martes, 2 de julio de 2013

MANUEL BELGRANO: ESCRITOS ECONÓMICOS


 
Por Ricardo D. Díaz

Medios generales de fomentar la agricultura, animar la industria y proteger el comercio en un país agricultor.
 
Licenciado Don Manuel Belgrano, Secretario del Real Consulado de Buenos Aires-15 de julio de 1796
 
(Extracto)
 
Señores:
           
            Fomentar la agricultura, animar la industria y proteger el comercio, son los tres importantes objetos que deben ocupar la atención y cuidado de VV.SS.
            Nadie duda que un estado que posea con la mayor perfección el verdadero cultivo de su terreno, en el que las artes se hallan en manos de hombres industriosos con principios, y en el que el comercio se haga con frutos y géneros suyos, es el verdadero país de la felicidad, pues en él se encontrará la verdadera riqueza, será bien poblado y tendrá los medios de subsistencia y aún otros que la servirán de pura comodidad.
            Atendiendo, pues, a estos principios y deseando nuestro augusto soberano que todos sus dominios logren de la mayor abundancia, y que sus vasallos vivan felices, aun en los países más distantes, tuvo la bondad de erigir este consulado para que atendiendo a los ramos de agricultura, industria y comercio, como que son las tres fuentes universales de la riqueza, hiciese la felicidad de estos países.
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             La agricultura es el verdadero destino del hombre. En el principio de todos los pueblos del mundo cada individuo cultivaba una porción de tierra, y aquellos han sido poderosos, sabios, felices, mientras conservaron la noble simplicidad de costumbres que procede de una vida siempre ocupada, que en verdad preserva de todos los vicios y males.
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            Todo depende y resulta del cultivo de las tierras; sin él no hay materias primas para las artes, por consiguiente, la industria no tiene como ejercitarse, no pueden proporcionar materias para que el comercio se ejecute. Cualquier otra riqueza que exista en un estado agricultor, será una riqueza precaria, y que dependiendo de otros, esté según el arbitrio de ellos mismos. Es, pues, forzoso atender primeramente a la agricultura como que es el manantial de los verdaderos bienes, de las riquezas que tienen un precio real, y que son independientes de la opinión darle todo el fomento de que sea susceptible y hacerlo que prospere en todas las provincias que sean capaces de alguno de sus ramos, pues toda prosperidad que no esté fundada en la agricultura es precaria; toda riqueza que no tiene su origen en el suelo es incierta; todo pueblo que renuncie a los beneficios de la agricultura y que ofuscado con los lisonjeros beneficios de las artes y del comercio, no pone cuidado en los que le pueden proporcionar las producciones de su terreno, se puede comparar, dice un sabio político, a aquel avariento que por mayor ganancia contingente pospone imponer su dinero en los fondos de un rico, por darlo a una familia que lo gastará en el momento y no volverá capital ni intereses.
            Se ha escrito sobre los medios de fomentar la agricultura y hacer que prospere, por antiguos y modernos; y en ningún siglo más que en el nuestro, se han puesto en Europa tantas academias y sociedades, cuyo celo y trabajo merecen la estimación de los verdaderos amigos del bien común, y se han adoptado los premios para recompensar el trabajo de los sabios que se han destinado al estudio más útil de la humanidad.
 
 
 
 
Manuel Belgrano entendió esto en 1796, en el 2013 nuestro gobernantes no lo entienden ó no lo quieren entender… ¿por qué será?
 
 
Extractado de “Escritos Económicos”, Manuel Belgrano, ed. Hyspamerica, 1988 por Ricardo D. Díaz.-

EL CONVENTO DE SANTO DOMINGO Y LAS BANDERAS INGLESAS




Por Silvio H. Coppola



            El Convento de Santo Domingo (la iglesia en 1909 fue elevada a la condición de basílica, bajo la advocación de Nuestra Señora del Rosario) está ubicado en la avenida Belgrano esquina Defensa de la ciudad de Buenos Aires. A tres cuadras de la Plaza de Mayo y a cuatro de la Casa de Gobierno, donde antiguamente se ubicaba el Fuerte, lugar de residencia de las autoridades coloniales y de los primeros gobiernos patrios. Construido a partir de 1751, fue consagrado en 1783 y dirigido por la orden de los domínicos predicadores. Desde 1903 en el mausoleo existente en su atrio, se guardan los restos del general Manuel Belgrano, quien perteneciera a la orden. Actualmente el Convento tiene su aspecto original, con excepción de la torre de la derecha, construida en 1849. La de la izquierda, conserva aún las marcas de los proyectiles que dieron contra ella, en las jornadas de julio de 1807. Reflejado esto en una pintura de Eméric Essex Vidal de 1820.



            A las tres de la tarde del 12 de agosto de 1806, los ingleses vencidos, cuyos últimos soldados se habían refugiado en el Fuerte de la ciudad de Buenos Aires, rindieron sus banderas y sus armas a los pies de los vencedores. Había terminado la primera intervención militar británica en nuestro suelo, que sólo duró cuarenta y seis días. Las banderas capturadas, según promesa hecha por Liniers, fueron entregadas para su custodia al Convento de Santo Domingo.



            Pero el peligro continuaba. Así es como el 12 de septiembre de 1806, Liniers dispone la formación de milicias populares, adelantándose al concepto de pueblo en armas. Se forman regimientos según su origen, a fin de lograr mayor cohesión y espíritu de cuerpo.



            El último día de junio de 1807, con los británicos a punto de regresar en su afán de conquista y habiendo ocupado Montevideo en febrero, se realiza una parada con ocho mil hombres en la Plaza de Mayo, los que están dispuestos con fervor a defender  su patria. No eran muchos considerando la fuerza invasora que se aproximaba, pero contaban con el apoyo incondicional de la población. Es ahí cuando se da el insólito hecho de que el Cabildo de la ciudad, entrega al recién formado Tercio de Gallegos, para que tenga música apropiada, una gaita. . . . que había sido tomada al Regimiento 71 de Highlanders de Escocia el año anterior.



            El 5 de julio de 1807, habiendo sido dispersas las fuerzas patriotas en combates previos, los ingleses se disponen a entrar en la ciudad de Buenos Aires. Los esperaban, no sólo las fuerzas militarizadas, sino la espontánea intervención en la lucha, de todos los habitantes, sin distinción de clases, edades ni sexos. Ya había afirmado Domingo Matheu: “Para defender la ciudad no necesitamos generales”.

Si bien estaban los casos de Saturnino Rodríguez Peña y de Aniceto Padilla, que ayudaron al general Beresford y al teniente coronel Pack a escapar a Montevideo, pocas adhesiones habían contado los invasores en 1806. Cuando afirmara Belgrano “amo viejo o ninguno”, que pronto se transformaría en “ni amo viejo ni amo nuevo, ningún amo”. Por eso pudo afirmar años después el general Whitelocke en el juicio que se le siguió en Inglaterra, a raíz del fracaso de la segunda invasión: “A mi llegada esperaba encontrar una gran porción de los habitantes preparados a secundar nuestras miras; pero resultó ser un país completamente hostil, en el cual, ni por conciliación, ni por interés, nos era posible dar con un amigo que nos ayudase, aconsejase o proporcionase los datos más insignificantes”.



            Ese 5 de julio, las fuerzas británicas entraron con varias columnas en la ciudad. La que comandaba el general Crawford, que integraba el teniente coronel Dennis Pack, jefe del Regimiento 71 de Highlanders, que había jurado no volver a levantar las armas contra las fuerzas de Buenos Aires, lo hizo por la actual calle Defensa desde el bajo, tomando el Convento de Santo Domingo y atrincherándose en él. Fue un error táctico  y ahí fueron atacados por las milicias, mientras se iban rindiendo en toda la ciudad los invasores. En la torre del Convento flameaban dos banderas inglesas, que habían recuperado los momentáneos ocupantes, de las rendidas en 1806. El Convento fue ametrallado por las fuerzas patriotas y finalmente fueron vencidos sus ocupantes. Bernardo Pampillo, capitán de la 7ma. compañía del Tercio de Gallegos, recibió la espada de rendición de Crawford, en la tarde de ese día. Pero ahí y en ese sitio, no termina esta historia, pues el pueblo quería la cabeza del perjuro Pack, que entendían permanecía refugiado en el interior del Convento y que debía pagar la traición con su sangre.



            Cuenta Pastor S.Obligado en su libro “Tradiciones de Buenos Aires” (escrito hacia 1890, Edit.Universitaria de Buenos Aires, 1964, pág.28 y stes.), el desenlace de esta situación, que resumo: cuando se rindieron los ingleses en Santo Domingo, llega a caballo José Antonio Leiva, sobrino del prior, quien pide a gritos la entrega de Pack, que sabía entre los rendidos. El prior lo tenía escondido, porque sabía que si lo ubicaban lo matarían y para distraer a Leiva, le pide que baje las banderas inglesas de la torre del convento y reponga en ese lugar la española. Su sobrino lo intenta, pero con tan mala fortuna, que resbala,  cayendo desde treinta metros de altura. El flamear de las banderas atenúa la caída  y Leiva sobrevive, pero con una sordera que lo acompañaría toda su vida. Y Pastor Obligado comenta así, que fue el primer hombre que voló en Buenos Aires. Que le reconoció su heroicidad  recién en 1859.



            El martes 7 de julio de 1807, se firma la capitulación de los invasores. En ella se dispuso, entre otras cosas, la evacuación de Montevideo, la devolución de los prisioneros, las armas y las banderas.  Pero Liniers se negó a entregar las tomadas en 1806. Cuatro, que están en el Convento de Santo Domingo, al fondo de la nave lateral de la izquierda, conjuntamente con dos banderas realistas.



LA PLATA, junio 28 de 2013.


lunes, 1 de julio de 2013

EL PAPA FRANCISCO Y LOS OBISPOS ARGENTINOS FRENTE A LA EMBESTIDA COMUNISTA


Por el Dr. Cosme Beccar Varela 
Buenos Aires, 01 de Julio del año 2013 - 1173


"Amé la justicia y odié la iniquidad, por eso muero en el destierro". Estas fueron las últimas palabras de un gran santo y una gran Papa, San Gregorio VII, muerto el 25 de Mayo de 1085. 

"Odiar la iniquidad", es decir, odiar la injusticia. He ahí la virtud que les falta a los habitantes de este país que antes era la Argentina. No conozco excepciones a la falta de este odio indispensable, si hemos de ser católicos y patriotas. 

"Odiar" quiere decir rechazar vehementemente algo con todas las fibras del alma en sus dos potencias espirituales, la inteligencia y la voluntad. Sin transacciones, sin pedir ni dar cuartel, sin ilusiones de encontrar una vía media entre la iniquidad y la Justicia, usando todas las fuerzas de que uno disponga, hasta vencer o morir. 

"¡Dios lo quiere!" era el clamor de los cruzados que lucharon para rescatar el Santo Sepulcro de Nuestro Señor Jesucristo de manos de los infieles. Dios quiere, no hay duda de que lo quiere, que se ame la Justicia y se odie la iniquidad. Vendrán los sofistas modernistas a decir que esa clase de lemas son contrarios a la meliflua doctrina del "amor" y que quienes tengan esos sentimientos, no son seguidores de Cristo, “porque Cristo es amor”. Falso. 

Primero, el amor se define por el ser amado. Si alguien ama al demonio, su amor lo define como demoníaco. Si alguien ama la herejía, es hereje. Si alguien ama la propiedad ajena hasta apoderarse de ella, es ladrón. 

En este caso, la famosa exclamación de San Gregorio VII es una proclama de amor, de amor a la Justicia a la cual corresponde el odio a la iniquidad. Nadie puede decir que ama a alguien si permite que ese alguien sea maltratado, vejado, perseguido y muerto. El que diga eso, miente. No hay amor sin odio o intenso rechazo (que es lo mismo, pues eso es lo que "odio" significa) a lo que se opone al ser amado. 

Segundo, nuestros enemigos nos prueban eso todos los días. Ellos aman la tiranía que conduce al comunismo, el agnosticismo ateo, la inmoralidad. Y consecuentemente, odian todo lo que nosotros sostenemos, que es lo opuesto "per diametrum". Nos odian personalmente con toda su alma, con un odio asesino y no ahorrarán fuerzas hasta destruirnos. 

Vean si no lo que está pasando con los secuestrados políticos, asesinados lentamente en mazmorras inmundas. No lo hacen por un arrebato de mal humor o por una mera disidencia política. Es un odio activo y continuado durante más de 10 años, con una voluntad inexorable de matar. 

Quienes amamos la esencia católica y tradicional de lo que fue la Argentina y hoy es una argentina degradada y en vías de caer en un Estado comunista, sólo podemos responder con un odio católico -no demoníaco, como el de la tiranía que lo provoca- es decir, con una voluntad decidida y activa de acabar con ésta por medio de una acción constitucional lúcida, activa y restauradora, sin pactar, sin ceder, sin dejarnos engañar por los varios trucos con los que adormece y somete al país. Y todo eso por amor a Dios y a la Justicia. 

Quienes deberían ser la punta de lanza de este odio católico, a ejemplo del gran San Gregorio VII, son los Obispos. La tiranía, ayudada por la imbecilidad perversa en que ha caído la masa del pueblo, se ha encargado de eliminar todo liderazgo civil y hemos quedado reducidos a la más desarticulada y triste de las condiciones. Los únicos "lideres" a los que se permite aparecer son los falsos opositores, todos peronistas, izquierdistas o "centristas" inmorales y conniventes. 

Si los Obispos se mantienen en el silencio escandaloso en que están, todo está perdido. Bastaría con que algunos de ellos hicieran uso de la Cátedra que la Iglesia les ha confiado y publicaran Pastorales ardorosas, tantas cuantas sea necesarias,  mostrando "amor a la Justicia y odio a la iniquidad" y convocando a la resistencia, para que hubiera un resurgimiento nacional. Creo que en medio de nuestra decadencia todavía hay católicos en cantidad suficiente como para acabar con la tiranía. 

Así lo hizo San Gregorio VII que excomulgó y depuso al Emperador felón Enrique IV, en una situación política mucho menos grave que la que ahora sufrimos. 

En cambio, aquí y ahora sólo vemos inacción, o protestas como la de ayer en la que la que los Obispos se limitaron a defender "los valores que inspiran los procedimientos democráticos", "la plena división de los poderes" y "que el sistema democrático halle en el necesario patrimonio de valores humanos y espirituales una guía para su acción política" ("Clarín", 1/7/20134, pag. 3), frases que hubieran podido ser la materia de una declaración de cualquier logia masónica, sin ningún inconveniente. 

Es evidente que el Episcopado está decidido a no interferir en el siniestro proceso de instalación del comunismo en la argentina. Dios les pedirá cuentas estrechas por esa traición. 

* * * 

¿Qué decir de la recepción por el Papa Francisco del usurpador de la presidencia de Venezuela, Maduro, como Jefe de Estado, a sabiendas de que se encaramó al poder por medio del fraude más escandaloso convalidado por autoridades electorales de su hechura y consentido implícitamente por la inacción cobarde de su "opositor", el izquierdista Capriles? ¿Cómo interpretar esa convalidación de un comunista en el poder de una nación católica como Venezuela, que se debate heroicamente, sin verdaderos líderes, contra una conjura que incluye al gobierno de los EEUU en manos de Obama, pro-marxista, abortista y entusiasta del homonomio y a varios países de Iberoamérica, además de Rusia y China? ¿Puede concebirse que un Papa entregue a una nación católica de 30.000.000 de habitantes en manos del comunismo? 

Todo el mundo sabe que Venezuela está ocupada por el régimen comunista de La Habana y que el fraude electrónico teledirigido desde la isla caribeña, la traición del ejército infiltrado por oficiales cubanos y la violación más descarada de las leyes, es lo que permite a Maduro estar en el poder. Sólo un esfuerzo heroico y con riesgo de muerte por parte de los patriotas venezolanos puede impedir que ese noble país hermano sea encadenado por el comunismo y que caiga aún más en la miseria y en el dominio de la delincuencia asesina que ya se ha cobrado miles de víctimas. ¿No lo sabe el Papa Francisco? Y si lo sabe, ¿ignora que la recepción del usurpador contribuye decisivamente a convalidar su fraudulenta toma del poder y la caída de Venezuela en el comunismo? 

Es imposible negar que el Papa sabe todo eso y aún así, hizo lo que hizo. ¿Cómo se compatibiliza esa incomprensible actitud con sus sonrisas, sus besos a los niños y su “opción por los pobres”? ¿Los pobres de Venezuela no son dignos de su conmiseración?   

Bajo la inspiración de San Gregorio VII, Papa glorioso y valiente, y en uso de la libertad de los hijos de Dios que me conceden la Fe, la Moral y el Derecho Canónico, me veo obligado a suplicar al Sumo Pontífice que deshaga cuánto antes el error -para llamarlo de alguna manera- que acaba de cometer y que mediante una condena explícita y enérgica del régimen venezolano, libere al pueblo hermano del horrible destino que le espera bajo la tiranía comunista. 

En cuanto a los Obispos argentinos, con la misma ansiedad y derecho les suplico que se pronuncien mediante su enorme poder pastoral para desarticular los planes de esta tiranía que nos va llevando al mismo destino. 

Cosme Beccar Varela 

MONS. RICHARD WILLIAMSON SE REFIRIÓ A LA OPOSICIÓN INTERNA EN LA FSSPX



AUTORIDAD MUTILADA II
El pensamiento de Mons. Richard Williamson
Obispo seguidor de Mons. Marcel Lefebvre
Número CCCXI (311) - 29 de Junio de 2013

Nuevamente estoy siendo impulsado por un valiente participante de la “Resistencia” Católica de hoy, a ponerme a su cabeza. La razón dada continúa siendo que soy el único obispo que hasta ahora está teniendo alguna parte en este movimiento de oposición al colapso interno de la Fraternidad San Pío X. Pero Dios otorgó el soplo de vida de la autoridad eclesial al Arzobispo Lefebvre, cuyos sucesores han abusado cruelmente de ella. Entonces ¿por qué debería El otorgarla nuevamente? La crisis de la Iglesia ha avanzado tanto más entre los años 1970 y 2010. A riesgo de molestar a muchos de ustedes, aquí están los principales argumentos de esta buena alma, con las respuestas que propongo a todos, pero impongo en nadie –
1 La amplia diversidad de opiniones entre los Sacerdotes de la Resistencia confunde a los laicos. * Pero controlar opiniones requiere autoridad (ver arriba). Y, tal vez, los católicos merecen estar confundidos después de que tantos de ellos ciegamente siguieron al Vaticano II y ciegamente están siguiendo a la FSPX. Tal vez Dios está enojado con la obediencia ciega. Tal vez Él quiere que los católicos usen sus cabezas y piensen por ellos mismos, y que no simplemente “obedezcan” ciegamente para llegar sin esfuerzo en el Cielo.
2 En particular hay confusión sobre si tirarse por la borda, i.e. dejar de asistir a las Misas de la FSPX. * Pero, ¿por qué una única opinión debe aplicar a todos los casos? Todo tipo de diferentes circunstancias pueden atañer a tal pregunta. De acuerdo, quedarse con la FSPX en su falso curso presente implica un peligro real de resbalarse gradualmente, pero las almas necesitan los sacramentos y, de ninguna manera, todos los sacerdotes de la FSPX son hasta ahora traidores. En Francia, recientemente, la primera edición de un libro de 350 páginas, 90% de las cuales consisten en citas del Arzobispo Lefebvre, se agotó en dos semanas. Fue compaginado por un Sacerdote de la FSPX, el Padre François Pivert. Ese es un signo bueno de esperanza. ¡Que Dios lo bendiga!
3 La fricción entre los Sacerdotes de la Resistencia puede hacer que la Resistencia se auto-destruya. * Siempre ha habido, y siempre habrá, fricciones personales entre los Sacerdotes. La fricción doctrinal es mucho más grave. Es la fidelidad doctrinal la que principalmente mantuvo unida a la FSPX hasta ahora, y es la infidelidad doctrinal la que ahora la está destruyendo. Es la fidelidad doctrinal la que garantizará nuestra una y única Fe, lo cual es la base para lo que sea que sobrevivirá de catolicismo en la Iglesia, como en la FSPX, y en la “Resistencia”.
4 No hay Iglesia sin cabeza o jerarquía. Dios nos quiere organizados. *Normalmente, por cierto, no hay Iglesia sin cabeza o jerarquía, pero el hombre moderno ha creado una situación anormal. Mientras que el centurión pagano en el Evangelio (Mt.VIII, 6-10) tenía un sentido natural de cómo comandar y cómo obedecer (los dos van juntos), el hombre “democrático” ha desaprendido voluntariamente, en nombre de la libertad, como hacer ambos. Así, los comandos arbitrarios y la obediencia excesiva, están actualmente destruyendo a la FSPX, así como han mayormente destruido a la Iglesia oficial. Esto es así porque ambos, gobernantes y gobernados, no toman en serio, no aman la Verdad objetiva que está por encima de ambos y que, cuando se Le presta atención, no tiene reparos en armonizar la autoridad y la obediencia de ambos. Tal vez Dios desea que nosotros persigamos más la doctrina que la organización.
En conclusión, esta prueba excepcional de la Iglesia durará tanto como Dios necesite que dure para la purificación de Su Iglesia. Mientras tanto, en los principios del siglo 21ero, me parece que simplemente no hay suficiente paja católica remanente para hacer un ladrillo católico como la FSPX de finales del siglo 20mo. Paciencia. Dios se saldrá con la Suya. Es Su Iglesia y Él la está cuidando. Paciencia.

Kyrie Eleison

domingo, 30 de junio de 2013

MONS. AGUER: “LA IMPORTANCIA DEL NOMBRE CRISTIANO” EN EL BAUTISMO Y LA CONFIRMACIÓN



En su reflexión televisiva semanal en el programa “Claves para un Mundo Mejor” (América TV), Mons. Héctor Aguer, Arzobispo de La Plata, reflexionó sobre el sentido de “la importancia del nombre cristiano”. 

Comentó que se le ocurrió conversar acerca de esto porque le llama  la atención “los nombres que muchas veces se ponen a los niños” pues advierte que actualmente “se buscan nombres de culturas exóticas y otros que, a lo mejor, expresan cosas significativas en esa cultura originaria pero que no tienen nada que ver con nuestra realidad concreta, de argentinos y de católicos, por lo menos sociológicamente católicos”. 

“Aquí hay algo interesante, no solo porque el chico va a llevar ese nombre toda la vida, sino porque el sentido de elegir para un niño un nombre cristiano es que pueda invocar la intercesión de la Santísima Virgen en alguna de sus títulos y advocaciones o del santo cuyo nombre se le impone. Además, ese gesto implica que si el chico lleva luego efectivamente una vida cristiana, lo que es de desear, pueda tomar a ese santo por modelo”, añadió el prelado. 

Indicó que esto “no debe ser desechado porque tiene que ver con la trasmisión de una cultura cristiana. Felizmente todavía hay muchísimos padres que bautizan a sus niños, y esto no es un dato menor, porque me parece que expresa el aprecio de la vida cristiana por una gran parte de nuestro pueblo”. 

Además propuso “hacer una especie de campaña” proponiendo la imposición de nombres cristianos y agregó que si bien “al chico lo llevan a bautizar cuando el nombre ya está estampado en el trámite civil” puede haber “un cierto remedio” que suele sugerir al celebrar Bautismos que es “proponer que si el chico no tiene un nombre cristiano se le añada en la ceremonia del Bautismo, Todavía, unos años después, existe una posibilidad ulterior, cuando el chico va a recibir el Sacramento de la Confirmación. Ahí él mismo puede elegir un nombre cristiano”. Y recomendó a los catequistas “que en el tiempo de preparación vean si el niño o la niña no debe adoptar un nombre cristiano, y que él mismo lo añada, y que ese gesto sirva, de alguna manera, para iluminarle el camino de su vida ulterior”. 

A propósito del cambio de nombre o de la imposición del nombre, en el Día del Papa, Mons. Héctor Aguer se preguntó: “¿Qué debe hacer el Papa cuando lo eligen? Debe adoptar un nombre. Nosotros tenemos el caso afectivamente cercano del Cardenal Bergoglio que cuando fue elegido Sumo Pontífice eligió llamarse Francisco, y ¡vaya si tiene sentido que haya elegido ese nombre! porque de alguna manera se indica una veta espiritual y pastoral del Pontificado. De paso, no nos olvidemos hoy de rezar por el Papa Francisco”. 

El Arzobispo de La Plata agregó que podemos trasladar “eso al caso sencillo del Bautismo de cualquiera de nuestros niños en nuestras parroquias. ¡Hay que pensar en el asunto del nombre, y si se lo va a bautizar, que sea un nombre cristiano!”. Y finalizó diciendo: “Ustedes pueden pensar que esto es una cosa insignificante, pero multiplicada y generalizada esta iniciativa contribuye a una presencia concreta en la sociedad, es la presencia del hecho cristiano y de la referencia a nuestros orígenes cristianos”. 

Adjuntamos el texto completo de la alocución televisiva de Mons. Héctor Aguer: 
“Muchos de ustedes, seguramente, habrán asistido y más de una vez quizás, a la celebración del bautismo de un niño. Recuerden como comienza el rito bautismal. Después del saludo inicial el sacerdote, o el diácono, hacen esta pregunta a los padres de la criatura: ¿qué nombre le pusieron a su hijo? Los papás responden; ese es el rito de imposición del nombre”. 

“Se me ocurrió conversar con ustedes acerca de este punto porque hay algo que me ha llamado la atención: los nombres que muchas veces se ponen a los niños. Hay en las familias tradiciones respecto de esto; se repite el nombre del abuelo o del bisabuelo, que atraviesa varias generaciones. Además, en algunos ambientes, era muy común, por ejemplo en los ambientes rurales, el poner el nombre del santo del día: se fijaban en el almanaque y se le ponía al bebé el santo que correspondía. A veces se producían chascos fenomenales. Imagínense un nombre que quizá hoy día suena extravagante; y no ha faltado el caso de un nene o una nena que acabaron llamándose “Fiesta Cívica” por haber nacido un 25 de mayo o un 9 de Julio”. 

“No obstante en esos tiempos y lugares existía la intención de poner un nombre cristiano, y esa es la cuestión: poner un nombre cristiano”. 

“Lo que advierto en la actualidad es que se buscan nombres de culturas exóticas y otros que, a lo mejor, expresan cosas significativas en esa cultura originaria pero que no tienen nada que ver con nuestra realidad concreta, de argentinos y de católicos, por lo menos sociológicamente católicos”. 

“Aquí hay algo interesante, no solo porque el chico va a llevar ese nombre toda la vida, sino porque el sentido de elegir para un niño un nombre cristiano es que pueda invocar la intercesión de la Santísima Virgen en alguna de sus títulos y advocaciones o del santo cuyo nombre se le impone. Además, ese gesto implica que si el chico lleva luego efectivamente una vida cristiana, lo que es de desear, pueda tomar a ese santo por modelo”. 

“Aquí hay algo que no debe ser desechado, porque tiene que ver con, la trasmisión de una cultura cristiana. Felizmente todavía hay muchísimos padres que bautizan a sus niños, y esto no es un dato menor, porque me parece que expresa el aprecio de la vida cristiana por una gran parte de nuestro pueblo”. 

“Les propongo a ustedes esta reflexión porque me parece que tenemos que hacer una especie de “campaña”. Ustedes conocerán, a lo mejor, parientes o amigos, matrimonios jóvenes que esperan un niño y sobre el nombre que pondrán a la criatura; quizá se puede sugerir que elijan un nombre cristiano”. 

“Hay manías o modas que se repiten y luego el chico queda para toda la vida con ese nombre que a lo mejor dentro de 20 o 30 años suena más extravagante que llamarse hoy día, por ejemplo, Policarpo. De paso, ¿Saben que quiere decir Policarpo?: significa fruto abundante. Hay ciertos nombres de la tradición cristiana que tienen un sentido muy bello, muy noble y no solamente del punto de vista religioso sino también humano. En este tema se trata de tener un poco de discreción, pero implica también un reconocimiento de lo que significa el Bautismo”. 

“Es verdad que al chico lo llevan a bautizar cuando el nombre ya está estampado en el trámite civil, en el registro del nacimiento y no hay mucho remedio. Sin embargo, puede haber un cierto remedio y yo, a veces, lo sugiero cuando me toca celebrar algún Bautismo; es proponer que si el chico no tiene un nombre cristiano se le añada en la ceremonia del Bautismo, Todavía, unos años después, existe una posibilidad ulterior, cuando el chico va a recibir el Sacramento de la Confirmación. Ahí él mismo puede elegir un nombre cristiano; yo les sugiero a los catequistas precisamente eso: que en el tiempo de preparación vean si el niño o la niña no debe adoptar un nombre cristiano, y que él mismo lo añada, y que ese gesto sirva, de alguna manera, para iluminarle el camino de su vida ulterior”. 

“Ustedes pueden pensar que esto es una cosa insignificante, pero multiplicada y generalizada esta iniciativa contribuye a una presencia concreta en la sociedad, es la presencia del hecho cristiano y de la referencia a nuestros orígenes cristianos”. 

“A propósito del cambio de nombre o de la imposición del nombre recordemos que hoy es el Día del Papa, Fiesta de San Pedro y San Pablo. ¿Qué debe hacer el Papa cuando lo eligen? Debe adoptar un nombre. Nosotros tenemos el caso afectivamente cercano del Cardenal Bergoglio que cuando fue elegido Sumo Pontífice eligió llamarse Francisco, y ¡vaya si tiene sentido que haya elegido ese nombre! porque de alguna manera se indica una veta espiritual y pastoral del Pontificado. De paso, no nos olvidemos hoy de rezar por el Papa Francisco”. 


“Pues bien traslademos eso al caso sencillo del Bautismo de cualquiera de nuestros niños en nuestras parroquias. ¡Hay que pensar en el asunto del nombre, y si se lo va a bautizar, que sea un nombre cristiano!”.