es una variante de ese tipo de pensamiento y entonces, viene acá la pregunta del millón: ¿por qué semejante oposición hacia su designación como ministro de educación?
Y la respuesta la dio, sin darse cuenta, Eduardo López, secretario general de UTE (unión de trabajadores de la educación) cuando dijo: “su designación más allá de lo que haga o diga Posse, rompe con los acuerdos y consensos básicos establecidos sobre lo que debe de ser la educación en la ciudad de Buenos Aires”. (diario La Nación, 18/12/09).
A confesión de parte relevo de prueba, es decir que existe un pacto profundo entre todos aquellos que conforman la ideología de la educación, que ésta tiene que ser de determinada manera y no de otra. Este pacto secreto y profundo, este consenso entre los grupos de poder que manejan la educación en Argentina, es el que corre el riesgo de romperse con la designación de Posse, que ha sido como meter un pato en el gallinero, donde se espantaron todas las gallinas.
Mirado detenidamente, esta reacción desproporcionada nos lo ha descubierto, la única fuerza ideológica que viene funcionando homogéneamente en Argentina desde antes de la restauración democrática pero que se consolida con el gobierno de Alfonsín. Es la ideología de la educación cuya cabeza emblemática es la FLACSO y cuyos más conocidos ideólogos han sido, entre otros, los ex Ministros de educación Filmus, Tedesco, Narodowski, Oporto, Puiggros, Delich, Jorge Sábato y el actual Sileoni. Y los 1200 “educadores” que tiene como asesores hoy el ministerio de educación de la ciudad de Buenos Aires y otro tanto el ministerio nacional de educación “miles de burócratas que cobran fortunas sin estar un solo día frente a los alumnos” (sic: Prof. Víctor Zajdenberg).

Esta es la madre del borrego, con Posse se puede acabar “el curro de la educación”, porque se pueden caer los contratos que le dan de comer a una sarta de burócratas que jamás han estado al frente de una clase. Que se han pasado la vida produciendo informes que terminan en los sótanos del ministerio. Que no están en condiciones de dictar clase. Que viajan por el mundo haciendo turismo educacional a costilla del disminuido presupuesto del Estado. En definitiva, que no pueden dar razón de su existencia sino solo mintiendo a designio sobre aquello que hacen en su trabajo.
La reacción contra Posse es por una cuestión de dinero, que vienen manejando los ideólogos de la educación Argentina a gusto e piacere.
Estos ideólogos son los responsables de los 900.000 mil analfabetos jóvenes que tenemos en la provincia de Buenos Aires. Son los responsables de que el Estado nacional no les haya podido entregar al finalizar el sexto grado primario el primer diploma que entrega todo Estado que se precie de tal: El del reconocimiento como ciudadano activo a partir de los 12 años. ¿Cuántos de estos pibes chorros que hoy pululan tienen su diploma primario? Ninguno. ¿Cuántos de estos chicos no hubieran choreado teniendo su diploma? Más de uno. Es que ese diploma es la primera armadura ciudadana.
Los ideólogos de la educación son los responsable de haberle robado a tres generaciones de argentinos el reconocimiento de ser argentinos con todas las letras. Ese reconocimiento que antiguamente se les daba en un diploma de ciclo básico al aprobar tercer grado y que mi madre mostraba orgullosa colgado en la cocina de casa.
El progresismo, y los ideólogos de la educación son su quintaesencia, es el destructor más terrible del Estado-nación. Es el enemigo que vive de él y que termina por destruirlo, por desarmarlo, por quitarle su capacidad de reacción para que pueda poner freno al desmadre de la educación en nuestro país.

El peronismo, que será lo que se quiera pero que no come vidrio, ha guardado un distante silencio. Los muchachos ven que acá hay gato encerrado. Es cierto, varios de los gremios de la educación porteña que son peronistas no han reaccionado, pero tampoco han sido arrastrados en este rechazo desmesurado en contra de la designación de Posse.
Está en Posse abrir el juego y convocar a las fuerzas del campo nacional que están marginadas de la educación argentina, al menos desde la dictadura militar. No olvidemos que la FLACSO comenzó a funcionar en el país en 1975.


(*) arkequeta, eterno comenzante, mejor que filósofo
alberto.buela@gmail.com

NOTA:
(1) Es cierto que en cuanto nacemos nos dan un número de identidad y luego una cédula ya con foto pero el reconocimiento de formar parte de una Nación, que no es otra cosa que el proyecto que un pueblo se da en la historia del mundo, se otorga con el primero de los títulos que es el finalizado de la escuela primaria. Es por ello que a contrario sensu de lo que piensan los ideólogos de la educación la escuela primaria tiene que ser breve seis o cuatro años, básica y elemental para que pronto el pibe se sienta formando parte de la Nación.

SI SE VA POSSE, SE VA MACRI QUEMADO POLITICAMENTE COMO UN INEPTO




En la foto: Abel Posse, quien fuera designado por Mauricio Macri ha producido reacciones en la ultraizquierda militante.


Ya había sucedido con Jorge Palacios, y Mauricio Macri como Jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires declaró que su designación fue fruto de la consulta a la Mossad y la CIA. Tras preguntar a tales organismos de inteligencia quién era la persona más apta para lograr la seguridad, le indicaron al candidato: "Fino" Palacios.
Pero inmediatamente después de la designación de Palacios surgieron voces de crítica, Macri lo sostuvo por un tiempo hasta que lo reemplazó, y terminó mal parado.

AHORA POSSE
Ahora llegó el turno de Abel Posse. “Posse, basura, vos sos la dictadura” fue el grito de docentes, Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. Claro, Posse no tiene un equipo que salga a la calle para gritar "Hebe, basura, vos sos nuestra tortura", o "Estela, guerrillera, vos sos una coimera", o cosas semejantes. No es la función de un Ministro de Educación.
Resulta que ahora los docentes no hacen reclamos salariales, y algunos amenazan con no iniciar el ciclo lectivo 2010 si Posse no renuncia (¿se olvidaron del dinero que necesitan y de las condiciones educativas en que se desenvuelven?).
Docentes, Abuelas y Madres de Plaza de Mayo (Línea Fundadora), alumnos, músicos de rock, mujeres destacadas, dirigentes de distintos partidos políticos y de entidades defensoras de derechos humanos y legisladores nacionales y de la ciudad de Buenos Aires se movilizaron frente a la sede del Gobierno porteño para repudiar al flamante ministro de Educación del GCBA, Abel Posse y exigir a Mauricio Macri que lo destituya de su cargo de forma inmediata.
Posse osó decir que “el rock estupidiza a los jóvenes” (se quedó corto, porque incluso hay un rock muy malsano, con mensajes no ya subliminales sino explícitamente satánicos en muchas canciones y álbumes).

CRÍTICA DESTRUCTIVA
“Muchas veces nos hemos movilizado para repudiar, rechazar y exigir una marcha atrás en todo lo que hace el jefe de Gobierno de la ciudad”, enfatizó la dirigente que tiene un hijo desaparecido (Alejandro Martín Almeida). Sucede que de ese modo no están criticando malas acciones actuales de Posse, sino meramente un rechazo por el rechazo en sí, independientemente de la gestión que se lleve a cabo, y aunque fuese excelente igual lo repudiarían.
Taty Almeida remarcó, a su vez, que “Jorge “Fino” Palacios no renunció, lo renunciamos entre todos”; para, en la última parte de su discurso, recalcar que “tenemos que seguir todos juntos repudiando lo que no está bien y en este caso puntual exigir la renuncia de este ministro; y todos juntos, porque no en balde -y ya lo sabemos- que “el pueblo unido jamás será vencido”.
Luego, el secretario general de la Unión Trabajadores de la Educación (UTE), Eduardo López leyó un documento redactado para la ocasión."Los docentes junto a padres y estudiantes hemos defendido y seguiremos defendiendo los valores y principios democráticos que tanta lucha y resistencia costaron conseguir”, culmina el texto de la carta.
Sí, y se perciben los "principios democráticos" que defienden en los resultados: alumnos ignorantes no sólo de contenidos sino que faltos de preparación para la vida se los larga al mundo cual recién nacidos. Es más, muchos con título de bachiller no saben siquiera leer de corrido ni las elementales operaciones matemáticas. Suponiendo que los alumnos ingresan con 4 años al Jardín y egresan a los 18 años, ¿para qué sirvió todo ese extenso período? Una pérdida total del tiempo. Y para los docentes, un sistema subversivo del que son víctimas les quitó toda dignidad y todo salario digno, pero eso sí: debe ser reivindicado a toda costa.

EL "EFECTO POSSE"
Macri está preocupado por el "efecto Posse", derivado de sus declaraciones que no son "políticamente correctas", sobre todo para los zurdos. Considera que tales declaraciones le impone una "agenda" al Partido, y que podría perder votos.
Posse se refiere a temas nacionales, pero ¿cómo no hacerlo cuando hay cosas que dependen de una política nacional, que influye en el ámbito de su jurisdicción?
El conflicto ya está instalado, no con Palacios ni con Posse, sino con Macri. La metodología es la crítica feroz a cualquier decisión que él tome y a cualquier persona que designe. Macri está jugado: o muestra personalidad y firmeza, o acabará mostrándose como un títere al viento de las críticas.
Si Macri da el brazo a torcer, será un impresentable político, porque significará que no puede sostener sus propias decisiones.

LA PROTESTA
Por ahora son amenazas de no comenzar con las clases. Ahora bien: ¿es un reclamo gremial el que están realizando? ¿La disconformidad con un funcionario habilita legalmente a realizar un paro en Educación? No. Por lo tanto, se descontarán los salarios de quien no cumpla con sus deberes.
Recordemos la "carpa blanca" de los docentes frente al Congreso que tuvo que soportar Fernando De la Rua durante su gobierno. ¿Qué resultado tuvo? Ninguno. Al mes eran 4 personas que se turnaban para mostrar que había alguien adentro. Eso sí, cuando De la Rua se fue, la carpa se desarmó.
Hoy estamos mucho peor en materia educativa... ¿dónde está la "carpa blanca"?
Macri se debe reunir con Posse, y recibir sus sugerencias, y no entorpecer su acción en materia educativa, pues sería contraproducente. Es la única manera de dar continuidad a la decisión. La expulsión de Posse será la inmediata expulsión de Macri.
Si Macri no tiene autoridad, hay anarquía. Y si hay anarquía, Macri no es necesario. La cosa es así de simple: si se va Posse (en su caso dignamente y como víctima), se irá Macri (en su caso indignamente y como un pelele de la "opinión pública" y de la "opinión de sus asesores", quemado políticamente for ever and ever). La decisión fue tomada, ya no hay vuelta atrás en ello. Macri está atado a Posse en ese sentido, y el infortunio de uno acarreará la derrota del otro. Y los zurdos lo saben bien.

lunes, 14 de diciembre de 2009

LOS DEBATES EDUCATIVOS QUE LA SOCIEDAD SE DEBE

En la foto: Abel Posse
PANORAMA ACTUAL DICIEMBRE 2009


Por el Lic. Ricardo Auer

Miembro del Encuentro del Pensamiento Nacional y de Causa Argentina





1. La designación de Abel Posse como Ministro de Educación de la CABA ha provocada una significativa reacción de diversos sectores de la política nacional, por medio de un discurso “políticamente correcto”, aunque extremadamente hipócrita frente a la realidad y opuesto a las necesidades mayoritarias. Lamentablemente el debate político sigue basándose más en ataques personales que en argumentos sobre los temas que componen la agenda de la comunidad nacional, cuya existencia se desenvuelve en dificultades y sometida a una sostenida desesperanza. Si el ministro no es un experto, como dicen, los diputados y senadores que votan las leyes sobre educación, en su gran mayoría, tampoco los son en dicha materia, y sin embargo deciden sobre ellas.

2. Tanto unos como otros deberían describir los problemas del presente (que, incrementados, serán los del futuro próximo), creando simultáneamente ámbitos de la reflexión común, que inspire soluciones de fondo. No nos sirve seguir insistiendo en retrotraernos a los peores errores del pasado para auto-someternos a un permanente masoquismo político colectivo. Deberían quedar desnudos frente a la sociedad aquellos que continuamente agitan el pasado para ignorar los problemas del presente, en los que quedamos atrapados sin salida y condenados a soportar mayores infortunios en el futuro. Capas geológicas acumuladas de problemas sin resolver y de guerras intestinas no saldadas no auguran más que mayores desgracias colectivas. En algún momento debemos comenzar a resolver algunos de los tantos problemas que nos acosan a diario. Para ello no hay mejor modo que “ir a las cosas”, sin que ello implique la falta de memoria.

3. Más que de Abel Posse, habría que hablar de Educación, ya que para eso lo designaron. Sobre el particular, comencemos a indicar que el diagnóstico sectorial es malo y empeorando año tras año. Son más de 20 años que una corriente ideológica educativa ha reinado sobre esta área (FLACSO), tanto a nivel nacional como en las provincias, ya que ha corroído las doctrinas de peronistas, radicales y otros, por igual. Flacso considera que sus conceptos son correctos, pero lo que falla es la realidad, que no responde a los cambios. Curiosa anti-ciencia sociológica. Siendo ellos muy expertos en “gestión educativa”, se podría deducir primariamente que el problema educativo nacional no es un problema de gestión, sino de rumbo, es decir, de orientación cultural y de política educativa.

4. Pero también es un problema social, ya que la gravísima exclusión impide una correcta igualdad de oportunidades. Por ello hoy asistimos a una educación para clase media y otra para muy pobres. Muy desigual y que no se resuelve con “mas gestión”, sino desde la más alta política nacional. Aquí tampoco cabe igualar para abajo, ni de olvidarse de aplicar una política de discriminación positiva, imprescindible si se quiere ser justo en términos sociales. Debe haber más ayuda para los de abajo, que realmente la necesitan. En ese sentido debería trabajarse con un censo de su población objetivo, que no está claro si existe o adolece del virus del INDEC, imprescindible como primer paso para pensar soluciones.

5. También coexiste una concepción ideológica-sindical que complejiza la situación y atrasa la búsqueda de soluciones de fondo. Primero, la existencia de una veintena de gremios docentes, desnaturaliza cualquier gestión ya que complica encontrar políticas de estado para el sector. Siempre habrá un grupo más duro, o más radical, que extorsiona a los demás e impide una racionalización positiva para todos. No deja de tener razón la ley sindical, cuando indica la única representación gremial del sindicato más representativo. Tampoco tiene sentido el uso ideológico-partidocrático de las conducciones sindicales para perjudicar a tal o cual gobierno. Más aún en un tema tan sensible como la educación popular.

6. Ello no significa que los maestros deban trabajar con bajos salarios, sino lo contrario, como correspondería con todos los agentes estatales, que debieran garantizarnos un trato igualitario y de buena calidad para todos los habitantes que les pagan sus sueldos: los médicos de los hospitales públicos, los policías y demás fuerzas de seguridad, los jueces. Es decir, deberíamos tener un estado meritocrático, muy bien pago, que nos garantice eficiencia y equidad y que evite la corrupción, en el más amplio sentido del término.

7. Otro de los temas en debate es la temática “del orden”, donde se hace continuamente un juego semántico, desde la represión dictatorial hasta el libertinaje caótico. La observación práctica nos indica que hasta en las revoluciones más dinámicas siempre existe y se lucha por un orden determinado. Así que habría que comenzar a despejar el horizonte conceptual de extremos teóricos, como “orden cerrado” o “caos absoluto”, ya que ambos impiden el debate necesario. Hay “orden” en Berlín y en La Habana. En Washington y en Beijing. El “orden” siempre es un instrumento, sea de cambio o conservador; no un fin en sí mismo. Los amantes del actual y decadente statu quo, intentan ahora escaparse detrás de la falsa opción, entre autoritarismo y democracia.

8. El sentido común nos indica que también debe hablarse de “la disciplina necesaria”, ya que en un aula hay jerarquías del conocimiento que deben ser preservadas para facilitar su transmisión. No se trata de jerarquías autoritarias, sino aquellas basadas en el mutuo respeto, ya que sin este componente estaremos frente a una transacción económica, entre el que entrega determinados conocimientos, y el que recibe, que a su vez es deudor, lo cual vicia la sustancia del proceso educativo.

9. Los valores, religiosos o humanísticos, también juegan un papel en el rumbo educativo. Sobre esto también debe fijarse una posición clara. Habría que reflexionar sobre la importancia de la transmisión cotidiana de los valores patrióticos y personales, de los derechos, pero también de las obligaciones comunitarias, la solidaridad, el bien común, el esfuerzo, el amor al estudio y al trabajo, el sentido trascendente y no exclusivamente materialista y consumista de la vida. Creemos que todo ello contribuiría a crear un clima colectivo de inclinación al estudio y a la innovación, ayudando a cualquier política educativa.

10. Desafortunadamente algunos grupos infectados por la estrecha ideología materialista dicen defender la educación, pidiendo únicamente más presupuesto y mayores salarios, sin cuestionar, o al menos, estar dispuestos a debatir sobre algunas bases más amplias. Por ejemplo sobre los contenidos. No ya sobre algunos instrumentos tecnológicos. O sobre la calidad edilicia de las aulas. Porque a veces se encuentra más cultura y esfuerzo educativo en las pobres escuelas de frontera que en algunos establecimientos escolares de la Capital Federal, atiborradas de vagancia, tolerancia infinita y vacuidad intelectual. Por eso tampoco las falencias educativas son exclusivamente un problema económico y no se mejora sólo con más presupuesto.

11. El problema educativo no tiene un origen intelectual de gestión, y menos aún, económico. Es un problema netamente cultural: falta cultura del esfuerzo, del trabajo, de la responsabilidad. Los buenos docentes, lamentablemente, se han cansado de luchar con las malas políticas que han instaurado el “facilismo”, que ha destruido las bases culturales de dichas buenas costumbres de antaño, valores que debían resignificarse de acuerdo a los nuevos tiempos, no tirarse por la borda.

12. Ese “facilismo” simplificador se extiende a todos los órdenes políticos y a una gran parte de la población. Se cree en el crecimiento económico, pero no en el desarrollo. La “ineficiencia” policial es la única responsable de la inseguridad ciudadana. Hay menos pobres si “truchamos” los índices del INDEC. No debemos tener FFAA, porque hace 30 años hubo una dictadura militar. El clientelismo y el trabajo estatal resuelven los problemas del desempleo. La absoluta libertad económica derramará riqueza hacia los sectores más humildes. Achicar el estado es agrandar la nación. Aerolíneas Argentinas es estratégica (para los que la manejan). Y así podríamos seguir, para todos los polos ideológicos, que por opuestos se atraen y se complementan.

13. Ese “facilismo” ha instaurado un discurso “políticamente correcto”, que es potenciado por los medios de comunicación, impidiendo el necesario debate abierto. El que no respeta esos códigos, es castigado o al menos ultra-criticado y excluido como ultramontano. No hay pensamiento alternativo. No hay creatividad. Se continúa el “orden establecido”. Por eso hablar de “orden” es complicar el statu quo actual, que nos empobrece, tanto material como humanamente. El otro siempre es fascista, cuando no conviene debatir. Pero no lo era cuando ambos eran funcionarios de un mismo gobierno. Es que en la vida, para algunos personajes tan poco serios, “todo es relativo”.

14. En este contexto comunicacional el problema es como transmitir a la población aquellos conceptos que la mayoría de la población piensa y está de acuerdo en aplicar, aunque no pueda “hacerse oír”. Vaya paradoja. Proclamar y retransmitir lo que el pueblo aprueba, aunque la corporación política y mediática esté en contra, no es una tarea fácil, aún para un intelectual de talla, si se lo plantea en términos personales. No hay posibilidades de éxito para un "heroísmo de las ideas". Son duras batallas cotidianas en el marco de una estrategia política colectiva. En su transcurso habrá que “poner el pecho a las balas” (mediáticas) y no todos están dispuesto a hacerlo. También debe comunicarse apropiadamente los objetivos a lograr, porque la confusión está instalada desde donde debería provenir la claridad de miras y metas. Convengamos que vale la pena el esfuerzo, porque “es justo y necesario” hacerlo.